Gea 01: Lágrimas de Hielo
Capítulo 7
Solo era una maldita puerta, pero para Eneas bien podría tratarse de una montaña.
Hace apenas una hora, había escuchado una conversación acalorada en la puerta del lavadero, así que después de terminar de arreglarse había salido a revisar. Solo encontró a Kazla, que aseguró que había vuelto a pelear de nuevo con Karel. Nada de lo que él debiera preocuparse, por supuesto.
Algo en la voz de su mujer le dijo que ahí no quedaba la cosa, y verificó sus pensamientos cuando Robby no acudió a cenar. Se había sentido un poco preocupado, y no dudaba que esa chiquilla extranjera lo hubiera percibido, ya que le entregó una bandeja de comida, y con todo el descaro le había mandado a llevársela a su hermano.
Pensó en arrojársela a la cabeza pero una mirada de advertencia por parte de Eros, le hizo replantearse esa idea. Finalmente, y escuchando el chisteo malhumorado de Kazla a su lado, terminó por levantarse y subió de dos en dos los escalones de la escalera del rincón.
Ahora estaba justo frente a la puerta y no tenía el valor de entrar en aquella habitación. No escuchaba ningún ruido dentro, así que no podía suponer en que estado se encontraba el muchacho. ¿Qué debería hacer?
Desde ahí podía escuchar el ruido de la bañera acercándose y de los choques de metal de las cubetas. Suspiró irritado y terminó por pulsar la manija.
Estaba anocheciendo y casi no había luz dentro del cuarto, tampoco Robby parecía haberse preocupado por encender alguna vela. Se acercó lentamente a la cama, el chico parecía dormir profundamente.
Eneas soltó la bandeja en la mesilla y se sentó lentamente en la cama, intentando hacer el mínimo movimiento posible. Se veía hermoso así, quieto, tranquilo y sobre todo callado. Parecía un niño, a pesar de su edad y Eneas no pudo evitar levantar una mano y acariciar el corto cabello negro. Se sentía un poco puntiagudo, pero suponía que esa era su forma original. Le hacía un corte muy masculino a su cara entrelarga.
Bajó la mano hasta su mejilla, era suave. Nunca había tocado a un hombre con la piel tan suave. Suponía que eso tenía que ver con la clase de vida tranquila que había llevado, a parte también, por esa cualidad suya de no crecerle mucho el vello facial.
Ese Karel debería haberle dado un tremendo entrenamiento físico el día de hoy para dejarlo en ese estado. Le daba un poco de lástima pero, tanto él como Eros y Karel sabían, que tendría que acostumbrarse pronto a ese mundo o no podría resistir esta clase de vida. Tenía que convertirse pronto en un guerrero, Eneas sonrió calidamente cuando Robby arrugó el ceño ante la caricia, él podría hacerlo, tenía los requisitos para convertirse en un compañero fiel.
Roberto se volvió en ese instante, cogiendo la mano de Eneas y apretándola contra él, sin querer soltarla. Parecía seguir durmiendo pero su expresión cada vez se encogía más y más. Meneaba la cabeza bruscamente y presionaba más los grandes dedos.
—No te vayas… —Eneas alzó una ceja curioso por esas palabras soñolientas—. No puedo permitir que te pase algo… no te vayas… si te pasa algo yo…
Eneas tragó saliva, nervioso. ¿Esos murmullos iban dedicados a él? Usó la mano contraria para sacudir el hombro de Robby. No quería seguir escuchándolo, ese tono suplicante no era agradable, le dolía que el chico estuviera sufriendo aunque fuera en sueños.
—Robby —llamó, sin dejar de moverlo.
Roberto inconscientemente le agarró también la otra mano, abriendo los ojos de golpe y alzándose bruscamente, casi tanto como para chocar con la cabeza de Eneas si éste no hubiera tenido buenos reflejos para apartarse con rapidez.
Los ojos azules estaban clavados en la sábana que descansaba en su estómago. Había sido una pesadilla horrorosa, ni siquiera podía aun controlar su respiración. Suspiró antes de darse cuenta de qué agarraba bruscamente. Abrió la boca cuando se vio sujetando a Eneas de las manos, obligándolo a estar inclinado un poco sobre él.
—¿Pero que demo-? —gruñó, soltándose y arrimándose al cabezal de la cama. Un poco más pequeño que el perteneciente a la que rompió el día anterior.
Eneas simplemente lo miraba fijamente y Roberto sentía la necesidad de hacer un agujero en el suelo y meter la cabeza para esconderse, aunque pensándoselo mejor, no. Eso lo dejaría con el culo expuesto y en esta situación no creía que fuera lo más recomendable, por si acaso.
Después de unas cuantas miradas especulativas y al ver que el gigante parecía no querer moverse de su posición y mucho menos abrir su boca, se percató que en la mesilla había una bandeja llena de cosas raras.
Los rizos de Eneas bailaron sobre sus cejas rubias cuando éste giró la cabeza para mirar también en la misma dirección.
—Tú cena —después se metió la mano en el bolsillo para sacar un pequeño tarro con una crema oscura—. Tú pomada.
Roberto se llevó una mano a la boca para no reírse. Casi le había dado ganas de gritar. «¡Mi casa, mi teléfono, ETE!». Suponía que el gigante no entendería el chiste, como él tampoco comprendía a que venían las frases de dos palabras. Mañana su hermana se desmayaría de la risa cuando se lo contara.
Al final se decidió por una simple palabra.
—Gracias.
Agarró la bandeja y la miró por encima. Ahí estaban de nuevo esos huevos azules y de un rojo un poco más chillón que el del pan. Suspiró antes de coger un trozo de la barra y mojarlo en la yema. Se lo llevó a la boca y… se sorprendió. ¡Estaba buenísimo!
Siguió comiendo como un poco de ansiedad, no se había dado cuenta del hambre que tenía hasta que no se había metido el primer trozo en la boca. Ahora hasta podía sentir su estómago de rugir.
Estaba tan hambriento que ni la mirada de Eneas fija en él podía sacarlo de sus maniobras, o puede que ésta no, pero si lo hizo los dedos posándose en la curvatura de sus labios.
Alzó los ojos en el momento justo para ver como Eneas llevaba la migaja que había cogido de su cara a sus propios labios, comiéndosela. Robby no tenía espejo en el que mirarse pero tampoco le hacía falta, su cara le ardía de vergüenza.
—Termina —fue lo único que dijo el gigante, como si aquel gesto íntimo ni siquiera le hubiera importado.
¿Es que no se había dado cuenta de lo que acaba de hacer? Lo único que faltaba es que la próxima migaja la cogiera con la lengua y entonces él se desmayaría por la impresión. Suspiró cuando ahora, con un poco más de calma, terminó de mojar pan y limpiar el plato.
Eneas se apresuró a cogerle la bandeja y quitársela de encima. Después, se levantó y miró hacia la puerta.
—Temi, ya puedes pasar.
Roberto se giró hacia la entrada para ver como el joven sirviente arrastraba una especie de bañera de madera forrada en su interior con un material que no sabía identificar. Volvió a salir y entrar un par de veces, ahora con cubetas de agua, las cuales fue arrojando dentro de la bañera.
Vaya tarea se estaba dando el pobre hombre. Robby se levantó dispuesto a ayudarlo pero Eneas lo detuvo con una mano en su pecho.
—¿No puedo ayudarlo? —preguntó Roberto irónicamente.
Eneas lo miró de reojo.
—No —fue su única respuesta.
Roberto no sabía cuantas veces se le había abierto la boca desde que se despertó. ¿Cómo que no? ¿Quién se creía que era como para ordenarle de esa forma?
—Insisto —Robby no se daría por vencido tan fácilmente.
Sintió como Eneas lo agarró del brazo, acercándolo a su cuerpo. Roberto se quedó un poco estático, ¿y ahora qué? Es verdad que no es que estuviera presionado contra el gigante, pero éste lo mantenía bien cerca, suponía que… ¿para que no se moviera?
La voz grave y profunda de Eneas se alzó sobre sus pensamientos, haciéndole ascender la vista hacia su cara.
—Es su trabajo. Él está satisfecho por hacerlo. Solo herirás su orgullo si te metes por medio.
Y ahí iba de nuevo el maldito orgullo de los hombres de ese mundo. Bueno, en todos sitios ellos tenían un orgullo fuerte, pero allí… eso era demasiado… en Gea todo se llevaba al extremo y eso lo confundía mucho. Una buena acción se podía convertir en una total falta de respeto. A veces era mejor no hacer las cosas antes de descubrir que habías metido la pata profundamente.
—Entiendo. ¿Puedes soltarme? —gruñó.
Sintió durante unos segundos más, los dedos de Eneas presionando su cintura, pero poco después se vio libre, recibiendo solo una fría mirada del gigante rubio.
Robby se puso nervioso, ¿porqué tuvo la sensación de que le había herido? ¡Era él quién tenía que estar sintiéndose mal por todos los desprecios de Eneas!
Temi no tardó mucho en acabar su trabajo, y Roberto se encontró con una enorme bañera en el centro de su cuarto. Vio como el sirviente se acercaba y colocaba sus manos bajo la superficie de madera. No sabía que hacía hasta que después de varios segundos percibió unas ligeras burbujas en el agua.
Antes de pensarlo, se acercó y metió un dedo en el agua, tuvo que sacarlo cuando sintió que se quemaba. ¡Estaba hirviendo!
—Elemento fuego —dijo Eneas a su lado, como ilustrándolo, cosa que solo ofendió más a Robby.
—Evidentemente —se quejó éste. Volviéndose hacia Temi dijo—: Gracias, no he tenido un baño decente desde que llegué aquí. Será agradable.
Temi le sonrió, agachó la cabeza y se marchó, llevándose de paso todas las cubetas y encendiendo con los dedos algunas de las velas que había en los rincones.
Roberto volvió a meter la mano en el agua, parecía ahora estar perfecta para una buena remojada, y si se le enfriaba solo tenía que volver a llamar a Temi para que la recalentara. Vaya… ahora si que veía factibles los Elementos. Que lástima que él no tuviera uno.
Bostezó, dándose cuenta del sueño que tenía, en realidad estaba destrozado, no sabía cuando días más podría resistir esos entrenamientos. Acarició el agua, mojando un palito que Temi había dejado a un lado, suponía que sería el jabón. No se equivocaba, pues al mojarlo, la espuma surgió suave cubriendo sus manos. Estaba deseando bañarse.
Pero… sus ojos se movieron inquietos, mirando nervioso a Eneas, el cual no parecía tener intenciones de salir del cuarto.
—Me gustaría tener algo de intimidad.
El gigante lo miró seriamente, con esos profundos ojos ónix. Después de unos segundos replanteándose algo, se encogió de hombros y se dio la vuelta. Roberto no podía estar más sorprendido. ¿Eso es todo lo que le iba a conceder? ¿No mirarlo?
No sabía que ímpetu podía tener Eneas para quedarse en el cuarto. Puede que… ¿quisiera verlo desnudo? Era una idea tan pervertida e insana que dudaba mucho que pudiera provenir de Eneas. No, imposible.
Aunque intentara quitarse la camisa con rapidez mientras tranquilizaba sus nervios, era casi una batalla perdida. ¿Cómo podía relajarse cuando el foco de sus enloquecidos deseos estaba a solo un palmo de su piel desnuda?
Justo cuando iba a desabrochar sus pantalones, sacudió la cabeza bruscamente y volviéndose hacia Eneas, dijo:
—Bueno, basta ya. ¿Por qué demonios no te vas? ¿Es que no puedo ni lavarme tranquilo?
Roberto sentía su cabeza dando vueltas. Todavía con la conversación fresca con Kazla en ella. «No puedo asegurar que llegado el momento, pudiera resistirme». Esa maldita frase seguía ahí, revoloteando entre sus dudas y nervios a flor de piel. Ahora, con sus manos temblando sobre la tela de sus pantalones, estaba casi seguro de que podía poner la mano en el fuego por ella.
Eneas se giró y lo miró. Robby tragó saliva cuando los ojos oscuros viajaron por su cuerpo, y aunque no cambiara la expresión de su cara, sabía que el gigante estaba algo afectado. Aunque fuera solo un poquito.
—No puedo aplicarte la pomada hasta que no te bañes.
—Lo puedo hacer yo —se apresuró a añadir, la excusa de la pomada era una estupidez.
Eneas no sabía que hacer. Se sentía estúpido por haber dicho eso. Estaba claro que Robby no caería en tal mera evasiva. ¿Qué debería hacer? Quería quedarse, verlo sumergirse en el agua y ayudarle a quitarse esas feas marcas negras de la cara.
Era uno de los pocos placeres que iba a permitirse darse. Aunque tampoco quería que el chico pensara que estaba planeando nada obsceno. Estaba claro que él no era esa clase de hombre.
Roberto dio un paso hacia atrás cuando Eneas avanzó hacia él. Al parecer se había cansado de tener que excusarse, pero… ¿a donde realmente los llevaba todo eso? ¿Estaba pensando de más?
Las manos de Eneas fueron directas a los pantalones de Roberto. Éste jadeó ante la sorpresa, y poco después se sintió alzado por los fuertes brazos. La protesta fue acallada cuando su boca se estrelló literalmente contra el fuerte cuello del gigante.
Un momento… ¡Un maldito momento! Robby no sabía que pensar, o más bien estaba pensando demasiadas cosas a la vez. Sentía su cerebro chamuscado. Recapitulando, la situación se encontraba así: Él desnudo cogido en brazos por Eneas.
Lo sujetaba bajo sus nalgas, haciendo que obligatoriamente tuviera que abrir sus piernas y rodear su ancha cintura.
Desnudo… montado sobre Eneas… ¡Eso no podía estar pasando!
—Oye, ¿qué pretendes? ¿Qué vas a hacerme? —miró hacia los lados, intentando buscar algo que pudiera servirle para golpearlo. Si bien, los puños no le harían mucho daño, sin encontraba algo duro…—. Suéltame, bájeme. ¡He dicho que me bajes! ¡Eneas!
El calor de la piel contra él se perdió instantes después, y el fresco de la habitación le devolvió un poco de lucidez. Antes de darse cuenta ya estaba dentro de la bañera, cubierto por el agua caliente hasta casi la barbilla.
¿Qué diablos estaba pasando allí?
—¿Te han dicho alguna vez que chillas como un mujerzuela?
Roberto se volvió el tiempo justo para golpear la mejilla de Eneas, que para su desconcierto estaba arrodillado a su lado. Fue un movimiento inconsciente ante el insulto, aunque no dudaba que sus nervios lo hubieran traicionado y que el gigante llevara razón. Pero… decirle eso…
Bien, ahora venía cuando Eneas lo ahogaba en la bañera. Una muerte muy patética, tenía que admitir.
Tragó saliva cuando la ruda mejilla empezó a sonrojarse claramente, Eneas parecía todavía no reaccionar. Cuando sus ojos ónix lo miraron, Robby se metió un poco más en el agua, asustado. Y sabía que tenía verdaderos motivos para estarlo, ¿quién había sido el que lo quiso estrangular el día anterior? Era un completo imbécil, debería pensar antes de actuar.
Se encogió cuando Eneas levantó la mano. Pasaron varios segundos y se atrevió a abrir un ojillo. Todavía seguía vivo, ¿verdad? Quiso ver que pasaba, pero una cascada de agua caliente sobre su cabeza no se lo permitió.
—¿Qué coño? —gritó, escupiendo el agua que se le había metido en la boca—. ¿Eneas? —se atrevió a preguntar.
No hubo respuesta, pero si escuchó algunos susurros a su espalda y poco después, algo rascándole la cabeza. Se quiso dar la vuelta, pero unas enormes manos no le dejaron.
—Quédate quieto, terminaré pronto.
Robby asintió, demasiado confundido para contradecirle, aunque le gustaba bastante hacerlo, y eso también tenía que reconocerlo.
Todavía estaba nervioso y tanta intimidad entre ambos le hacía temblar el corazón. La idea de que no le interesaban los hombres iban modificándose, su cabeza estaba empezando admitir que aunque esa conclusión era verídica, todavía había una letra pequeña a tener en cuenta. Siempre hay que leer todas las cláusulas, y él se había dejado la que decía claramente: «Ninguno hombre salvo un gigante de hermosos rizos rubios y cuerpo de infarto llamado Eneas».
Contuvo un jadeo cuando los dedos se deslizaron más suavemente por su cuero cabelludo, al compás de varios y calentitos chorritos de agua. Aunque era desconcertante tener a Eneas lavándole la cabeza, era un sentimiento agradable. Pronto esas manos fueron bajando a su cuello.
Roberto echó la cara hacia un lado para éstas subieran por su mejilla, tras su oreja y volvieran a bajar por su cuello. Frotó rápidamente sus pezones y siguió bajando por su estómago. Se sentía demasiado bien, era tan cálido y agradable que ni siquiera quería pararse a pensar a donde les llevaría.
—¿Porqué? —preguntó Robby, era malditamente humillante, pero sintió algunas lágrimas intentar saltar del rabillo de su ojo—. ¿No dijiste que yo solo tenía de ti, esa parte de Alma? ¿Por qué me mimas así ahora?
La espuma comenzaba a cubrir la superficie del agua, donde solo sobresalían la cabeza y hombros de Robby, junto a las rodillas. Este apretó los dientes frente al silencio que había cubierto la habitación. Sabía que Eneas no iba a contestarle nada. Nunca lo hacía.
Las caricias bajaron por sus muslos, la aspereza de los enormes dedos rozando su entrepierna lo hizo removerse de su posición. ¿Porqué? ¿Por qué estaba intentado provocarle una erección?
En esos momentos, tendido en la bañera, con la delicia de la espuma rodeándole, esas manos frotándole y la intensidad de esas sensaciones incrementada al tener los ojos cerrados… lo estaban haciendo morir de ansiedad.
Era una provocación y un martirio a su vez. Quería saltar de esa bañera y correr lejos, pero tampoco deseaba que acabara. Anhelaba seguir sintiéndolo, puede que nunca más lo volviera a experimentar, que esos dedos nunca lo volvieran a tocar.
No ser capaz de sentir esa respiración en su cuello, esas caricias en su pelo. Esa voz grave pero erótica que siempre se alzaba sobre todas las demás. Ese ronco «Robby» que lo hacía estremecer.
Entonces se dio cuenta de algo. Puede que… ese fuera también el motivo por el que Eneas estaba haciendo todo eso.
Roberto echó la cabeza sobre la bañera y miró a Eneas con sus ojos azules cristalizados por la humedad.
Eneas de rodillas tras él le devolvió la mirada, cubriendo casi completamente la cara de Robby con sus dos manos.
—Volveré. Volveré de ese lugar. No podrás librarte de mí tan fácilmente. Después de todo… sigues siendo mi Alma.
Roberto creyó que no podría retener más sus lágrimas. Cerró los ojos, era la solución más fácil, sobre todo cuando percibió el descenso de la cara de Eneas. Cuando sintió la calidez en su frente, se sintió decepcionado. Quería que lo besara, pero el gigante simplemente apoyó la frente sobre la suya.
No supo cuanto tiempo estuvieron allí, quietos. Ninguno se atrevía a moverse. Sabían que habían cruzado una línea. No se trataba de nada erótico, nada sexual, era un sentimiento de compresión, un lazo de unión. Robby tuvo claro que, aunque puede que nunca tuviera a Eneas entre sus brazos, supo que nunca perdería su hombro para llorar, su espalda para apoyarse.
Era un sentimiento extraño.
—Yo te necesito más que ella —las palabras salieron de la boca de Robby antes de que se pudiera dar cuenta.
Eneas se separó de golpe, retirándose como si el agua estuviera nuevamente hirviendo, aunque la verdad ya casi le estaba causando una sensación fría a Roberto.
Éste apretó más los ojos, arrepentido por lo dicho, ni siquiera se atrevía a abrirlos, no quería tener que enfrentarse nuevamente a la frialdad de esos oscuros ojos ónix, no después de lo que habían compartido.
—Levántate.
Roberto suspiró, pasándose la mano por su corto cabello mojado. Se agarró a la bañera y se levantó, sin darle importancia a su desnudez. Todavía a pesar del denso ambiente, podía sentir la mirada de Eneas fija en su cuerpo, pero ya no le servía. Ya no quería esas sobras de deseo.
Encaró a Eneas el tiempo suficiente para arrebatarle la toalla y secarse un poco por encima para después atársela en la cintura. Se había sentido malditamente bien un baño. Bueno todo lo bien que se podría sentir si le restaba todas los sentimientos encontrados.
Salió de la bañera y se dirigió a la cama, donde Temi había dejado en todas su vueltas por la habitación un muda de ropa limpia. Se la fue poniendo lentamente, de espaldas al gigante. Se sentía triste y furioso a la vez. Las esperanzas iban y volvían. No sabía que hacer.
—Hablé con tu mujer. Perdóname por esto pero… no me gusta. Esa clase de persona, no me gustan.
Sintió los pasos de Eneas a su espalda, y supo inmediatamente que estaba tras él. ¿Le golpearía? Bueno, no había mencionado el tortazo anterior, así que suponía que tampoco haría nada ahora. Seguramente sería su día pacifista.
—Que te dijo.
Roberto encogió el ceño, la pregunta había sido dicha sin un tono interrogativo. Como si más que una petición fuera una simple orden.
La ira comenzó a subir por su pecho. Robby se volvió de golpe, cogiendo a Eneas por la camisa, casi justo sobre sus propios ojos.
—Me exigió que no me acercara a ti. Que tú le pertenecías y yo no tenía derecho ni a mirarte. ¿A que tengo derecho entonces? ¿Qué tengo que me pertenezca realmente en este mundo? —Eneas lo miró, pero no parecía tener intención de contestar. La frialdad en su expresión tan distinta a la calida que le había mostrado cuando le bañó, solo hirió más a Robby—. No tengo nadie que me reconforte cuando me sienta triste, a nadie a quién amar si quiero compañía, a nadie con quién desfogar mis deseos, a nadie a quién llorarle, por quién sentir pena, a quién admirar. Si sigo así perderé la cabeza, me convertiré en un simple cascarón. Yo… —sus ojos azules de nuevo se cristalizaron—. Te necesito a ti. Tú eres el único que puede cubrir todo lo que necesito de este mundo. Aunque no sea de una forma romántica, puedo respetar eso si así lo deseas pero… No quiero verte con ella. Si me entiendes…
—Para esto —susurró Eneas con algo de brusquedad. Se soltó, dando varios pasos hacia atrás. Ese ataque por parte de Robby nunca se lo hubiera imaginado, realmente, como pocas veces en su vida, no sabía que hacer—. No quiero escucharte hablar de forma tan miserable. Eres mi Alma, y me tendrás de cualquier forma en la que lo necesites. Pero… mi vida es esta. Yo estoy casado, y todo lo que tengo lo he conseguido a base de esfuerzos, sudor y sangre. No voy a renunciar a todo lo que por tanto tiempo he luchado. Algo que me pertenece por que yo mismo me lo he ganado. No puedo renunciar al sentimiento de sentirme alguien propio, una persona con principios que no se rige por ninguna doctrina o mandato. Yo soy yo.
Roberto lo entendía. ¡Maldita sea si lo hacía! El dolor por el que tenía que haber pasado Eneas desde su más tierna infancia, le atravesaba el corazón como un rayo. Entendía que quisiera ser independiente, pensar por sí mismo. Le había costado mucho forjarse un futuro pero…
—Puedes ser libre sin tener que rechazarme. Porque… tú sientes que me necesitas. Tú sientes lo mismo que yo. Puede que no sea amor pero… nosotros nos pertenecemos. Tú… ¡Tú me perteneces a mí y no a ella!
Ni siquiera sabía de donde salían esas palabras. Eneas ya le había concedido que sería su punto de apoyo, que lo tendría siempre ahí para él. Pero no quería conformarse con eso, quería más, mucho más.
—No puedo —volvió a insistir Eneas—. Yo elegiré a quién amo y a quién amaré. Nadie puede imponerme eso.
Roberto se mojó los labios pero bajó la cabeza, escondiendo su mirada.
—Y yo… ¿yo no tengo derecho a elegir? ¿Qué pasaría si eligiera a Karel? ¿O a cualquier otro hombre? ¿Me permitirías ser libre para escoger por mi cuenta?
Casi no pudo terminar la frase, Eneas lo tenía sujeto por la nuca, apretándosela bruscamente. Le hacía daño, le dolía, pero esa era la reacción que tanto había esperado Robby.
—¡No! —rugió el gigante, cogiendo la cara de Roberto y alzándola hasta que estuvo casi al nivel de la suya—. Si piensas que voy a permitir que te alejes de mí y te entregues a otro hombre… si crees que puedo dejar que me humilles de esa manera…
Roberto le sonrió tristemente, y ahora fue cuando él mismo alzó la mano y acarició la mejilla que momentos antes había golpeado. Todavía tenía un tono rojizo sobre el pómulo.
—¿Quién crees que está humillando a quién en este momento?
Eneas le soltó, sus ojos volviéndose casa vez más opacos, más confundidos. Desde esa distancia, Robby podía jurar que percibía el temblor de su pupila.
—No quiero… hacerte sufrir. No quiero hacerte daño —volvió a dar varios pasos hacia atrás, hasta que su espalda chocó directamente contra la puerta—. Tú eres la última persona en el mundo, a quién quisiera… herir.
Roberto intentó acercarse de nuevo a él, pero Eneas ya había abierto la puerta y marchado con ritmo acelerado. Ahora estaba solo en la habitación, con la bañera delante y los recuerdos de la conversación anterior pasándole apresurada y dolorosamente por la cabeza.
Se sentó en la cama y golpeó el colchón. ¡Maldita sea! ¡Maldita sea todo! ¿Qué debería hacer? Se había jurado no involucrarse, no hacer nada. Pero ese sueño y la conversación con Kazla le hizo pensar, que podría tener derecho a algo más. No quería tener ninguna relación amorosa con un hombre, pero Eneas… ese gigante que solo tenía de rudo el aspecto, ¿que debería hacer con todos esos sentimientos que habían surgido de repente en su pecho? Era tan doloroso y triste… y a la vez, solo una pequeña esperanza hacía que viera el mundo de colores distintos.
¿Amaba a Eneas? ¿Podía amar a una persona que solo conocía de hace cuatro días? Era realmente una idea estúpida pero… los sentimientos estaban ahí. Era gracioso pues, él no creía mucho en religiones, ni dioses. Escéptico totalmente con las cosas esotéricas, y sin embargo, casi podía identificar un calor extraño en su pecho como esa Alma que compartía con Eneas. Había algo ahí, que bullía cada vez que pensaba en su gigante rubio, cada vez que lo veía, que lo escuchaba pronunciar su nombre.
Tomó la crema de la mesilla y se juntó el cuello con movimientos delicados pero concisos. Cuando empezó a frotarse las pantorrillas se dio cuenta de que, la oscura mezcla perdía su color mediante la piel la absorbía. Eneas había estado dos días haciéndosela, preparándola para él. Solo para él. Eneas no quería hacerle daño, lo había dicho, en el mismo tono miserable con el que le había prohibido hablarle a él.
Entonces tuvo una nueva duda. ¿Quién estaba sufriendo más con todo esto? ¿Él? ¿Eneas?
—Entro —dijo una voz profunda, justo antes de abrir la puerta.
Roberto alzó la cabeza aun con las manos llena de pomada y miró al visitante. Su expresión cambió a una burlona.
—Se supone que deberías preguntar si puedes entrar, no informar que lo vas a hacer.
Eros bostezó, cruzando la habitación con dos zancadas y sentándose en la cama al lado de Robby.
—Es mi castillo, no tengo la maldita obligación de informar cuando quiera entrar donde me dé la gana. ¡Que diablos!
Roberto negó con la cabeza mientras sonreía. Sin duda, no había nadie mejor para su hermana. Vaya personalidades tan propias que tenían esos dos.
Cogió la toalla con la que se había secado y se limpió las manos.
—Si te manda Beatriz, puedes decirle que estoy bien. Toma —cogió la bandeja y se la puso a Eros frente a sus narices—, llévale eso para que vea que he cenado.
Eros la cogió para apartarla y la puso al otro lado del colchón. Después, mientras tocaba los cabellos de Roberto descaradamente, sonriendo ante lo sensación punzante en la palma de su mano, dijo:
—Está bien, está bien. Eso no es por lo que realmente venía. Más bien… cuñado, quería saber que ha ocurrido con Eneas. He visto un cambio en él, pero quería saber si realmente había sabido controlarse, ya sabes… Temi es delicado si se encontraba con un cadáver en la mañana cuando viniera a limpiar, del susto podría perder el control y quemarme el castillo, tengo que mirar por mis posesiones.
Robby rió suavemente.
—Así que eso es lo único que te importa, ¿verdad?
Eros le sonrió, dejando que sus rizos se deslizaran por su cuello, cayendo hacia delante cuando cambio la postura de su cuerpo. Terminó por entrelazar las manos sobre sus muslos.
—¿No te importa que Eneas se vaya a esa aldea sin saber si va a volver?
Roberto tragó saliva, tan nervioso que no sabía donde colocar la mirada. Se puso la camisa, que era lo único que le faltaba para estar completamente vestido. En realidad, no podía mantener las manos quietas.
—¿A que viene el brusco cambio de conversación? Pensé que hace un momento estábamos bromeando.
Eros le miró, con esos hermosos ojos dorados, otras de las pocas cosas que le diferenciaban de Eneas.
—Contéstame seriamente y sin rodeos.
Robby intentó sonreír maliciosamente.
—¿Es una orden del gran jefe gigante? —pero la mirada de Eros le hizo entender que el momento para las bromas había pasado—. Supongo que… me inquieta. En realidad… me da miedo pensar, que mi conexión… la única cosa que me ata a este mundo en el cual estoy obligado a vivir, se vaya —se llevó inconscientemente una mano al pecho—. No quiero quedarme solo.
Eros se levantó de golpe de la cama, apoyó una mano en su cintura, como si estuviera cansado solo por el mero movimiento.
—Entonces ve con él.
Roberto lo miró como si se hubiera vuelto loco.
—No puedo hacer eso.
—¿Por qué? —preguntó Eros, entrecerrando los ojos—. ¿Tienes miedo a morir si vas al foco de la epidemia?
La duda, la posibilidad estaba ahí. Morir… lo había pensando mucho desde que llegó. En su mundo, se le tenía un miedo horroroso a morir, porque… no era algo normal, o por lo menos no si vivías fuera del tercer mundo. Pero ahí… en Gea, no era algo tan importante. Lo realmente importante era proteger a los que tenías a tu alrededor, a los que realmente te importaban. Porque sin ellos, daba igual si tú morías, ya que no te quedaría nada por lo que seguir adelante.
Si Eneas moría, ¿que más daba si él quedaba vivo? Y si no le tenía miedo a morir… ¿por qué no ir con él?
—El no querrá que vaya. Me rechazará —igual que había hecho hace unos momentos. Todavía podía sentir el dolor y la punzada de esas palabras en su pecho.
Eros pareció pensativo, así que simplemente, con unos pasos lentos, se fue acercando a la puerta.
—Si no se lo preguntas nunca lo sabrás. Cuñado cobarde.
Lo que escuchó a continuación, fue el sonido de la puerta al cerrarse. Roberto lo sabía, Eros llevaba razón, pero… él siempre había sido un cobarde y… se moriría siéndolo. Estando Eneas con él… o no.
Veo que has colgado uno nuevo :) pero oye, el enlace no funciona, ¿por qué? :S
ResponderEliminarjajajaja, es que a veces tengo que editar la entrada un par de veces jajaja. Soy un poco torpe.
ResponderEliminarChiquilla, hará un minuto que lo he puesto, dios... me has sorprendido jajaja XD
Me rio de la verguenza UU
Ahora sí funciona... colgaré MSM, mientras... si no funciona al principio no te asustes... es esto de los códigos html y demás no son lo mío.
ahh jejeje oki! se me han hecho las tantas organizando fotos en el pc y de pronto he recordado que hoy colgabas algo..
ResponderEliminarGracias wapa, besitos!
Eres estupenda, Ita. Con lo perra que soy yo, no entiendo como podéis acordaros de leerme todas las semanas.
ResponderEliminarLa verdad es que yo tardo un huevo siempre en colgar, siempre cuando digo un día lo hago por la madrugada... así que en realidad es Lunes y no Domingo XD
Ya están los dos puestos. Leelos cuando quieras y muchísimas gracias por estar siempre pendiente de mí.
Que pena la conversación entre Robby y Eneas, tener que negarse a lo que los dos quieren, es comprensible como se siente Eneas sentir que tu vida no es tuya debe ser frustrante.
ResponderEliminarMe encanto la parte en la que Eneas le dice a Robby que no va a permitir que otro lo tenga, yo quiero un Eneas para mi!!
XD bueno te estoy leyendo, te quedo genial BYE
Estoy de acuerdo con kiku yo tambien quiero uno TTTTTTTT0TTTTTTT
ResponderEliminarPor cierto el cap me encanto *o*
Te digo que si lo leo pero se me olvida poner coment a veces >.<
Uf pues a mí me gustó mucho, sobre todo cómo le hizo entender Roberto a Eneas que le está humillando.. la escena fue hermosa fati
ResponderEliminarEros, como siempre medio gracioso, medio amigo comprensivo, ¡que mono! jeje
Te comento el otro!
Hola guapa, a mi parecer te ha quedado un capitulo super romantico.. pues quien no quiere un poco de intimidad al comienzo de una relacion y mas si esta es ademas tan dificil para los dos: por un lado está Eneas que si sabia de la "profecia" y aún así lucho por no dejarse arrastrar por la espera, actuó intentando hacer una vida "normal" desarrollando profesion y lo mas importante intentando formar una familia(si ya nos enteraremos del misterio de Kazla...) y por otro lado tenemos a Roberto un chico que podria ser cualquiera de los que conocemos a nuestro alrededor,listo,luchando por hacer algo de su vida,con su familia apoyandole,con ganas de vivir... y de pronto se ve lanzado en un mundo en donde todo es demasiado diferente y ,lo mas importante,para nada controlable pues no puede controlar los hechos que ocurren,debe adivinar que relaciona unos con otros,su alma esta ocupada de repente,y de pronto su cuerpo tampoco le pertenece(cada vez que ve a Eneas se descontrola no?)
ResponderEliminarCon todo lo expuesto, chica te ha quedado el capitulo genial y ... ya que no hay tema , pues nos conformamos con intimidad...jajajajaja
Besos mi niña.
Kiku!! A sí que al final no piensas abandonarme, eh?? Siempre tengo el miedo de dejar de veros en algún momento, gracias hermosa T_T
ResponderEliminarSi, es una lástima que la trama sea tan cruda para con esos dos, pero eso solo hace que el lazo que los une se vuelva cada vez más fuerte.
Eneas... yo creo que lo entiendo, a mí me ha pasado una cosa parecida y sé lo que duele cuando no puedes manejarte por tí mismo, aunque también puede ser a causa de cobardía... Eneas no quiere escoger a Robby, pero éste le hará ver que si lo ama, es porque lo escoge desde el corazón y no porque esté escrito.
Esa es una de las razones por la que no los lío ahora, no hasta que no se enamoren de verdad...
Ains... siempre suelto más de la cuenta por esta bocota UU
Sobre la posesividad de Eneas, a mi también me gusta!! Es decir, hay mujeres que lo ven machista, pero a mí me gusta muchísimo un hombre posesivo, por supuesto hasta un término, claro está, pero... saber que te ama tanto así como para ponerse morado de celos... me gusta muchísimo XD Siempre quise crear un personaje así... y Eneas era perfecto para ello. (Otras de las razones por las que amo los manga de Mayu Shinjo)
Si quieres un Eneas... ejem... creo que tendrás que enfrentarte con Iso XD No creo que te lo ceda tan facilmente jajaja XD
Gracias por pasarte, chica, muchas gracias.
Ale!! Tú también?? Al final os váis a pelear todas por Eneas jajaja XD
Estoy super contenta de que te guste el capítulo, creo que esta semana me han salido los dos bastante bien, espero que pueda seguir el ritmo, tampoco es bueno subir mucho y después bajar con dos patacasos XD
Así que se te olvida dejarme coment eh?? Malvada!! XD Si no lo haces no sé que lo has leído y no puedo hablar contigo!!! Me gusta llevar una relación cercana con la gente que me lee, por favor... sigue hablándome!!
Kiku, Ale, perdonad que os contestara a las dos en el mismo comentario, pero es que si no tenía que poner muchos y bueno... soy un poquito perrilla... creo que eso se nota XD
Gracias a las dos por todo.
Ita!! La verdad... quería expresar la confusión y el cacao mental que tiene el pobre Roberto en la cabeza. No sabe que hacer y parece que por lo menos, ha aceptado que Eneas sea un hombre en realidad no importa.
ResponderEliminarPero... Robby quiere hacer entender a Eneas que lo necesita. Y que... si no él quiere rebajarse a dejarse llevar por lo que se supone está escrito por lo menos, no intente arrastrarlo a él.
Robby en realidad no se siente humillado, pero... no sabe como hacer que Eneas abra lo ojos, en el próximo capítulo te llevarás una sorpresa, supongo.
Eros y Bea, hacen un pareja estupenda. Eros es un buen jefe, serio, amable o gracioso depende de la situación. Ama a su hermano casi sobre todas las cosas, solo quiere que sea feliz. No es hermoso???
Robby también le cae bien, aunque en un principio tuviera sus diferencias...
Chica, nos vemos en el próximo... espero que esta semana pueda colgar dos en vez de uno... aunque no lo puedo asegurar jeje.
Gracias por el coment, de verdad, muchas gracias.
Cuqui... esto... me has dejado sin palabras... O.O
ResponderEliminarSin duda llevas razón, todo lo que has dicho es lo que llevo tratando intentar transmitir con la novela. Me parece bastante impresionante que... bueno, si tú lo has entendido con tanta claridad quiere decir que conseguí escribirlo bien.
Estoy tan feliz que podría llorar y inundar media España T_T
Es exactamente como tu has dicho. Eneas ha luchado desde pequeño contra todo el mundo, sentía que estaba solo y que el destino lo había dejado de lado. El ha luchado solo por conseguir lo que ahora tiene, y no va a dejarlo de lado por seguir de nuevo otra orden del destino, una relación con Roberto.
Pero... el siente que quiere al chico. Hay unas escenas que añadiré después con los recuerdos de Eneas, donde se consuela pensando en la llegaba de esa persona predestinada.
Saber que a pesar del sufrimiento que estaba pasando por lo menos había una persona esperando para amarle le hizo poder seguir adelante. No debería contarte esto... pero quiero que sepas (después de tu impresionante autoevaluación de la novela XD) el por qué Eneas dice que Roberto es la última persona a la que quisiera hacer daño.
Por eso, recuerda lo que me has dicho otras veces, cuando lo leas en la novela haz como si hubieras olvidado lo que te acabo de decir XD
Sobre Robby... Dios... es que no se que añadir. Ha llevado una vida normal, con un poco de sufrimiento por su padre (el cual tendrá algo que ver en la historia, ya verás XD Esto ya no te lo voy a decir jajaja XD) él siempre ha sido un chico normal, estudiando para poder tener un buen trabajo, cuidando de su hermana y de su madre. Tengo que añadir más adelante que el único motivo por el que no está tan preocupado por su madre es porque ahora no está sola. Que tiene un negocio y una buena amiga, aunque no tendrá sentido ya que su madre no... bueno eso tampoco te lo voy a decir XD
Caer de golpe a un mundo que no conoce y chocarse con todo esto... hace que uno no pueda pensar con racionalidad, creo que Robby lo está llevando bastante bien. Por su lado, Bea solo se está dejando hacer, intentando a su vez proteger y ayudar a su hermano. Que también lo explicaré más tarde.
Quiero escribir tantas cosas en la novela que realmente no se cuantos capítulos van a hacer.
No he dicho que llevo ya 100 páginas y todabía no he terminado con la primera parte de esta novela que he dividido en cuatro, verdad??? Podrá montanse bien en las 400 casi UU
Vamos para leerla de un tirón jajaja XD
Chica, me ha gustado mucho tu comentario, me ha hecho muy feliz, ojalá te tenga pendiente de todas mis novelas. Mendigaré por un coment tuyo si hace falta XD
Gracias por toda tu ayuda cuqui, gracias.
Oh! que capitulo taaaan bonito, lleno de sentimientos a punto de desbordar....ya sabia yo que MI eneas era de fiar jaja y ahora se van de viaje juntos....cuantas posibilidades veo en el horizonte.Y eros tambien se hace querer siempre viglante de todos y sobre todo de los que ama, se ve su mano a lo largo de los capitulos.....en fin me gusta me gusta muuuuuucho y por mi puedes escribir 400 pag. o 4000 jaja ( me veo leyendote con 60 años ummm)
ResponderEliminarPd: aviso a navegantes eneas es mio, asi que se puede ver pero......no tocar y soñar...me lo estoy pensando jaja un saludo para todas, por que aqui somos todas no? besos
Me has emocionado,nena, y sabes que te seguiré hasta el infinito... y más allá!!
ResponderEliminarSobre las páginas he de admitir,que si no fuera en capitulos, creo que nos lo leeriamos sin parar de un tiron cualquier libro de los dos que te seguimos(Y me sobrepaso al hablar en nombre de nadie,lo siento chicas...aunque despues de un tiempo y los comentarios casi lo puedo asegurar, no?)
Animo , que estan quedando genial.. y encima nos cuentas que existen tantos misterios por venir... en fin,muchos besos,para ti y para tus fieles...muacks.
No te equivocas cuqui, yo tambien leería el libro de un tirón.. está demasiado impresionante como para dejarlo! Me esperaría a tener un día libre y no me despegaria del libro hasta acabarlo jejejee
ResponderEliminarWau solo wau fati! No digas más o me arrancaré las uñas de la ansiedad por leer más! jajajaja
Iso, iso!! Quién ha dicho que Robby se vaya con Eneas?? XD Que puede ser... aunque en un principio no lo tenía pensado así, pero ya te digo, en el último coment que me dejaste me pusiste la duda en la cabeza. Cuando empiece a escribirlo veremos jojojo. (se me ve la cola de zorro desde lejos, pero me gusta hacerme la interesante UU)
ResponderEliminarEros es adorable, y me gusta eso de que... se nota que es el jefe y que controla bastante al personal... me gusta que lo hayas percibido ya que, suelo añadir esos toques demasiado sutilmente, tanto que a veces ni siquiera parecen estar ahí UU
Espero que no me estés leyendo hasta los 60, creo que con 59 estarás mas o menos ya jajaja XD
Sin bromas, supongo que antes de noviembre estará acabada... aunque conosco novelitas que tardan un año para una novela que yo voy a acabar en tres meses o por ahí... eso me hace feliz T_T
Me rindo con Eneas, te entrego los derechos, haz con él lo que quieras jajajaja XD
Gracias por el coment, me asusté un poquito cuando ví que no aparecías, creía que te habías olvidado de LH UU
Cuqui!! Jajajaja, no has pensado que a lo mejor se haría pesado si lo leyeras seguido??? Nunca lo he pensado, tendré que hacer la prueba una vez que lo termine XD
Gracías cuqui... ains, que contenta estoy ultimamente, con tanto apoyo, entre tú que eres adorable y todas las demás que se han apuntado ahora... buff... no quepo en mí misma.
Ahora mismo me pongo a escribir el próximo de LH mmm... estoy deseando escribir estas próximas escenas, prometen mucha acción. Es la primera vez que voy a escribir algo parecido, así que también estoy a la expectativa de como resultará XD
Deseame suerte, reina.
Ita!! Dios, no me mimeis tanto, que llevo dos días toda tonta de felicidad.
No se si de verdad podríais leeros la novela seguida sin aburriros, pero deseo que cuando la termine, pueda hacer algo con ella... por ejemplo editarla. Sería la primera y eso me... no quiero ni hacerme ilusiones UU
No te arranques las uñas jajaja XD Arráncaselas al del lado lado, como hago yo... (mi pobre novio se escondie cada vez que me brillan los ojos jajaja XD)
Espero poder traer pronto el próximo capítulo, estoy ilusionada con él, creo que voy a disfrutar más de los normal con lo que viene ahora... XD
Gracias a todas por los ánimos, me pongo a escribir pero ya!!!
Besines...