miércoles, 25 de febrero de 2015

Mordisco sobre Mordisco (Capítulo 15) [Parte 2/2]

CAPÍTULO 15.2

Raven avanzó entre la maleza, crujiendo la hierba bajo sus pies, sus manos protegidas del frío dentro de sus pantalones. Neo estaba sentado en el suelo a pocos metros de él. Frente a una tumba, rozaba la piedra con sus dedos y sonreía tiernamente. Su cabello ahora alborotado por el viento, le daba un aire de chico malo, y sus pantalones estirazados por el cruzar de sus piernas, se ceñían sobre su trasero.
Parecía melancólico… y ya esperaba que fuera por algo importante para haberlo tenido buscándolo durante horas. Raven avanzó hasta él, restando la distancia que los separaba y colocándose a su lado. 
Miró el suelo de reojo, pensándoselo durante unos segundos antes de sentarse.
Neo aun no lo miraba, seguía concentrado en los surcos curvilíneos que formaban el nombre del propietario de la tumba. Un nombre de mujer que clarificó las dudas de Raven.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Neo, acariciándose el cabello e intentando luchar contra el aire que lo revolvía.
El vampiro se recolocó de nuevo antes de contestarle. Podía sentir la húmeda hierba bajo su trasero y no era una sensación agradable.
—Le pregunté a Eric si tenía alguna idea de donde podías estar… —se mojó los labios indeciso, pues no quería confesarle más de lo que su orgullo le permitía—. ¿Qué pasa?
En realidad, Raven se había encontrado casi desesperado, buscando a su Alfa por toda la propiedad. No había sabido nada después de la visita a su hermano y temía que algo hubiera sucedido en esa habitación. Algo irreversible. A diferencia de lo que pensaba, lo halló en el cementerio como bien había supuesto Eric, pero con una actitud tranquila, casi triste.
Desde que conoció a Neo, había sido alguien alegre y risueño, dominante pero juguetón. Y ahora…
—Estaba pensando —explicó Neo, volviendo a rozar la piedra con sus dedos—. Me gusta venir aquí y relajarme. Hablo con mi madre a veces, aunque… —soltó una risita—, supongo que no me escucha.
Raven se encogió de hombros, mirando también la tumba.
—Eso nadie lo sabe.
Neo se sobresaltó, mirándolo graciosamente con una expresión casi burlona.
—¿Me estás diciendo que ahora crees en fantasmas?
—No, pero tampoco soy tan imbécil para negar algo después de todo lo que he visto desde que salí de la mansión.
Neo asintió con la cabeza, dándole su conformidad. Sería hipócrita de su parte no admitir la cantidad de misterios que rodeaban su mundo. Observó a Raven de reojo, antes de irse de la habitación lo había dejado intranquilo y hasta nervioso, pero parecía que había logrado guardar la compostura. Su cuerpo aun rígido, parecía relajado, cómodo ahí sentado, a su lado.
Se sentía un poco mejor ahora.
—¿En qué piensas? —preguntó Raven, girándose hacia él.
—¿Por qué preguntas?
—Porqué has dicho que cuando necesitas pensar vienes a este lugar…. —Raven alzó una ceja, indeciso—, ¿hay algo que te preocupe? ¿Es por lo de… Dayira?
La cara de Neo se encogió, como si le hubiera asestado un puñetazo en el estómago. Su mano paró de acariciar el nombre de su madre y la llevó a su regazo, dejándola caer sobre sus piernas.
—Sabes, a veces no entiendo muy bien lo que se supone que tengo que hacer. Soy el Alfa, el que decide, el que ordena, el que protege, y sin embargo… me ha cambiado tanto la vida en tan poco tiempo que me es difícil entender que finalidad tiene todo esto.
Raven desvió su mirada hacia el frente, sin querer encararlo. Era demasiado doloroso. Todo en la manada era regido por la Luna. La que había juntado al padre de Neo y a su hermano aun sabiendo su funesto final. La que lo había unido a Neo conociendo el pasado doloroso de ambos. La que había dejado a Dayira desamparada y sola. Sin un compañero que la protegiera. De verdad… que a veces, no sabía en qué diablos pensaba esa maldita Diosa… o fuera lo fuere esa Luna.
El vampiro se mordió el labio, apretando un puñado de hierba bajo sus manos.
—¿Estas amargado porque la Luna te ha unido a un asqueroso chupasangre? —soltó, con desprecio en la voz.
Neo quedó pensativo, mirando fijamente la piedra, como si los engranajes de su cabeza estuvieran girando demasiado rápido para poder exponerlos en palabras. Raven no pudo más que ofenderse por aquella espera dudosa.
El Alfa sonrió por la cara de su marido.
—Si ya has decidido que respuesta debo dar, ¿para qué preguntas? —soltó divertido, aunque prosiguió ante el claro aviso de Raven por levantarse—. No creo que la Luna sea la que me uniera a ti. He estado pensándolo y creo que la Luna solo adelanta los acontecimientos, que provoca uniones que sucederían de todas formas con el tiempo aunque ella no interviniera.
—¿A qué te refieres? —lanzó sorprendido Raven—. Es imposible que nosotros estuviéramos juntos si no fuera por…
Neo soltó una risita, alargando la mano para acariciar las hebras azuladas que se agitaban furiosas contra la cara de Raven. Las apartó y rozó su mejilla con un gesto delicado antes de retirar la mano como si aquella caricia nunca hubiera existido.
—Tonterías —escupió, mezclándolo con una sonrisa—. Yo entré a ese pub, yo te elegí entre toda esa gente. Podía haber esperado a que entrara otro vampiro, haber vuelto al día siguiente y buscar una vampiresa. Pero cuando te vi… —la sonrisa se hizo más pequeña, hasta transformarse en una mueca cariñosa—, …cuando olí ese aroma a azucenas mezclado con toda esa peste a alcohol y drogas, cuando observé tu principesco porte, tu hermosa cara, ese aire tan elegante y sexy… yo decidí que serías tú. En alguna parte dentro de mí, ya sabía que esa persona que me acompañaría por el resto de mi vida… serías tú.
Raven se aclaró la garganta, demasiado avergonzado como para enfrentarse a la cara de Neo. Permaneció mirando el suelo, sin saber que añadir a aquello. ¿Era una confesión de amor? ¿Le estaba diciendo su Alfa que lo amaba o simplemente estaba dándole a entender lo fuerte que era su conexión? Lo que menos entendía era porque su corazón latía de esa manera, y sobre todo, cuando no era voluntariamente. Su cuerpo se estaba volviendo loco.
Estaba pasando tantas cosas a la vez, tanta información y sentimientos que golpeaban contra él tan fulminantes como si de un rayo se tratase, que no sabía que como reaccionar a aquello.
Una mano le acarició la barbilla, girándole la cara hasta que ambas miradas se encontraron. Observó esos grandes y profundos ojos azules que temblaban, que brillaban enfocados en los suyos propios. Observó cómo Neo bajaba los ojos a sus labios antes de abrir la boca y rozarlos, presionándolos ínfimamente, dejando una caricia que voló como un aleteo de alas sobre ellos.
Raven cogió aire y lo soltó estrepitosamente cuando Neo se separó con una sonrisita triunfante mezclada con algo de timidez.
El vampiro le devolvió la sonrisa, sintiéndose estúpido, como una chiquillita tonta de esas novelas que tanto le gustaba leer a su madre. Se llevó una mano al pecho, para sentir mejor ese corazón ahora involuntario y se dejó llevar por el agradable silencio.
Pasaron unos minutos sentados frente a la tumba, solo disfrutando de la compañía del otro, del aire que ahora les golpeaba los costados, como si intentara que sus cuerpos se juntaran más.
—¿No te lamentarás el que la Luna no haya elegido a Dayira como tu compañera? —masculló Raven, arrepintiéndose al instante de las desafortunadas palabras que escaparon de sus labios.
El cuerpo de Neo se tensó, los músculos de su brazo se contrajeron de tal forma, que sin que Raven se girara, sabría que era por la presión que su lobo estaba ejerciendo en sus puños.
—Me he lamentado muchas veces por eso, Raven.
El susurro sincero, dejó desconcertado al vampiro.
—¿Cómo? —gruñó, con rabia brillando en su voz. A pesar de haber sido él quién preguntara, nunca creyó estar preparado para la respuesta.
Neo suspiró, aflojando su cuerpo y dejando caer su mejilla sobre la parte superior de la fría piedra. Su cara girada hacia el lado contrario a donde se encontraba su marido.
—Cuando fui a ver a tu hermano, allí estaba ella. Tan pequeña, tan desprotegida, tan vulnerable. La quiero tanto y a pesar de eso, ella va a morir —tomó aire y volvió a enderezar la espalda, mirando hacia el horizonte, los ojos un poco vidriosos pero limpios—. No lamento el que no sea mi compañera. Nunca la he visto de esa manera, no siento deseo ni amor por ella. No de esa manera. Pero… si hubiera sabido lo que iba a ocurrirle, hubiera ido a rezarle a la Luna todos los días hasta que se aburriera y la dejara a mi cuidado. La hubiera protegido de todo esto, la hubiera salvado.
Cuando Neo bajó la cabeza, todos sus cabellos dorados taparon su cara, dejándola oculta para Raven. El vampiro se sentía dolido, herido en su orgullo, en su corazón. Sentía la apremiante necesidad de levantarse e irse, de dejarlo todo y marcharse. Abandonar al Alfa, a su familia, de escapar de aquel lugar que había sido toda su vida.
Tragó saliva antes de añadir:
—¿Pero?
Neo lo miró, aun con la cabeza agachada y los cabellos revueltos sobre ella. Sonrió ante la oportunidad que Raven le había regalado.
—Pero nunca hubiera sentido con ella la afinidad que siento contigo —alzó la mano y resbaló un dedo por el pecho de Raven, rozando su jersey y deslizándolo despacio a su entrepierna. Presionó la yema de su dedo sobre la forma de su intimidad y lo apartó, alzando de nuevo los ojos sobre esos grises afilados—. Más hubiera lamentado no haber sentido nunca el calor de tu cuerpo. Entrelazar mis dedos en tu cabello y follarte duro mientras gruñes de esa manera tan… tan…
Pasión era lo único que desprendía el Alfa, pasión que llegó hasta Raven, aliviando el miedo, el estrés, el pánico interior que había provocado la anterior confesión de Neo. Todo y nada estaba claro entre ellos. Ya había reconocido la atracción que sentían, la necesidad por el otro y esa conexión que impedía que se separaran.
¿Pero dónde quedaban los sentimientos? ¿Necesitaban enamorarse para permanecer juntos? A Raven le daba igual que nombre se le daba a su relación, lo único que tenía claro es que debían permanecer juntos, que su futuro estaba unido y no sería a causa de él que este se rompiera.
—Neo, todo está bien. Todo bien —acarició sus cabellos rubios, pero en vez de apartárselos como su compañero hizo con anterioridad, se los revolvió como si de un niño se tratase—. Levántate, hay que prepararse, esta noche tenemos una fiesta.
—¿Esta misma noche? —gruñó Neo, haciéndose el hastiado por la futura velada pero agradeciendo internamente que Raven hubiera cambiado la conversación.
¿De verdad su vampiro lo entendía? ¿Comprendía todo esa confusión que tenía en la cabeza? Puede que simplemente le estuviera dando apoyo, como una forma de sentirse mejor por lo que fuera que le estaba ocultando. ¡Tenías tantas ganas de preguntarle! Quería sacarle todo lo que sabía y por qué no se lo había confiado. Que admitiera que desde ese momento, le entregaría todo. Sus sentimientos, sus pensamientos, todo.
Pero no podía. Solo debía esperar, debía ser paciente. No cometería más errores, no con Raven.
—¿Vamos? —preguntó Raven, sacudiéndose la ropa con asco.
Neo alzó las cejas graciosamente, mientras le ayudaba a quitar las hebras de hierba de sus pantalones, aunque poco pudo hacer con los surcos húmedos que habían quedado en ellos. De todas formas, se deleitó en cada brizna, sobando todo el lugar con mucho más que entusiasmo.
Raven negó divertido con la cabeza, y porque no admitirlo, halago. Poco después, ambos bajaron la cuesta, con mucho menos cuidado que el que tendrían que utilizar esta noche para subir la que le esperaban.
Tendrían que ir con cuidado… con mucho, mucho cuidado.

* * * *

Neo observó la habitación, seguía tan roja y tétrica como la recordaba. Ascendió sus ojos hacia el cristal del techo que había situado sobre la cama, vaya… eso sí que le gustaba, ahí no tenía queja alguna y maldita sea si no llegaba a usarlo alguna vez.
—¿Quieres quedarte quieto? —gruñó Raven, poniendo todo su esfuerzo en atarle el nudo de la corbata.
Neo lo miró de reojo y bufó, no entendía porque demonios tenía que ir vestido como un pingüino. Bien que fuera una fiesta de gala, una importante para todos esos vampiros que estarían esperándolo en el salón con ganas de lanzársele al cuello. Le esperaba una velada tan agradable que estaba en éxtasis, vaya.
—Termina ya, no me gusta dejar tanto tiempo a Dayira sola —y el rencor brillaba en su voz.
Los dedos de Raven presionaron la tela de la corbata, todo su brazo tenso. Estaba claro que se sentía igual de nervioso que Neo, y le hacía la misma gracia que la loba se expusiera a tal peligro solo por el deseo de acompañarlos en esa poca delicada situación. Admiraba su compromiso para con ellos, era agradable saber que tenía a una persona incondicionalmente para uno, pero… estaba claro que se encontraría con los malnacidos que abusaron de ella, que podía provocar que Neo se pusiera como loco he intentara matarlos a todos. ¿Por qué quería la chica arriesgarse a provocar una situación como esa? ¿Era por venganza? No… solo quería apoyarlos, estar con Neo en todo momento, y Raven se lo agradecía pero… le era difícil de comprender.
—Está con Izan y Eric, no le pasara nada. Mi madre los mantiene seguros en la habitación contigua. Nadie se moverá de su posición hasta que nosotros no salgamos al pasillo.
Neo arrugó la boca en una mueca disgustada, estaba claro que él no estaba tan seguro que todo este asunto saliera bien, o por lo menos sin que le arrancara la cabeza a alguno de esos bastardos.
—No tendría que haberla dejado que viniera —escupió, arrancándole la corbata a Raven de las manos y apretándosela bien—. ¿A quién se le ocurre? ¿Por qué exponerse ante los bastardos que la violaron y la condenaron a muerte? ¿Qué espera con ello? —pateó la cama, sintiéndola de crujir peligrosamente. Raven ni se movió ante el arrebato—. ¡No debería de haberlo permitido! ¡Hasta a mí me está provocando ansiedad! No voy a poder resistirme —gimió un poco más bajo, negando con la cabeza—. Como la vea de reconocer a los muy bastardos, por cualquier pequeño gesto, no voy a poder resistirme, aunque mande a la mierda tu perfecta fiesta de coronación.
Raven se colocó el pelo tras la oreja en un movimiento rápido, mientras le enseñaba una sonrisa tranquila y sexy.
—Sabes… te agradezco que empieces a disculparte con antelación por joderme la coronación. Pero confío en Dayira, aunque dentro de mí siento las mismas dudas que tú, quiero poner mi confianza en ella. Me gustaría pensar que solo quiere ayudar en la unión de las dos razas, que no quiere más resentimiento ni odio entre nosotros. Es su forma de enseñarles que existe el perdón y que se puede dejar el orgullo a un lado por el bienestar de todos. Quisiera creer que su bondad es tan grande como para proponerse eso.
Neo quedó impactado por la confesión de Raven. ¿Sería eso por lo que Dayira había acudido con él a la fiesta de gala? ¿Sería ese su honrado propósito? Viniendo de ella, era un sí rotundo. Conocía a su amiga desde su más tierna infancia y sabía que tenía un corazón puro, más puro del que nadie debiera tener.
Aceptando el razonamiento de Raven, Neo respondió a su sonrisa.
—Puede que así sea.
Raven asintió, acercándose a él y dándole los últimos retoques. Sobre todo al rebelde cabello rubio, que intentó acomodar lo mejor posible, aunque poco pudo hacer. Le acarició la cara y le regaló un suave beso. Neo lo miraba con los ojos brillantes, saboreando la ternura que había dejado el vampiro en sus labios. Agradecido por la intimidad del gesto.
—¿Vamos? —preguntó Raven, tirando un poco de su mano para que Neo avanzara.
El lobo asintió y ambos se dirigieron hacia el pasillo. Todos estaban esperándoles. Eric no hacía más que bufar, estirándose incómodo de las solapas del traje, se podían ver los músculos de sus brazos presionando la tela, como si esta fuera a reventar en cualquier momento. Pero claro, ninguno de los trajes de Raven le iba a quedar bien, así que eso era todo lo que podía hacer por él. Izan por el contrario, era más esbelto y lucía su traje negro con mucha elegancia, parecía que había sido confeccionado especialmente para él. Raven estaba sorprendido de lo que bien que le sentaba. Pero la que estaba realmente impresionante, con la que no podía encontrar palabras que pudieran describir tal belleza, era Dayira. Su cabello rojo estaba recogido hacia un lado con un hermoso broche de diamantes que le hacía cedido Abril amablemente. El vestido carmesí de palabra de honor, le levanta el pecho formándole un agradable escote, seguía ceñido a su cintura y caderas hasta caer suelto hasta el suelo. La enorme raja mostraba una de sus hermosas y bien torneadas piernas. Los ojos esmeraldas le brillaban como dos joyas.
Estaba impresionado, pero al que le tuvo que cerrar la boca fue a Neo, quién recibió un codazo de su parte para que espabilara. El lobo se quejó por el golpe, pero sin inmutarse ante él, ya que en dos pasos estaba frente a su amiga, abrazándola y besándole la mejilla. No escatimó en cumplidos hacia la bella joven, y Raven lo entendía, estaba magnífica, así que le permitió a su marido que siguiera con las alabanzas. Parecía ensimismado con ello, como un niño.
Después de que estuvieran todos reunidos, los padres de Raven los dirigieron hacia una amplia sala, donde tras apartar unas oscuras cortinas, había una gran salón de baile. Había familias enteras de vampiros formando pequeños grupos, todos vestidos elegantemente. El silencio se hizo dueño del lugar cuando ellos entraron, colocándose delante de una gigantesca pared que portaba un espejo que llegaba del suelo al techo, haciendo aparentemente la habitación más grande.
Raven se colocó en el centro, con su padre a un lado y Neo al otro. Dayira se mantuvo al lado de su Alfa, como si así se sintiera un poco más protegida, siendo respaldada al otro costado por sus dos amigos. No trascurrió mucho tiempo antes de que Dylan y Yamil se colocaran al otro lado de sus padres. Raven dio un paso hacia delante, mostrándoles a su clan lo que desde ahora sería su familia.
—Sé que esto ha sido un poco precipitado, pero estoy seguro que todos tenéis una idea de porqué os he reunido aquí. Os pido comprensión y que nos escuchéis atentamente, porque un nuevo futuro depara al clan Shadow.
Los murmullos no tardaron en levantarse por toda la sala. Haciendo caso omiso de ellos, Raven dio un paso hacia atrás y dejó que su padre se adelantara, cediéndole la palabra. Nel ante el asombro de todos se arrancó la oscura capa que llevara, haciendo saltar las sujeciones doradas que la mantenían sujeta al traje. La dejó colgando de una mano, haciendo que estaba rozara el suelo, como quitándole valor a la prenda.
Hubo quejas y exclamaciones de sorpresa, parecía que su familia no daba crédito a lo que acontecía en ese momento.
—Desde hoy, hago jefe del clan Shadow a mi hijo. Todos habéis escuchado los rumores de su casamiento con el Alfa de la manada del Este. Pues hoy los tenéis aquí presentes, en son de paz. Me gustaría pediros que abráis vuestra mente y escuchéis con el corazón la proclamación de mi hijo. Que aceptéis los cambios y a él como el futuro de este clan.
Nel se retiró un poco y le indicó a Raven que se adelantara, con un rápido movimiento que dejó a todo el mundo sin respiración, alzó otra capa sobre sus hombros, esta vez de color carmesí, fijándola a su ropa con nuevos apliques dorados.
Parecía que todos en la sala se habían quedado mudos, no se escuchaban ni quejas ni bitores. Todo se mantenía en silencio, sin dar indicativo de si aquello estaba siendo fructífero o no. A Raven le dio igual, pasó por el lado de Neo sin mirarlo y avanzó hasta estar casi frente a la primera fila de su clan. Levantó la cabeza bien en alto y respiró hondo.
—Desde hoy, todos seréis libres —anunció, alzando la voz y dejando que está resonara en toda la estancia. Ahora sí, el batiburrillo de frases incompresibles y jadeos se escuchó tan alto que se hacía ensordecedor. Raven se sentía satisfecho de esa reacción, aunque no estaba seguro de que hacer si la persona que tenía tras él, también reaccionaba. Como no sintió ningún movimiento de su parte, dio gracias a Neo por confiar en él, dándole valor para seguir adelante—. Desde hoy, no estaremos nunca más bajo la supervisión de los licántropos. Seremos sus iguales. Nunca más seremos tratados como algo inferior —alzó las manos, llamando la atención de todos los presentes—. Podréis salir al pueblo con libertad, recorrer todos los terrenos de la manada del Este sin miedo a encontraros con uno de ellos. Soy libres de ir a donde queráis —las palabras causaron furor entre los presentes, que ahora si exclamaban su conformidad con entusiasmo. Raven alargó una sonrisa, despacio, con los ojos cerrados y sintiéndose orgulloso. Cuando empezó a hablar de nuevo, su voz sonó más baja, más peligrosa—. Todo tiene un precio —susurró—, si de verdad, queréis que yo os proporcione libertad, vosotros tenéis que cumplir con mis leyes y obedecer mis órdenes —como ya sabía, sus últimas palabras provocaron que se hiciera el silencio de nuevo—. Yo os daré libertad si puedo confiar en vosotros, si os comportáis como seres razónales y civilizados. ¡Se acabaron las matanzas y las violaciones injustificadas! ¡Se acabó el comportarse como animales! ¡Somos seres superiores, cabellos nobles, somos orgullosos vampiros! —sus ojos ahora, rojos, se centraron en su gente, las cuales sintieron el apremio de dar un paso hacia atrás—. ¡Estamos orgullosos de lo que somos, orgulloso de ser vampiros! ¡Somos seres civilizados, seres inteligentes, seres letales, somos vampiros! Así que por favor, dejadme seguir comandándoos con el orgullo que siempre he sentido por lo que soy.
Todos parecían sorprendidos por la proclamación de su nuevo jefe, se escuchaban frases más sorprendidas que compresivas, gruñidos de protesta silenciados por otros miembros y algunas risas. Risas… Raven observó un grupo de muchachos, un pocos más jóvenes que él en una esquina. Estaban apoyados contra la pared y parecían divertidos con la situación, como si todo aquello no fuera con ellos. Raven sintió la sangre bullir por su cuerpo, sus dientes castañear ante la presión de su encía. Algunos vampiros necesitaban una lección que nunca olvidaran, pues quería que compartieran sus ideales y que lo siguieran por voluntad propia, pero no podía dejar pasar una falta de respeto como tal.
—Dayira…
Raven se volvió al escuchar el susurro de Neo, la chica estaba pegada a su costado, mirando con odio hacia la misma dirección de donde provenían las risas. El cuerpo del Alfa se tensó, obviamente resistiendo el impulso de comenzar una pequeña matanza en la esquina de la sala.
La furia comenzó a golpearlo, Raven cerró los ojos y gruñó en alto, silbando entre dientes y haciendo que los presentes se retiraran. Sus pasos comenzaron a resonar en la estancia, formándose un pasillo entre la gente. Siguió despacio, provocando incertidumbre y temor a su alrededor. Cuando le faltaban pocos metros para llegar a la esquina, dio un gran saltó y cogió a uno de los niñatos por el cuello, estrellándolo contra la pared y estrangulándolo. Los ojos rojos de Raven se clavaron en los del vampiro contrario, brillantes de furia, ciegos de odio. Alzó más al chico y lo restregó contra las cortinas en una demostración clara de poder. Otro de sus compañeros intentó atacarle por detrás, Raven solo giró su cuerpo con suma elegancia, dándole una patada en el pecho y revolviéndolo hasta que lo dejó tendido en el suelo justo al lado del otro, aun con el pie plantado en su pecho. Lo levantó un poco para aplastarle la garganta hasta que lo escuchó de gimotear.
Toda el lugar quedó enmudecido, nadie se atrevía siquiera a respirar. Raven apretó el agarre en los dos muchachos, haciendo que volvieran a chillar. Después dejó salir una voz ronca y tenebrosa.
—¡Basta! —gritó, pateando a los dos chicos hasta lanzarlos contra el suelo, se alzó sobre ellos y se colocó bien la capa, sin perder nunca el contacto visual con ninguno de los vampiros—. Se acabaron las chiquilladas, se acabó las matanzas de humanas, se acabó los abusos hacia las lobas. Puede que la Manada del Este nunca haya tomado represalias contra nosotros por ellos, pero yo no voy permitirlo. No soy tan bueno ni amable. Habéis dañado a una persona importante para mí —algunas miradas se dirigieron hacia Dayira, que miraba la escena con ojos aguados de orgullo y agradecimiento—, la habéis herido y humillado, habéis hecho padecer a toda la gente que la ama y sin embargo, en comparación a vosotros, escoria, ella ha acudido conmigo aquí, ha dado la cara por mí, por mi estatus como jefe y por intentar un futuro bienestar entre todos nosotros. ¿Sabéis que fácil hubiera sido para ella pedirle al Alfa, a su amigo de la infancia, a su hermano, que os aplastara con todas sus fuerzas? ¡Que acabara con todo el clan! ¡A ver si crecéis de una vez! ¡Estáis avergonzando a vuestra raza! ¡Comportándoos como simples sanguijuelas estáis pisoteando vuestro orgullo como vampiro!
Raven retiró la cara, como si esa basura no mereciera ni un segundo más de su tiempo, se colocó la capa y les dio la espalda, con la suficiente confianza en sí mismo para no temer ningún ataque por parte de algún miembro de su clan. Caminó con libertad y seguridad entre ellos, hasta que llegó de nuevo frente a su familia. Dayira lo esperaba con necesidad evidente de abrazarlo, pero por supuesto no lo intentó, no quería cometer ningún error, provocar ningún rencor entre los espectadores. Sin embargo y para su asombro, Raven se acercó a ella, abrazándola estrechamente, sujetándole la cara con delicadeza y besándole la mejilla, con un cariño evidente. La chica no podía dejar de susurrar gracias, mientras le devolvía el beso con ternura.
Cuando se separaron, Raven se colocó al lado de Neo, mirando a su clan con fiereza, dominándolos con su evidente poder. Volvió a alzar una mano para captar su atención, agitándola cuando empezó a hablar.
—Desde este momento, tenéis total libertad para morder a un humano, hasta para casaros con uno —los murmullos no tardaron en aparecer, casi como si vieran inconcebible esa estúpida ley que nadie iba a cumplir—. También podéis morder a un licántropo, tener relaciones o casaros con uno, siempre y cuando todas las partes estén de acuerdo con ello —las frases incomprensibles subieron de tono, nadie daba crédito a lo que el nuevo jefe estaba diciendo—. Yo entiendo el poder que tiene la sangre de un lobo, lo entiendo muy bien porque yo también la he probado. No hay comparación con la de un animal o un humano. En su sabor hay poder, hay satisfacción y lujuria, lo entiendo muy bien —Raven sujetó a Neo por el brazo, estirando de él y arrimándose su muñeca a la boca, antes de morderla lo miró, ojos entrecerrados, expresión sedienta, una sexy lengua lubricándose los ansiosos colmillos—. ¿Me permites? —preguntó con una voz ronca y erótica.
Neo estaba tan impactado que no sabía qué hacer. Desde que entraron en aquella sala no había podido reconocer a su vampiro en aquel hombre. Hombre, porque él apelativo de chico quedaba inadecuado para su Raven en esos momentos. Un vampiro elegante, poderoso, que había manejado a toda esa pandilla de chupasangre como nadie había hecho hasta ahora, que les había dado libertad siempre y cuando no cruzaran los límites de sus nuevos derechos. Él que había impartido una justicia por su amiga que él había negado siempre a su manada. Él que la había alzado sobre un pedestal de madurez y bondad sobre todos ellos. Se sentía tan orgulloso de él que ahora mismo solo quería robárselo a todos y esconderlo en la Propiedad para que solo le perteneciera a él. Para que esos ojos escarlata solo lo observaran a él, para que esos hermosos colmillos solo se clavaran en su piel.
Miró su boca, como sus colmillos salivaban sobre la piel de su muñeca. Lo deseaba, deseaba que le mordiera y le daba igual quién estuviera delante. Hacía un tiempo nunca hubiera ni considerado tal humillación. ¿Él siendo mordido por un vampiro? ¿Golden? ¿El Alfa de la manada del Este? ¡Nunca! Pero en este momento lo ansiaba, quería que Raven lo mordiera, que demostrara a todo el mundo que solo él tenía ese derecho.
—Adelante… —susurró Neo.
Raven sonrió lentamente, abriendo la boca y sacando la puntita de su lengua, lamiendo la dirección de las venas de su muñeca, siguiendo los hilos morados hasta la palma. El susurro que hacía la lengua entre los colmillos se escuchaba claramente, igual que el tiritar de estos era evidente. Amplió sus labios y los posó hambrientamente sobre la muñeca, abarcándola por completo y besándola. Después de unos segundos encajó sus dientes en ella. La sangre comenzó a resbalar, goteando en el suelo. Raven cerró los ojos en pleno éxtasis y lamió los hilitos carmesí que resbalaban por el moreno brazo. Disfrutando cuando al seguirlos y levantar la lengua, conseguía que una cálida gotita cayera en su paladar. Un gemido escapó de su boca y entonces se permitió escuchar los jadeos acelerados que provenían de Neo.
Podía oler la sed en el ambiente, todos los presentes querían un pedazo de lo que él estaba mordiendo. Sin apartar la boca del brazo de su alfa, levantó los ojos hasta su gente, en claro indicativo de que quién se moviera se atuviera a las consecuencias. Los que se habían sentido dispuestos a compartir la presa tuvieron el acierto de volver a su posición, relajando sus músculos en evidente sumisión.  
—No hay mayor placer que degustar la sangre de un lobo. Pero nunca sabrá igual si la otra parte no lo desea. Vosotros siempre la habéis tomado a la fuerza, por eso no tenéis ni idea de lo que se siente cuando tu pareja desea que lo muerdas, cuando se siente entregada al placer. Se incrementa su sabor, su calor, es algo que desearía que alguna vez probarais, y ahora estáis en posición de hacerlo —lamió la última gotita de sangre sobre la muñeca de Neo y se adelantó sin soltarlo, entrelazando sus dedos con los de su marido y colocándolo un paso tras él—. Os estoy ofreciendo una libertad que nunca habéis ni soñado, solo tenéis que aceptarme como jefe, solo tenéis que seguirme y yo velaré porque nuestro orgullo como vampiro y nuestro futuro, sea salvaguardado.
La mayoría de los vampiros se veían confundidos, sin saber cómo proceder a continuación. Racionalmente, todos sabían que era una propuesta que no podían rechazar, pero su instinto letal y depredador seguía existiendo en el corazón de muchos de ellos, eso hacía que no quisieran rebajarse a seguir bajo el yugo de los licántropos por más tiempo, no cuando habían estado esperando durante muchas décadas el cambio de sucesor y la posibilidad de rebelarse. Sin embargo, todo había sido tan rápido, Raven había sabido como desintegrar sus ideas, como darles la confianza y libertad que tanto habían ansiado. Poco a poco, familia a familia, toda la sala empezó a arrodillarse frente a Raven. Mujeres y hombres hincaban la rodilla en el suelo y apoyaban el brazo en la contraria que se mantenía flexionada. Sus cabezas gachas, en señal de sumisión.
Pocos quedaban por inclinarse y Raven esperó minutos y minutos en silencio, inmóvil, a la espera de que se rindieran ante lo evidente. No serviría de nada lo que había hecho si no conseguía que todo su clan aceptara. Ante la magnitud de la situación, los pocos ancianos que seguían reacios a la idea terminaron por rendirse ante la evidente negación de respaldo.
Raven había ganado. Sonrió un poco y se sintió tan aliviado que tuvo que sostenerse a sí mismo para que sus piernas no se doblaran y terminara arrodillado en el suelo. Alzó una mano y les dio permiso para que todos se levantaran. Todavía le quedaba algo que hacer.
—Gracias —dijo con suavidad, sorprendiendo a su gente gratamente. Después, le indicó a Neo que se retirara para ofrecerle su mano a Dylan, el cual avanzó hasta colocarse a su lado—. Yo resido en la Propiedad con mi marido y así lo voy a seguir haciendo. Velaré por vosotros desde ahí y vendré con frecuencia para cuidar de las necesidades del clan. Pero debo dejar alguien aquí que os proteja cuando yo no esté, que os guie y os enseñé el nuevo camino que vamos a seguir. Ese será mi primo Dylan el Archimagirus. El será mi mano derecha. Si tenéis algo en contra de esto, por favor, hablad ahora o que el asunto quede zanjado.
Muchos de los vampiros presentes se miraron entre ellos, pensativos, pero ninguno encontró una razón suficiente para oponerse a la decisión. Es más, alguno que otro lo encontró hasta aconsejable. Raven lo sabía, podía leerlo en la cara de varios ancianos, lo veían como una vía libre por si más adelante conseguían partidarios para cambiar las cosas a cómo eran muchos siglos atrás. Estúpidos ideales que solo conseguirían matarlos a todos, y él no movería una dedo para salvarlos si llegara a suceder. Nunca pondría en peligro su familia para proteger a unos bastardos sedientos de sangre. El orgullo de vampiro no se regía por cuan letal eras, no… era otra cosa. Era un caballero, un noble, un ser oscuro de la noche que conseguía todo lo que se proponía, alguien que no tenía igual, un ser superior que lograba caminar hacia delante y siempre salir invicto. Que tenía poder para proteger a su familia, que tenía corazón para amarlos a todos y seguir adelante. Ese era su orgullo como vampiro.
—Seguiré las órdenes de mi primo Raven, intentaré manejar mi cargo con toda la dignidad posible, así que me gustaría que vierais en mí un apoyo más.
Dylan se mantuvo todo lo correcto posible, ya que no quería sobresalir por encima de su jefe. Su discurso fue breve y conciso, diciendo todo lo que quería decir en unas pocas frases. Raven se lo agradeció, volviéndose de nuevo hacia su gente.
—Yo el Dominus, doy por zanjada esta proclamación y dejó paso a la celebración —hizo un gesto de cabeza para que encendieran la música y un suave vals se pudo escuchar por toda la estancia—. Ahora relajaros y disfrutad.
Todos se fueron disolviendo despacio formando pequeños grupos, después de varios minutos de incertidumbre algunas parejas comenzaron a bailar. Raven suspiró más relajado y se acercó a Neo. Ambos se miraron dulcemente, queriendo ir en busca del otro, acercase y abrazarse, pero sin atreverse ninguno a dar el primer paso. Al final, fue Raven el que se aproximó, acariciándole la cabeza y envolviendo sus labios con los contrarios, sin alargar el beso, solo lo justo para entregarle su calor, para transmitirle todos esos sentimientos extremos que sentía en ese momento. Neo se lo devolvió con suavidad, abrazándolo y dándole una palmada en la espalda. Raven sonrió ante lo masculino que había quedado eso.
—Estoy orgulloso de ti —susurró Neo en su oído.
El vampiro lo miró a los ojos, ahora grises de nuevo ante la falta de amenaza. Podría perderse en el brillo de esos ojos azules que lo miraban embriagados de confianza y amor. ¿Amor? Neo nunca se lo había confesado, pero a él le gustaba pensar que estaba ahí, que esos ojos se lo mostraban.
—Gracias. No habría hecho nada de esto sin ti. Sin todo lo que me has enseñado. Soy esta persona de la que tan orgulloso estás, gracias a ti y solo a ti.
Neo abrió la boca, mirándolo embobado y sin saber que decir, Raven lo observaba como si fuera un dios, como si fuera la persona más hermosa del mundo. Todos esos sentimientos entraban en él como una tromba de calor y emoción que lo estaba desbordando. No sabía que decir o hacer. Podía sentir las miradas de sus amigos sobre sí, en su falta de reacción o más bien en la expresión bobalicona que seguramente tenía.
Neo tosió, intentando disimular su vergüenza.
—Eso son tonterías… —susurró con suavidad—, tú ya tenías esos buenos sentimientos dentro de ti. Solo había que abrirte los ojos y mostrarte la realidad. Tu buen juicio fue el que consiguió que te convirtieras en el hombre que eres, no yo.
Raven negó con la cabeza, agitando su melena azulada que se deslizó por sus mejillas con elegancia, gesto que le cortó la respiración a Neo.
—Si no hubieras estado a mi lado para enseñarme el mundo, no podría haber avanzado.
—No yo… —Neo tragó saliva—, has sido tu el que—
—¡Oh, basta ya! —gruñó Eric, meneando las mano y llamando la atención de todos—. Ya lo hemos entendido, os queréis muchos, os necesitáis, tenéis ganas de echar un polvo. Que si… que nos ha quedado claro… por la Luna, dejad de tanto baboseo, que hay gente con estómago delante.
La risita de Dayira no tardó en aparecer, igual que el gesto de burla de Izan. Raven lo miró indiferente, como si poco le importara lo que dijera Eric, el que si hinchó las mejillas y se puso colorado fue Neo, lo que trascurrió después estaba bastante claro para toda la pandilla.
Eric gruñó con una mano en la cabeza. Duró unos segundos, fue mucho más leve que todas las anteriores veces, aunque seguía doliendo, por supuesto.
—Y da gracias que estoy de buen humor, idiota.
Eric bufó, adelantando un paso hacia Neo y señalándolo incriminatoriamente con furia.
—¿Por qué siempre tienes que rayarme? ¡Que duele un huevo, maldito Alfa!
—¡Porque te lo ganas! —expresaron a la vez, Dayira, Izan y Neo.
Raven sonrió, aquello había sido muy gracioso, casi sacado de una comedía. La cara estupefacta de Eric era un poema, el vampiro quería reírse a carcajadas, pero no podía dar esa imagen ante su clan, así que mantuvo la sonrisa en su cara sin poder disimularla.
—Oye Raven, por lo menos tu podrías apoyarme, que siente te he secundado en todas tus majaderías —gruñó graciosamente, casi haciendo una rabieta.
Raven lo miró con frialdad, por encima del hombro, si fuera una cucaracha ya le hubiera dado un pisotón.
—Yo no hago majaderías.
—Exclamó el amigo vampiro —bromeó Eric—. No creo que tenga que recordarte algunas acciones suicidas de hace unos días —de repente, otro dolorcito de segundos se instaló en su cabeza. Miró a Raven, impactado. Él no podía haberlo rayado, entonces… se giró hacia Neo y lo encontró sonriendo socarronamente. Disfrutando claramente de la situación
El lobo señaló primero a Raven y después a él, para reírse abiertamente de su amigo.
—Es que le leo el pensamiento.
Raven asintió, con una expresión seria y conforme.
—Aunque yo le hubiera dado más fuerte, ahora mismo tengo mi parte sádica en alza.
Antes de que Eric pudiera rebatir el ataque simultáneo de sus dos jefes, todos los presentes se echaron a reír, llamando la atención de muchos de los vampiros que estaban alrededor, los cuales les miraban con interés y curiosidad. Apreciando la camaradería que había entre los cinco personajes.
La música seguía sonando con una melodía suave y oscura que acompañaba el baile de muchas parejas de vampiros, visiblemente relajadas al no producirse ninguna confrontación durante el cambio de mando. Lejos, en varias esquinas, se podían ver a ancianos hablando sigilosamente entre ellos, algunos con expresiones iracundas, otros contradictorias, lo que dejaba claro que a este nuevo mandato le quedaba mucho para consolidarse. Raven aún no podía relajarse ante ese hecho y miraba a los presentes como buscando reacciones que le clarificaran la situación, intentando adivinar cualquier tipo de amenaza.
Neo le agarró un hombro, dándole un fuerte apretón de compresión. Con una sonrisa que deslumbraría a cualquiera, señaló con la cabeza a la multitud de parejas y familias que seguían bailando y hablando afablemente, agradecidas por la resolución del problema. En esos vampiros son en los que el lobo quería que su pareja se fijase.
—Quédate tranquilo, todo irá bien, supongo —se encogió de hombros y volvió a darle una amplia sonrisa de dientes blancos—. De todas formas, nos tienes aquí. Ahora nosotros somos tu familia también, te ayudaremos en lo que haga falta.
Raven arqueó una sonrisa, colocando su mano sobre la que su marido mantenía en su hombro. Así pasaron unos minutos, viendo como la velada se animaba y las parejas de baile se hacían más diversas. Inesperadamente, una vampiresa muy hermosa, de largo cabello azulados y afilados ojos grises se acercó a ellos, ofreciéndole una mano al Alfa.
Neo quedó impactado, sin saber qué hacer. Por instinto alzó su mano hacia la de la muchacha pero antes de llegar a rozar siquiera la yema de sus dedos la volvió a bajar, mirando a Raven dudoso.
—Baila con ella, eso romperá un poco el hielo, supongo –soltó, copiando a su marido con una sonrisa escueta.
La chica se inclinó y alzó su mano en señal de respeto, mirando al Alfa de forma profunda.
—Sería un honor para mí que me concedieras este baile.
Neo creía que había viajado en el tiempo cien años atrás, en el clan de vampiros eran todos unos aristócratas, se le hacía hasta raro. Tragando saliva y volviendo a buscar la conformidad de su marido, se decidió por fin a sujetar la mano de la muchacha y juntos se adentraron en la sala de baile.
Raven desde allí podía apreciar la tensión que en muchos se había vuelto a levantar ante esa situación. Todas las miradas estaban enfocadas en la nueva pareja que bailaba sanamente como si nada extraño estuviera sucediendo a su alrededor. En pocos minutos, todo volvió a la normalidad, aun con algún que otro recelo, otros vampiros se fueron animando a acercase a los miembros de la manada.
Le resultó impactante como Izan buen invitado a bailar por una vampira menuda pero ágil que lo manejaba con elegancia y gracilidad hacia la pista. Dayira que se había mantenido a su lado todo ese tiempo, también fue invitada a bailar por otro vampiro el cual Raven reconocía, era uno de los más tranquilos y nobles de su clan. Ella se negó con educación y una enorme sonrisa, pero no se le escapó el temblar de sus delgados finos sobre la tela de la falda.
Sintió pena, sintió frustración, no supo por qué pero se arrepintió de no haber matado a los dos niñatos esos, haberles partido el cuello y arrancarles la cabeza delante de todo su clan. Pero bueno, eso no hubiera sido muy productivo para sus planes, pues quería provocar respeto, no rencor y odio.
Todos sus pensamientos escaparon de su mente cuando observó como otro vampiro, un buen amigo de su infancia, seguía terco en invitar a Eric a bailar. El lobo no parecía muy contento con ello, se negaba una y otra vez como si lo que le estaba pidiendo fuera una aberración. Raven sintió la necesidad de acercarse para ver que pasaba.
—¿Y bien? ¿Qué pasa ahora Eric?
El lobo se volvió hacia Raven como si le hubiera caído un rayo.
—¿Por qué demonios me preguntas a mí? Aquí tu amigo quiere que baile con él. Yo no bailo con hombres —masculló enfurruñado y cruzándose de brazos.
Así que era eso, Raven soltó una risita y negó con la cabeza. Y el preocupándose, ay madre…
—Acompáñalo aunque sea en la próxima canción, Daryo es un buen amigo mío, le falta poco para la mayoría de edad y es de fiar.
Ambos vampiros se miraron como reconociéndose, pero Eric seguía en sus trece, con los brazos cruzados tan apretados que parecía que la camisa fuera a estallar alrededor de sus bíceps.
—Me da igual si es tu amigo, no pienso bailar con un hombre, además estoy casado, así que no.
Raven suspiró y se acercó sigilosamente a él, bajando una mano por su espalda hasta apoyarla en su cintura, Eric graciosamente se sonrojó ante ese hecho, cosa que solo le clarificó sus dudas al vampiro.
—Vamos, no seas así, hazlo por Neo. Míralo —dijo señalándolo con la cabeza—, está ahí bailando con una de nosotros, intentando integrarse y que todo esto salga bien, podrías poner algo de tu parte y no estar siempre jodiéndolo todo, ¿bien?
Eric gruñó observando de reojo la sonrisita de Raven, maldita sea a todos los vampiros, lo que le hacían hacer. Tenía tantas ganas de que terminara toda esa mierda de una vez...
—Está bien, pero me deberás una. Joder, que no estoy aquí para divertiros, a veces siento que me tratáis como a una mascota.
Raven sonrió un poco, subiendo su mano y dándole un amistoso apretón. El susurro que pasó justo sobre su oreja fue tan ligero que Eric no pudo escucharlo bien, pues ya estaba siendo arrastrado por Daryo hacia las demás parejas, pero… puede que estuviera loco pero había creído entender un “gracias”…
Raven se sentó en una de las muchas sillas que se encontraban en fila junto a las paredes, a su lado estaba Dayira que parecía ahora mucho más serena que antes. Ambos, se relajaron mientras miraban a sus amigos cambiar de pareja varias veces, siendo arrastrados por distintos vampiros de un lado a otro. Era divertido ver la cara contrariada de alguno al ser escogido por un hombre. En su clan la homosexualidad era algo normal, así que no sentían reparos en invitarlos y llevarlos de aquí para allá, hasta de ofrecer algún que otro baile romántico. La cara de Neo era un poema en ese momento, intentando negarse ante la petición de un vampiro varios años más mayor y que le sacaba algunas cabezas más.
Todo transcurría con tranquilidad hasta que un golpe seco formo un corrillo en la pista. Le saltaron las alarmas y Raven se acercó a la multitud, nervioso, intentando predecir qué había pasado, qué podía provocar cualquier ataque. Su cuerpo se relajó cuando encontró a Daryo, quién sujetaba a un Izan arrodillado en el suelo. Estaba quieto como un muerto, con los ojos completamente negros, donde el oscuro color lo había invadido todo. Su tez pálida hizo que Neo también se arrodillara a su lado, esperando a que terminara, que reaccionara y que soltara de una maldita vez que había visto.
La reacción serena del Alfa, consiguió que los vampiros relajaran la postura, esperando confundidos a que dieran razón de lo que sucedía.
La mano de Izan fue directa al brazo de Neo, apretándole con tanta fuerza que el Alfa encogió el ceño. Podía sentir la tensión que cubría el cuerpo de su Beta y para su maldita suerte, pocas veces le había visto de esa manera. Era una visión larga, una que no iba a ser plato de buen gusto, eso estaba seguro. Los demás miembros de su manada se fueron acercando también, todos esperando lo que aconteciera.
El Beta reaccionó, dando un salto y girándose hacia Raven. Sus ojos de nuevo con su iris marrón se centraron en el vampiro con ganas de gritar algo, algo que claramente no podía decir. Neo estiró de él, colocándolo cara a cara, esperando razones a su visión.
Izan negó con la cabeza, apretando los puños.
—Tenemos que irnos, la manada del Oeste está atacando la Propiedad. Una persona importante —masculló, mirando de reojo a Raven—, puede morir si no acudimos ya.
Neo comenzó a darse estirones de la ropa, no le importaba quién estuviera mirando, en donde estaba, tenía que librarse del traje y salir corriendo a su hogar. Junto a Raven y los demás, se apresuraron hacia la puerta, no añadieron nada, en ese momento no había nada más importante que la manada de lobos, su familia.
—Dominus —escuchó de repente, Raven se volvió como si tiraran de él, observando como cinco vampiros estaban arrodillados frente a él, con la cabeza agachada en señal de respeto—. Por favor, déjanos acompañarle. Sería un orgullo para nosotros enfrentar a cualquier enemigo vuestro. Pues desde hoy, sus enemigos también serán los nuestros.
Todos los lobos quedaron paralizados, esperando la respuesta de Raven. Este miraba a los cinco miembros de su clan con suspicacia, sin querer llegar a una conclusión. Bien podía ser una nueva lealtad descubierta, o bien… una oportunidad obvia para quitárselo de encima. Tenía que tomar una decisión apropiada, pues lo último que quería era poner en peligro a ningún lobo. No podía provocar más resentimientos entre ambas razas. Su mirada se centró en su primo Dylan, intentando averiguar que pensaba al respecto, su asentimiento le indicó que siguiera la conversación.
—Acabáis de escuchar lo que sucede, ¿verdad? —masculló Raven, observando como los vampiros seguían con la cabeza inclinada sin reacción alguna a sus palabras—. No vais a luchar por mí, lucharíais por proteger a la manada del Este de otros licántropos. ¿Estáis de acuerdo con esto?
Muchos murmullos se levantaron en la sala, algunos más altos que otros, sarcásticos y compresivos, algunos de incertidumbre. Raven no se dejó distraer por ellos y siguió fijo mirando al vampiro que había hablado.
—Lo estamos —anunciaron. Antes de que Raven pudiera rebatir sus palabras, el vampiro alzó la mirada hacia él. Era adulto, un poco entrado en años pero fuerte según su constitución, sus ojos brillaban con franqueza—. Solo queremos devolverles un favor, pues como usted ha dicho, tenemos que preservar nuestro orgullo como vampiros.
—¿Favor? —Raven alzó una ceja, relajando la compostura e indicándoles con una mano que se levantaran.
El vampiro asintió en señal de respeto y alzó el cuerpo, colocándose frente a su jefe. Sus ojos ahora más cristalizados que antes.
—Mantener con vida a muchos de nuestros insensatos hijos.
La cara del hombre estaba seria, compuesta por músculos tensos que esperaban  una contestación afirmativa. Podía ver dolor en su mirada, una necesidad suprema de que le dejaran mantener su orgullo intacto, de devolver un favor de sangre que ellos veían primordial.
Deberían ser padres de hijos que habían abusados de lobas, vampiros que habían quedado sin pena ni castigo gracias al favor del Alfa, a los que se le había permitido vivir a pesar de su delito. Que esos hombres estuvieran ahí frente a él, suplicando por pagar su deuda le hacía sentirse orgulloso, como pocas veces había estado de su clan.
Eran cinco orgullosos vampiros que habían entendido sus palabras al pie de la letra. Que habían querido leer entre líneas y aceptar la verdad tras la manada de lobos. Había conseguido que lo entendieran, que cambiaran, y ese era un pequeño triunfo para él.
Se sentía tan agradecido.
Raven sonrió y asintió con la cabeza.
—Vuestra simple participación en esta batalla limpiara vuestra deuda. Estoy agradecido —se giró hacia Neo, esperando confirmación. El Alfa mantenía una expresión que poco dejaba entrever, es más, pareciera que estaba intentando leer sus pensamientos. Después de unos segundos y algunos farfullos desagradables por parte de Eric, terminó por asentir. Raven se lo agradeció con la mirada—. Por favor, sednos de apoyo.
Poco después, como si alguien hubiera dado la orden de salida, todos corrieron a la entrada, cruzando la puerta a la vez que sus enormes cuerpos se cubrían de pelo y crecían. Raven copió el ritmo del Alfa, saltando hacia un lado y montándose encima, sus manos bien agarradas al pelo dorado de su cuello.
Alguno de los cinco vampiros que corrían tras ellos silbaron por la sorpresa, aunque Raven no supo si era por estar cabalgando al Alfa o por la impresionante transformación de los cuatro licántropos. Neo era enorme y su pelaje dorado brillaba como si estuviera envuelto en llamas. Era impactante y poderoso, pero a la vez lo más hermoso que Raven hubiera visto nunca. Él también había reaccionado igual cuando lo vio por primera vez.
Envolvió las hebras doradas entre sus dedos y pidió una y otra vez por la seguridad de su hermano. Tenían que llegar a tiempo, tenían que protegerlo. Maldita sea, no podía perderlo otra vez cuando por fin, después de tantos años había vuelto a encontrarlo.
El sonido de las ramas de los árboles al romperse era cada vez más espaciado y eso solo le indicaba que estaban llegando al final del bosque. Levantó la vista y asomándose a un costado de la cabeza del lobo observó el terreno vacío que colindaba con el portal de la propiedad.
Los golpes se hicieron ensordecedores mediante se iban acercando, los gritos y aullidos prevalecían sobre los sonidos de lucha. Bajo sus piernas, sintió como los músculos de Neo se tensaban y Raven tuvo la necesidad de acariciarlo, dándole palmaditas en un costado, intentando consolarlo de la única manera en la que podía en ese momento.
Justo cuando iban a entrar por el gran portón, un lobo gris fue lanzado justo sobre Neo, el cual como pudo, intentó retener el impacto para provocarle el menor daño posible a su aliado. El Omega de la manada del Este estaba a punto de fallecer, si no sanaban sus heridas no podría mantenerse con vidas ni una pocas horas.
Neo rugió tan fuerte que los cristales exteriores de la propiedad vibraron, su cuerpo se lanzó hacia el interior, quedando impactado momentos después por el gran destrozo. Todo estaba derrumbado, la mitad de su hogar estaba echado abajo. Decenas de casas quedaban al aire desde el patio y las escaleras que llevaban a los departamentos del sur estaban hechas añicos.
Raven nunca creyó ver algo así, pero de los grandes surcos negros alrededor de los alargados ojos azules de su alfa, dos largas marcas de agua resbalaron, mojando el pelaje dorado y volviéndolo un poco más oscuro. El aullido fue tan espeluznante que el vampiro sintió que su corazón dolía. Su querido lobo estaba inundado de desesperación.
Su cuerpo giró hacia los lobos de distintos colores que arremetían con crueldad hacia su gente, la luna en su frente los delataba, así que sin más, saltó sobre uno de ellos, arrancándole una pata de un solo bocado. Raven tuvo que taparse los oídos cuando el aullido desgarrador se introdujo en su cabeza.
Con los dientes apretados, el vampiro se giró para mirar a los cinco miembros de su clan que se habían ofrecido de apoyo. Todos parecían impactados por lo que veían y Raven solo maldijo para sí, tan rebeldes como querían ser y no estaban preparados para vivir una masacre como esa. El más mayor, el hombre que había sido el portavoz de todos ellos, seguía de una sola pieza, mirando con seriedad la cara de Raven y esperando órdenes.
—Acabad con todos los licántropos que tengan una luna en la frente —dictaminó, y los vampiros se movieron a la vez, saltando hacia cualquier lobo con luna que tuviera próximo.
Un golpe los lanzó a ambos contra una pared medio derrumbada, Raven silbó entre dientes y sacudió la cabeza, buscando rápidamente con la mirada a Neo, que en ese momento se levantaba del suelo y bufaba con el morro retraído en una clara señal de amenaza. Estaba bien, no tenía ninguna herida visible, el vampiro suspiró.
Agarrándose de su pelaje dorado, Raven dio un salto hacia delante y bajó hasta el suelo, haciendo frente al enorme lobo de color trigo brillante que los había lanzado de un solo zarpazo. Joder… era enorme, tanto como Neo. Sus ojos castaños brillaban con motitas doradas llenas de odio, tenía el pelaje lleno de sangre y de su fauces la saliva escurría a borbotones por la furia con la que fruncía el hocico.
Por una vez, Raven sintió que sus piernas quedaban paralizadas y sus pies atados al albero que cubría el suelo. No podía moverse, estaban tan impactado que hasta respirar le costaba. ¿Qué demonios era aquel lobo? ¿Un Alfa? ¿Era el Alfa de la manada del Oeste? No entendía nada, ¿Qué demonios le había hecho ellos a esa manada? Neo gruñó a su lado, rozándole con la pata para cubrirlo con su cuerpo, intentando alejarlo todo lo posible de aquel enemigo.
¿Eres el Alfa de la manada del Este? —escucharon ambos en sus cabezas.
Raven se agazapó, quedando en un estado de guarda, esperando a que Neo siguiera la conversación. Su marido seguía sin hablar, apretando la tensa pata a su cuerpo. Parecía que ambos habían percibido el extremo poder del enemigo y toda precaución era poca.
Lo soy. ¿Eres el Alfa de la manada del Oeste? ¡Porque si lo eres responde! ¿Qué asunto tenéis con nosotros? ¡Teníamos una tregua! —gruñó, con una voz áspera pero alta.
El lobo levantó el hocico, mirando desde arriba con sus ojos castaños entrecerrados. Parecía estar sopesando la situación, como si no se fiara de nada de lo que Neo pudiera decir. Después, como si de una amenaza se tratara, arrastró una pezuña por el suelo levantando algo de albero a la vez que arqueaba una extraña sonrisa sarcástica.
¿Tregua? —la pregunta salió acompañada de una risita que puso aún más nervioso a Raven—. Dices tregua cuando estas confabulado con una manada entera de vampiros. ¿O no es una sanguijuela lo que estas protegiendo debajo de tu pata?
Neo gruñó furioso en señal de advertencia, consiguiendo que el otro Alfa, aunque fuera momentáneamente, echara el cuerpo un poco hacia atrás en precaución.
Este a quién llamas sanguijuela es mi marido elegido por la Luna. No es alguien a quién puedas ofender, ¿me oyes?
El Alfa de la manada del Oeste escupió a un lado, lanzando el hocico en una sacudida hacia los otros cinco miembros del clan que habían acudido con ellos en plan de ayuda y que ahora estaban atacando a sus lobos.
¿También te ha mandado la Luna que trajeras a esos para erradicar a mis compañeros? —abrió las fauces y pasó una lengua por la punta de sus dientes, derramando saliva a borbotones—. ¿Creías que no íbamos a enterarnos de tus planes? ¿De qué te aliarías con un clan de vampiros para acabar con todas las demás manadas? ¡No te lo creas tanto! Aunque seas famoso, Golden… yo no te temo —escupió con rudeza.
Neo y Raven estaban un poco sorprendidos con el transcurro que había tomado todo aquel asunto… pero lo que los tenía más confundidos era el cómo demonios había llegado el Alfa de la manada del Oeste a esa conclusión.
Neo volvió a echar hacia atrás a Raven, empujándole con una pezuña y casi lanzándolo hacia atrás. El vampiro estuvo a punto de caer si no se hubiera agarrado al pelaje dorado. Sabía que su marido estaba alerta, pero tampoco tenía que rebajarle, podría hacerle bastante daño a ese maldito lobo si intentaba atacarles. 
No sé quién demonios te ha dicho eso, pero estas equivocado. El clan de vampiro está junto a nosotros sí, pero solo porque mi marido es el jefe de dicho clan. Ellos están bajo sus órdenes, y en cierta manera, de nuestro lado. ¡Pero nunca hemos pensando en atacar a nadie! ¡Maldita sea, ni nosotros ni ellos hemos salido nunca de nuestras tierras!
El lobo trigo se echó hacia atrás, evidenciando por unos segundos dudas en sus ojos. Al instante ya estaba de nuevo agazapado, mirándolos con desconfianza.
Mentira, vosotros os habéis unido a esos bastardos asquerosos, los protegéis y los usáis para herirnos, maldición… ¡esos bastardos matan a nuestras hembras!
—¡No volverán a hacerlo! —interrumpió Raven, a disgusto del Alfa que le gruñía para que callara. El vampiro le dio una palmada en señal de rebeldía y se colocó frente al otro lobo, saliendo por fin de debajo de la pata de Neo—. Yo me he comprometido con esta manada, ahora también soy un miembro de ella. Si mi gente vuelve a herir a alguna loba, he jurado acabar con su vida. No dejaré que ninguno quede sin castigo. Entiendo como os sentís, esto ha durado demasiado tiempo y juro que hasta aquí a llegado.
El Alfa de la manada del Oeste rio fuerte, acribillando de esa manera la cabeza de Raven, quien apretó el gesto de frustración ante el sonido.
¿Crees que me voy a creer todas esas fantochadas de ideales? ¡Nunca te atreverás a revelarte así frente a tu clan! Los vampiros sois todos iguales… unas asquerosas sanguijuelas que miran antes su asquerosa vida que todo lo demás. Por eso todavía seguís vivos.
Raven dio un paso hacia delante, furioso, humillado. ¿Cuándo había caído tanto la credibilidad en la palabra de un vampiro? Mierda, ¿por qué cuando quería cambiar las  cosas? Estaban matando uno a uno a la manada del Este por su culpa, a su nueva familia, la que tanto había prometido proteger, pero… ¿por qué?
—¡Maldita sea! —chilló Raven, echándose al suelo en señal de ofensiva y arrastrando sus largas uñas por el albero—. Si no podemos convencerte de que te largues de aquí con tu manada tendrás que enfrentarte a mí, y maldita sea, no será el primer lobo que mate.
El Alfa lo observó desde arriba, evaluándole, analizando cada músculo de su cuerpo. Su atención se enfocó en el color rojo que invadió sus ojos, parecían sedientos de sangre, amenazantes. Su bella cara afilada mostraba una expresión de concentración y su cabello azulado danzaba en el viento desfilando elegantemente antes su mirada. De repente, sintió algo de nobleza en aquel ser, sus músculos se relajaron y siguió contemplándolo sin hacer ningún movimiento.
Raven tampoco se movió, se quedaron observándose como si esperaran que algo o alguien les diera la señal para saltar uno sobre el otro. Entre el silencio y con un rápido deslizamiento que nadie pudo predecir, una sombra se colocó entre ambos. El pelaje rojizo se elevaba de un lado a otro, como si una ráfaga de viento se hubiera colado en él.
El vampiro alzó la vista para intentar identificar quién era. Solo pasó unos segundos para que esos ojos esmeraldas le dieran la respuesta. ¿Por qué demonios se metía ella en todo esto? ¡Precisamente ella! Su cuerpo se abalanzó hacia adelante, con la intención de cogerla con toda su fuerza y lanzarla lejos de allí, ¡maldita sea!
No le dio tiempo, el grito de Neo entró en su cerebro como un trueno, haciéndole doler la cabeza.
¡Fuera! ¡Vete de aquí! Dayira…. —gruñó—, ¡es una orden!
El cuerpo del lobo rojizo se agitó como si hubiera tenido un fuerte escalofrío, sin embargo, ninguno de sus tensos músculos se movieron de la posición en la que estaba. El Alfa no podía creer que se estuviera rehusando a su orden. La única manera de que obedeciera era rayándola pero ni por todos los infiernos iba a hacerlo. No a ella.
De repente, Dayira detuvo la transformación y completamente desnuda quedó parada frente al Alfa de la manada del Oeste. Nadie se movió, todos seguían observando la menuda mujer que estaba haciendo frente a tal enemigo sin siquiera mostrar un resquicio de temor. Los ojos verdes ascendieron hasta el morro del lobo trigo y quedaron allí, penetrantes. Parecía que el Alfa quedaba algo impresionado.
Si no te apartas te mataré de un zarpazo. No entiendo porque te involucras en una pelea de Alfas ni tampoco porque has desecho la transformación, pero no me importa. Te doy cinco segundos para que apartes ese pequeño cuerpo de en medio.
Dayira negó con la cabeza, sacudiendo las hebras pelirrojas de su pelo que terminaron nuevamente entornando sus ojos, ojos que siguieron clavándose en el enemigo.
—Voy a morir de todos modos, así que no me importa que me mates. Solo quiero que os larguéis, que dejéis a mi manada tranquila. Ya has acabado con un cuarto de nosotros, ¿Qué más quieres? Déjanos en paz, a nosotros y al clan de vampiros y no volverás más a escuchar noticias nuestras.
El Alfa de la manada del Oeste comenzó a andar amenazante frente a una Dayira pequeña y desnuda que intentaba mantenerse inmune a ello. Si quería provocarle algún atisbo de miedo, no lo logró, pues la loba seguía imperturbable en el mismo lugar. Achicó los ojos como analizándola, intentando buscar algún resquicio de duda donde atacar, pero la chica seguía firme y convencida en sus palabras.
Tal vez… ¿vas a morir por culpa de algún vampiro? ¿Y aun así los defiendes? ¿Qué demonios te han hecho creer en esta manada o de qué forma te han lavado el cerebro?
Dayira volvió a negar con la cabeza, apretó la boca y lo miró con una llamarada verde amenazante en sus ojos.
—Raven no es así, él va a cambiar a su clan, él está de nuestro lado —cuando la zarpa del Alfa empezó a elevarse frente a ella, supo que tanto Neo como Raven estaban a punto de saltar sobre el enemigo. Sin querer darse por vencida, frunció el gesto y con unas lágrimas bañando sus mejillas gritó—: ¡Es el único vampiro que ha estado dispuesto a dejarse investigar para encontrar una cura!
De repente, la zarpa que momentos antes había estado a punto de atravesarla pasó ante su cara, apoyándose en la tierra con un golpe seco. El Alfa ignoró como tanto Neo como Raven habían frenado su avance colocándose a ambos costados de la mujer. Parecía confundido y los miraba por encima como si quisiera entrever un posible engaño. Pero había algo en ellos, desprendían tal franqueza que no pudo más que dar otro paso hacia atrás, aun pensativo.
Raven no entendía que diablos había pasado, cual había sido la clave para que tal bestia decidiera retirarse. Todavía no las tenía todas consigo, pero juraba que había algo en la mirada de aquel lobo que le indicada que aquella batalla estaba a punto de terminar.
De golpe, cinco lobos más con lunas en su frente saltaron por encima de la tapia que custodiaba la propiedad, cayendo justo sobre ellos. Neo interpuso su enorme cuerpo sobre los otros dos para amortiguar el golpe, pero poco pudo hacer. Dayira y Raven salieron disparados hacia extremos contrarios al mismo momento que tres de esos lobos atacaban al cuello del Alfa dorado.
Raven no perdió ni un segundo, con un violento impulso de sus pies, se lanzó hacia delante y clavó sus uñas en uno de los lobos que intentaban arrancarle la garganta a su marido. La furia lo había cegado, la posibilidad de que pudieran herir a Neo lo volvió completamente loco. Con un gruñido abrió su boca y le arrancó media mejilla al lobo, separando sus fauces para tras ello arrancarle la lengua de un tirón. El lobo calló al suelo de costado, tocándose la cara y gruñendo de dolor, pero no sirvió de nada, en ese momento Raven solo tenía en mente una cosa. Saltó sobre su estómago, apoyando todo el peso de su cuerpo en su cuello, que fue desgarrando poco a poco, hasta que tuvo su cabeza en una de sus manos, lanzándola lejos de allí.
Se giró buscando a Neo, este había destripado a otro de los lobos y ahora se encontraba en una lucha cuerpo a cuerpo con el que quedaba, dando vueltas por el suelo en una batalla algo igualada. La rabia iba subiendo por su garganta, su corazón empezó a bombear, haciendo que su sangre caliente subiera hasta su cara sintiéndola arder. Estaba dispuesto a desmembrar a aquel lobo cuando un chillido femenino se hizo audible al otro lado del claro.
Raven se giró y lo que vio lo dejó paralizado. Dayira estaba en el suelo, con un brazo cubierto de sangre, su cuerpo encorvado en un inútil intento de cubrirse el estómago. Un lobo enorme estaba sobre ella, iba a matarla y maldita sea, no creía que le diera tiempo a llegar. Corrió como nunca lo había hecho, no podían perderla todavía, no cuando Neo había jurado protegerla con su vida el poco tiempo que le quedaba, ella había dado tanto por él, por un vampiro a pesar de por todo lo que había pasado, que se negó a darse por vencido.
¡Tenía que llegar a ella a como diera lugar!
La zarpa ya estaba sobre la chica y por mucho que corrió, la sangre saltó por todo el albero. Tuvo que taparse la cara con un brazo para que esta no le salpicara en los ojos, negó con la cabeza y siguió corriendo, tenía que estar a su lado, ver en qué medida estaba herida, si había posibilidades de que sobreviviera.
Al llegar al costado de la chica y quitarse de delante el enorme cuerpo del lobo, descubrió que la sangre no provenía de ella. Su respiración se congeló cuando vio a su hermano con el pecho marcando con cinco grandes surcos. La sangre corría y corría por su lampiña piel y tanto sus ojos como sus oídos se cubrían del mismo líquido carmesí.
Raven llegó hasta él y se colocó a un lado, dispuesto a ver qué tan herido estaba. Tenía que controlarse, tranquilizarse y sopesar la situación. Al ver que su hermano seguía de pie, optó por la opción más evidente, masacrar al lobo que había intentado atentar sobre la vida de su amiga y su hermano.
Sus pies no pudieron moverse, pues Ángel había alzado sus ojos carmesí, observando fieramente al lobo frente a él. Su pecho subía y bajaba y la sangre que corría por su cuerpo no parecía importarle lo más mínimo, en lo único que parecía pensar era en acabar con el otro lobo.
Las zarpas volvieron a abalanzarse sobre ellos, afiladas y mortales. Raven quiso intervenir pero Ángel las esquivó con un rápido movimiento, colocándose detrás del lobo. Apoyándose con sus pies en la baja espalda del licántropo, se enganchó a sus brazos, estirando con un brutal aullido hasta que se los arrancó. La sangre bañó gran cantidad del cuerpo de Raven, que no tuvo tiempo de echarse hacia atrás. Ángel, pateando con gran fuerza hacia arriba el cuerpo moribundo del lobo, esperó en posición a que volviera a caer, atravesándole el corazón con un embiste brutal. Sus ojos ahora fijos en Dayira, sacudió el brazo para deshacerse del cuerpo inerte del lobo y se fue acercando despacio hasta la chica, arrodillándose frente a ella y colocándole una mano en el vientre. El golpeteo de un débil corazón invadió su cabeza y el vampiro quitó su mano como si quemara.
Raven se apresuró a llegar hasta ellos, revisando primero a la loba, que no mantenía ninguna herida grave y después hacia su hermano, que cubierto de sangre no hacía otra cosa que observar a Dayira. ¿Pero qué relación había entre ellos? ¿Se conocían de antes o algo?
De un momento a otro la pelea se detuvo, todas las voces que Raven escuchaba en su cabeza de pronto se detuvieron y la orden de retirada del Alfa de la manada del Oeste llegó clara y concisa.
Raven se apresuró a buscar a Neo, y ahí estaba, frente al otro Alfa. Estáticos ambos en el centro del patio. No tenía ninguna herida visible y la sangre seca que manchaba su pelaje parecía ser de otros. El vampiro soltó un suspiro de alivio tan pronunciado que creyó que se le aflojarían las piernas al perder la tensión de la batalla.
La voz del Alfa de la manada del Oeste volvió a resurgir en su cabeza.
¿Si encuentras una cura para la enfermedad de nuestras hembras, la compartirías con mi manada?
Neo escupió sangre a un lado, frunciendo el morro mientras intentaba calmar su respiración. Gracias a la Luna que la batalla estaba por terminar porque sus miembros casi no le respondían.
Si pudo salvar vidas, lo haría. Aún si no recibiera algo a cambio.
El lobo trigo asintió en señal de respeto, parecía que la intervención de Dayira había sido decisiva en su decisión.
Te creo. En el tema de los vampiros también. Terminaremos este asunto dando vidas perdidas por vidas perdidas, sin resentimientos.
Neo rugió, arañando la arena con sus zarpas. Su cuerpo aunque débil seguía preparado para combatir.
¿Y yo que recibo a cambio? ¡Has destruido mi hogar y has matado a mi gente!
El Alfa del Oeste asintió con la cabeza, entendiendo la ira del otro lobo.
No creas que no me siento igual de dolido que tú. He perdido a muchos de mis compañeros, familia incluida, por haber seguido un ridículo engaño. Me dejé llevar por mi odio ciego hacia los vampiros y acabé en una batalla sin sentido. Una masacre que nunca debió ocurrir.
Había dolor en su voz, la mella forjada en su orgullo no se iría con facilidad y Neo pudo entenderlo. No era la primera vez que por una decisión errónea de un Alfa se acababa con vidas inocentes en enfrentamientos sin sentido.
Aceptaré esta nueva tregua si me dices quién ha ideado todo esto, porque juro que le arrancaré la garganta en el instante que me sea posible.
Y yo te ayudaré a conseguirlo, Alfa del Este, no lo dudes —su mirada se centró en Dayira, observaba su pequeño cuerpo y sus heridas, mostrando algo de arrepentimiento, como si estuviera comparando a la chica con alguien más. Alguien muy querido para él—. No hace más de una semana, el Alfa de la manada del Norte vino a visitarme con la cabeza de uno de esos chupasangre —se centró ahora en Raven, advirtiendo con reconocimiento como este no se había dejado alterar ante la noticia—. Se suponía que era una prueba de un supuesto ataque a su manada por vuestra parte en alianza con el clan de vampiros. Me contó una historia muy elaborada sobre vuestra confabulación para acabar con todos nosotros. Tan creíble que como un tonto acabé viniendo aquí para declararte la guerra.
Neo siguió observándole, atentó, amenazante, pero era más el odio que sentía que la naturaleza conciliadora de la que podía disponer en ese momento. Miró a su alrededor, obligándose a contemplar el destrozo, a evaluar los daños, maldita sea, tenía que llegar a un pacto con este Alfa, no podía dejar que más lobos de su manada murieran en una batalla sin finalidad.
Maldito bastardo. No puedo creer como ese imbécil y asqueroso lobo plateado siga obsesionado con hacerme daño. Está bien —escupió al final—, acepto el trato, así que vete y por favor, no vuelvas a aparecer ante mí. Aceptaré a cualquier miembro de tu manada que venga a intercambiar información pero por favor, no quiero volver a verte o esto acabara en un duelo a muerte.
El lobo trigo agachó la cabeza en señal de conformidad y respeto, pues no todos los lobos hubieran permitido que aquella confrontación acabase así después de lo ocurrido. Neo pudo ver como extrañamente, la luna que cubría su frente a diferencia de las demás, también carecía de pelo en el interior y no solo delineaba la figura.
Alzó la cabeza hacia el frente y ordenó a su manada que escuchara con atención.
Yo Oriel, Alfa de la manada del Oeste, doy mi mano al Alfa de la manada del Este. Sellando así una tregua que ningún Alfa posterior puede romper.
Neo se sorprendió ante aquella revelación, después de todo puede que aquel Alfa fuera más noble de lo que hubiera esperado. Intentando tragarse todo la furia y rencor que sentía por dentro, cerró los ojos por unos momentos para recoger fuerzas y alzó la cabeza, encarando el cuerpo erguido del otro lobo.
Yo Neo, Alfa de la manada del Este, doy mi mano al Alfa de la manada del Oeste. Sellando así  una tregua que ningún Alfa posterior puede romper.
Evidentemente el estrechamiento de mano no era literal, y poco a poco, despacio, los lobos de la manada del Oeste salieron arrastrándose de allí, cargando quienes aún podían a sus caídos en batalla.
Raven esperó a que aquello se despejara y la manada empezara a retirar cuerpos y heridos del campo de batalla. Observó cómo los miembros de su clan, todos vivos, se arrodillaban ante él antes de irse de allí, no esperando a que algo contraproducente pudiera pasar. Estaba claro que temían por sus vidas, pero aun así, se sentía muy orgulloso de ellos. Pronto tendría que volver, volver y agradecerles públicamente el haber arriesgado sus vidas por protegerlo, a él y a su manada. Como su hermano parecía estar bien, siendo acompañado por una Dayira callada y seria, perdida en algo que le rondaba la cabeza, decidió dirigirse hacia su marido.
El Alfa estaba allí parado sobre la arena, observando su hogar, las pocas piedras que quedaban de él. Había tomado la decisión más beneficiosa, la más razonable, y que demonios… la única que tenían para evitar más muertes. Pero el orgullo de Neo como Alfa había quedado herido, su corazón lloraba por sus familiares muertos, su culpabilidad por haber llevado a su manada a esta batalla sin sentido lo ahoga en desesperación. Sus ojos vidriosos se alzaron hacia el cielo, buscando la Luna. Seguramente queriendo preguntarle el porqué. El por qué de sus decisiones… que buscaba de él. Que quería que hiciera.
Raven sintió algo líquido mojándole la mejilla, alzó la mano y unas gotas de sangre embadurnaron sus dedos. Sentía tanta pena, tanto dolor cuando observaba a Neo. ¿Qué demonios debían hacer a partir de ahora? Su matrimonio no haría más que traer dolor, un dolor que puede que debieran evitar. Era mejor que sufrieran ellos a que la manada entera fuera destruida por su culpa.
Avanzó unos pasos más hasta acercarse al lobo dorado. Neo lo observó despacio, sin necesidad de hablar o intercambiar información, bajó el morro despacio y lo apretó contra el cuerpo del vampiro, dejándose acariciar el morro por él. Sintió un resquicio de paz entre tanto dolor.
Tenían que hacer algo, que cambiar el futuro al que esa unión los llevaba. Si querían mantenerse juntos, tendrían que luchar.
Raven apretó la cara contra el pelaje del morro de Neo, sintiendo las hebras suaves frotándose contra su piel. Más lágrimas silenciosas cayeron, empapando el dorado de carmesí, pero a ninguno les importó. Siguieron rozándose con necesidad, hasta que el tiempo pasara y estuvieran preparados para afrontar lo que había ocurrido.
La mano del vampiro pasó a través de su pelo, acariciándolo con ligeros temblores. Su voz aguda, ahora grave y entrecortada.
—Lo siento… —susurró.
Neo se apretó más contra él para que callara, pues ya no había manera de volver a atrás, solo podían mirar hacia delante y luchar.

Y lo harían juntos. 

11 comentarios:

  1. OMG!!!!!

    Para capítulo!! Ha quedado impresionante! Definitivamente me llevaste a bajas y altas, tuve que hacer pautas en mi lectura porque era tal la emoción que tenía que liberarla. Me veías sonriendo y uff, todo un espectáculo no muy digno de ver. Vamos por lo primero, con respecto a lo comentado en el capítulo anterior, vale que no puedo estar molesta con Neo por mucho tiempo, menos cuando dice cosas tan lindas y con tanta sinceridad. Quien fuera Raven para poder tocar esa piel y sumirse en esos labios. Cada vez más su relación va tomando un giro más maduro y con más estabilidad. Es verdad que aún hay situaciones pero ahí radicará esa confianza. Temo por lo que venga en el próximo capítulo, siendo como dices, el momento en el que los secretos se desvelarán. Y mira que son muchos. Leyendo el pasaje e imaginándome a Neo ahi postrado ante la tumba de su madre, no puedo evitar sentir un calor en mi pecho el que haya permitido a Raven ver esa parte tan íntima de él, de dejarle acompañarle en esos momentos de duda que si bien, son ocasionados por todos los últimos acontecimientos y que genera cierta distancia entre ambos, demuestra ese amor y profundidad de su lazo en estar ahí para el otro.

    Esto se demuestra en el comienzo del discurso de Raven, y mira que ¡que discurso! Creo que, al igual que Neo, he quedado sorprendida por este Raven que se ha mostrado como lo que es: un digno Jefe, una persona maravillosa con todo y su sentido de justicia. Desde que comencé a leer esa parte realmente he podido vislumbrar una parte de la vida de Raven, de su clan y como son las cosas por ahí. Raven me enamoró con su discurso y más aun con su demostración en cuanto al valor de la sangre lobuna, cuando es dada con consentimiento. Me emocioné mucho con esa escena. Creo que mantuviste ese aire aristocrático que, aún sin escribir que estábamos en la mansión de Raven, se puede notar esa diferencia en el ambiente con respecto a la manada. Creo que captaste la esencia y fue concisa, no creo quitarle nada ni necesidad de agregarle algo. Hubo drama, suspenso, comedia...muy completo.

    Definitivamente Erick tiene algo con los vampiros, no puedo evitarlo, se que tiene a Aisha pero es que es tan molestable y reacciona de esa forma que uno simplemente no lo puede evitar. Me gusta como ha puesto Raven en su lugar a esos chiquillos que no entienden en sí el problema, y la salida que les ha brindado para mantener el orgullo de ser vampiros en alto. Y como todo lo bueno, tiene que acabar y por medio de nuestro querido Beta, ¿qué haríamos sin nuestro Izan? creo que marca una pauta de cambio, de algo importante. El primer paso de lo que puede ser, una paz venidera. Pero como todo, a costa de que. Que esos vampiros se ofrecieran ha creado un cambio, un resultado inmediato. Me ha escantado!

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  2. Ahora bien, me siento preocupada porque creo que en esta batalla ha habido más bajas que en todas las anteriores, principalmente el Omega que me cae tan súper. Esta batalla ha sido una donde se dan a conocer tantas cosas que me hace pensar si lo haces a propósito con tal de que no las pillemos tan fácilmente, en la emoción de la batalla. Raven nos deja vislumbrar que, a pesar de los deseos de rebelión que tenían los vampiros, realmente no están preparados para una batalla real y que, participaran aún así con ese temor, definitivamente limpia el honor que alguna vez pudieron perder a manos de sus rebeldes hijos. Vemos como el alfa de la manada del norte ha urdido un bajo plan para acabar con nuestro Neo y su manada, entonces quizás podemos aún esperar más acciones de parte de este rastrero personaje. El detalle está en el por qué de su rencor o su enojo. Cuando lo de Zoe, ya había problemas con este personajes. Será celos con respecto al poder de Neo y la paz que logra tener? No se que lo lleve a esas acciones pero definitivamente no creo que podamos esperar nada bueno del mismo. Por otro lado hemos visto como el Alfa de la manada del Norte tiene mucho honor y, que tiene sabiduría. Vale, es verdad que ha cometido un error dejandose llevar por la ira y por el resentimiento en contra de los vampiros, pero también es de sabios retractarse. Y creo, desde un principio pareció dispuesto a buscar los motivos que lleva Neo para su supuesta traición. Su curiosidad para con Raven, y sobre todo, para con Dayira. Otro no hubiese entendido razones ni se hubiese puesto a dialogar.

    Lo que me lleva a Dayira...por un momento realmente sentí que la perdíamos. Ángel, definitivamente te une a ella algo más que agradecimiento. Para luchar así, con esa furia, se lo puedo dar a la posesividad. Una de la que ni él mismo se ha dado cuenta de poseer. Y la parte importante, anteriormente había visumbrado la posibilidad pero la descarté cuando Dayira confirmó en sus pensamientos su enfermedad, pero ¿será posible? Definitivamente aún estoy a favor de que se han unido y que son predestinados por la luna, pero de verdad será cierto y ¿si esta embarazada? espero haber entendido bien porque ya he hecho mil y un conjeturas waaaaa espero no equivocarme. Siento que a eso se debió su mano en su vientre y ese latido de corazón tan leve. Raven se ha dado cuenta de que ya se habían conocido, sólo falta que se desvele la verdad. De ser verdad siento que es una recompensa buena, tanto una mejora para el clan de vampiros como para la vida que ha tenido hasta el momento Ángel y Dayira.
    Lo que nos lleva al final. Creo que al fin se dan cuenta de las repercusiones que su unión provoca a su alrededor. Lo que los demás, que no son cercanos a ellos, pueden entrever y comprender erróneamente de sus intensiones y relaciones. Que esas vidas perdidas tienen origen en su unión y que, aunque no es directamente su culpa, si es a causa de su unión, de su relación y que, a diferencia de lo que hubiesen pensado, no llevan ni un poco del camino total a seguir. Me agrada la resolución y la tristeza, haces sentir esa angustia y ese temor porque saben que, aún sabiendo eso, no pueden ser tan nobles como para tirarlo todo por la borda, para renunciar a lo suyo. Me ha gustado mucho.

    En cuestión de la redacción no he encontrado mucho. Mis más sinceras felicitaciones porque realmente se ve esa mejora. Y pensar que no dispones de todo el tiempo como antaño y que tienes una familia que atender, dice mucho de tu talento y tu esfuerzo. Mis felicitaciones una vez más.

    Pongo lo que he encontrado:

    "¡Somos seres superiores, cabellos nobles, somos orgullosos vampiros!"
    //caballeros nobles//


    "Le resultó impactante como Izan buen invitado a bailar por una vampira menuda pero ágil que lo manejaba con elegancia y gracilidad hacia la pista"
    //supongo que es 'fue invitado'//


    "—Si pudo salvar vidas, lo haría. Aún si no recibiera algo a cambio"
    // si puedo//


    Saludos


    Sayukira

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  3. Esta mierda me ha borrado el comentario, joder XD
    Añadí la primera escena porque la vi necesaria entre la anterior y la próxima. No podía dejar las cosas en la habitación de Ángel, tenía que darles un ratito a ambos nenes para que se aclararan entre sí. Y yo creo que cumplió su cometido.
    El discurso de Raven no lo tenía pensado como tal, bien que estaba en el esquema del capítulo, pero no había decidido que escribir hasta que no llegó el momento. Mi madre dice que parezco poseída porque para escribir, apago todas las luces, me pongo los cascos, cierro los ojos y me pongo a menear los dedos como una psicópata, y si... escribo con los ojos cerrados. Mientras lo hago, me pongo a imaginar la escena y escribo lo que veo. Por eso parece como si estuviera narrando un anime. Porque yo lo veo en plan película en mi cabeza y lo voy describiendo en el momento. Ya te digo, mi madre a veces se asusta cuando me ve escribir XD Y la escena de Raven salió sola, lo del placer de la sangre del lobo tampoco estaba planeado ni nada, fue cosa del momento....
    Pobre Erick, solo lo utilizo como salida fácil para una escena seria, ains. E Izan casi igual, tenía que cambiar la escena de golpe, así que mejor que usarlo a él. Aunque olvidé meter varios párrafos sobre Dayira en ese momento. Los añadiré después cuando la unifique.
    Sobre el alfa de la manada del norte... bien, siempre ha tenido celos de Neo, de sus tierras y de poseer a ese clan de vampiros... pero desde hace poco tiempo, también le envidia otra cosa, así que... cuidadín, cuidadín que ese todavía está rondando por ahí.
    Y ahora Oriel... es una buena persona, está un poco obsesionado con los vampiros por una razón personal, por eso a veces no puede controlar su ira, aun así, es un personaje tranquilo, sereno, estable. Ya lo verás en el segundo libro....
    Ángel y Dayira, dos personajes por los que tienes una intriga bastante considerable y vas muy bien encaminada, no te puedo contar nada porque lo verás todo claramente en el próximo capítulo pero... la Luna no hace las cosas por nada. Ya lo verás.
    Y si, Neo y Raven están en un fuerte dilema, sienten esa espina hurgando ahí fuerte, pero su conexión es muy fuerte, a no ser... que alguno de ellos se sienta traicionado... Puede que todo se acumule y termine por explotar, espera al siguiente capítulo, será súper emocionante.
    Muchas gracias por haberla leído entera, por tus ánimos, por tus interesantes opiniones, por tus precisas correcciones, ojalá te pases muchas veces por aquí y no te olvides de mi por tanta tardanza. Te agradezco con todo el corazón el tiempo que me has estado dedicando estos últimos días. Besos y gracias.

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  4. No tienes nada que agradecer. Tú nos has dado la oportunidad de participar en esto tan hermoso que es tu proyecto. No puedo más ue hacer lo máximo para poder apoyarte. Jajajajajajaja te he imaginado escribiendo y debo decir que no dista mucho mi opinión con tu madre, a la que por cierto le mandas mis saludos. Creo que todo el que hemos visto ánime tenemos esa imaginación loca y por eso podemos entendernos tan bien.

    Con cada palabra de tu comentario sólo ha acrecentado las ganas y ansias por el próximo capítulo. Definitivamente tengo énfasis en la pareja de Ángel y Dayira, es que cuando o leí la primera vez fue tan inesperado. Ni en mis más locos sueños hubiese vislumbrado alguna relación o reconocimiento antes de su aparición, menos que fuese en el tiempo en que Dayira estuvo fuera. Y eso es algo que me encanta de ti, que a pesar de tener mil conjeturas y que nos das pistas, siempre nos sorprendes y mantienes esa atención al 100% en lo que escribes.
    No es mi intensión dejar de escribirte. Y se, como dijiste en su momento, que no hay fechas estipuladas para la subida de los capítulos. Sin embargo, si después de 2 años y seguía tu blog, unos meses no van a detenerme. Por ese lado, no tienes nada que temer, es una parte del reconocimiento que tienes como una excelete escritora.

    Saludos.

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    1. Sigue siendo de agradecer la atención y paciencia que me prestas, de verdad, admiro mucho eso. Con el paso del tiempo mis lectores han ido cayendo en picado por culpa de tanta espera, y sin embargo todavía hay gente que me sigue sin importarle eso, tu eres una de ella y te lo agradezco de todo corazón.
      No se porqué, pero gracias a ti me ha vuelto de nuevo las ganas de escribir, si como lo oyes, sentía la obligación de terminar MSM, porque era la novela preferida de todos y quería recompensar vuestra atención. Aunque disfruto escribiéndola, en algún momento también se convirtió en obligación, y sin embargo llegaste tu, con tus palabras, tus ánimos y tu gran interés, que hizo que buscara cualquier hora del día para escribir, aunque fueran dos párrafos.
      También, gracias a tus ánimos, he empezado a reescribir mi novela hetero. Está completa a falta de un capítulo, son más de 300 páginas, y nunca, nunca la he subido a internet. Aquí en el blog colgué los dos primeros capítulos, pero me di cuenta de que tenía que reescribirla, maldita sea, la escribí con 15 años!!! Así que ya te imaginarás XD La narración es pésima pero la trama es buenísima, la caracterización de los personajes, la pareja principal y la homo secundaría son una maravilla. No sé... que por tus palabras y tus ánimos, me he puesto a reescribirla entera y ya estoy por acabar el primer capítulo, que intentaré colgar aquí dentro de unos días. Así que cada dos o tres semanas, pondré un capítulo de cada una, alternándolas para no aburrirme. Así que me retracto de todo lo que dije con anterioridad XD Es más... llevo meses esperando noticias de editoradigital pero nada, así que puede que se hayan echado hacia atrás con respecto a la publicación, no quiero ni pensarlo pero puede ser. Si eso fuera así, pondría otra vez el blog público... porque que más daría ya.
      La pareja de Ángel y Dayira tiene un pasado, que explicaré en el siguiente, y un final muy bello, te puedo asegurar que a más de una se le caerá alguna que otra lágrima cuando llegue el desenlace. Buff, tendré que buscar más soundtranck tristes de Naruto para escribirlo XD Porqué... he dicho alguna vez que esta novela la escribo escuchando eso??? Sería maravilloso si la leyerais también escuchándolo, le da un ambiente maravilloso.
      Gracias por la promesa de seguir al pendiente, espero que estés aquí para todo que escriba, me has animado tanto que no tengo palabras, gracias.

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  5. Hola, siento mi tardanza en aparecer por aqui, mira que tengo buenas razones. Mi semana ha sido ocupada y para leer el capitulo, aqui necesitaba yo tiempo libre para poder leer a mis anchas, así que por eso me tarde. Aunque salto de alegría cuando vi que publicaste la segunda parte. En cierta forma, entiendo a Neo, uno siempre pensará. y si hubiera hecho las cosas distintas, en este caso, ya fuera por voluntad o no, no podía cambiar lo que paso entre Dayira y él, simplemente no estaban hechos el uno para el otro. Y él lo sabe. El pensamiento no daña a nadie.

    Ahora, siento que la palabra amor esta implicita, siempre por ahí----que llegue a decirse pronto, mmm, ese ya es otro cuento. Mas que nada porque aun queda mucho que decirse. Como todos los secretos. Y aquí sigo yo, sin tener idea de que se trata la muy dichosa profecía.
    La fiesta fue conmemorativa, eso sí, me dan escalofríos de pensar en Raven tan enojado, casi me arrodillo yo también. Y aquí entre nos, me encanta esos momentos, cuando uno se arrodilla ante la realeza, o cuando se arrodillan ante uno jajajajajajaja, un sentimiento de una vida pasada mia tal vez
    jajajajajajajajjajajajajajajajajajaja

    Y después de la calma, viene la tormenta, jjejejeje, me da curiosidad lo que ve Izan, siento que, como dice Neo, no dice mucho de lo que ve, y la persona, de la cual hablaba si no entendi mal, era Angel no? Aunque muchas vidas se perdieron. Ese lobo plateado si que se las hizo, yo no me lo esperaba, pero supongo que siempre habrá una especie de contra jugada, menos mal que todo se apaciguo. Y admito que Dayira fue muy valiente en ponerse en el medio. Si se va a morir, pues creo que ya no le teme a nada, con tal de ayudar a Neo y Raven, es mas que suficiente para ella. Yo no odio a Sakura, aunque como tu digas, yo no vi ni pelos ni nada de donde sacó Kishimoto que Sasuke terminase con ella. Es decir, si hasta los ultimos capitulos fue un cero a la izquierda----y no lo digo porque este en contra de ella, es simplemente que no lo entiendo- COmo paso? En el capitulo 699, lo ultimo que se ve es que Sasuke le hace el mismo gesto que Itachi le hacia a él, no se si por esa razón eso significaria algo...a menos que pensemos como Itachi, que hacía el mismo gesto por mantener alejado a Sasuke para protegerlo jajajajajajajaja, o eso dijo él.

    Pero dejando eso de lado, fue un gran capítulo, me gusto mucho, le salio el tiro por la culata al lobo plateado, menos mal. Ahora habrá que ver que pasa. Casi me da un paro, cuando me diste a pensar que Raven pudiese alejarse de Neo para proteger al clan jajajaja, menos mal que no. Al menos Neo no le dejaría fácilmente.

    No te preocupes si te tardes que te entiendo, yo solo espero que tu hijito este mejor y que se recupere bien. He esperado mucho tiempo, unas cuantas semanas, o meses mas no es nada. Ademas ya estas apunto de terminar este, muy lejos de donde estabamos antes. Gracias!!!
    Siempre estaré pendiente de cuando aparezcas. Te deseo lo mejor para que sigamos conectadas por aqui jajajajajaja

    Cuidate y hasta el proximo capitulo. Ya no me pondre a conjeturar cosas, porque siempre fallo. Nos vemos

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    1. Hola Lirio!!
      Yo si que siento haber tardado tanto en responder, pero es que ahora a mi hijo le ha dado mononucleosis, vaya... lo que no coja este niño... es que no me lo explico, con dos años y ya ha pasado hasta la varicela!! Que desastre de nene XD
      Ahora entiendes un poco mejor a Neo, eh?? Por algunos comentarios en el capítulo pasado, vi necesaria la primera escena, en la que habla con Raven sobre sus dudas, sobre sus " y si..." aunque claro, él mismo se lo responde cuando ve a Raven, ellos estaban destinados a estar juntos y eso no lo iba a cambiar ni la luna, jo... que romántico XD
      El amor, como tu dices, siempre ronda entre ellos, pero ninguno sabe identificarlo o más bien, aceptarlo. Es demasiado pronto, llevan muy poquito juntos y aunque estuvieran conectados por la Luna desde el principio, eso solo hace que ellos no sepan bien si lo que sienten es real o no. Es un dilema. Y por lo de la profecía no sufras, ya queda menos para que lo descubras todo.
      Te pone que se arrodillen ante tí??? jajajajaja XD Tal vez tienes un poquito de alma de ama por ahí y no te has dado cuenta!! jajajaja XD Pero que leches, supongo a todas las mujeres nos mola ser reverenciadas de alguna manera, mejor por calidad personal que por belleza, según mi parecer, pero vamos... que te entiendo.
      Si... Izan hablaba de Ángel, y calló mucho, es más, se contradijo, y eso lo verás en el siguiente capítulo.
      Me alegra tanto que te guste Dayira!! Yo siento devoción por ella, es un personaje sufrido, tierno y compresible, con una calidad moral que a veces me asombra hasta a mí. Y sobre Sakura y Sasuke... yo creo que Kishi simplemente pensó en como continuar la serie, en los hijos, en las técnicas de ellos y demás.... Si juntaba a Naruto con Sakura, sus hijos no tendrían ninguna técnica ocular... y sabiendo que el byakugan es una forma pura del sharingan... o más bien como técnicas oculares hermanas, uno del viejo ese de los caminos y el otro de su hermano, así que los dos provienen de la tía esa de la luna.... pues como los hijos de Naruto no podían tener el Sharingan, lo único que le quedaba era el Byakugan, y por supuesto, Hinata. Además de que es una de las parejas más queridas el Naruhina. Ahora... con quién lias a Sasuke que lo conecte a la villa y pueda tener descendencia?? Con la única de Konoha que ha tenido relación es con Sakura, así que Sasusaku, que por cierto, la pareja hetero más querido en Japón (ya que ellos ver a una mujer denigrarse y arrastrarse por un hombre les parece normal, solo tienes que ver cualquier shonen con harem y observar como ponen de arrastradas a las tipas) Ahora nos queda Sarada y Boruto, una pareja ya confirmada por kishi que unirá para siempre al equipo 7. Y claro está, para crear el sasunaru que es la pareja más querida en Japón, Sarada se parece a fisicamente y medio en carácter a su padre. Punto, razones de Kishi para ese final, vamos... no creo que tenga una respuesta más buscada.
      Sobre toda la predicción del capítulo siguiente, cero, has sacado un cero!! XD
      Gracias por esperar por mí, que vaya, vaya, los niños tienen tela, pero ya te digo, mi Ángel es precioso, lo más bonito del mundo y que le viene el nombre como... no ahí me equivoqué, tenía que haberle puesto Satanás o Lucifer o algo así XD
      Gracias y cuídate!!!

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  6. Hola Alma!

    Primero debo decir que tienes un lindo nombre, y no, no te estoy coqueteando XD, pero es que pasar de fatichan a Alma se tiene un gran cambio y siento que te queda.

    Bien por fin volví a leer este, mi gran amor, y debo decir que lloré al final, sintiendo el dolor de Neo y Raven, que los pobres ni siquiera tienen tiempo para vivir y entender su relación, que se ve forzada a evolucionar debido a las circunstancias sin que ellos estén preparados sicológicamente para desarrollar sus sentimientos. Me duele mucho cuando ambos dicen no amarse (y no es porque crea que es cierto), ya que siento que solo basta que uno de un paso en falso, para que todo se derrumbe y lo que menos quiero es que cuando se den cuenta de que el amor está ahí, quizás sea demasiado tarde.

    Creo haber dicho mil veces que amo a Neo, arrebatado y todo, incluso cuando se la sale una estupidez por esa bocaza que tiene, y que con gusto me agarraría a besos. Pobre de mi Neo que carga con tanto y que trata de ser igual de justo con todas las partes, y haciéndose responsable por cosas que escapan de su control, dejando de lado su propio malestar, viéndose forzado y limitar su libertad de acción con tal de velar por el bienestar de los demás.

    Por eso concuerdo con Raven creo que ese Raven del que Neo esta tan orgulloso salió a la luz por Neo, creo que siempre estuvo ahí agazapado en algún rincón de Raven, esperando un catalizador y creo que ese fue Neo. El discurso fue grandioso, ya quisiera que los políticos fueran así de consecuentes, creo que fue conciso y preciso. Raven dejo clarito que si lo aceptan, no va a dejar que nadie se pase de listo.

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    1. Hola Kiku!!
      Perdón por la tardanza en contestar, pero estoy un poco atareada con mi niño, y con todo esto de reorganizar el blog y el facebook que vamos... que no doy a basto.
      Gracias, Alma es el nombre que me gustaría ponerle a una futura hija, bueno Alma o Selene, pero vamos... que uno de los dos. Así que cuando pensé en un seudónimo, me dije... porque no unir ese nombre con mi segundo apellido?? Y salió Alma Bravo, creo que para una escritora no suena mal del todo XD
      Me has dejado asombrada, has descrito casi todo el capítulo 16 en un párrafo. Llevas razón, por mucho que se amen, aunque ellos no lo acepten, no pueden desarrollar ese cariño en el tiempo por todas las cosas que le están sucediendo a la vez. No voy decir nada más por si lees este comentario antes del capi 16, pero vamos, gracias, pues no sabes lo feliz que soy cuando alguien consigue entender lo que quiero expresar con mis liosas letras XD
      Neo es una persona espectacular, con una carga muy grande sobre sus hombros, has acertado en todo, es una descripción perfecta para él. Pero todo el mundo se harta de ser justo cuando todos los demás se ocultan, como si él supiera que decisión tomar sin conocer toda la historia, eso hará que Neo pierda la confianza en si mismo y en parte el rumbo.
      Raven es una muy buena persona también, pero aun se ve un poco más infantil que Neo, sobre todo porque no sabe cuando compartir sus conocimientos con su compañero. Pero casi se le entiende, porque no tiene la suficiente madurez para ello, tiene tanto miedo por lo que pueda pasar o por como pueda reaccionar Neo, que no se decide hasta el último momento, cuando ya no hay vuelta atrás.
      Te sigo respondiendo más abajo XD

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  7. Con respecto a la batalla, estos lobos tienen un jodido radar siempre atacan cuando Neo no está, por suerte nuestro beta siempre está para avisarle. Estoy empezando a sentir que ese alfa de la manada del norte está obsesionado con todas las "propiedades" de mi amado alfa (incluido Raven), y espero que ese encuentro no termine en una desgracia. Espero que ninguno se tenga que sacrificar por el otro bajo ninguna circunstancia.

    Espero que Dayira y Angel tengan un buen final, ya sea juntos o separados, pero se merecen un buen final después de tantos azotes de la vida. Debo decir que me molesta un poco todo lo que sabe Dayira y todo lo que oculta, me molesta que intervenga exponiéndose sin pensar en lo que pueden provocar su acciones, se que es parte de su personalidad que intenta evitar los conflictos, un poco como Sakura quizás, intentando encontrar una forma de ser útil.

    Angel dios, que triste su historia, pero no se porque siento que en parte no puedo enojarme con Dante, siento que son marionetas, por lo menos a ellos los sentí de esa forma. Por otro lado en la tumba cuando Neo le dice a Raven que el lo escogió de entre toda esa gente en la disco, que fue su decisión, le creí, creí que ellos no eran marionetas, ellos simplemente fueron forzados a conocerse bajo ciertas circunstancias, pero sin lugar a dudas ellos se eligieron, sent que la luna solo propició el encuentro... Y dios amo a Neo quiero uno así para mi, con el pelaje y todo!
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    Raven, Raven Raven, solo pido que le diga la verdad a Neo, que confíe un poquito en el y que no espere a que la verdad le explote en la cara, el ya sabe lo benevolente que es Neo. Neo no es tonto, que sea relajado no significa que no se de cuenta de lo que ocurre a su alrededor, ya lo dijo, quiere escuchar la verdad de él de nadie más, no quiere que se lo diga Angel, no quiere que se lo digan Izan o Dayira, solo quiere escuchar la verdad de los labios de Raven, así que por favor que ese oculta-miento de información no sea motivo para que se alejen!.

    Ame esa parte en la que Raven piensa en lo mucho que le gusta creer que Neo lo ama, aunque en cierta forma igual me molesta, piénsalo un poquito Raven, ¿por que esperaría uno amor de alguien a quien no amas?, me dan ganas de abofetearlos a los dos, pero bueno no se puede pedir que sea una relación jodidamente estable cuando llevan tan poco tiempo y se han visto forzados a pasar por tanto y tan rápido. De hecho no puedo mas que aplaudir el esfuerzo que ambos han puesto para sacar a delante esto que tienen.

    Siento que todo lo que he escrito no tiene ningún orden!, lo siento, pero así me fluyó. Espero que tu hijo este bien, y que todo en tu vida vaya maravilloso, besos y me estaré pasando por aqui cuando no esté muriendo en la universidad.

    Se despide Kiku.

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    1. Ves como siempre aciertas??? Por supuesto que ese Alfa del Norte quiere algo más de lo que parece, y ya lo verás en el capítulo 17, todavía no se como lo voy a escribir, pero... uff casi me hecho a temblar de la excitación XD Ah! y sobre los ataques, es que para eso están los Betas, las manadas atacan en esos momentos porque los Betas información la mayoría de las veces de si va a estar los Alfas o no, buscando siempre el momento más propicio para la victoria. Creo que comentaré algo sobre ellos en el siguiente capítulo para que se entienda. Gracias por la idea (ves? a esto me refiero con que me ayudáis a mejorar el libro, gracias a tu comentario voy a aclarar cosas de la trama que a lo mejor por mí misma nunca hubiera hecho, gracias!!!)
      Ángel y Dayira... lo siento pero no voy a poder darte el gusto con ellos, tendrá un final hermoso, a muchas se os caerá alguna que otra lágrima, pero... no puedo avanzar más lo siento. Y si... Dayira es Sakura, sus personalidad son muy cercanas, no prácticamente iguales pero si se parecen bastante.
      Yo creo que Dante si amaba a Ángel, solo que no todos los amores son iguales, tu tienes varias parejas y algunas las quieres más que a otras, pero eso no significas que no las ames. Yo creo que estaba tan obsesionado con traicionar a su primera compañero, que se obligó a no disfrutar del amor que compartía con Ángel. Cosa que ahora que lo pienso, también podría añadir en una escena preciosa que ya tengo planeada. No veas como me estás ayudando!!! XD (haces que medite.... me gusta!!)
      Y otra vez me das un batacazo con el siguiente párrafo, me has vuelto ha destripar el capítulo 16!! Tía, eres impresionante... no puedo añadir nada para no darte spoiler, pero una vez que leas el 16 verás que eres magnífica, gracias!!
      Raven quiere que Neo lo ame, Neo hubiera querido que Raven le confiara todo y le dijeras algunas palabras amorosas que lo tranquilizaran y le dieran fuerza para continuar, pero ninguno quiere dar su brazo a torcer, ninguno se siente con la suficiente confianza para dar ese paso cuando llevan tan poco tiempo juntos. Y les ha explotado en toda la cara.
      Que no tiene sentido?? Tu comentario ha sido el que ha tenido más sentido de todos los que he recibido durante la novela!!! Es impresionante, no tengo palabras para describir la forma en la que me has destripado el final del libro XD Solo unos cuantos detalles más y ponía tu comentario como el final de la novela, juas juas juas XD
      Gracias Kiku, he pasado un rato estupendo contestándote, definitivamente, tener lectoras como tú, son las que me hacen sentir especial, muchíiiiiiisimas gracias!!

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