CAPITULO 2
Entrada xx/xx/xxxx
Mis cachorros, diablillos sin remedio. Mi cachorrito dorado, tan
pequeño y a la vez protector.
Que dolor ver su sufrimiento, que pena no poder reponer ese huequito
vacío que le ha quedado en el pecho.
Tengo miedo por lo que pueda pasar más adelante. Miedo de esa visión.
No sé que quiere decirme mostrándome a ese hombre de extremada belleza
escondido entre las sombras. Solo sé que irradia sensualidad, y que yo me lleno
de deseo.
Todas las noches me levanto sobresaltado, bañado en sudor y suspirando
deseo. No comprendo porque siento la necesidad de tener en mis brazos a ese
hombre, porque muero por tocarlo, enredar mis dedos en su largo pelo, nadar en
sus hermosos iris rojos.
Solo sé qué… no sé nada.
No sé que me depara el futuro y estoy nervioso por mis cachorros.
Mis pobres y pequeños cachorros.
* * * *
Neo abrió bruscamente
la puerta del aseo. Ni siquiera miró a los demás hombres que se encontraban
haciendo sus necesidades, simplemente recorrió la estancia hasta llegar a los
wc privados.
Se paró frente a uno de
ellos, respiró hondo y sin mirar al vampiro lo arrastró dentro con él. La
puerta se cerró con un brusco sonido y el lobo le echó el cerrojo. Se apoyó en
ella y volvió a respirar con fuerza.
Tenía la cabeza baja y
la mirada oculta por el flequillo.
Sabía que estaba
haciendo una locura, que debía estar volviéndose loco. Ni siquiera podía
esperar a sacarlo de allí para tirárselo.
Tenía que ser aquí y
ahora.
Levantó la cara para
mirar a Raven. Este se encontraba frente a él, observando el estrecho cubículo
con una ojeada sombría. Hasta le hizo gracia la manera de encoger el ceño que
tuvo cuando observó la taza, no muy limpia.
—¿Preparado? —preguntó Neo.
Raven alzó una ceja sin
entender.
¿Preparado para qué? En
cierto modo y aunque aquel humano no lo supiera, el que tenía que prepararse
era él. Observó ese fuerte cuello y sus colmillos le volvieron a vibrar.
¡Oh dios, con las
ansias que tenía lo destrozaría!
—Lo estoy —dijo sin pararse a pensar.
Raven alzó los brazos y le sujetó el cuello, acariciándolo levemente, pasando
sus frías yemas por él.
Neo abrió la boca,
contra más se acercaba más frío sentía. Hasta comenzó a echar vaho por la boca.
Su cuerpo por el contrario estaba caliente, y podía sentir una gota de sudor
caer por su frente. Era lo más extraño que había experimentado en su vida.
Sin poder controlarse,
agarró al vampiro y lo tiró contra la puerta donde momentos antes él mismo
había estado apoyado. Raven gruñó ante el golpe que recibió su espalda, sorprendiéndose
cuando Neo literalmente le comió la boca.
Arrugó la frente cuando
le mordió los labios y apretó aun más su boca contra la suya. Parecía querer
devorarlo. Raven no sabía como reaccionar, nunca se hubiera imaginado algo como
esto.
¡Simplemente no era
natural!
Pero esa lengua, brusca
y rugosa, que se metía profunda en su boca lo estaba haciendo dudar. Su cuerpo
se agitó e intentó tomar aire cuando por fin Neo se separó solo por unos
instantes.
Raven se relamió los
labios para recoger aquel hilo de saliva que había quedado uniéndolos. Sintió
su mejillas arder y sin saber porqué, alzó las manos frías hacia la morena cara
de Neo. Le acarició la piel y el cabello, entrelazando sus dedos en él.
Cuando el licántropo
percibió el movimiento y la formulación de una primera palabra, volvió a
acallarlo con su boca. Se apretó contra su cuerpo y comenzó a acariciarle la
cintura. Alzó el jersey y metió las manos por debajo, rozando su espalda.
Estaba completamente dura, pero… su tacto, era realmente incomprensible. Parecía
que estuviera tocando un diamante.
—Pero que… —Raven abrió los ojos de golpe cuando esas palmas calientes
se plantaron en la curva de su espalda. Era como dos placas ardiendo contra su
piel.
Su cuerpo reaccionó a
ese toque. Su pene se irguió un poco, frotándose contra el de Neo, el cual
restregaba su cuerpo mientras seguía besándolo con ansias. Gimió, bajo y
roncamente, disfrutando de la lengua que el lobo pasaba por su cara, por su
oreja. Raven se volvió a retorcer, disfrutando del aliento contrario en su
oído. Y de esa voz, aterciopelada que nunca pensó que pudiera llegar a
aturdirlo.
—Levanta los brazos —dijo Neo, estirando del jersey y sacándoselo por la cabeza.
El cabello negro
azulado y liso de Raven se removió bruscamente, quedando un poco despeinado. Neo
sintió su corazón bombear con fuerza cuando lo miró. Sus ojos grises estaban
velados. No sabía si de ansias de sangre o simple deseo. Pero había algo en
ellos que gritaban satisfacción. Sus mejillas levemente sonrojadas y esos
labios, finos y curvados en una mueca áspera, solo lo ponían más.
El cuello cristalino se
alzó ante él. Una extraña idea pasó por su cabeza. Lo acarició mientras se
acercaba de nuevo. Besó suavemente su clavícula, lamiendo con la punta de su
lengua aquella dirección ascendente hasta quedarse en el punto justo del cuello
donde terminaba la mandíbula. Lo volvió a besar, dándole de repente un fuerte bocado
en aquel lugar.
Succionó con una fuerza
tremenda.
Raven lanzó un brusco
gemido, mientras agarraba los cabellos rubios para separarlo de él.
—¿Qué diablos haces? —demandó, con una voz que aunque parecía severa, estaba
teñida de deseo.
—Calentarte. ¿No es evidente? —sonrió Neo, con una de sus muecas más pícaras.
El vampiro alzó una
ceja mientras lo contemplaba.
¿Calentarle? Si, puede
que esa fuera la razón por la que su cuerpo estaba tan extraño. Pues… aquel
humano respiraba con fuerza, el sonido del bombeo de su corazón impregnaba todo
el pequeño cubículo, sus ojos parecía lagrimear por la excitación.
Eso era estar caliente.
Pero él… no respiraba,
su corazón no latía, su cuerpo siempre se mantenía frío. ¿Cómo sabría que
sentimiento correspondía al que sentía en ese momento su compañero?
Notó de nuevo las manos
calientes de Neo en su estómago, acariciándolo, mientras su lengua seguía
lamiendo una y otra vez su cuello y barbilla, donde le dio un pequeño bocado.
Raven soltó un gruñido
y lo separó de él.
Oh si… estaba caliente.
—¿Para que quieres calentarme? —preguntó todavía algo confuso, era un hombre y ese
desconocido también. ¿A dónde quería llegar?
Neo agarró las manos
que lo separaban de aquel cuerpo cristalino y se llevó una a la boca, lamiendo
el índice.
—Para follarte, por supuesto.
Raven tuvo un
escalofrío.
¿Eso podría hacerse
entre hombres? Ese humano estaba loco. Él no se rebajaría a tener esa clase de
relación con un macho. Ni hablar.
Lo miró fijamente de
nuevo.
¿Lo mordía antes de
marcharse? ¿Lo mataba por tal humillación? Esos ojos azules le ponían demasiado
acelerado para tener la suficiente sangre fría de asesinarlo, pero… ahora la
vista negruzca del vampiro se centró en ese fuerte y moreno cuello. Una pequeña
mordida… no, no podía. Porque entonces… ya no podría resistirse hasta dejarlo
seco como una pasa. Y no quería hacerle eso a él, a aquel humano que aunque
tuviera raras inclinaciones, le había hecho sentir cosas que nunca había podido
experimentar hasta ahora.
Se agachó para coger su
jersey.
—Me voy —fue lo único que dijo.
Neo chasqueó la lengua.
La cosa se ponía más difícil. Pensó que cuando el morenazo le dejó quitarle la
primera prenda todo había quedado claro. ¿Qué leches le enseñaban a los
vampiros durante sus primeros veinte años de vida? No podría ser mucho porque
este que tenía delante era bastante espeso.
Raven le dio la espalda
con total tranquilidad para quitar el seguro de la puerta. Neo observó esa
espalda cristalina, tenía un cogote precioso, con unas ligeras hebras azulinas
cayendo por él.
Antes le había venido
bien forzarlo. Puede que ahora también.
Lo empujó contra la
puerta, con tal fuerza, que Raven quedó con la cara totalmente apretada contra
ella. Lanzó un gruñido amenazador que a Neo le provocó un escalofrío.
Pero no era miedo, era
excitación. Tenía ganas de que se volviera, de que intentara atizarle, entonces
lo tiraría al suelo y… y lo… Neo se mordió el labio y sintió el calor de nuevo
en sus mejillas. ¡Maldición, como podía ser un asqueroso chupa sangre tan
delicioso!
Lo agarró del cabello
azulado y volvió a apretarlo contra la madera, mientras su lengua recorría
aquel sensible cogote. Lo escuchaba de suspirar, con esa voz tan profunda y
masculina. El corazón del lobo comenzó a vibrar con más fuerza.
Algo de lo que Raven se
dio cuenta.
Gruñó de nuevo, de una
forma totalmente amenazadora. Se revolvió, asombrado por la fuerza de aquel
humano. No lo dejaba moverse, a él, a un vampiro. Enfadado, clavó las enormes
uñas en la puerta, rajándola unos centímetros y dejando cinco profundos surcos.
Un siseo salió de sus
labios cuando volvió la cara y le enseñó sus enormes colmillos a Neo. Estaba
comenzando a enfadarse.
—No sabes con quién te estás metiendo.
Neo miró los dientes no
de muy buena gana. Aunque tampoco le resultaron repugnantes como esperaba. En
cierto sentido, eran… hermosos.
No pudo evitar lanzar
unas risitas.
—Creo que tú tampoco.
Y le mordió el final
del cuello, agarrándose a su espalda. Raven volvió a sisear, pero esta vez de
dolor, un dolor que lo había hecho sentirse raro. Sintió un calor, un ardor en
su entrepierna al estar presionada contra la puerta. Así que… eso era una
erección. Su primera erección.
Neo, al ver que no
decía nada, se lo tomó como un permiso. Lamió su espalda, disfrutando de los
medio gemidos o gruñidos que estaba dando el vampiro. Simplemente, Neo no sabía
identificar cual de los dos era.
Llegó a su trasero,
chupando el hueco del final de su espalda. Era una piel hermosa, sin heridas,
sin marcas, totalmente cristalina. Parecía una muñeca de porcelana, por
supuesto… hasta que se daba la vuelta y le enseñaba amenazador los colmillos,
entonces le recordaba a un gato. Un gato salvaje.
Un pensamiento fugaz le
recorrió la mente. Si Raven fuera un licántropo sería el lobo más hermoso que
hubiera visto.
Pronto rechazó la idea.
¿En que diablos pensaba? Estaba ahí para tirárselo y después marcharse como si
nada. ¿Por qué dudaba? Agarró bruscamente la hebilla del pantalón y le sacó la
correa de un estirón. Después estiró de las ropas hacia abajo.
—Levanta las piernas —pidió Neo, estirando él mismo con el pie para sacarle los
pantalones.
—Que te crees tu eso —gruñó Raven, intentando de nuevo liberarse.
Neo se rió. ¿A quién
quería engañar? Un vampiro tenía mucha más fuerza que un licántropo, solo los
dominaban porque eran un número muy pequeño en comparación con ellos. Si
hubiera querido liberarse de sus manos, lo podría haber hecho hace mucho.
—¿Por qué te resistes, colmillitos? —se burló, con una sonrisa tan enorme y amena que Raven no
supo si enfadarse, así que terminó por encoger el ceño—. Puedes empujarme
y salir corriendo si quieres. Yo nunca podría detenerte y lo sabes. Soy un… simple
humano, después de todo.
Así que… así estaban
las cosas. Ese humano sabía que él era un vampiro y sin embargo no parecía
asustado. Ya lo imaginó cuando al mostrar sus colmillos no recibió la reacción
esperada. Pero esto… era demasiado extraño. ¿Quién era ese chico?
Antes de pensarlo bien,
se sacudió los pantalones de los tobillos, sacándoselos con los zapatos, la
única prenda que aun tenía en el cuerpo eran los calcetines negros. Al sentirse
tan expuesto su cuerpo vibró. Pegó la cara contra la puerta y cerró los ojos,
intentando tranquilizarse. ¿Qué le ocurría? Él nunca había sido así. Lo normal
es que lo mirara con desprecio y después le adjudicara un zarpazo que le
reventara la garganta.
—No lo entiendo —fue lo único que dijo, arrugando de nuevo la cara. No
recordaba haber estado tan enfadado consigo mismo desde hace muchos años, desde
aquella vez…
Neo se separó un poco,
dejándolo aun allí de pie. Aquella frase, dicha con tanta aspereza y confusión
lo había desconcertado. Pero aquella vista… ese hermoso cuerpo, fuerte, recio,
fibroso. Y ese trasero. Pestañeó un par de veces antes de clavar la vista fija
en él. Un hermoso y cuadrado trasero. Completamente cristalino y puede que…
—Dime si te duele.
Raven iba a volverse para
encontrar el significado de aquella frase, cuando dos manos fuertes y recias se
adhirieron a su trasero. Presionándolo. Su erección dio un salto, volviendo a
chocar dolorosamente contra la puerta.
Siseo entre sus
colmillos, sacando la lengua y lamiéndolos. ¡Oh si, le gustaba! Ese humano
rubio lo estaba volviendo loco.
Neo contuvo el aliento
cuando tuvo aquellas dos carnes en sus manos. Tersas y duras. Las masajeó,
disfrutando de los movimientos controlados del vampiro. Después, paseó su dedo
entre ellas, acariciando la abertura, disfrutando de su suavidad. Presionó el
pequeño hoyo con el índice, mientras que con el corazón rozaba el trozo que
quedaba hasta los testículos.
—Maldición —se quejó Raven, clavando las uñas con más fuerzas en la
madera, haciendo los surcos de los cincos dedos muchos más amplios.
Neo sonrió maravillado
por la reacción. Nunca imaginó que tener a un hombre tan masculino, serio y
frío, jadeando para él, fuera tan extasiante. Metió un dedo, comenzando a
indagar por aquella intimidad.
Raven curvó la espalda,
lanzando un gruñido. Neo se sonrojó tontamente al mirarlo.
—No te cargues la puerta, Raven. O todo el mundo nos verás.
—Como si me importara —jadeó el otro, arrugando el ceño mientras volvía un poco la
cara para mirarlo a los ojos.
Realmente Neo tuvo un
escalofrío cuando los ojazos negros se clavaron en él. Contuvo el aliento y lo
agarró por la barbilla, devorándole la boca en ese mismo instante. Para su
sorpresa, el vampiro le respondió, dándose la vuelta y agarrándose
repentinamente a su cuello.
—Unos cuantos centímetros menos y tendrías la estatura justa para esta
posición –se rió Neo, que ahora se encontraba
presionando contra Raven. Ambos de cara, besándose mientras Neo presionaba sus
muslos, deliciosos y tersos muslos que pensaba colgarse en la cintura. Le metió
la lengua para después relamerle los labios. Le habló sobre la boca, besando
sus colmillos ensalivados por el exceso anterior—. Levanta las piernas y deja que
te folle.
—¿Y porque no te lo hago yo a ti? —preguntó Raven, siendo ahora él quién le mordiera la barbilla,
lamiéndole lenta y seductoramente la mejilla con la punta de la lengua. Su piel
era deliciosa, casi no podía esperar para saber como sabría su sangre.
Neo se rió. Y ante la
mirada fija del vampiro, comenzó a desabrocharse los pantalones. Se los bajó
con sendos tirones hasta que la erección de ambos quedó en contacto. Este las
agarró con fuerza para sacudirlas mientras se arrimaba a la boca de Raven, el
cual la había abierto mientras resistía un quejido ahogado.
—¿Crees que podrías follarme sin matarme, señor colmillos?
Raven volvió a fruncir
el ceño. ¿Cómo diablos sabía ese humano tantas cosas? Si, había escuchado algo
sobre humanos que proveían de sangre animal a su clan para los recién nacidos.
¿Sería Neo alguien de ese círculo?
Con el primer estrujón
de su miembro se olvidó de todas las suposiciones, que fuera quién quisiera.
—Te buscaré —dijo de repente, sorprendiendo a Neo—. Te buscaré de
nuevo y la próxima vez seré yo quién te reviente a ti. Tenlo por seguro. Da
igual donde te escondas, a donde huyas, mi polla estará pensando en ti y no lo
dudes, te encontraré, rubito.
Literalmente a Neo se
le cortó la respiración. Esa mirada fiera, su voz fría, su talante serio.
¡Dios, si estaba deseando que ese día llegara! Es más, hasta sería capaz de
volver todos los días a aquella sala hasta que encontrara de nuevo a aquel
vampiro. Ser poseído por él podría ser delicioso, tanto como lo que iba a
sentir ahora.
—Realmente te esperaré entonces —se acercó hasta el oído de Raven, agarrándolo fuertemente de
los muslos hasta subirlo sobre él—. Estaré deseando esa cosa tuya que piensa en
mí.
Raven gruñó con fuerza,
arqueando la espalda mientras el enorme miembro del lobo entraba como un puñal
en él. Le clavó las uñas en los hombros y le amenazó con los colmillos.
¡Aquello había dolido como mil demonios! Sin embargo, para su sorpresa, Neo se
detuvo, presionándose contra él pero si moverse. Es más, agarró su miembro,
duro y necesitado y comenzó a frotarlo, mientras volvía a cogerlo de la
barbilla y comerle la boca.
Le metió la lengua y la
desplazó por toda aquella cavidad. Raven lo agarró ahora de los cabellos,
mordiéndosela a la vez que él mismo presionaba y arrinconaba los carnosos
labios de Neo contra los suyos. Estiró de su labio inferior cuando un placer que
nunca hubiera imaginado le subió por la espalda. Le gustaba, de repente el
dolor se había transformado en un gozo que lo estaba aturdiendo. ¿Dónde
golpeaba? ¿Qué le había hecho?
Gimió bruscamente, echando avergonzado
la cara hacia otro lado y encogiéndola en una mueca desesperada.
Neo volvió a mirarlo
maravillado. ¡Pero que tío más sexy! Era fuerte, masculino, sensual, todo en
una mezcla completamente explosiva. Se introdujo con fuerza de nuevo.
Comenzando a moverse en un vaivén violento contra sus nalgas.
—Joder… como aprietas —se quejó, se la
estrujaba tan fuerte que casi no podía moverse. Le gustaba, le gustaba a morir,
pero también sentía un poco de dolor. De verdad que era estrecho.
Para su sorpresa, Raven
le soltó y levantó las manos, clavando las uñas en la pared. Sujetándose en
ellas comenzó a saltar sobre las manos y las caderas de Neo, enloquecido por el
placer. Un placer que lo cegaba. Y es que aquel trozo de carne duro y caliente
lo estaba volviendo loco. Todo el cuerpo de ese hombre emanaba un olor que lo
extasiaba, un calor que lo reconfortaba, un movimiento que lo enloquecía.
Sentimientos que siempre había añorado experimentar.
Y ahora… podía escuchar
su respiración acelerada. Su corazón bombeando con violencia, su olor a hombre
invadiendo sus fosas nasales. Aquello era testosterona pura.
Neo flipó cuando el
vampiro comenzó a saltar sobre él. Echó las manos hacia sus nalgas para poder
impulsarlo hacía arriba y que volviera a caer sobre su duro miembro. ¡Oh por
dios! ¡¿Qué clase de sexo era este?! Nunca hubiera imaginado que llegaría a
gustarle de ese modo.
—No mueras —susurró roncamente, abalanzándose con una bestialidad
asombrosa contra el fuerte cuello de Neo.
Ahora fue el turno del
lobo para gritar. Un placer casi tan agudo como el de su pene se centró en su
cuello. Aquellos dos colmillos se clavaron en su piel, quemándole como si le
estuvieran haciéndole los dos agujeros con un soplete. Le succionaba, su sangre
salía a borbotones de su piel, siendo relamida por aquel vampiro. Lo escuchaba
de chupar, de gemir y jadear mientras seguía bebiendo de él.
Otro relampagazo de
placer lo recorrió por entero, agarró aquel duro trasero y comenzó a moverse
con violencia. Sentía como el cuerpo cristalino de Raven se agitaba sobre él,
demasiado obsesionado con su sangre para moverse. Neo arremetió contra él,
creyendo morir de placer cuando aquel frío pero tierno interior se envolvió a
su alrededor exprimiéndosela literalmente. Raven se soltó para jadear un poco,
pero al momento ya le estaba mordiendo de nuevo, como si fuera una fiera que
había estado un milenio sin comer.
Neo sintió como un
calor le subía por el cuello, como seguía moviendo aquel trasero sobre su
miembro y como se restregaba bruscamente contra él. Gruñó roncamente y lo
agarró del largo cabello azulado, abriendo los ojos y sintiendo como comenzaba
a entrar en la primera fase. Chilló de dolor cuando sus orejas se estiraron
hacia arriba, cubriéndose de pelo. Sus manos se transformaron en garras y
sintió como del final de su espalda comenzaba a salir una norme y gruesa cola
peluda.
—Suelta —aulló,
agarrándolo por los hombros con sus dos zarpas y estrellándolo contra la
puerta. Raven jadeó entre dolor y placer cuando terminó de nuevo con la espalda
apoyada en la madera. Su boca estaba cubierta de sangre, sus colmillos vibraban
de deseo. Era tal el placer que le recorría el cuerpo que no podía ni moverse,
ni siquiera abrir sus ojos, que entrecerrados, solo observaban una leve neblina
y algo de aquel hombre que tan duramente estaba tomándolo. Neo se acercó a él,
dándole un bocado en la mejilla con su dentadura canina. Disfrutó cuando Raven
se revolvió, intentando quitárselo de encima—.
Ahora no mueras tú —susurró con aquella voz terriblemente grave. El último
cambio estaba produciéndose.
Raven no se esperó
aquello. El miembro ya de por sí grande y duro que se adentraba fogosamente en
él, comenzó a crecer, a un nivel que creyó que lo mataría. Gruñó y se revolvió,
sintiéndolo de entrar en él con mucha más fuerza, con brusquedad, casi con
violencia. Pero sin embargo, seguía gustándole. Le presionaba dentro de sí, en
un punto que le hacía ver el cielo. De nuevo se agarró a Neo, abriendo un poco
los ojos. Que era eso… ¿Orejas de perro? ¿Fauces de canino? Y no solo eso… sus
ojos, ahora eran ámbar y rasgados… pero… ¿Qué diablos era ese rubio? Ya no olía
a humano. Era otra cosa, su aroma se había trasformado en algo más sabroso. Por
su sangre no supo ver la diferencia, ya que nunca había saboreado una sangre
humana de primera mano. Pero ahora lo entendía.
Acarició su pelo rubio,
ahora más espeso, más fuerte. Tiró de él y antes de poder resistirse le mordió
una de esas largas orejas. Era blanda y suave, maravillosa. Neo gruñó de
placer, aplastándolo más contra la pared mientras se la metía con fuerza. Le
presionó las caderas y comenzó a respirar con más rudeza.
Neo sentía demasiado
placer, un calor que lo desbordaba desde el centro de su pecho. Le dolían los
dientes, sentía su encía escocerle, necesitaba algo, necesitaba morderle.
Estaba tan acostumbrado a morder a las hembras durante el sexo para saber si
eran sus compañeras que puede que fuera ya un acto reflejo, que su cuerpo se lo
pidiera ya sin razón.
Retiró las hebras
azulinas del cuello de Raven, intentando sujetar al vampiro presionando sus
hombros contra la puerta. La sola idea de dejar una marca propia en esa piel
cristalina le aceleraba el pulso, así que sin poder aguantar más clavó sus
caninos en el cuello que se le presentaba. Mordió con fuerza, notando como el
vampiro se revolvía y gruñía como todo un animal.
Eso solo le provocó
más.
Se apresuró, arremetió
con más rapidez contra él. También sintió su respuesta. Como se estrechaba,
como el cuerpo de su vampiro se retorcía de gozo. Raven comenzó a agitarse,
mientras Neo, completamente maravillado lo mirada. Seguía sacudiéndose contra
su miembro, agarrándose desesperado a sus hombros, volvió a retorcerse y estiró
la espalda. Seguramente no podía aguantarlo más, su miembro goteaba, y su
cuerpo estaba completamente tenso, más duro de lo que ya era de por sí.
Lanzó un tremendo
chillido. Demasiado agudo, para una persona, para un vampiro. Era algo parecido
a un murciélago, si… fue el chillido de un murciélago. Se quedó erguido por un
momento, recibiendo las fuertes embestidas de Neo, mientras el seguía
corriéndose, empapando una y otra vez ambos vientres, con fuerza. Y no paraba.
Seguía echando semen mientras Neo disfrutaba de la estrechez de su orgasmo. Y
con un aullido propio de su especie, el lobo reventó dentro de aquel trasero.
Sintiendo como su semilla lo bañaba por completo.
A Neo se le doblaron
las rodillas y Raven, para su asombro estaba completamente ido, echado sobre él
como si se fuera a desmayar. Seguramente habría bebido demasiada sangre para su
primera vez y encima mientras practicaban sexo, algo que él nunca había
experimentado.
Lo agarró con seguridad
por la cintura. Era pesado, por no decir que le llevaba varios centímetros de
más. Así que simplemente lo apoyó contra la pared y lo agarró con un brazo para
que no cayera, mientras él recogía su ropa, lo limpiaba con papel higiénico y
comenzaba a vestirlo.
No sabía porque diablos
se tomaba tantas molestias. Simplemente podría dejarlo allí. Él había ganado la
apuesta, había evitado que matara a una humana y encima se lo había tirado, muy
placenteramente habría que añadir. Además de que tampoco le había hecho mucho
daño ni sacado la mitad del cuello como había pensado en un principio.
Pero… cuando Raven se
sujetó a él, y lo miró con aquellos ojazos profundos, ahora negros, se quedó
paralizado. Hasta un pensamiento de que haría cualquier cosa por tener de nuevo
a aquel hombre entre sus brazos recorrió por unos momentos su mente.
¡Tonterías! Se estaba volviendo loco, aquello sería un recuerdo fogoso de su
juventud y punto. Nada más.
Raven estaba cansado y
tenía ganas de vomitar. Puede que hubiera bebido mucho, porque sentía la sangre
volviendo por su garganta, queriendo salir. Y sin embargo, moriría por volver a
pasarla por su lengua y poder saborearla.
Contempló con sequedad
a aquel hombre que lo vestía con cuidado. Estaba siendo considerado, con él,
con un vampiro. No había sentido pánico, terror, si no que habían tenido sexo.
Uno realmente extasiante a su parecer. Y sin embargo, tampoco deseaba volver a
verlo. En cierto modo, tenía miedo de hacerlo.
Además, no sabía si
había sido una alucinación o no, pero creyó verle orejas y cola, hasta
recordaba haber mordido una. Pero ahora, estaba completamente igual, sus ojos
tan azules como cuando lo conoció.
—Me marcho —dijo Raven, colocándose finalmente los zapatos cuando pensó
que no se estrellaría contra el suelo.
Neo asintió, observando
como se colocaba bien su ropa.
—Esperaré a que cumplas tu promesa. Búscame
—conforme terminó de decir esas palabras ya
estaba arrepentido. ¿Pero que decía? ¿Estaba de verdad loco? Hace un momento
deseaba olvidarse de todo esto y ahora le exigía volver a verlo. ¿Qué pasaba
con él?
Raven hizo un ruido
chulesco con la boca, no lo afirmó ni lo rechazó. Simplemente le dejó eso como
respuesta. Estaba confuso, esa noche había sido extraña. Para nada como él se
la había imaginado. Había conseguido alimentarse sin matar a esa persona. Había
tenido sexo con un hombre en vez de con una mujer. Y encima había sido él quién
recibió.
Salió de baño,
observando como estaba completamente vacío. Siguió andando, sin escuchar nada a
su espalda, lo que probaba que Neo se había quedado quieto en el mismo sitio.
Cuando salió del aseo, un fuerte aroma le vino a la nariz, un olor parecido al
que desprendía Neo. Giró unos segundos para mirar despectivamente a un hombre
castaño, que lo miraba a él de igual forma. Olía bien pero simplemente no le
interesaba, así que siguió su paso, la noche había sido más corta de lo que
había pensando.
Salió al aire libre y
volvió a coger aquel frío oxigeno que no necesitaba, solo para sentir el fresco
entrar en sus pulmones.
¿Cuándo había comenzado
a torcerse la noche? ¡Ah, si! Cuando esos hermosos y grandes ojos azules
chocaron directamente con los suyos.
* * * *
Raven entró en el salón
principal y se dejó caer en el sillón. Le dolía la cadera y los muslos,
seguramente aun tenía las marcas de aquellas manos que tan bruscamente le
habían cogido las nalgas. Era vergonzoso pero solo pensar en ello se la ponía
bastante dura.
La enorme puerta se
abrió despacio, dejando que entrara un hilito de luz en la oscuridad de la
estancia. Una mano la terminó de apartar, entrando con pasos ligeros y
constantes. Alguien alto y con porte serio se paró frente a Raven.
—¿Qué haces aquí?
—Padre, que agradable bienvenida —se burló Raven, echando la nuca sobre el sillón y cerrando
los ojos. Su largo pelo azulado cayó a ambos lados de su cara, rozando
suavemente sus orejas.
—No me andes con sarcasmos, Raven —se acercó más, tieso como un palo—. Tú no deberías
estar aquí. Estarías…
—¿Deshaciéndome del cuerpo? Bueno, es lo que todo vampiro hace la primera
vez —volvió a
sonreír, provocando que Nel se pusiera aun más nervioso—. No te preocupes,
no he matado a una mujer, ni siquiera he mordido una.
Interesado ahora por lo
dicho por su hijo, cogió una de las grandes sillas señoriales, y le dio la
vuelta para retirarla de la mesa y poder sentarse cara a cara con Raven.
—¿Has vuelto sin morder a nadie? Eso es igual de irregular. Es imposible
que un vampiro pueda evitar alimentarse la primera vez que sale a… eso —terminó diciendo,
evitando la palabra cazar que tanto odiaba.
Raven lanzó un largo
resoplido. Tendría que haberle mentido pero… seguramente se hubiera dado
cuenta. Cuando aquella sangre que había tomado se hiciera parte de él, su olor
cambiaría, estaba seguro de que se percatarían entonces.
—Si, he mordido a un hombre. Un hermoso hombre de cabello rubio y
preciosos ojos azules —Nel no dijo nada.
Desvió la mirada por unos momentos, parecía pensativo pero para nada extrañado
o alterado. ¿Puede ser que le resultara normal? ¡Al diablo!—. ¿No me regañas,
ni pones el grito en el cielo? Tu hijo ha tenido su primera vez con un hombre.
El jefe del clan tosió
unas cuantas veces.
—No hay mucha diferencia en morder a una mujer o a un hombre. La sangre
sigue siendo sangre. Además… lo hombres a veces saben mejor.
Lo dijo con tanta
naturalidad que Raven se quedó sin palabras. Miró asombrado a su padre y
después arrugó el ceño. ¿A sí?
—Pero y si te digo… ¿Que mis dos primeras veces las he tenido con aquel
hombre?
Su padre alzó una ceja,
intentando averiguar si aquel doble sentido estaba bien captado. Después se
llevó una mano a la cara y se rindió ante lo evidente.
—Tampoco es extraño entre vampiros. Solo el primogénito de cada familia
puede tener descendencia. Los demás hijos son estériles, como tú que eres el
segundo. Por eso y a consecuencia de que el ochenta por ciento suelen ser
varones, no es difícil imaginar a quién escogen como pareja para toda la
eternidad.
Un momento, Raven no podía
creer lo que escuchaba. Pensaba que todos aquellos hombres eran simplemente
familia, primos, tíos o cualquier cosa de esas. Amigos tal vez. Pero… todas las
familias formadas por hombres que había en su clan eran… ¿Homosexuales? ¿Todos?
Dios…
De repente, dos
personas más vinieron a su mente.
—Me estás queriéndose decir que Dylan y Yamil… también son…
Nel tosió, un poco
incómodo con la conversación.
—Ya sabes que tu primo encontró al primer vampiro vivo que no era de
nuestro clan. Lo trajo aquí y como ese chico no recordaba nada lo cuidó por
muchos años. Como él no podía tener hijos y siempre había tenido esas
inclinaciones… —miró significativamente a su hijo, tampoco es que no se le notara, por
dios—. Entre
ellos creció algo más que la amistad, y…
—Alto, no quiero saber más. Me imagino el resto.
Y era asqueroso. Realmente
Raven veía todo aquello con suma repugnancia. Puede que fuera un poco cerrado
de mente pero se le hacía difícil ver a dos hombres… la cara del rubio mientras
lo embestía vino a su cabeza, dejándolo sin aliento por unos instantes. No,
estaba equivocado, aquello no estaba mal, lo que estaban mal eran sus
prejuicios. Él lo había disfrutado, había deseado a ese hombre desde lo
profundo de su cuerpo, provocándole un deseo ilimitado.
Se sentía realmente
estúpido.
—Cariño. ¿Es Raven? —preguntó una voz femenina entrando con gracilidad por la
puerta que minutos antes su padre había abierto. Miró maravillada a su hijo—. Te dije que
nuestro hijo podría hacerlo.
Abril se sentó en el
brazo de la silla de su marido y se echó contra su brazo.
—Todavía no sabemos si mató a aquel hombre, cielo.
—¡Oh! —dijo
la mujer cuando cayó en la cuenta, hombre, ¿eh? Bueno, tampoco es que a ella le
importara mucho—. ¿Y bien? —le preguntó a Raven.
Este mucho más incómodo
con su madre delante, guardó silencio por unos momentos. Los miró fijamente. Ni
siquiera ella se inmutaba al saber que hace apenas unas horas había estado
fornicando con un hombre. Perfecto, pensó irónico.
—No, no lo he matado. Tampoco tuve ansias de hacerlo. Sin embargo… —se tocó el estómago y sintió
de nuevo aquel leve dolor—. Creo que bebí mucho, estuve a punto de
vomitarlo todo.
Nel alzó una ceja,
gesto que Raven odiaba con todo su ser. Parecía realmente impresionado, pero
fue Abril quién habló.
—Ningún humano tiene la sangre suficiente para que nosotros nos quedemos
completamente hartos y menos para que no puedas retenerla. ¿De que estás
hablando hijo?
Ningún humano, ¿eh?
Entonces puede que esa visión…. Dejó de nuevo ir la cabeza hacia atrás,
apoyándose más cómodamente, intentando pensar.
—Hubo un momento, durante el sex… —se cortó al mirar la inocente mirada su madre—, bueno, creo que
su olor se modificó. No olía como una humano y no podría afirmarlo con
seguridad, ya que yo estaba totalmente… —se
volvió a cortar, aquello con esa mujer delante lo estaba avergonzando horriblemente—, creo que le vi
orejas y cola, los ojos le cambiaron y hasta le mordí una de ellas. No lo puedo
asegurar, puede que fuera solo mi imaginación.
Se tensó, si, no se
equivocaba, Raven vio a su padre de tensarse sobre la silla. Antes de preverlo,
ya lo tenía sobre él, oliéndolo. Se acercó a su cuello y a su boca, le separó
los colmillos. Arrugó la cara. Por unos momentos, le pareció espantado.
—Lobo. Has mordido a un licántropo.
Abril, totalmente
horrorizada, se acercó también, intentando captar igualmente aquel olor. ¡Era
verdad, desprendía aroma a lobo!
—¡Oh dios mío! —gritó llevándose ambas manos a la cara—. ¿Qué vamos a
hacer? ¡Nos mataran por esta ofensa!
Nel intentó calmarse y
ayudó a su esposa a tomar asiento.
—Todavía no sabemos que pasó. Si era un licántropo cualquiera, aun tenemos
una posibilidad. No todo está perdido.
Raven no sabía de qué
hablaban. Estaba completamente fuera de la conversación. ¿Licántropo? ¿Ofensa?
¿Qué diablos?
—¿Qué ocurre? No entiende de que-
De repente, su padre le
dio un puñetazo en la cara, que lo aplastó con fuerza contra el respaldar del
sillón donde estaba sentado. Totalmente sorprendido se tocó el golpe, aquello
se pondría morado durante varios días.
Miró a su padre como si
fuera un extraño. Él nunca… nunca le había puesto la mano encima. ¡Si era la
luz de sus ojos!
—¡Has condenado a este clan, Raven! Si los licántropos vienen a por
nosotros por tal ofensa, nos extinguirán sin miramientos. Sin duda lo harán. Ya
se echaron atrás una vez, y no volverá a pasar. Esta vez no.
Raven se puso en pie de
repente. Entonces, aquel rubio era uno de los que tenían amordazados como
perros a su clan. ¡Era uno de esos misteriosos seres! Así que ellos eran el
enemigo. Hombres lobo, licántropos.
—Pero, él no… el fue quién… yo no… —intentó hacer memoria. Aquel rubio había ido en su busca,
él no. Y había intentado retractarse un montón de veces. Casi lo había forzado.
¡No era su culpa!
Su madre, con la mirada
perdida, se levantó también, agarrándolo bruscamente por los hombros. Tenía un
brillo extraño en los ojos, contrarrestando la suprema palidez que había
adquirido su cara, aun más de lo habitual.
—Dinos como era. Físicamente. Puede que si lo reconocemos, averigüemos el
nivel de peligro que nos acecha.
Raven no sabía que
decir, pero quería acallar la aflicción de su madre. Dudó, lo que había sentido
en aquel ser no era para nada tranquilizador. Emanaba poder por todos los poros
de su piel. Aunque ahora también entendía porque aquel otro hombre que lo
esperaba olía igual. Seguramente serían de la misma manada.
—Era… rubio, de un dorado precioso y brillante. Sus ojos azules y muy
grandes. Era un hombre recio, de mediana estatura y de complexión fuerte. De
piel morena. Era… muy masculino, mucho.
Se aterró cuando la
cara de Abril se contrajo en una mueca de total angustia. Su madre, dando un
gran chillido, demasiado agudo para que sus oídos no dolieran, le plantó una
bofetada en la cara. Sangre resbaló de su mejilla desde el arañazo que le había
causado con la uña, justo debajo del ojo que empezaba a amoratarse por el
anterior puñetazo de su padre.
—¡Golden! —gritó ella, ahora sí,
espantada y fuera de sí.
—No puede ser —Nel lo miró con si
estuviera prediciendo el final del mundo, por lo menos para ellos—. Has mordido al
Alfa, estamos muertos.
Raven no tardó mucho en
entender a que se refería con el Alfa. Pero… ¿Golden? ¿Qué sentido tenía darle ese extraño sobrenombre al Alfa de
una manada de licántropos? Era ridículo.
Abril se echó a llorar,
siendo agarrada fuertemente por su marido, quién intentaba consolarla. Ya
estaba contando en voz alta un plan para escapar, para que por lo menos, la
familia principal huyera aun teniendo que sacrificar a gran parte del clan.
Raven no podía ni
imaginar lo que decía su padre. ¿Sacrificar al clan para que ellos pudieran
huir? ¿Por su culpa? Se cayó de nuevo en el sillón, ahora completamente
impresionado. No sabía que decir, ni que pensar, ni siquiera se atrevía a mirar
a sus padres. ¿Qué había hecho?
—Pues yo creo que estáis exagerando —una
voz muy parecida a la de Raven se dejó escuchar justo desde la puerta. La
sombra de su primo se hizo presente, avanzando ahora unos pasos al interior,
obteniendo la atención de todos. Yamil lo seguía muy de cerca—. Hay algo que
habéis pasado por alto. No hace falta ponerse en lo peor sin conocer la
historia.
Ambos se acercaron a
ellos y Dylan con una sonrisa tranquilizadora apoyó la mano sobre el hombro de
su tía.
Raven los observó, era
verdad, se había dejado llevar por el pánico de su familia. El no sintió
peligro alguno al lado de ese rubio, en ningún momento.
—Antes dijiste que no lo mataste, ¿verdad?
—aquella pregunta les dejó a todos claro, el tiempo
que habían estado escuchando sin interrumpir.
—No, no lo maté.
—Bien. ¿Qué pasó después? ¿Se enfadó? ¿Te atacó? ¿Luchasteis?
—No, no, no —jadeó Raven, completamente
confuso—. Fue él quién se acercó a mí. Sabía que era un vampiro. ¡Él fue quién me
folló! —gritó sin querer mirar a su
madre—. Cuando todo acabó, ni siquiera mencionó el mordisco de su cuello. Me dijo
que… me esperaría. Que esperaría por mí para una segunda vez —aportó nervioso, rascándose bruscamente el cuello con la
mano tensa.
Dylan asintió,
orgulloso de haber calmado el ambiente.
—Eso deja claro que el licántropo sabía donde se metía. También que
deseaba a mi primo.
Abril negó con la
cabeza, totalmente incrédula. No podía ser.
—Golden nunca podría sentirse interesado
por uno de nosotros. El odia a los vampiros, y ha sido quién ha ordenado
ejecutar a los que no acataban las normas.
Raven se tensó, ese
rubio con el que había tenido sexo era el que… ¿Los mandaba matar? ¡¿Él?!
—Si, pero solo protegía a los humanos. No se le puede acusar por ello,
¿cierto? —expuso
Dylan, obteniendo una asentimiento por parte de Nel.
Raven dejó escapar el
aire entre los dientes, con gesto disconforme. Bien, protegía a los humanos
pero los mataba a ellos. Perfecto. Seguro que era un ángel. Pero… si esos
vampiros habían hecho alguna matanza, entonces… hasta él los hubiera detenido.
Sacudió la cabeza, no podía dejarse engañar. Los licántropos eran los que los
tenían en rebaño, como míseras ovejas. Ahora sí que tenía claro que eran lobos.
La mirada aqua de Yamil
lo incomodó por unos momentos. ¿Por qué lo contemplaba tan fijamente? Lo estaba
poniendo nervioso. Sacudiendo su cabello rojizo a cada paso se acercó a él,
bajando ahora sus ojos hasta el cuello de Raven, el cual no podía dejar de
rascarse. Dylan siguió a su pareja, interesado.
Yamil bajó el cuello
del jersey de Raven, dejando la piel al descubierto.
—Te pica el cuello—dijo simplemente, bajando
más la tela—. Tienes una marca.
Dylan, ahora mucho más
interesado, se acercó deprisa y metió las narices en el cuello de su primo.
Había una estrella de cinco puntas, dibujada con un diseño muy sencillo. Pero
lo que más le inquietaba es que tenía un color rojizo, como si estuviera
ardiendo.
Raven retiró a su
primo, aprovechando para volver a rascarse.
—No se que diablos es esa estrella —gruñó,
mirándola mientras se la arañaba para calmar el picor—. Pero me está
jodiendo que no veas. Hace unos momentos no la tenía. ¿Qué diablos?
Abril y Nel se miraron
significativamente. Intercambiando unas palabras silenciosas que ninguno de los
otros tres muchachos pudieron identificar. Estaban nerviosos, pero también
mantenían un brillo esperanzador.
Dylan los inspeccionó y
después arrugó la cara. Odiaba cuando las cosas salían de sus expectativas. Le
gustaba indagar en las personas, conocer sus personalidades, analizarlos, pero
sobre todo, le gustaba esclarecer situaciones y dar a conocer su superior inteligencia.
Ahora estaba perdido y
lo odiaba.
—Vosotros sabéis algo que no queréis decir.
Nel se encogió de
hombros.
—Raven —dijo
secamente, en un tono que a leguas se podía identificar como una orden—. Tienes que volver
a encontrarte con él. El resto surgirá solo. Te encargo este asunto.
Raven se levantó de un
salto del sillón, haciendo que Yamil tuviera que echarse un paso hacia atrás si
no quería ser arrollado. Se colocó de nuevo tras Dylan.
—No quiero volver a ver a ese tipo. A esos apestosos licántropos que nos
tratan como ganado. De todas formas… ¡Sería un peligro para el clan!
Abril negó, agarrándose
al brazo de su esposo.
—Si no te encuentras con él será mucho peor —sonrió, con una expresión tan triste que su hijo se
sorprendió. Hacía mucho que no le veía ese gesto, desde que “él” desapareció—. Tú eres la única
esperanza para nosotros. Si de verdad quieres salvarnos a todos, tienes que encontrarte
una vez más con Golden. Lo entenderás
en ese momento.
—Es tu obligación como el heredero de nuestro clan —exigió Nel.
¡Estaban locos! Primero
le golpeaban por su encuentro con aquel lobo. Ahora le suplicaban que se
volviera a encontrar con él. ¿Qué diablos les pasaba por la cabeza? ¿Sería la
edad? Aunque mirándolos, parecían no tener mucho más que él.
Arg, por Dios… Raven se
iba a volver loco.
—Bien, yo estoy de acuerdo —aportó Dylan,
sonriendo y acercándose a su primo—. Yamil y yo te seguiremos desde una distancia
prudencial. Observaremos todo y nos mantendremos allí por si necesitas ayuda.
—Tú solo quieres saciar tu curiosidad —dijo
Yamil con seriedad, sin cambiar ni una pizca su expresión.
Dylan puso sonrisa de
circunstancia. Raven no pudo evitar arquear una sonrisa torcida mientras un
poco más calmado observaba el gesto brillante de sus padres. Si, estaban locos,
seguro.
Con la conversación
terminada, Dylan y Yamil se quedaron en el gran salón mientras todos los demás
salían. Dylan se dejó caer en el sillón, mientras esperaba a que Raven
terminara de salir y cerrara las puertas, se miraron unos momentos antes de que
su primo se marchara.
—Raven se ve preocupado. Todo esto es nuevo para él. Hasta yo sabía muy
poco sobre los licántropos. Es malditamente interesante.
Yamil seguía de pie.
Parecía pensativo, aunque eso solo lo podría deducir Dylan después de llevar
tanto tiempo juntos. Su cara no dejaba ver absolutamente nada.
—Si ocurre algo, yo iré a donde vaya Raven
—susurró Yamil.
Dylan tuvo un tic en la
mano, justo antes de apretar las uñas contra el brazo del sillón donde estaba
sentado. Hubo un silencio incómodo en la habitación hasta que de improviso,
este se levantó, agarrando a su pareja de la barbilla.
Ambos ojos, aqua y
negros se encontraron. Yamil no se inmutó por la expresión amenazante que tenía
el otro vampiro. Pocas veces veía ese lado de su pareja, pero no le imponía lo
más mínimo.
—¿Por qué siempre Raven? —preguntó Dylan furioso. Reacción extraña en él. Era uno de
los vampiros más calmados que existían.
Yamil le devolvió la
mirada, aceptando de lleno aquellos furiosos ojos. Después bajó hasta el rechinamiento
de sus colmillos. Y simplemente agarró su muñeca, apretándola con tal fuerza
que Dylan tuvo que soltarle la barbilla.
—No pienses lo que no es. Solo estoy dejando clara mi lealtad. Yo te amo,
pero eso no tiene nada que ver. Yo siempre estaré en el bando de Raven,
cubriéndole las espaldas. Siempre.
Dylan sonrió, cambiando
su expresión enfadada a una natural. Se inclinó y rozó los labios teñidos de
carmesí de Yamil.
—Bien, donde tú estés, ahí iré yo. Pero ten cuidado —dijo con una sonrisa, que ahora si era falsa—. Si me traicionas
te mataré.
Yamil inclinó un poco
la cabeza, mirándolo pensativo y sin cambiar su expresión.
—Nunca haría eso. Tu eres mi vida, igual que yo soy la tuya. Somos uno.
Desde el principio de los tiempos.
—Eso es, mi vampiro carmesí, eso es.
Uau!!!!Estoy aterrizando.Todavia sale humo del ordenador ... que caliente tia!
ResponderEliminarMe ha gustado y mantenido en tensión con el misterio y el desconcierto de Raven y Neo... a por el 3º.
Probablemente entre mas adelante y lo vuelva a leer y entonces quizas te diga más!Besos corazón.
Wala!debo dejar de leer en el desayuno...ahora tengo que volver a calentar el cafe.Es obvio que el capitulo me a gustado y la escena erotica es intensa y tan bien descrita que da la sensacion de estar alli.Tan solo añadir que la historia mejora por momentos.Besos
ResponderEliminarHolaa soy tu seguidora desde fanfiction XD ame este fanfic cuando lo lei la primera vez y espero con ansias cuando retomes donde lo dejaste, escribes genial y ojala esta ves puedas acabar me estare dando vueltas por tu blog !! BESOS
ResponderEliminarHola Fati, por donde andas? Es verdad que tienes dificultades con mis chicos de copas?Venga, relajate que de seguro sólo sera un poco de vacio de inspiración, o quizás porque te ha de venir con fuerza , o a lo mejor es que andas aprovechando otras ideas para otros proyectos,vamos a inspirar y expirar , inspirar y expirar, ,... (ya sabes que no me gusta presionar, ¿verdad Iso?).
ResponderEliminarBueno chati, que me he leido de nuevo el 2º cap y está genial, asi que tu tranquila.
Por tu parte estan todos ya bien? Besos.
Hola, nena. Supongo que no sabrás quien soy por ese simple saludo, ¿te acuerdas de kuzoy, la que te leía con gran fanatismo en fanfiction.net? soy yo *o* ¿qué tal? ¿cómo estás? perdona que te escriba por aquí, pero no sabía como mandarte un privado o algo así xDDD Hace muuuuuucho tiempo que no hablaba contigo y no sabía como contactarte. Ahora que he descubierto tu blog y que sigues escribiendo... uff, no veas la ilusión que me hace pasar por aquí para saludarte. ¿Sabes qué? todavía hay veces en las que entro en tu perfil de fanfiction.net y leo las historias una y otra vez por las que perdía la cabeza.
ResponderEliminarAhora que estoy en verano, espero tener el tiempo suficiente para poder leer tus historias propias, las que cuelgas en este blog.
Un besazo enorme, nena!! Por cierto, sigues siendo la única autora que conozco capaz de escribir tantas historias al mismo tiempo. Toda una proeza! *o*
Por dios Sarae-kuzoy-chan tampoco habia mucho rastro tuyo ¬¬ y tanto que me gustaban tus historias u_u pero en fin.
ResponderEliminarFati te quedo de lujo este cap y la verdad mi estoy mas roja que un tomate ^//////////////^ eres excelente escribiendo y al igual que sarae te admiro por poder escribir tantas historias a la vez ;D
Cuqui: Lo siento nena, con tanta tardansa y eso. Bueno, traigo próximamente, el capítulo tres de "Mordisco sobre Mordisco", ahora estoy haciendo una nueva saga llamada "Gea" El primer capítulo, del primer libro, "Lágrimas de hielo" también estará ya mismo. Y para terminar, a más tardar el lunes o el martes, tendré el segundo capítulo y final de copas. Si lo juntáramos en un libro tendría alrededor de... cincuenta páginas... poca cosa pero vamos... para ser la primera vez que escribo algo propio, no está mal.
ResponderEliminarIso: Me hizo ilusión eso de que te hago meterte en la historia, casi me echo a llorar. Ultimamente estoy bastante sensible con mi inspiración. Espero que te guste lo próximo que está por caer. De todo corazón. Y ya llega el final de copas y empieza el nuevo libro, espero que no te lo pierdas.
Anónimo: Así que me leías en FF?? Estupendo!! Siempre me alegra mucho que la gente me siga, porque si has llegado hasta aquí no hay sido casualidad, si no que me da a entender que te gusto lo suficiente como para seguirme el rastro. Eso me hace muy feliz. Gracias, y sigue por aquí, de paso dime quién eres a ver si te reconozco. Aunque tengo basante mala memoria.
Kuzoy: Ahora te haces llamar Sarae?? XD Yo también te perdí la pista, y busqué por todos lados tu fic de Tokyo Hotel pero no pude encontrarlo. A mí también me gustaría continuar leyéndote, eres malditamente buena, ya lo sabes.
Me acordé de tí muchísimas veces, me alegro inménsamente de que estés aquí, por favor, no olvides mantener el contacto. Te espero.
Mysticroze: Puedo llamarte mysti?? jeje. El caso, yo te conozco de antes?? Si es así perdóname, pero tengo muy mala memoria. Muchísimas gracias por pasarte por aquí, y me alegro mucho de que te guste mi forma de escribir, de verdad, no sabes lo contenta que me pone que alguien tan poco conocido como yo, logre atraer a gente a este blog tan pobre. Por favor, sigue por aquí y ten paciencia conmigo. Gracias.
Bueno, intentaré colgar más capítulos. Vienen tres próximamente, pero no se cuando seguiran, espero que pronto. Ya sabéis, hay semanas durante las que la inspiración se pierde y por mucho que lo intente no hay manera. Tenedme paciencia, que continuaré poquito a poco. Nos vemos.
pd: Perdonad también por tardar tanto en contestar, estaba perdida.
No hay problema ^^. Y claro que me puedes decir Mysti xDDDD, seguro no me recuerdas porque tenia poca actividad en el for de mangekyouramen (uuuuuuy que tiempos XP) y tambien creo que te deje coments en tu cuenta de fanfiction con el mismo seudonimo.
ResponderEliminarAsi que ya sabes que si dice Mysticroze solo yo :D.Y no te preocupes por el tiempo de publicacion es increible la longitud de tus caps (yo solo llego como a 3 pag de word T_T) y me encantan.
Espero los siguientes caps ^^.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarHola wapa!! primero decirte que la hitoria me ha encantado.. los personajes me han parecido magníficos :D y todo esa pasión... mmmmm quiero más! jajaja
ResponderEliminar(Ahora voy a leer el de Gea, antes me he equivocado y he posteado este comentario por error ahí jajaja)
Saludos! ^^
Ah por cierto, si te lo estás preguntando.. supe de tu blog porque me lo recomendó Destroyer :P
ResponderEliminarDijo que tu material era muy bueno y no exageraba!
Ya nos veremos por aquí ^^
Este Des me da muchas sorpresas, amo a mi Dulce XD
ResponderEliminarIta, que bien que te haya gustado esta novela, es un tanto diferente, y parecida a otras novelas vampíricas, cuando la escribí simplemente cogí cosas que me gustaran de los libros que estaba leyendo.
Muchas os daréis cuenta (aunque después la trama es original y no tiene nada que ver con ninguna)
De todas formas, si, los personajes son magnificos, porque están basados en Naruto y Sasuke XD (de la serie de anime de Naruto) por eso manejo tan bien las personalidades.
La verdad es que esta novela es una mezcla de muchas cosas, y aunque no pienso que fuera adecuada para editarla, me arriesgaré a terminarla y colgarla aquí, lo demás vendrá después.
Gracias por leerme, por favor Ita, no te pierdas el tercer capítulo que vendrá muy pronto.
Hola otro capítulo leído. Ahora estoy segura que lo nuevos son raíz pensamientos que son aún duda da Dante. Oh, si dato sigue así, veremos su encuentro con Ángel desde primera fila
ResponderEliminarHermoso. Ahora otro detalle que recuerdo bien es que la estrella era en la mano, pero ahora la tiene en el cuello. Bueno, tiene sentido si eso ahí dónde lo mordió, pero hay alguna razón por el cambio?
No he visto ningún error ortográfico hasta ahora , para mi esta perfecto. Aunque hay que esperar una secunda opinión
Realmente la escena de los baños cada vez que la leo pienso siempre lo mismo de lo candente que fue. Jajaja esos dos si que saben hacernos disfrutar.
Estoy esperando las ediciones, con mucha ansia gracias. Estoy feliz de poder leerlos otra vez después de tanto tiempo.
Jajaja. Estaré esperando pacientemente
Vaya, veo que te acuerdas de la novela estupendamente. Y si, es el diario de Dante, ahí se explicará un poco de su relación con Ángel y todo lo que pasó a raíz de ella. Así como su muerte y todo lo demás. Aunque no quiero profundizar mucho para no quitarle su protagonismo en recuerdos importantes tanto de Raven como de Neo.
EliminarY otro premio para mi buena amiga, la estrella con anterioridad estaba en la mano y ahora en el cuello. Como dije una vez cuando empecé a escribir esta novela, la trama es auténtica mía, pero muchos datos sobre vampiros y licántropos los recogí de otros libros, cuando pensé en editarla me aconsejaron que intentara modificar al máximo esa similitud sin tener que tocar la trama en sí. Y es lo que intento.
Sobre los errores de ortografía... bufff, seguro que hay muchos XD Por ahora si no ves alguna frase sin sentido o alguna falta de narración en cualquier escena, me doy con un canto en los dientes.
Este fin de semana, colgaré otros cuantos capítulos editados, muchas gracias por seguir leyéndome!!
Ya recuerdo porque amo a Raven. Combinar ese carácter seco con esa inocencia (en el sentido del sexo y de las relaciones entre hombres), es tan lindo. El pobre ignora muchas cosas.
ResponderEliminarY bueno, un detalle que no es grave.
En la parte donde Raven sale del baño. Dice: "Salió de baño". Muy bien camuflado pero noté la ausencia de la "L", jeje.
Los golpes que le dieron a Raven si que me hizo enojar ¿Quienes se creen sus padres? xD
Después, le dicen que se vuelva a reunir con él, ¡por todos los vampiros! Jaja, en esta parte me sentí como Raven con esos padres.
Dylan y Yamil. Enigmática pareja. Y me gusta que Yamil tenga esa lealtad a Raven. Está bien, está bien. Me encantan los celos.
Bueno aquí comenzando, por el momento con los 2 primeros capítulos. A continuación pongo unas pequeñas observaciones que, espero,puedas esclarecerme para poder ampliar mi criterio en los futuros y conforme vaya leyendo.
ResponderEliminarEntre "..." pongo la parte textual de la historia en la que me baso para realizar mi comentario correspondiente.
Entre //...// Los comentarios correspondientes a la parte textual puesta.
"El cabello negro azulado y liso de Raven se removió bruscamente, quedando un poco despeinado."
//En la parte del cabello, la parte azulada es parte de la descripción de Raven? Disculpa, si es así anteriormente no se había especificado y al decirlo aquí lo constata como un hecho. Como algo sabido y no como algo de lo cual Neo se está percatando recién, sea por las luces, reflejos etc.
Más que todo porque más adelante Neo se percata de las hebras azulinas que tiene Raven y después ya en la descripción venidera se coloca como un hecho: "Lo agarró del cabello azulado y volvió a apretarlo contra la madera..."
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"Esos ojos azules le ponían demasiado acelerado para tener la suficiente sangre fría de asesinarlo, pero… ahora la vista negruzca del vampiro se centró en ese fuerte y moreno cuello"
// Con 'vista negruzca' te refieres a algún talento u efecto 'especial' al ser la vista de un vampiro? o es mera descripción? De ser así, me parece que en unos cuantos párrafos atrás así como en el 1er capítulo, la descripción de los ojos de Raven es de color grisácea.//
----------------------------------------------
"Realmente Neo tuvo un escalofrío cuando los ojazos negros se clavaron en él."
...
"Sus ojos habían pasado de un negro medianoche a un rojo sangre"
...
"Pero… cuando Raven se sujetó a él, y lo miró con aquellos ojazos profundos, ahora negros, se quedó paralizado"
//Aquí hay muestras en donde vislumbro la misma situación del comentario anterior.//
Saludos, aún me falta bastantito para ponerme al día pero daré lo mejor de mi.
Gracias por esta oportunidad.
Saludos.
Hola!! Muchas gracias por irme dejando un comentario en cada capítulo y dejándome tu más sincera opinión. Te los iré respondiendo uno a uno y las correcciones las haré directamente en el archivo de mi pc y no reeditaré el blog o por lo menos no ahora, porque la verdad, no tengo tiempo para nada.
EliminarMe alegra que comenzaras a leer desde el principio, siempre se aprecia mejor una novela si está fresca. Ahora tus dudas... o mis errores XD Sobre el pelo... ya sabemos como lo tiene Sasuke, negro con reflejos azules, así que Raven igual (aunque las personalidad se van diferenciando a lo largo de los capítulos -.-) Y lo ojos los tiene negros con visuales grises oscuro. La verdad es que hay cosas que no me gustan como quedan y que las modificaré, además tomo muy en cuenta tu opinión porque la veo muy acertada. Gracias y voy a por el segundo coment.