MORDISCO SOBRE MORDISCO
CAPÍTULO 1
He tenido varias visiones desde que obtuve mi
cargo en la manada. Algunas consiguen animarte, demostrarte que la vida no es
tan oscura como te la pintan, otras… hacen que te golpees de frente contra la
realidad.
La Diosa quiere que yo pierda mi luz.
A la persona que amo, mi otra mitad.
El regalo que ella me ofrecerá antes de
desaparecer no podrá eclipsar el dolor de esa pérdida. Una parte de mí morirá
con ella.
En esa visión, puedo ver sus ojos
desencajados, hundidos en dos oscuras cuencas. Sus chillidos desgarradores, sus
dientes de encías sangrantes y su lengua pastosa mientras intenta pronunciar mi
nombre. Llamándome.
¿Qué haré cuando se vaya? ¿Cómo podré
resistir esta pena?
Y lo peor de todo, es que no puedo decirle
nada, no tengo corazón para revelarle su suerte. Cada vez que sus hermosos ojos
azules se clavan en mí, y recuerdo la expresión de su cara en la visión... no,
esa hermosa criatura no puede convertirse en la que vi.
No puedo asumirlo.
No… podré soportarlo.
Hacía viento, fuerte, recio, que le golpeaba en los oídos, haciéndole
oír un afanoso zumbido. El niño se encogió, tapándose las orejas mientras
intentaba no mirar el cielo. Su corazón golpeaba con fuerza, con violencia.
Repiqueteaba como un pequeño tambor al que intentaban romperle la piel.
Comenzaba a dolerle el pecho y el pánico bloquearle los sentidos. Se
cayó de culo al suelo y apretó más las manitas contra sus orejas. Se atrevió a
abrir un ojo. Una larga capa paso sobre él, volando con elegancia. Sangre,
sangre caía mientras esta pasaba.
El niño chilló, intentando retirarse de esa lluvia carmesí que lo
mojaba, se arrastró por el suelo y se topó con una dura pared. Volvió a gritar
con fuerza. Sus manos, su cara, su cuerpo, todo estaba cubierto de sangre.
La humedad de la pared lo hizo pegar un salto y levantarse, todo lo
veía rojo, de nuevo esa capa sobre su cabeza, más sangre. Se arañó la cara,
mirando asustado hacia el callejón oscuro. Su corazón, ahora mucho más veloz,
le dolía inmensamente.
Alguien le tocó el hombro, una mano extremadamente blanca y fría. Un
último chillido escapó de su garganta y sus ojos se alzaron, su visión se
volvió negra y sintió un fuerte golpe contra la cara. La mano de aquel ser
estaba helada, pero no tanto como aquel suelo. No tanto…
Neo se despertó todo sudado. Las
sábanas a su alrededor estaban completamente mojadas, como si las hubiera
sacado directamente de la lavadora. Y su respiración… se tocó el pecho para
calmarse. Lo sentía subir y bajar nervioso, igual que el acelerado pulso de su
corazón que retumbaba furiosamente en sus oídos.
De nuevo aquel sueño, de nuevo
aquella pesadilla. Desde pequeño había tenido recuerdos leves de aquel día. Un
día del que no recordaba más que fragmentos sin fundamento.
—Malditos chupa sangre.
Antes de que pudiera seguir con
sus cavilaciones, dos pequeños golpecitos se sintieron en la puerta. Sin que el
dueño de la habitación diera permiso, el invitado ya había entrado como un
huracán.
Un cuerpo grande y masculino
saltó sobre la cama, sentándose con la espalda apoyada en el brazo de Neo. Su
estridente risa hizo eco en la estancia, provocando que a Neo le doliera más la
cabeza.
¿Qué diablos hacía allí a esas
horas de la mañana?
—Eric… ¿sabes que horas son?
Este le echó una de sus sonrisitas
confiadas.
—¿Cuál crees tú?
—Temprano, por supuesto.
—Puu puu. Error. Son más de las
diez de la noche. No se que hiciste ayer o a que hora viniste, pero esta noche
me la prometiste a mí, amigo.
Eric comenzó a tirar de las
sábanas, Neo lo retuvo, convirtiendo aquello en un estira y afloja sin fin.
Como Eric vio que no habría un resultado positivo de su parte, se decidió por
una opción mejor.
Se acercó corriendo hacia la
puerta y llenó los pulmones.
—¡Dayira! —gritó.
Neo sintió como si le hubieran
pegado un puñetazo en la cara y comenzó a vestirse a toda prisa. No quería
verla en ese momento, no quería tener nada que ver con ella, no ahora y después
de todo lo que le había hecho pasar a su pobre amiga.
—Bastardo —le gruñó a Eric,
enseñándole los dientes.
La orden del Alfa en la mente de
Eric lo hizo retraerse de su posición y encogerse dolorosamente.
¡Uh Oh! ¡Eso dolía!
Por supuesto, si Neo hubiera
querido, podría hasta matarlo solo con un simple deseo, o por lo menos, hacerlo
mucho más doloroso. Todos coincidían en que era el Alfa más benevolente que
alguna vez aquella manada hubiera conocido.
—Neo, basta hombre, me vas a
hacer un agujero en el cerebro —se quejó, haciendo un esfuerzo vano en ponerse
derecho.
Después de unos segundos más, Neo
le dejó ir, terminando de colocarse una camisa y de arreglarse un poco el pelo.
—¿A dónde vamos? —preguntó,
echándose colonia.
Eric sonrió de una forma bastante
picarona.
—Han abierto una sala nueva.
Dicen que acuden muchas humanas jóvenes, así que… podrías encontrar tu… bueno,
sé que soy el primero que tiene una compañera humana. Pero puede que a ti
también te ocurra lo mismo. Que no la encontrases en todos estos años ya es
bastante raro.
Neo dio un largo gruñido
disconforme.
Nunca había querido una humana
como compañera. Los Alfa tenían impuesto como compañera siempre un miembro de
su propia manada. Sin embargo, aunque ya había tenido relaciones con todas,
ninguna había resultado ser la elegida.
Seguro que la «Diosa» se estaba
riendo de él.
—No quiero una humana. Si no
encuentro mi compañera en esta manada, la buscaré en otras. Pero nunca me
aparearé con una humana.
Eric frunció el ceño, entendía lo
que le enseñaban casi desde la cuna a los Alfa, pero nunca hubiera pensado que
Neo fuera alguien tan chapado a la antigua.
—Aisha te cae bien, ¿verdad? Creo
que sería un poco duro para ella si te oye decir algo así.
Neo se mordió el labio.
Aisha, la compañera legal de Eric, era una humana
adorable. El lobo había llegado a su vida por sorpresa, se habían acostado en
un arranque de pasión, recibido un doloroso mordisco y después le había
proclamado que era su «compañera de vida», la chica aun siendo humana, no puso el grito en el cielo ni
corrió despavorida. Le sonrió y con toda la dulzura del mundo se unió a la
manada.
Le costó integrarse, sobre todo con el desacuerdo de casi
la mayoría de los miembros. Pero Neo le dio la bienvenida con los brazos
abiertos. Aquella chiquilla era simplemente adorable, y mucho más leal que
algunos de su «familia».
Para algo servía la imposición de
los Alfa, pensó.
—Solo te diré algo —dijo
secamente Neo mientras se agarraba a la cornisa de la ventana—, lo intentaré,
después de todo necesito encontrar a mi compañera de vida, pero no te prometo
que consiga ningún resultado.
Eric se levantó con rapidez, con
una hermosa y enorme sonrisa en la cara. Acercándose a su amigo se le enganchó
por detrás, en unos juegos caninos muy propios de ellos.
—Y que no se te olvide la apuesta
que hicimos.
Neo rodó los ojos y lanzó un gruñido
áspero.
Ahí iba de nuevo.
—Solo si hay algún chupa sangre
en esa sala, si no…
—Esperaremos a otro día, estoy de
acuerdo —y lanzó una sonrisita maliciosa.
Esta vez, Neo puso los ojos en
blanco y ambos saltaron por la ventana, descansando limpiamente en el suelo.
La luna brillaba perfectamente,
la contemplaron, se miraron por unos momentos y se rieron antes de
transformarse, desnudándose previamente. Eso sería lo más divertido del día.
Dos enormes animales corrieron por el bosque, saltando por entre los árboles y
rompiendo algunas que otras ramas. Como no, el Alfa iba en cabeza, mofándose
mentalmente del otro.
Eric aulló molesto.
* * * *
—¿Lo entiendes? —preguntó Nel,
sentado en la silla presidencial de aquella enorme mesa.
Raven, de pie y de brazos
cruzados, miraba de reojo a su padre. Después le echó otro vistazo a la puerta
abierta que había al otro lado del salón.
—Es muy importante que entiendas
esto —suplicó Abril. Se pasó nerviosa una mano por su oscuro cabello,
entrelazando sus largas uñas con algunas hebras—. Es la primera vez que sales a
alimentarte por ti mismo. Tienes que tener mucho cuidado, tener presente las
normas y…
—Lo sé. Nadie puede saber que soy
un vampiro. Tengo que morder a la mujer de la que me alimente hasta que se desmaye,
después dejarla en un sitio seguro donde ella pueda levantarse sin peligro
alguno y sin recordar que ha pasado —se mordió el labio—. Y sobre todo, no
puedo matarla.
Nel se levantó de la silla y se
acercó a su hijo, la luz de las velas hacían brillar sus enormes colmillos.
Raven no pudo evitar estremecerse, pero no de terror, sino más bien de envidia.
Pasarían años antes de que consiguiera unos así.
—Nuestra raza está casi extinguida por culpa de sus ansias
de sangre. Nuestro clan es el único que sigue vivo gracias al pacto que hicimos.
«No mataríamos nunca más» —se aclaró la voz tosiendo un
poco e intentó suavizarla—. Es casi imposible para un vampiro no matar a su
primera victima. Solo te pido que si eso llegara a ocurrir, te deshagas del
cuerpo.
Raven miró a su padre fijamente,
todas esas cosas ya las sabía. Ni siquiera podía recordar cuantas veces le
habían dicho lo mismo. Sin embargo, nunca llegaban a especificar quién era
realmente el enemigo. Quién los tenía a raya. Ningún joven vampiro sabía que
ocurría.
¡Pero maldición, era el heredero!
¡¿Por qué diablos tampoco lo sabía?!
—Ya me has contado la misma historia
muchas veces, pero nunca me dices quién o quienes son los que te causan tanto
miedo. Ya he cumplido los veinte años. Mi época de morderos a vosotros para
vivir ha pasado, he aprobado ese estúpido examen psicológico y conseguido el
derecho a alimentarme por mí mismo. ¿Entonces? ¿Si voy a ser el futuro Señor de
todo el clan, porque no puedo saber quién nos amenaza?
—No es una amenaza, Raven —aclaró
Nel, apoyando una mano en el hombro de su hijo—. Ellos solos nos recuerdan
donde están los límites.
—Pero nos cazan —gruñó Raven,
sintiendo como agujas la frialdad de la piel de su padre.
Nel negó con la cabeza.
—Solo a aquél que incumple las
normas.
Según el punto de vista de Raven,
era lo mismo.
No eran más que un puñado de
corderos custodiados por lobos, el corderito que se desviara del rebaño era
devorado, sin preguntas, sin excusas, creyéndose con todo el derecho.
¡¿Pero que diablos?! ¡Eran
vampiros! ¡Señores de la noche! ¡Hermosas criaturas que brillaban bajo la luz
de la luna! ¿Qué seres podrían eclipsar su belleza y poder?
Ni siquiera podía imaginárselo.
—Me marcho —dijo Raven de
repente, volviéndose hacia la puerta que tantas veces había mirado—. Esta
conversación no llegará a ningún sitio y no puedo resistir las ansias de cazar
por primera vez.
Nel arrugó el ceño ante esa
palabra. Cazar. Iba a rectificarlo cuando percibió que la presencia de su hijo
había desaparecido. Aquella repentina salida no hizo más que acrecentar su
preocupación.
En pocos segundos Raven había
dejado atrás la gran casa colonial, saltó deprisa hacia un árbol y lo bordeó.
Estaba enfadado por aquellas estúpidas reglas, no entendía porque tenía que
bailar al son de una música que tocara otro, otro que ni siquiera él conocía.
Sin embargo, aquel problema no
iba a enturbiar su primera salida. Solo había recorrido aquellas tierras un
puñado de veces, siempre con un adulto a su lado.
Y ahora, sentir esa libertad lo
estaba completamente ahogando.
Puede que su corazón no latiera,
que su respiración fuera inexistente, pero estaba seguro, que ese sentimiento
que lo recorría era euforia. Abrió la boca ampliamente y dejó que todo aquel
oxigeno entrara a enfriar un poco más sus pulmones. En realidad, aquella
operación no le causaba ninguna necesidad, pero se sentía agradable.
Y ahora… ¿a dónde iba?
Tenía que ser un sitio donde
hubiera mujeres jóvenes. Y no solo pensaba morderlas, pues… también sería su
primera vez para otras cosas.
Estaba harto de pasear por los
límites del jardín, que era todo lo que le permitían a los jóvenes del clan.
Bien que en esos jardines podías perderte por días sin ser encontrado, pero…
diablos, eran solo un puñado de hierba bien cortada.
Nunca había podido interactuar
con un humano, tocarlo, hablarle, ni siquiera eso le estaba permitido. Ahora,
el olor de la esencia humana lo estaba entumeciendo, era casi un afrodisíaco
para él.
¿A que sabría la sangre humana?
Él único sabor que conocía era el
de la sangre de sus padres.
¿Cuánta diferencia habría?
Abrió los labios y un sonido
gutural escapó de su garganta, fino y alterado.
Había olido algo.
En ese momento, se encontraba
bordeando el pueblo próximo a su mansión. Si, no estaba equivocado, en aquel
edificio con luces ordinarias había un fuerte olor a humano.
Humano joven y fresco.
Su cuerpo se volvió a estremecer
antes de saltar y caer justo frente a la puerta. La multitud que había delante
lo miró un poco sorprendida. Seguramente pensando que mierda habrían tomado
para haberles parecido ver a un tío cayendo del cielo.
A un tío que estaba rematadamente
bueno, si hubiera que aclarar.
Raven atravesó las enormes
puertas negras, parándose unos momentos para que un humano fuerte y grande lo
toqueteara de arriba abajo. Solo por eso ya merecía que lo matara. Se controló,
pasó junto a una linda mujer, que se giró hacia la derecha para comprar algo.
El vampiro la siguió y la imitó, parecía ser algo esencial para poder entrar en
aquel lugar.
Cuando por fin estuvo dentro, su
primera reacción fue encogerse. Aquellas luces extremadamente brillantes que
volaban por el techo casi lo dejaron ciego.
¡Vaya mierda!, pensó mientras se colocaba la mano de visera y se
acercaba a una gran barra. Según le habían dicho, ese lugar sería una sala de
baile o algo así. Al principio puede que estuviera algo perdido, pero conforme
entró y vio lo que todo el mundo hacía, no tuvo duda alguna.
Ahora solo tendría que pedir
algo.
Una mujer joven y bastante
atractiva se colocó frente a él. Tenía una botella en la mano, así que Raven
supuso que sería la que le atendería. Desprendía un olor agradable. Aunque ya
no podía decir lo mismo del lugar. Si bien los humanos desprendían un olor
agradable, cuando se mezclaban tantos ya ni siquiera podía describir el fuerte hedor.
No le gustaba mucho aquello.
—Lo mismo que este de al lado —dijo,
con el tiempo justo de taparse los ojos cuando otra brillante luz le vino desde
el techo.
¡Malditos focos, como le diera un
pronto los reventaría!
La mujer un poco extrañada,
observó la bebida de su vecino de barra. Le sirvió el whisky y se lo dio. Al
extender la mano, Raven supuso que quería algo a cambio, pero… ¿el qué?
Le señaló la mano y el vampiro se
la miró.
—El ticket —aclaró ella.
Raven levantó el papelito que le
habían dado en la entrada, lo miró unos momentos y lo puso sobre la palma de la
mujer. Ella le sonrió y se marchó hacia otro cliente.
Vale, pues entonces el primer
paso: Integración, estaba completado.
Un líquido naranja caía sobre el
vaso que aquella atractiva mujer estaba rellenando. Se giró un poco para ver
quién era el dueño de la bebida. Un rubio. Raven se le quedó unos momentos
mirando, buscando su olor. Si, sin duda era humano, o por lo menos estaba vivo,
el sonido de su corazón, mucho más fuerte de lo normal, retumbaba en los oídos
de Raven.
Agradable.
También reconocía que su colonia
apestaba, pues prevalecía sobre un delicioso olor que estaba seguro provenía de
su morena piel. Bien, sus padres no le habían especificado distinciones entre
macho o hembra. Aunque si elegía a aquel rubio para su primera noche de caza,
su otra primera noche tendría que esperar y eso no le agradaba tanto.
Con un último suspiro se dio la
vuelta y echando la espalda en la barra se dispuso a buscar en aquella pista de
baile alguna mujer atractiva que morder. Contra más alocada estuviera más fácil
le resultaría seducirla, acostarse con ella y beber su sangre. Después cuando
despertara, a lo único que culparía de sus mareos y dolor de cabeza sería a la
cantidad de alcohol que aun le quedaba en las venas.
Un poco más allá de la barra, Eric
se encontraba pegándole pequeños codazos para nada disimulados a Neo, el cual
gruñía fastidiado mientras terminaba de vaciar la Coca-Cola en el vaso.
—¿Has visto? ¿Has visto? Parece
que hoy no es tu día de suerte, amigo.
Neo asintió, sí, no era su día de
suerte, pero tampoco para Aisha cuando le entregaran el cuerpo sin vida de su
amante.
—Eric, mejor dejamos esto.
—¡Oh, no! —se quejó, quitándole
el líquido negro de la mano a su jefe para llamar su atención. Neo lo miró con
tal fiereza que Eric volvió a dejar el vaso en su sitio—. Vale, tranquilo. Ya
nos pegaremos mordiscos cariñosos más tarde —el ceño del Alfa se acentuó—. Arg,
que poco divertido eres. Pero hicimos una apuesta, si esta noche encontrábamos
un chupa sangre en esta sala, lo seducirías.
—Es un hombre —fue lo único que
dijo Neo.
—Un hombre que te mira de una
forma muy profunda.
Neo se volvió, así era, aquel
bicho lo estaba mirando, aunque la pista de baila parecía interesarle también.
Reconocía que a pesar de ser uno de esos seres repugnantes, era hermoso, el vampiro
más hermoso que hubiera visto nunca.
Antes esos pensamientos, sacudió
la cabeza y suspiró. Eric se saldría con la suya, estaba claro.
—Podemos esperar a que llegue una
hembra.
—En la apuesta no dijimos que
tendría que ser hombre o mujer, solo hablamos de un vampiro. Así que… déjate de
tonterías, ¿o el gran Alfa no va a cumplir su palabra?
Neo lanzó un largo gruñido de
advertencia ante la última frase. Nunca nadie podía poner en duda la palabra de
un Alfa. La orden en la mente de Eric le hizo dar un gemido lastimero. Un día
le iba a dejar tonto con aquellos ataques mentales. Dolían un huevo.
—Vale, lo haré —dijo Neo dándose
por vencido, más por orgullo que por otra cosa—. Sin embargo, si yo me acuesto
con él y le dejo morderme, tú tienes que permitirme hacer lo que quiera con Aisha
una vez.
Eric frunció sus cejas castañas.
Estaba casi seguro que Neo no aguantaría estar tan próximo a un vampiro. Era
tal su repugnancia hacia ellos que solo el mero hecho de imaginárselo ya lo
veía imposible.
Pero si lo conseguía, su Aisha…
—Bien, quedamos en que si tú
ganas, podrás proponerle lo que quieras con todo mi permiso. Pero si ella se
niega a lo que tú le pides, no puedes obligarla.
—Ninguna mujer se me ha resistido
hasta ahora, amigo —se rió Neo, enseñando los dientes.
—Eso ya lo veremos, ya lo
veremos. Ahora a ver si ese tío se te resiste mucho o eres tú el que sales por
patas. Por supuesto, mientras yo te golpeo en los cuartos traseros —y ahora fue
Eric el que soltó unas cuantas carcajadas.
Neo alzó una ceja, no lo veía
gracioso. Solo de pensarlo deseaba salir corriendo de verdad.
—Te has olvidado con el rabo entre
las piernas.
—¿Después o antes de usarlo? —se
mofó Eric.
—Espero que después.
Neo dio un largó sorbo a su
cubata y se lo bebió de un trago, dejándolo sobre la mesa. Se despidió de su
amigo con un guiño juguetón y levantándose dibujó un camino vertical con sus
pasos.
Las pocas mujeres que había
sentadas en la barra, se volvieron a mirarlo mientras pasaba frente a ellas.
Puede que les resultara atractivo el culo apretado que le señalaban
completamente aquellos pantalones vaqueros tan ceñidos. O puede que fuera su
camiseta de tirantes negra, donde podían verse los músculos de sus brazos y
pecho.
¿Sería su pelo despeinado o su
rostro y sonrisa de chico rebelde? La verdad es que para Neo, la reacción de
aquellas mujeres no le era para nada sorprendente, y admitía que en un
principio le choqueó, pero terminó acostumbrándose, antes de lo que esperaba y
a muy buena gana.
Con dos pasos más se colocó al
lado de aquel vampiro.
De cerca era aún más guapo.
Neo no sabía con seguridad si
todos los vampiros eran como él. El color de sus cabellos de un profundo negro
noche, y muy liso. Ojos entrelargos y afilados, de un sorprendente gris
metalizado. Labios finos y cincelados. Piel clara casi cristalina. Cuerpo alto
y esbelto. Unos centímetros más alto que él para su fastidio. La verdad es que
después de inspeccionarlo nuevamente, suponía que para poder permitirse esa
ropa o tenía muy buen gusto o simplemente era un niño rico. Ese jersey de
mezclita gris y negro se veía de alta calidad, por no hablar de sus pantalones
finos negros y esos zapatos. ¿Material o cuero puro? No era muy difícil saber
la respuesta.
El vampiro lo miró por unos
segundos antes de volver a girar su rostro hacia la pista. Parecía que buscaba
algo. Y por su boca entreabierta y las ansias de su lengua recorriendo sus semiocultos
colmillos, Neo sabía que era.
Sintió hervir la sangre en sus
venas.
¿Cómo podía presenciar a un
vampiro buscar su próxima víctima sin mover un dedo?
Bien que desde hacía décadas ya
no mataban a nadie, pero Neo también sabía perfectamente el porqué. No porque
no quisieran, no porque no lo desearan, no porque no lo ansiaran. Era
simplemente supervivencia. Si los vampiros cazaban, los licántropos les cazaban
a ellos. Y aun cuando los chupa sangre eran más fuertes, los lobos les ganaban
en número, los cuadriplicaban como poco.
—¿Hace mucho que vienes por aquí?
Raven se volvió y lo miró
nuevamente de reojo, pareció replantearse algo. Se quedaba con el rubio o
buscaba una mujer, ahí estaba el dilema.
Pero el olor de aquel hombre era
realmente delicioso.
—Es la primera vez —confesó,
demasiado atentó a la camiseta de Neo como para seguir la conversación.
Decidiéndose al fin, encaró a Neo
y se llevó aquella bebida ardiente a la boca, aguantando el resquemor que le
bajaba por la garganta.
Aquel rubio tenía una piel muy
oscura comparada con la suya. Levantó una mano y la sintió temblar, cosa que le
sorprendía. Antes de pensar si aquello pudiera resultar extraño, la colocó
sobre el pecho de Neo. Justo debajo del cuello.
El Alfa se tensó.
No por que un vampiro lo tocara,
era más bien por la impresión que le había causado esa fría piel contra la
calidez de la suya. Y en vez de reaccionar quitándole la mano, se le quedó
mirando fijamente a la cara, quería saber que le había hecho optar por un movimiento
tan apresurado como ese.
Raven quedó maravillado con el
movimiento de ese pecho al respirar, con la profunda calidez de su piel… casi
parecía estar en llamas. Y el corazón, ese corazón que literalmente le golpeaba
la palma de la mano.
La retiró todo lo deprisa que
pudo y aun después de cerrarla en un puño y guardársela en los pantalones,
podía sentir el calor recorrerla.
—Agradable —masculló.
Aquello había sido dicho en un
volumen inaudible para un ser humano. Pero Neo lo escuchó claramente y sintió
como el pelo de la nuca se le erizaba.
Solo con estar cerca de aquel
tipo le entraba frío.
—Si buscabas la etiqueta de la
camiseta te recuerdo que suelen estar en la espalda —comentó burlonamente Neo.
Pidió otro cubata, tendría que estar muy cargado para lo que pensaba hacer—.
Échale bastante, si es de ocho años mejor.
Raven lo miró de reojo, eso que
había dicho el rubio se suponía que era una broma. ¿Habría tenido que reírse o
algo? Bueno, si fuera así, su oportunidad ya había desaparecido. Simplemente
agarró un taburete y se sentó, dejando su espalda apoyada en el filo de la
barra.
Neo estaba echado sobre ella,
clavando sus codos mientras enterraba la cabeza en el vaso que le acaban de
servir. Raven observó la curva de su espalda, sus musculosos brazos y como la
camiseta se encontraba metida en el pantalón. Tenía un bonito trasero, mejor
que él suyo y lo reconocía.
Era un hombre muy masculino. Muy…
hombre.
—Antes dijiste… —Raven reaccionó
ante la voz ronca de su compañero de bebida—, que era la primera vez que
venías. ¿Quiere eso decir que no eres de aquí?
Los cubitos del vaso de Neo
retintinearon varias veces más antes de que el vampiro contestara.
—Se podría decir que… no he
tenido mucho tiempo para disfrutar de salidas como esta.
—A sí que es tu primera vez —confirmó
Neo, mucho más preocupado ahora.
Eso es lo que le faltaba, tener
que liarse con un asqueroso chupa sangre y que encima fuera «virgen». Seguro que le dejaría un agujero en el
cuello cuando intentara beber su sangre. Aunque… daba gracias a Dios de haber
dado con él. Si hubiera escogido a alguna muchacha lo más seguro es que
apareciera muerta el día siguiente.
Eso era algo que no se le tenía
en cuenta a los vampiros primerizos, pues… simplemente no podían evitarlo y los
licántropos hacían la vista gorda. Más de uno de ellos, había matado a alguna
humana intentando echar un polvo con ella. No eran los más indicados para
hablar.
Raven notó algo extraño en la voz
de aquel hombre: Así que es tu primera
vez.
¿A que se refería?
Era imposible que supiera la
verdad de su existencia o lo que pensaba hacer.
¿Entonces? ¿Cómo diablos…?
Sus pensamientos se cortaron
cuando una luz brillante lo deslumbró. Y no, esta vez no eran los focos si no
el reflejo de un anillo. Raven colocó su mano sobre la de Neo, acariciando la
perla azulada que tenía en el dedo corazón.
Era… atrayente.
De nuevo ese escalofrío recorrió
el cuerpo de Neo. Le subió por el brazo haciendo que se estremeciera. Los
largos y finos dedos del vampiro recorrían su mano caliente. La tenía
completamente helada, pero la sensación de su piel cristalina contra la suya
era agradable. Demasiado para no quedarse totalmente asombrado.
Las yemas de los dedos de Raven
rodearon la joya.
—Es bonita. ¿Significa algo?
Vaya, era intuitivo. Neo sonrió.
Y sí, hasta él se extrañaba de que pudiera dedicarle aquella mueca a un
asqueroso vampiro.
—Es un anillo que mi mana… que mi
familia le da al primer… descendiente de cada generación.
Raven hizo una mueca con los labios
y lo miró seriamente, soltando por fin la mano de Neo.
—Quieres decir que… eso te señala
como el heredero.
Neo tragó saliva. Vaya, vaya, sí
que era listo.
No pudo resistir esconder la mano
en el bolsillo de su pantalón, como si tenerla expuesta, también lo expusiera a
él.
Aquel movimiento lo acercó más al
vampiro, hasta que quedaron pegados. El brazo descubierto y fuerte de Neo,
estaba apoyado sobre el suyo cubierto por aquel grueso jersey. Las alarmas de Raven
saltaron. Por fin, pudo apreciar mejor el aroma delicioso que había bajo la
apestosa colonia.
¡Extasiante!
Raven apretó los labios,
haciéndose daño con los colmillos que no podía ni ocultar cerrando la boca. Se
los clavó en la encía y encogió la cara dolorosamente. Los sentía palpitar,
mientras su lengua segregaba demasiada saliva. Su garganta le escocía. Y un
punto… un pequeño punto en el cuello de aquel hombre empezó a saltar
relativamente ante sus ojos. Casi podía imaginar el color de su vena y el pulso
latiéndole sobre la lengua.
Antes de darse cuenta, agarró a Neo
del brazo, clavándole las uñas que le habían crecido de un momento a otro.
El lobo se sobresaltó.
Encogió la cara por la presión
que le estaba empezando a resultar dolorosa e intentó mantener la calma. A
pesar de que aquel vampiro lo miraba con los ojos rojos, cubiertos de ansias de
sangre, con la boca abierta enseñándole los dientes y lo aferraba con violencia,
Neo no estaba asustado.
¡¿Qué diablos?! ¡¿Se estaba
volviendo loco o tenía una erección?!
No sabía porqué, pero verlo así
de violento con él lo estaba comenzando a poner cachondo. El corazón de Neo
bombeó con más fuerza, ansiando que esos gruñiditos bajos y amenazantes que
estaba dando aquel vampiro, ahora fuera de sí, los lanzara contra su oído
mientras él le embestía con fuerza.
¡Realmente quería tirárselo!
—Vamos al servicio —ordenó de repente,
siendo él quién cogiera ahora, a Raven del brazo, para alejarlo de allí.
Con el movimiento y la demandante
voz de Neo, Raven pareció salir de aquel trance. Se quitó la mano de licántropo
de encima y lo miró horrorizado.
¿Qué había estado a punto de
hacer?
Si seguía así… si hubiera seguido
así…
¡Podría matarlo!
Raven se echó hacia atrás,
dispuesto a irse. Todavía no estaba preparado. Todavía no conseguiría cazar bien.
Tenía que volver a casa, salir corriendo de allí lo más rápido posible.
Volvieron a agarrarle del brazo,
esta vez con más fuerza. El vampiro no creía que un humano pudiera estar a
punto de magullarle el brazo. Se giró sorprendido.
—No huyas —pidió Neo, viendo que
perdía la apuesta y… ¿para que se mentía? No podía dejarle solo para que matara
algún humano, pero tampoco podía soltarlo ya que… tenía ganas de tirárselo,
maldición—. Acompáñame un momento al servicio, ahora.
Raven volvió a deshacerse del agarre
y miró a Neo con mala cara.
¿Quién se creía que era para
ordenarle algo?
Observó la cara morena, parecía
estar impaciente, sus ojos azules brillaban y su cabello estaba aun más
alborotado que cuando llegó a su lado. El bombeo de su corazón volvió a
llamarlo de nuevo, pero… este no solo le produjo sed, también le calentó el
cuerpo.
Una sacudida de adrenalina lo
recorrió.
Cada parte de aquel hombre que
quedaba a su vista, lo llamaba, en… ¿en cuantos sitios podría morderlo? Esos
brazos clamaban por él. Ese cuello. Ese estómago. ¿Como sabría su sangre desde
esos maravillosos muslos?
Le castañearon los dientes.
—¿Cómo te llamas? —preguntó de
repente, Raven. No quería matarlo pero si se ofrecía en bandeja, no podría
negarse una comida tan apetitosa.
—Neo —dijo simplemente,
acercándose y cogiéndole la fría mano. La levantó despacio, manteniéndola
fuertemente agarrada—. ¿Y tú?
—Raven.
—Bien, Raven. Sígueme.
No sabía que haría después de
llevarlo al servicio, tampoco como reaccionaría el mismo vampiro cuando
intentara tomarlo. Pero… si lo seguía, si lo seguía era por algo.
¿Debería dejarlo que bebiera de
él hasta hartarse? No moriría por tan poca cosa pero… que un vampiro corriera
por ahí con su sangre en el cuerpo no era algo muy agradable. Después de unos
segundos se corrigió:
No sería agradable a menos que ese vampiro fuera Raven.
Eric que había observando toda la
escena, se encontraba sentado en la barra y con la boca abierta, siguiendo con
la mirada como ambos, vampiro y lobo, se mentían en el aseo de hombres.
¿Ya pensaba Neo tirárselo? ¡Por
dios, ni siquiera se abrían presentado adecuadamente!
Esperaba que su jefe no saliera
con la mitad del cuello desencajado.
No había duda de las intenciones
de ese bicho. Estaba tan ansioso por morder al Alfa que no podía ni ocultar los
colmillos. Aquello se ponía peligroso. Pero en el momento en el que hicieron la
apuesta, Eric no pudo imaginar que el asunto iría tan lejos.
¡Si Neo hasta lo llevaba de la
mano!
En un principio ni siquiera pensó
en que pudiera tocarlo. Aquello se complicaba, casi tanto para él como para Neo.
Ahora solo tenía que esperar. Si
no salían en una hora, entraría a revisar. Después de todo, Neo seguía siendo
el Alfa.
Su Alfa.
Vaya sorpresa para un lunes! Es un estupendo trabajo, te deja con ganas de más,eres buena describiendo situaciones e introduciendo los personajes, hasta me va a gustar el chupasangre...La critica mas profesional la escribire en el capitulo 10..(es broma..)Besos
ResponderEliminarUf!! me he quedado enganchada y no podía parar , pero no la puedo terminar ahora. Luego volveré y la terminaré, pero en definitiva es estupenda.
ResponderEliminarYa te comentaré Fati. Besote.
Isolde ahora entendí lo del avatar, que despistada que soy, corazón.
ResponderEliminarGracias a las dos!! Estoy feliz porqué se que cada vez que escriba algo vosotras vendréis a leerme. Eso me deja absolutamente aliviada.
ResponderEliminarMe voy a poner pero ya, con el segundo de una copa más. Ya tengo la trama en la cabeza...
Iso, Raven te gustará... es un vampiro que han tenido encerrado toda su vida (lo hacen así para prevenir que maten a nadie por su inmadurez) así que está aun un poco verde. Pero no hay nada de que preocuparse!! Neo lo cogerá y le pegará tal meneo que te aseguro que lo espavilará XD
Cuqui, cuando termines me dices que tal, no hay prisa ^_^
Guau!!! Chica tu vales mucho... para cuando más y sin presiones...JEJEJEJEJE
ResponderEliminarBueno se te acumulan los pedidos : 2º de copas , mas capitulos de mordiscos , .....
Esta genial nena, besos.
cuqui! No te preocupes, a mí me encanta escribir así que sin problemas.
ResponderEliminarCon el de mosdiscos nada, ese está facil porque como quién dice, solo tengo que corregirlo, por lo menos hasta el 9, los demás irán más lentos... ya te dije. Supongo que no empezaré a colgar Gea hasta que no termine Una copa más. También estoy haciendo un relato sobre la España de la dictadura... bueno, tengo muchos proyectos en la cabeza. Supongo que poco a poco iran naciendo.
Gracias por pasarte! Al final de esta semana supongo que colgaré el segundo de Una copa más. Revisa de vez en cuando ^_^
No podia esperar menos de ti, fati-chan. La historia va exelente, no sabes lo feliz que estoy de poder leerla. Me alegra que seas tan persistente, da gusto saber de personas como tu, con tu talento y dedicacion. Ya sabes lo que dicen, el resultado perfecto fue hecho a partir de un 1% de taleto, lo otro corresponde a la dedicación.
ResponderEliminarGracias Sofia, vaya, que comentario tan inspirador. Me alegra mucho que gente que no conosco (porque es así, verdad?) me descubra y le llegue lo suficiente para brindarme un poco de apoyo.
ResponderEliminarY es verdad talento y dedicación van de la mano, pero una escritora también crece gracias a comentarios esperanzadores como el tuyo. Gracias y espero seguir viéndote. Me haría feliz. También que expusieras en los comentarios cualquier pensamiento que se te cruce por la mente con referencia a mis novelas. Con total sinceridad, lo apreciaría mucho.
Gracias.
Fati he vuelto a leermelo y si engancha y mucho.
ResponderEliminarNo es por presionar , pero para
cuando el siguiente ,porfi...?
Jajaja, no preosionas, cuqui linda.
ResponderEliminarPues mañana a más tardar lo tienes. Lo juro.
Ya casi voy a terminar el libro hetero, a falta de un capítulo, así que tendré más tiempo para los homo.
Casi lo veo uno como trabajo y otro como afición XD
Me encanta que hayas seguido con esta historia a pesar de no ser fanfiction. Siempre te he considerado una gran escritora y espero que la sigas pues esta muy buena ^^ Animos.
ResponderEliminarBueno, como dijiste que habías editado los primeros dos capítulo de msm es mejor darle un vistazo. Y aunque estoy segura que solo estabas editando posible errores, lo primeros párrafos no los recuerdo. Esas palabras como si fueran las premoniciones de un beta, esa no estaban verdad? Solo toca esperar para ver los cambios que Jaral estaré esperándolo. El encuentro de estos dos siempre me ha fascinado. No se si lo dije antes, pero la primera vez que leí esta historia Bye fanfiction cuando lo hiciste con los personajes de Sasuke y Naruto. Aún me cuesta visualizar a personas diferentes, pero no importa. Ahora son Neo y Raven. Y me encantan igual
ResponderEliminarNooo.... debes leerte la segunda versión, porque no solo cambio posibles errores, también hay párrafos nuevos y hasta cosas importantes de la trama, que me han sido exigidas cambiar para la edición de la novela. Así que tendré que avisarlo en el blog principal para que la gente no se equivoque.
EliminarTienes que releer todos los capítulos desde el principio, te lo recomiendo o te perderás.
Y si, al principio de cada capítulo se verá un diario de un Beta, es nuevo y me costó mucho escribirlo, pero le da un poco de sentido a la otra historia de amor que hay en el pasado de la novela y que cuando se habla de ella, se queda un poco... retraída, así que pensé que con el diario se clarificaría un poco todo.
Jajaja, si me seguiste desde fanfiction, es normal que te costara cambiar los nombres, es más, yo más de una vez escribiendo capítulos posteriores de esta novela, he seguido poniendo Sasuke. Menos mal que se relee un capítulo quinientas veces antes de colgarlo que si no...
Gracias por seguir leyendo y comentando, de verdad, muchas gracias.
Lo que pude notar de nuevo son los párrafos del principio... Ya si hay más cambios, no los notaré, jaja.
ResponderEliminarY lo siento, no puedo evitar pensar en los personajes de Naruto ¡Empecé con ellos! Lo que hago es, imaginar que están interpretando la novela como si fuera una película xD
Esos ataques mentales que le da Neo a Eric ¿lo podrán dejar más atontado aún? Jaja, es entretenido ese personaje. Siempre se necesitan esos personajes relajados, divertidos y que molestan a los protagonistas, jaja.
Me gusta leer fantasía. Creo que te puedes explayar más que en algo cotidiano. Y que decir que me gustan los vampiros y hombres lobo. Este es de los pocos que he leído que me gustan (porque hay muchos, pero no muy buenos).
Bueno, ahora mi preferencia de personaje irá hacia Raven. Que de hecho, ¡hermoso nombre!
Me gustaría comentar sobre otras cosas, pero lo haré en el respectivo capítulo donde aparecen.
Siento los capítulos muy cortos... O será que vengo de copas y se nota la diferencia xD
Saludos :)