CAPÍTULO 6
Entrada: xx/xx/xxxx
Volver a tenerlo entre mis brazos fue una de las cosas más maravillosas que
he podido experimentar en la vida. La suavidad de su piel en mis manos, su duro
pecho frotándose contra el mío. Su intimidad cosquilleándome el estómago y ese
calor… ese interior rugoso y caliente que me hizo ver las estrellas.
Necesito a ese hombre, necesito a mi ángel. Tengo que traerlo a casa, pasar
por encima de quién sea para poder mantenerlo encerrado en mi cuarto. Da igual
si no lo dejo nunca más en libertad, si pudiera meterlo en una jaula y tenerlo
desnudo durante las veinticuatro horas del día… sería maravilloso, sería…
delicioso.
Tengo que hablar con él, hemos sellado el contrato y ahora es mío. Tengo
derecho a hacer con él lo que quiera. Poder cogerlo y montarlo duro cuando
quiera. Traerlo a esta casa y poseerlo.
Deseo a mi ángel oscuro, ahora.
* * * *
Cálido, sentía calidez. Raven
abrió despacio los ojos, buscando perezosamente el reloj. No podían ser más de
las nueve de la noche. Una hora estupenda para levantarse… si tuviera ganas.
Allí se estaba muy cómodo, la
parte derecha de su cuerpo estaba caliente y eso lo hacía sentirse realmente
bien. Giró la cara hacía un lado encontrándose con la de Neo, que dormía
placidamente.
Lo observó, era realmente guapo.
Mucho. Sonrió, acariciándole el flequillo rubio y retirándoselo para poder
verle mejor la cara. Neo, que había estado durmiendo completamente sobre él, se
revolvió ante la caricia y terminó bocabajo hacia el lado contrario.
Raven negó con la cabeza, parecía
un niño, ni siquiera se despertaba cuando lo tocaban. Se sentó en la cama y
echó pensativo la cabeza contra el cabezal de ésta. Todo había ido muy rápido,
su vida había dado un giro de ciento ochenta grados sin que él pudiera tomar ni
una simple decisión al respecto.
Tampoco podía decir que no
tuviera sus puntos buenos. Uno de ellos era Neo. Podría ser un hombre, el Alfa
de esos lobos que tanto él había despreciado por la opresión en la que
mantenían a su familia. Pero Neo… tenía un halo de justicia y paz a su
alrededor, haciendo que cualquier cosa que dijera pareciera verídica.
Otro punto bueno era que desde
ahora ya no tendrían a los lobos controlándolos. Él mismo se encargaría de
todo, intentando así poder hacerlo mucho mejor que ellos. Sin embargo, había
estado pensando en algo importante. Si él ahora estaba casado con el Alfa, y
debía vivir con él. ¿Quién se convertiría en el futuro jefe de su clan? Si, él
los controlaría por orden de los lobos pero… todavía tendría que dejar alguien
al mando, alguien al que tuviera plena confianza.
Los movimientos de Neo lo
distrajeron de sus pensamientos. El Alfa se había retorcido para acabar de
nuevo en la misma posición. Raven volvió a acariciarle los cabellos, bajando un
dedo por su nuca, rozando su espalda despacio.
Tenía que reconocer que le
encanta esa piel morena y caliente. Comparada con la suya, tan pálida y fría, tanto
que parecía un cadáver. No entendía que podía ver de atractivo su lobo en él.
Se rascaba el pecho cuando una
marca le llamó la atención, y otra más abajo. Y sobre el ombligo, entre las
piernas, por todos sus muslos. Raven se acarició la piel, tenía más de veinte
chupetones, seguro. Se mordió el labio, avergonzando… ¡Ese estúpido lobo!
Se volvió, echándose sobre su espalda
y besándole la suave nuca. La lamió de arriba a bajo, dispuesto a vengarse
aunque fuera con algo como eso. Se relamió los colmillos, hincando un poco la
punta hasta que varias gotitas se desprendieron, lamiéndolas. Después, succionó
aquella zona, cerrando la herida con un profundo chupetón.
¡Ala, ahora ya estaban en paz!
—Neo —dijo, zarandeándolo un poco
del brazo—. Neo —repitió, poniéndolo boca arriba y pasándole la mano rápidamente
por la cara, molestándolo—. Es hora de cenar.
Éste se removió, desperezándose
aun con los ojos cerrados y echando la cara hacia un lado, dejando libre su
cuello.
—Adelante, mientras no me muevas
mucho...
Raven arrugó el ceño, y terminó
dándole un puñetazo en el brazo.
—Levántate, imbécil.
Neo pegó un salto, agarrándose el
brazo y mirándole graciosamente enfadado.
—Eso ha dolido, bestia —volvió a
bostezar—. ¿Por qué tengo que levantarme tan temprano? Quiero dormir —dijo a
punto de echarse de nuevo en la cama.
¿Temprano? Pensó Raven.
—Muy bien, pues yo me voy —fue que
único que dijo el vampiro y lo justo para que el Alfa reaccionase.
—¿A dónde?
—A mí casa, por supuesto —susurró
como si nada, buscando con la mirada sus ropas. Las halló en una esquina,
totalmente destrozadas. Ahí tenía otro problema.
—Esta es tu casa —Neo se arrastró
hasta él, abrazándolo por la espalda y besándole el cuello. Raven echó la cara
un poco hacia atrás, rozándola con la contraria, en una mueca seca de cariño.
—Lo sé. Pero tengo que hablar con
mis padres. Me gustaría ir a verlos a menudo. Además, tengo que traer mis cosas
y…
—Pues iré contigo —sonrió Neo
ampliamente, yéndose hacia el lado izquierdo de la cama, donde había estado
durmiendo y cogiendo unas ropas que tenía sobre una silla próxima—. Le pedí a Eric
que te prestara algo, está sobre la mesa.
Raven no contestó. No le había
preguntado si podía ir con él, y tampoco si le parecía bien ponerse ropa de
otra persona. Cosa que le parecía completamente vulgar.
Se levantó, luciendo desnudez y
se acercó hacia donde estaban los pantalones. Sin duda eran muy del estilo lobuno,
ya que después de entrar en la manada se había dado cuenta de que todos iban
más o menos vestidos igual.
Cogió los vaqueros, si, podrían
venirle bien. Hubiera preferido por supuesto algo que le perteneciera al Alfa,
pero no era lo mismo que algo te quedara ancho a que se te vieran dos dedos de
tobillos. Y no es que Neo fuera mucho más bajo que él, solo unos centímetros,
pero lo suficiente para que se viera tonto con unos pantalones suyos.
Neo desde la cama había dejado de
vestirse, acomodándose para mirarlo. Y es que esa vista no se tenía todos los
días. Un vampiro tan atractivo como Raven, de espaldas, dejándole ver esos
músculos perfectos y ese prieto trasero. ¡Sin duda era algo que admirar!
—Que maravillosa vista —dijo
burlón Neo, echado sobre la cama con su ropas a un lado.
Raven no dijo nada, lo miró de
reojo y siguió vistiéndose como si no hubiera hablado, pasando completamente de
él. Se colocó unos bóxer y se subió los pantalones, un poco sorprendido por la
aspereza de aquella tela. Nunca había llevado nada igual hasta ahora. Dio unos
cuantos saltos hasta que los pantalones vaqueros subieron y se abrochó el
botón, cerrándose la cremallera.
Le estaban tan pegados que
parecían una segunda piel, pero eso no le molestaba, o por lo menos no tanto
como la mirada fija del Alfa en su trasero.
—¿Qué? —preguntó secamente,
mientras cogía la camiseta de tirantes negra. A primera vista por lo menos
parecía limpia.
Neo se acercó por detrás,
chisteando en una mueca de negación.
—Prométeme que nunca más te
pondrás vaqueros —dijo con suavidad, pasando ambos brazos por su cintura y
oliéndole el cuello, tentadoramente.
Raven cogió aire intentando
tranquilizarse, pues aquellas caricias comenzaban a ponerlo nervioso.
—¿Por qué? —preguntó, colocando
bien la camiseta que estaba del revés.
—Porque te hacen un culo tremendo
y solo yo tengo permiso de verlo. Además, mataría a cualquier que se atreviera
a acercarse a ti… aunque creo que de eso tendría que concienciarme ya, lleves puestos
esos vaqueros o un saco de patatas.
Raven soltó una de sus risitas
burlescas, retirando un poco al lobo para terminar por fin de vestirse. Se
peinó el cabello con los dedos.
—Deja de decir cosas que son
evidentes. Yo estoy bien con todo lo que me pongo.
Neo se rió abiertamente.
Decidiendo por fin vestirse él también. Se colocó unos pantalones vaqueros
negros y una camiseta blanca.
—Si, si, no te lo voy a negar. Pero
vaqueros no, por favor —y volvió a sonreír.
Raven no dijo nada pero arqueó un
poco los labios, en cierto modo halagado por que su lobo pensara eso de él.
Una vez fuera del cuarto, observó
lo que realmente era el piso. El baño estaba en frente y a su lado un pequeño
salón, eso junto al dormitorio era toda la casa. No sabía muy bien que decir,
comparado con la forma en la que vivía él, era una corraleja de cerdos. Sin
añadir por supuesto, que no estaba muy limpio, y seguro que lo poco que había
recogido era por obra y gracia de aquella chica tan guapa, ahora no recordaba
ni siquiera como se llamaba.
—¿No hay cocina? —preguntó,
sorprendido al darse cuenta de que Neo ya estaba abriendo la puerta del piso
dispuesto a marcharse.
—¿Eh? —preguntó, un poco extrañado
de que no lo siguiera—. ¡Ah! Todos comemos abajo, en un comedor preparado para
ello.
Raven alzó una ceja, acompañándolo
por las escaleras y temiendo agarrarse a la baranda que tenía un polvo que no
veas. Decidió pensar en otra cosa.
—¿Cómo os apañáis para hacer
cuentas después?
Neo se encogió de hombros, como
si fuera lo más fácil del mundo.
—Cada familia pone un treinta por
cierto de su sueldo y se lo da a los encargados de la cocina. Con eso también
cubrimos a las familias que no tienen trabajo y demás. Todos comemos de eso,
hasta los pequeños que han quedado huérfanos. Te aseguro que son muchos.
El vampiro ya recordaba algo de
eso. Si no se equivocaba, Eric, ese tío que estaba siempre pegado a Neo, había
mencionado algo referente al no poder ellos dos tener hijos. Sonaba
interesante.
Neo lo cogió de la mano cuando
llegaron a los últimos escalones, entrando por un pasillo decorado con arcos y
columnas pulcramente pintadas de blanco. Parecía lo único limpio de todo aquel
sitio. Entraron en una gran sala, donde había numerosas mesas redondas. Todas
estaban llenas menos la primera.
Raven pudo identificar a la chica
de pelo rojo, a ese tal Eric y a la chiquilla que estaba a su lado, que olía
indudablemente a humano, así que sería su compañera.
—Neo —saludó Dayira, moviendo una
mano para que se acercara a ellos.
Por lo que el vampiro podía
deducir, esa mesa estaba reservada prácticamente para ellos. Seguramente sería
algo así como la mesa del jefe y sus amigos de confianza. Le parecía normal,
por lo menos no eran tan clasistas como en su clan y comían con los demás. En
cierto modo, eso le gustó.
Pero antes de que pudieran llegar
hasta ella. Algo pasó corriendo a su lado. Raven se volvió algo confuso para
encontrarse con una escena que le heló la sangre.
¡Una chica rubia estaba abrazada
a Neo! No, abrazada no, se le había echado al cuello, restregándose como una
perra en celo.
Intentó mantener la calma, desvió
la mirada y siguió andando. Ambos se sentaron juntos, frente a los demás y para
molestia de Raven, la niña seguía sobre el Alfa, ahora sentada ricamente sobre
sus piernas.
—Zoe, Zoe, mi pequeña —dijo
tocándole la nariz. La chica no tendría más de quince años, seis menos que él—.
No sabía que estabas de regreso.
—¡Eso es porque me mandaste
lejos! —gruñó ella, dándole un beso en la mejilla.
Raven tuvo un tic en la mano,
escondiéndola rápidamente bajo la mesa. Tomó aire y miró a cualquier parte
menos a su marido y a la mocosa. Se encontró de lleno con la cara de sus otros
compañeros de cena.
La joven de precioso cabello rojo
asintió con la cabeza a modo de saludo. El hombre siguió devorando sus huevos
sin mirarlo y la mujer morena alzó la mano, regalándole una sonrisa.
Siguiendo su recta educación, Raven
agachó la cabeza en una elegante reverencia.
—Buenos noches —le dijo a las
chicas como respuesta. Estas parecieron mucho más satisfechas.
Neo observó atentamente a Raven,
quería saber cual era su reacción entre tantos licántropos, pero por ahora lo
estaba haciendo bastante bien. También sabía que escuchaba todas las retahílas
de protestas y chismorreos que los demás lobos decían de forma disimulada,
aunque por supuesto no lo suficiente para ellos.
—Nene —llamó, haciendo que Raven
se volviera hacia él con el ceño fruncido. Estaba guapísimo hasta enfadado—. Te
presento a Zoe. Mi hermana.
Ahora si que estaba descolocado.
Raven miró a la chica de arriba a bajo, si, se parecían un poco, pero… ¿su
hermana? Ahora encima tenía una mocosa como cuñada, lo único que le faltaba es
que le saliera alguna suegra por ahí y entonces se pegaría un tiro.
—Entiendo —miró a la chica y le
hizo una pequeña y elegante reverencia—. Yo soy Raven, el mar… el compañero de
tu hermano.
Zoe lo miró con los ojos
completamente en llamas, arrugó los morros y se abalanzó nuevamente sobre el
cuello de Neo. Aplastaba tanto la cara contra él, que Raven pensó que a lo
mejor quería comérselo, quién sabe.
Neo le acarició el pelo,
intentando ocultar la sonrisa pillina que tenía y aparentando estar enfadado.
—¿Y esos modales? Ya tienes
quince años. Él es tu cuñado.
Zoe pegó un chillido disconforme.
—¡No digas eso! ¡Es un vampiro, a
papá lo mató un vampiro!
De repente, toda la sala se inundó
de un silencio incómodo. Neo pareció quedar sin respiración, mirando a la niña
como si hubiera hecho la jugarreta más mala de su vida.
Raven seguía pensando. No le
sorprendió mucho, tampoco es que se lo esperara. Pero… ahora podía entender un
poco, la razón por las que los vigilaban tan concienzudamente. Es más, después
de conocer a Neo, entendía que los había perdonado. Ahí residía su encanto. Por
su parte, si le hubiera ocurrido a él, estaría gritando por venganza hasta que
no quedara en pie ni un solo licántropo.
En cierto modo, admiraba a su
lobo.
Todos esperaban la reacción de
Neo. Una bofetada, un grito. De repente, este se inclinó sobre su hermana,
dejando su cara completamente pegada a la de la niña. Para sorpresa de la
mayoría, le dio un besito en la nariz y apoyó su frente sobre la de Zoe.
—Vamos… Zoe. No seas rencorosa,
pequeña. No sabemos que sucedió, no sabemos nada. No podemos acusar a nadie
imprudentemente. Además, Raven no tiene nada que ver con eso. Mira… —dijo,
acariciándole la mejilla—. Si un lobo matara por cualquier razón, a un humano,
por ejemplo. ¿Te parecería bien que vinieran y me asesinaran a mí, por ser un lobo
también?
La chica arrugó el ceño, bajó la
cabeza pensativa y al final negó bruscamente con la cabeza.
—Por supuesto que no.
—¿Entonces? Deja esas niñerías y
saluda a tu cuñado.
Zoe miró de reojo a Raven, el
cual alzó una ceja, con los brazos cruzados. Infló los mofletes y se abrazó de
nuevo al cuello de Neo, negándose en una rabieta infantil.
—Complejo de hermano —soltó Raven,
con un toque de malicia.
Cuando la niña iba a quejarse,
recibió un toque en su cabeza, empujándola suavemente sobre el hombro de su
hermano.
—¡Oye! —gritó ésta, mirando mal
al vampiro por haberle hecho eso—. Tú tienes la culpa. Mi hermano tendría que
haberse casado conmigo —gruñó, dándole un rápido y fugaz beso en la boca al
Alfa.
Neo puso cara de sufrimiento y la
alejó de sí.
—¿De nuevo con eso? Zoe, nosotros
somos….
—¡Me da igual! —se puso de pie y
se colocó tras la silla de su hermano mayor, abrazándole el cuello fuertemente
por la espalda—. Sé porque me mandaste lejos, pero… ¡Yo quería intentarlo! ¡Si
te hubieras acostado conmigo a lo mejor yo sería tu compañera!
Raven los miró a ambos
completamente impactado. ¿Estaba oyendo realmente lo que estaba oyendo? Esa
niña… ¡Era una mocosa caliente e incestuosa! Aunque con un hermano como ese,
hasta él lo podía llegar a entender un poco… bueno, eso no venía al caso. Entonces,
toda esa ira contra él, era simplemente porque se había quedado con el Alfa.
Pues muy bien.
Había algo que aun no tenía
claro.
—¿Con cuantas has probado hasta
encontrarme? —preguntó Raven, pasando por alto toda la verborrea de la pequeña.
Neo puso una mueca contrariada.
Se lo pensó pero al final soltó un suspiro.
—Con todas las mujeres de la
manada, desde los dieciocho.
Raven apretó la mandíbula,
intentando que nadie viera el fuego que estaba creciendo dentro de él.
Impresionante… seguramente todas las mujeres que estaban allí, habían hecho
eso… con… Miró a la pelirroja, Dayira, recordaba por fin. Esta se la devolvió,
fijamente, como escondiendo una gran pena y volvió a comer sin mencionar nada.
Ella también.
—Es hora de que me vaya —Raven se
puso de pie. Aquel asunto no era de su incumbencia. Le daba igual con quién se
hubiera acostado, de todas formas, ya no podría volver a hacerlo.
—¡Espera! —gritó Neo, intentando
seguirle.
Zoe no le dejó, colgada de su
cuello aun.
—¡Oh Dios! —gritó de repente,
señalando la nuca de su hermano completamente horrorizada—. Esto… ¡Te ha
mordido! Y… esta morado… está…. —parecía completamente impactada.
Neo se llegó una mano a la nuca,
notando los dos puntitos. Vaya, no recordaba que Raven le hubiera mordido allí.
El vampiro se volvió, con una
sonrisita maliciosa en los labios. Le enseñó los colmillos, con un silbido
entre amenazador y juguetón que hizo a Zoe encogerse.
—Si quieres, también puedo
hacerte una marquita a ti. Harás pareja con tu hermano y… como estamos en
familia…
Aquella frase provocó otro tenso
silencio en la sala. Los lobos miraban temerosos y escrutadores al vampiro.
Alerta por si tenían que saltar sobre él todos a uno. Hasta hubo más de uno que
ya se había puesto de pie.
Ante el inminente ataque, Neo se
levantó y alzó una mano, lanzándoles una mirada de quedaos quietos o os mato.
—Dejadle. Está bromeando. ¿Raven?
Este sonrió, mirando a Neo unos
momentos y terminando por ponerse serio. ¿Qué estaba haciendo? Se había dejado
llevar por la furia y casi consigue salir de allí a pedacitos. Respiró hondo,
nunca debía olvidar donde se encontraba.
—Por supuesto. ¿Cómo podría ser
en serio? —lentamente, se fue acercando a Zoe, quién lo miraba como si fuera el
anticristo. Se agachó frente a ella y la cogió de la barbilla—. Pequeña niña.
No voy a hacerte nada. Después de todo y quitando las ironías, ahora eres parte
de mi familia. Te protegeré con todo mí ser. Quién se atreva a tocar a alguien
que me importe no llegará a ver el amanecer —se acercó más y le dio un fugaz
beso en los labios. Sonrió cuando Neo frunció el ceño—. Ahora tranquilízate.
La carita de Zoe se encendió,
mirándolo completamente maravillada. Con esas palabras, el acercamiento y el
beso, casi había olvidado todo lo anterior.
—Sexy —dijo, alzando una mano
para tocarle los dos mechones de brillante cabello negro que le caían alrededor
de la cara.
El vampiro la miró contrariado,
de nuevo aquel adjetivo y Neo se echó a reír, sin poder aguantarlo.
—Vale, bien. Pues si todos
estamos de acuerdo, nosotros nos vamos —separó sutilmente a Raven de su hermana
y lo empujó un poco para que saliera por los arcos que había en el lado derecho
del pasillo—. Beta —dijo de repente, volviéndose y mirando a Izán, que llegaba
en ese instante—. Si ocurre algo, no dudes en llamarme.
Izan asintió, observando como Neo
no esperaba por si fuera a comentar algo. Cogió esta vez a Raven del brazo y
estiró de él. Atravesando el patio y saliendo por fin de las enormes puertas
que custodiaban aquel lugar.
* * * *
Raven saltó, pasando a ras de un
árbol y girando su cuerpo en la última rama para impulsarse hacia delante. Neo convertido
en lobo lo seguía, a muy corta distancia y siempre previendo sus movimientos.
En cierto modo, aquella situación
ponía un poco nervioso al vampiro. Sabía que el Alfa solo lo seguía, ya que se
había propuesto acompañarle y presentarse formalmente como él había hecho con
la manada, pero… en el fondo, tenía un resquemor de miedo. Como si ese lobo lo
persiguiera para atraparlo. Raven se tocó la sien, sintiendo un fuerte dolor en
ella. Creía recordar algo, pero no sabía muy bien de que se trataba.
De repente, algo pasó por debajo
él, justo cuando estaba aterrizando de un salto. Intentó agarrarse a algunas
ramas antes de estrellarse pero no pudo evitarlo. Cayó sobre algo blando y
peludo.
Antes de darse cuenta estaba a
lomos de Neo, que dejó escapar un aullido divertido. La expresión impresionada
en la cara de Raven era algo por lo que estar alegre, no se veía todos los
días.
Raven termino arqueando los
labios, acariciando aquella larga melena dorada y viendo como esa aura
anaranjada que lo hacía parecer arder, lo rodeaba también a él, sin producirle
ningún daño. ¡Era completamente fascinante!
Se agarró con fuerza cuando
pasaron a una velocidad de vértigo a través de dos árboles muy cercanos,
saliendo del bosque y dirigiéndose hacia la mansión que ya se podía ver a lo
lejos. El fuerte viento que impactaba con su cara le obligó a cerrar lo ojos y
a esconder la cabeza contra el cuello del gran lobo, el cual solo corría y
corría, con un fin claro en su mente.
El gran cuerpo frenó de pronto,
haciendo que Raven cayera hacía atrás, no terminó en el suelo gracias a la gran
zarpa que lo cogió y lo pegó contra el pecho peludo. Respiró aliviado cuando Neo
por fin salió de fase y quedó normal. Humano.
—Recuérdame no salir nunca de
viaje contigo —se quejó Raven, mirándolo de reojo mientras comenzaba a
acercarse a la verja.
—Como si no te hubiera gustado
montarme —se aproximó a él y se pegó a su espalda, susurrándole al oído,
provocándolo, sintió el temblor en la respiración del vampiro—. Esta noche
probemos otra forma de cabalgar, nene.
Raven sintió que el corazón se le
iba a salir por la boca. ¡Maldito Licántropo! Se lo quitó de encima, sin
mirarle, como si aquella proposición indecente no le afectara nada.
—Sígueme y mantente callado.
—Si, si —gruñó, un poco
decepcionado por la inexistente reacción y vistiéndose a todo prisa. Vaya, sus
pantalones se habían rajado un poco más. Ese era el problema de atárselos a la
pata mientras era un lobo—. Oye, espérame —se quejó cuando Raven atravesó la
puerta de metal sin esperarle.
El vampiro se volvió,
observándolo exteriormente inexpresivo, pero por dentro, no podía dejar de
repasar cada forma de sus músculos al agacharse, al subirse los vaqueros, al
colocarse la camiseta. Esa espalda y esos brazos le estaban acelerando la
respiración.
Tosió para distraerse o se
echaría encima de él en menos de dos segundos.
—¿Ya? —preguntó secamente.
Neo le sonrió con socarronería
cuando llegó hasta él y ambos comenzaron a atravesar los amplios jardines. No
hacía falta decir que el lobo nunca había estado allí y lo que vio lo dejó
completamente maravillado. Cualquiera que recorriera aquel lugar pensaría en lo
mismo. El paraíso. El edén. Era como haber ascendido al cielo, directa y
llanamente. Todos los arbustos estaban bien cortados, de forma rectangular.
Había fuentes bellamente esculpidas, la mayoría con mujeres hermosas y con
grandes colmillos, si había que añadir. Rosas, todo estaba invadido por rosas
blancas. El suelo de tierra anaranjada y unos bonitos asientos de hierros
negros, estaban diseñados de tal forma que parecían obras de arte.
—Madre mía —dijo Neo, mirando
hacia los lados sin saber en que lugar fijar la vista—. Esto es simplemente
precioso. Ahora se de donde te viene lo estirado, tío.
Raven lo miró mal, pero terminó
por aguantar la retahíla de insultos que tenía en la punta de la lengua.
—Este lugar lo creó el primer vampiro
del clan Shadow que se hospedó en estas tierras. Era un pacifista soñador.
Creyó que criando a su familia aquí esta se desarrollaría entre paz y armonía.
Neo lo observó unos momentos,
dudoso.
—Y lo consiguió, ¿no?
—¿La verdad…? No lo sé.
Raven no parecía muy cómodo con
aquella contestación suya, pero… ¿Que más podía decir? Reconocía que la razón
por la que ellos no se metían en problemas era a causa del gran miedo que les
tenían a los lobos. Eso no los dejaba en muy buena posición, pero… en cierto
modo y muy a su pesar, surtía efecto. Nunca se consideró un asesino, pero
tampoco pondría la mano en el fuego por sus demás parientes.
Neo no quiso añadir nada. Veía
los sentimientos contradictorios que su compañero sentía por dentro. Y él,
mejor que nadie en el mundo, podía llegar a entenderlos. Era muy difícil
distinguir la verdad de la mentira. Lo que realmente era bueno de lo malo.
¿Dónde estaba la línea? ¿El límite? La unión de ambos ya había atravesado
aquella intersección. Ahora… ¿Que moral seguirían? No era algo que se pudiera
apostar con una sola mirada, era algo profundo, de uno mismo. Difícil de
aclarar.
Se acercó a un lado del gran
camino de tierra, acariciando una rosa abierta de una forma completamente
hermosa. Rozó su suavidad con los dedos y disfrutó de la enredadera de pequeñas
florecillas blancas que caían sobre una espaldera de red.
—Yo no entiendo muy bien como
pensáis los vampiros —Raven se giró sorprendido ante el comienzo de aquella
extraña conversación—. Tampoco entiendo vuestra sed de sangre, ni si tenéis
ansias de matar sin que vuestra conciencia os lo impida. Lo único que tengo
claro es… —volvió a deslizar los dedos delicadamente por cada pétalo de la
rosa—, que alguien que haya creado un jardín tan hermoso, no puede ser malvado.
Aquí hay amor, paz, armonía, elegancia. Sin duda, los sentimientos pacíficos de
aquel primer antepasado tuyo, eran reales. Lo puedo saber con solo mirar este
lugar.
El vampiro agachó la cabeza, sin
saber que añadir. ¿Por qué su pecho se había sentido caliente? Era una
sensación extraña. Nunca en su vida había sentido algo parecido. Miró de nuevo
a Neo, debajo de aquella luz amarillenta, rodeado de un haz plata que
congeniaba a la perfección con la rosa blanca que sostenía entre sus manos. Y
sin embargo, se notaba que no era un ser que perteneciera a aquel lugar. Todo
era bello si, pero también dejaba ver un toque de tristeza y soledad. El Alfa
allí en medio era como un rayo de luz, uno que iluminaba el jardín como si
realmente ellos pudieran admirarlo a la luz del sol.
Antes de darse cuenta, Raven
estaba frente a Neo, cogiéndolo de los brazos y apretándolo contra él,
besándolo con toda la fuerza que tenía. Eran ansias, desesperación, quería esa
luz solo para él, ese haz caliente iluminándolo solo a él por toda la
eternidad.
Neo jadeó dentro de su boca,
agarrándolo de ambas mejillas y estrellándole contra la misma rosa que había
estado acariciándolo. Escuchó como el arbusto crujía ante el peso de Raven y
por unos momentos temió que este cediera, atravesándolo.
Lo sostuvo apretado, mientras
seguía besándolo. El vampiro parecía haber perdido el control, pasando los
brazos por debajo de los de Neo y agarrándose desesperadamente a la tela de su
camiseta, clavándole las uñas en la espalda en el proceso.
Neo le mordió el labio,
recogiendo la saliva que había en ellos y separándose lo justo para mirarlo a
los ojos. Sentía la respiración apresurada de Raven sobre su boca, casi al
compás de la suya.
—Nene… —susurró roncamente,
regocijándose en los afilados ojos negros que impactaban directamente con los
azules propios—. …no hay vampiro en el mundo que se parezca más a aquel
antepasado que tú. Desde el primer momento noté que eras diferente. Sentí tu
serenidad, tu calma, tu ingenuidad, eres tan puro como un niño. Tienes unos
ideales claros, un punto de justicia que más quisiera tener yo —rozó de nuevos
aquellos labios, presionándolos unos segundos antes de volver a separarse—.
Ahora, sé que tú eres todo lo que yo necesito.
—Mi otro yo —respondió Raven,
alzando ahora las manos y acariciándole la cara, entremezclando sus dedos en
aquel cabello rubio algo áspero y echándolo hacia atrás—. Nosotros somos dos
mitades opuestas que se atraen, que se necesitan. Tú tienes todo lo que a mí me
hace falta.
Neo sonrió, cerrando los ojos y acercándose
a la cara de Raven, rozando su mejilla contra la de porcelana.
—Y tú lo que me hace falta a mí.
Cuando estaban a punto de besarse
de nuevo, pudieron escuchar unas palmas. Raven arrugó el ceño, colocándose protector
delante del Alfa. Nunca debía olvidar donde estaban y quién los rodeaba. Para
su alivio aquel irónico visitante no era más que su primo Dylan.
—Mierda, Dylan, me asustaste.
El vampiro rió, levantando una
mano en señal de que continuaran.
—Seguid, seguid. Pensad que no
estoy. Ahora sé lo que siente la tía Abril cuando se entusiasma con esas
telenovelas.
Raven arrugó la boca en una mueca
molesta, intentando ignorar el comentario de su primo. Sin embargo, Neo si que
se adelantó, mirándolo de arriba abajo como si fuera un juguete nuevo. De
verdad que no tenía sentido del peligro.
—Vaya, tu cara me suena. Eras el
que estaba en el bar con mi nene aquella vez, ¿verdad?
Dylan cerró la boca para no
reírse. ¿Nene? ¿Qué nene? No sabía como Raven había resistido arrancarle los
intestinos la primera vez que lo escuchó de llamarlo así. Es más, la cara de su
primo no se había movido ni un ápice al oírlo. Vaya, eso era extraño.
—Si, soy yo —le confirmó,
acercándose y estrechándole la mano. Dylan alzó una ceja, sorprendido de que su
piel estuviera tan caliente, agradable en cierto modo. Forzó una sonrisa—.
Ahora sí, encantado de conocerte. Supongo que si estáis aquí los dos es porque
todo ha ido bien. ¿Ya somos familia?
Neo un poco avergonzado se rascó
la nuca, mirando a Raven por ayuda. Éste simplemente pasaba de los dos.
—Se podría decir que si. Hemos
venido a recoger la ropa de Raven y a saludar —se decidió por decir. Más o menos
era eso, sí.
Raven observó uno de los
matorrales, arrugó el ceño y se dio la vuelta.
—Vamos, quiero que mis padres te
conozcan.
Dylan asintió con la cabeza,
ofreciéndole paso al lobo para que los tres se encaminaran hacia la puerta de
la mansión. Para sorpresa de los primos, Neo no se movió del sitio. Sonrió,
mirando en la misma dirección que momentos antes su compañero.
—No se porque te escondes, no me
como a nadie. Y si estás vigilándome lo puedes hacer más de cerca —Dylan se
tensó—. Además, se quién eres. Ese pelirrojo también de aquella noche. Tienes
un olor muy fuerte y particular como para que se me olvide. Sal y ven con
nosotros.
No podía creérselo. Dylan no
podía creer que aquel licántropo pudiera hasta identificarlos solo con olerlos
una sola vez. El aroma de los vampiros era muy parecido, se podría decir que
prácticamente olían igual. Era tal la dificultad, que hasta ellos podían
confundirse. Eso, tuvo que reconocer, lo inquietó.
—Sal, Yamil —ordenó Dylan, sin
motivo ya para mantenerlo oculto.
Yamil dio un paso fuera de los
arbustos. Se colocó al lado de su amante e inclinó la cabeza en forma de saludo
hacia un Neo que sonreía abiertamente, sin un gramo de superioridad.
—Encantado de conocerte —se quedó
pensativo unos momentos—. ¿También eres primo de Raven? Creía que todos eran
como ellos —comentó, señalando a los otros dos morenos que prácticamente se
veían infinitamente parecidos.
Yamil negó con la cabeza.
Abriendo despacio los labios para decir una simple frase.
—Soy un vampiro forastero.
—¡Oh! Entonces hay más. Creía que
solo quedaba este clan.
Raven apoyó una mano en el hombro
del lobo para captar su atención.
—Se supone que es el último,
pero… —se mordió el labio, interiormente ofendido por la atención que el Alfa
estaba poniendo en Yamil. Era una tontería que aquello le molestara, pero no
podía evitarlo—, es irrelevante. Sígueme.
Neo se encogió de hombros.
Tampoco es que a él le importara mucho, pero, aun así, los vampiros seguían
siendo un riesgo para la especie humana así que no podía evitar indagar sobre
ellos. Puede que Beta supiera más sobre ese extraño vampiro de cabello rojo. Ya
le preguntaría cuando volvieran.
Sin que a ninguno le apeteciera
añadir nada más, siguieron a Raven, atravesando las enormes puertas de la
mansión y dirigiéndose al ala este. Raven sabía exactamente donde lo estaban
esperando sus padres. En el salón principal.
* * * *
Raven empujó las enormes puertas,
provocando que Neo encogiera la cara ante el agudo chirrido. Aquel lugar
parecía tener miles de años según el lobo, eso sí, con un lujo y elegancia
exquisito, pero aun así…
La débil luz amarilla de una
lamparita llegó hasta él. Dio un paso hacia su izquierda y salió de la espalda
del vampiro, observando libremente toda la estancia. Grande, amplia, con una
mesa alargada en el centro y alguien sentado en la silla señorial que
supuestamente la presidía.
Lo conocía perfectamente. Había
hablado muchas veces con él. Se trataba de Nel. El líder y señor del clan de vampiros.
Su expresión era segura y su capa le daba un aire de realeza. También ayudaba
las molduras doradas del techo que revestían las columnas de mármol que tenía
detrás.
Neo quedó pensativo. ¿Qué usarían
para que todo estuviera tan brillante después de tantos años?
Raven, ignorando la actitud
desinteresada de su compañero, acostumbrándose ya a sus rarezas, se acercó a su
padre e hizo una pequeña y elegante reverencia.
—Volví.
Nel asintió, levantándose y
apoyando la mano en el hombro de su hijo.
—Si, y veo que bien acompañado.
Me alegro que nuestra familia haya crecido gracias a tan distinguido miembro —ahora
fue él quién le hizo una reverencia a Neo—. Alfa de la manda del Este, encantado
de darle la bienvenida a mí casa.
—¿Eh? —Neo se volvió,
completamente perdido al estar mirando algunas fotografías que había sobre una
bellísima cómoda—. ¡Ah! Si, bueno. ¿Gracias?
Dylan no pudo aguantar la
sonrisa, echando la cara hacia un lado para que no se viera. Yamil siguió igual
de inexpresivo, mirando fijamente a Neo. Era un tipo interesante.
Raven se echó una mano a la
frente, era solo ver al lobo y sentía un gran cansancio.
—Acércate por favor. Voy a
presentarse a mi padre oficialmente, igual que hiciste tú —Neo tosió un poco
avergonzado y se puso al lado del vampiro, intentando mantenerse serio—. Aunque
sé que lo conoces, te lo presentaré de todas formas. Este es Neo, el Alfa de la
manada del Este y mi… marido.
Raven se sorprendió interiormente,
pues pensaba que aquella palabra le iba a provocar rencor, pero más bien sintió
algo vergüenza, la suficiente para que sus mejillas se sonrojaran. No iba a ser
por falta de sangre en su cuerpo, vamos.
Neo comenzó a reírse tontamente,
rascándose la nuca.
—Encantado de conocerte, suegro.
Cuidaré bien de Raven —dijo rápidamente, en un tono que iba entre la broma y la
seriedad.
—Si claro, por supues… —Fugaku
tragó saliva ante la mirada azul, que totalmente afilada e intensa, se clavaba
en él. Podía estar sonriendo pero aquel no era un saludo cordial y el viejo
vampiro lo notaba—, por supuesto.
El Alfa volvió a sonreír, de una
forma difícil de interpretar.
—Ahora vayamos con algo importante
—de repente, alargó la mano y cogió al hombre por el cuello de la capa, acercándoselo
bruscamente a la cara. Nel dejó escapar un profundo siseo, entre asustado y
amenazador. Neo tensó los labios mientras abría la boca, provocador—. Estaba
esperando este momento, «líder».
Yamil dio un paso hacia delante,
siendo parado por Dylan, que le negó con la cabeza. Se miraron fijamente y
después Dylan movió la cabeza, señalando a su primo. Yamil, resistió las ganas
de entrar en la discusión, pero al final se echó hacia atrás, dócilmente.
Raven se volvió sorprendido hacia
su izquierda, todo había resultado tan rápido que no había podido procesarlo.
Era una reacción por parte del Alfa que nunca hubiera esperando.
Agarró con fuerza el brazo de Neo
y apretó la mandíbula.
—¿Qué diablos haces? ¡Suelta a mi
padre!
Neo le echó una mirada tranquila.
—Esto no tiene nada que ver
contigo. Además no me quedaré tranquilo hasta que… —no terminó la frase,
levantó el puño y le asestó a Nel un terrible puñetazo en la cara. Lo estrelló
literalmente sobre la silla donde momentos antes había estado sentado. Neo
suspiró—. Por fin se fue toda la tensión.
El gruñido feroz de Raven retumbó
en la estancia, Neo lo miró interrogativamente, cosa que lo enfureció aun más.
—¿Qué diablos tratas de hacer,
imbécil? —se acercó a su padre y le miró la mejilla, totalmente roja, por no
contar con el goteo de su nariz. Manchas carmesí empezaban a cubrir la capa—.
Quiero una explicación. ¡Ya!
Neo se cruzó de brazos, totalmente
serio.
Raven comenzó a respirar más
rápido, nervioso. El lobo era una persona imprevisible. Siempre te sorprendía o
sobresaltaba, depende de por dónde saliera. Bien estaba sonriendo y de repente
te asestaba un puñetazo como en aquel caso. ¡La gente que no podía prever lo
ponía nervioso!
—Te dije claramente aquella vez: «Si
vuelvo a verte con alguna clase de marca, los mataré a todos». Pero eso no
quería decir que no me fuera a vengar por la que ya tenías —la mirada azul voló
hacía la cara confusa de Nel—. Fuiste tú el que lo golpeó, ¿cierto? —el aludido
bajó la cabeza, entendiendo el arrebato de su ahora yerno—. Bien, si esa es tú
respuesta, ahora estamos en paz.
Raven se quedó pasmado. No sabía
si cerrar la boca o dejarla abierta. Estaba completamente avergonzado.
Carraspeó la garganta suavemente y se puso serio, levantándose y agachando la
cabeza ante su padre.
—Lo siento. No creía que fuera a
reaccionar así.
Para la sorpresa de ambos, Nel
sonrió. Se limpió con la manga de su capa negra la sangre que le caía por la
nariz y le ofreció la mano limpia a Neo.
—Hiciste bien. Me alegro de que
mi hijo te importe tanto. También debo añadir que mi nariz no está igual de
agradecida pero… esa atención es todo lo que un padre desearía.
Neo asintió, sonriendo ahora sí,
abiertamente y estrechándole la mano con total cordialidad.
Unas palmas se escucharon al otro
lado de la habitación.
Abril se acercó a ellos,
sujetando el fuerte y moreno brazo de Neo mientras le regalaba una de sus
expresiones más felices.
—Haces bien hijo, mi pequeño Raven
necesita a alguien como tú a su lado. Este clan también. Estamos honrados por
tu presencia —la mujer se miró la mano izquierda y cerró el puño, clavándose
las uñas—. Yo fui la que le arañé bajo el ojo, si crees conveniente que debieras…
—¡Mamá! —gruñó Raven, apretando
los dientes—. No les de ideas —soltó un poco más tranquilo al ver el talante
calmado del lobo.
Neo levantó la mano.
—Cierre los ojos —la mujer le
obedeció, un poco asustada—. Bien, ahora intente resistir.
Abril tragó aire y esperó el
golpe. Su oído le dijo que nadie se estaba moviendo y su olfato que el aroma
estaba tranquilo, no había violencia ni tensión en el ambiente. De repente algo
se acercó a su cara, encogió la nariz y apretó los labios. Algo le rozó la
mejilla, suave.
Abrió los ojos de golpe.
—¿Beso? —preguntó, sintiendo aun
la humedad en su piel.
El Alfa se rio, quitándole el
cabello de la cara de una caricia y alejándose unos pasos.
—Ahora eres mi querida suegra,
creo que con el golpe anterior ya saldé mi deuda. Por cierto… —miró a Raven de
reojo y sonrió burlonamente—, aunque te joda, creo que debes reconocer que eres
clavadito a tu madre.
Raven cerró los ojos, intentando
calmarse y no dejarse provocar por ese lobo de pacotilla. Terminó sonriendo y
mirando cálidamente a su madre.
—Si, dejando de lado tu delicioso
humor —ironizó—. Estoy orgulloso de haber heredado la belleza y elegancia de mi
madre.
—Joder, que sobrado eres, tío —dijo
Neo, mirándolo como si fuera el hombre más estirado que nunca hubiera tenido
delante.
Raven tosió, intentando mantener
la cara seria.
—Cállate si no quieres que cuando
lleguemos a tu casa me desquite contigo. Mañana no podrás ni bajar las
escaleras para desayunar —susurró, lo suficientemente bajo como para que nadie
más lo escuchara.
Neo se sonrojó y lo miró, ahora
serio.
—Eso quiero verlo, nene. En
serio.
—¡Oh, eso es pasión! —gritó
emocionada Abril, cortando la conversación de ambos—. Igual que una de mis
novelas, emocionante.
A Neo se le abrió la boca,
mientras que Sasuke desviaba la mirada, irritado y sin saber que hacer. Se
miraron de reojo, rompiendo a reír sin poder evitarlo.
Nel observó fijamente a Neo
mientras estos seguían con aquella conversión sin sentido. Estaba igual de
recio y fuerte que la última vez que lo vio. Aunque ahora… parecía ser más
calmado y alegre. Ya no tenía esa aura de arrepentimiento y furia contra el
mundo que solía rodearlo. No lo había visto nunca sonreír de esa manera.
¿Podría haber sido su hijo el que lo cambiara de esa forma? Le gustaría pensar
eso. Porque… aunque fuera un matrimonio de «conveniencia» o obligado, podría
nacer el amor. Mientras hubiera respeto y tolerancia, el cariño era algo que
crecía solo. Con la persistencia y el cuidado.
Era como una flor, contra mejor
la cuidaras, más bonita y brillante crecería.
Ahora estaba muy claro lo que
vendría a continuación.
—Habéis venido a recoger tus
cosas, ¿no, Raven? —preguntó, interrumpiéndolos. Tampoco pensaba que a ellos
les molestara con esa conversación que mantenían, estúpida y que comenzaba a
avergonzarlos a todos.
Raven asintió, sonriéndole y agachando
la cabeza. Eso le recordaba otra discusión. Sabía que tenía que hacerlo, estaba
claro que algún día tendría que dar ese paso. Pero no era fácil. Hacía un par
de años que su padre se estaba cansando. Era hora de que él tomara el cargo,
pero en este momento, eso sería básicamente imposible. ¿Qué debería hacer?
—Por cierto, papá —Raven apretó
el puño y encogió los labios—. Siendo Neo quién es, está claro que tengo que
ser yo el que me vaya a vivir allí. Tú ya lo suponías por la pregunta que me
acabas de hacer, así que… me he estado replanteando todo el asunto de la
sucesión y demás —levantó la cabeza y miró fijamente a su padre—. Yo seré el
jefe de este clan. Es mi deber, mi responsabilidad —y sabía que estaba en lo
cierto, aunque notara la mirada fija de Neo en su nuca, calentándole,
poniéndolo nervioso. Era su obligación arreglar todo este asunto—. Sin embargo,
aunque yo velaré por vosotros, necesito a alguien de confianza que quede al
mando del clan.
Nel al principio no entendió que
quería decir con ello, pero ahora lo estaba viendo claro. Era una conclusión
muy difícil a la que había llegado su hijo. Un golpe duro en el orgullo de
todos los vampiros, sin contar por supuesto, con todas las pequeñas familias de
su clan que estarían en contra.
Neo también lo había entendido. Le
parecía algo apresurado pero era una inteligente solución. Él no quería tener
nada que ver en ello, pero si necesitaba prestarle alguna parte de su fuerza a
Raven, lo haría. Igual que todo su completo apoyo.
—Si lo que quieres es que los vampiros
se unan a nuestra manada siendo manejados por nosotros y supervisados por
alguien de tu confianza, yo no me voy a oponer. Pero te diré algo… —Neo se
apoyó en el hombro de Raven, pasándole algo de su tranquilidad—, será bastante
difícil. Por supuesto, no creo que tenga que explicártelo.
Raven le apartó la mano
bruscamente, observándolo serio y con un toque de superioridad.
—¿Crees que no lo sé? Una cosa es
estar vigilados por licántropos y otra ser directamente sus subordinados. Pero ahora
que yo tengo esta posición… creo que sería lo más recomendable. Puede que para
muchos, sea una mella en su orgullo e intenten sublevarse, pero… son muchas las
ventajas que ganamos con este acuerdo. Después de todo, ahora nosotros también
somos tu familia, ¿verdad?
Neo quedó quieto por unos
momentos, terminando por negar con la cabeza. Raven se tensó.
—Te equivocas, tú eres mi
familia. Si tú me pides que hagamos esto, yo lo haré. Si quieres que te ayude,
te ayudaré. Si alguien confabula contra ti, lo destruiré para ti. Si quieres
que aúlle una declaración de guerra contra la luna, lo haría. No por nadie más,
solo para ti, nene.
El silencio se hizo en la
estancia. Nadie habló, ni siquiera parpadearon. Lo que había dicho el Alfa no
solo había sido vergonzoso, era una confesión de fidelidad. Algo más profundo e
importante de lo que podría sonar.
Raven no tenía mucho que decir.
Con esa verborrea había cortado toda réplica en la que pudiera pensar.
Finalmente retiró la cabeza, girándose hacia su padre.
—Como sea —dijo seriamente,
intentando calmar su corazón para así poder avanzar con la conversación—.
Padre. Para hacer todo esto, tienes que pasarme el poder en los próximos días.
Haremos una fiesta de gala, invitaremos a algunos licántropos de confianza y solucionaremos
todo este asunto —se dio la vuelta, mirando hacia su primo—. A parte de dejar
claro mis intenciones, también pienso nombrar al nuevo cabeza del clan. Yamil,
acércate.
Nel encogió el ceño. Confundido
por el nombre que había salido de los labios de su hijo. Por supuesto, no tanto
como Dylan. Aunque estaba callado, no podía creer lo que estaba sucediendo. ¿Yamil?
¡Y una mierda! No podía ser.
Se mordió el labio mientras su
pareja se acercaba un tanto incómodo hacia Raven. No podía creer que confiara
en un vampiro recogido en la calle antes que en él. En su primo de sangre. La
persona más próxima en sangre de todo el clan. ¿Qué diablos estaba sucediendo
con Raven? ¡Este Alfa lo estaba volviendo loco! Seguro que le daba algo a su
primo. No podía haber cambiado tanto en tan poco tiempo. Aquí había gato
encerrado.
—¡Espera! —ordenó, sin poder
resistirse más—. ¿Qué crees que estás haciendo? Yamil no es el más indicado…
los demás miembros no lo…
Una mirada, una sola mirada de
esos afilados ojos grises bastó para que a Dylan se le cortara la respiración. Raven
no estaba para tonterías, y eso se podía ver en los ramalazos rojos que
empezaban a surgir en sus ojos.
—Guarda silencio, primo. No es lo
que estás pensando —cogió las manos de Yamil y las apretó entre las suyas, en
un gesto de confianza—. Escucha, Yamil. Se que esto va a ser difícil. La
persona que quede aquí al mando del clan, será un punto vulnerable para los
ataques de los vampiros más ofendidos. Necesito a alguien que lo proteja, que
tenga mi confianza y pueda estar seguro de que lo defenderá hasta el final y
que nunca, nunca le traicionaría —volvió a presionar esas manos, casi
hundiéndose en los enormes ojos aqua, que aun sin expresión alguna, lo miraban
fijamente—. Eres la única persona a la que puedo confiarle este duro trabajo.
Para sorpresa de Raven, ahora fue
el otro vampiro quién le sujetó, estirando de ambas manos y haciendo que sus
cuerpos chocaran. Yamil susurró lentamente en su oído.
—Te defenderé a ti, mi señor.
Igual que lo haré con Dylan. Ambos son todo lo que tengo. Yo velaré por
vosotros hasta que mis fuerzas cedan. Hasta que mi corazón se pare y mi
voluntad se extinga. Yo soy solo un trozo de ustedes. Seguiré moviéndome
mientras vosotros lo hagáis.
Raven sonrió, devolviéndole el
abrazo con una palmada en la espalda y separándose de él.
—Gracias. Sabía que eras el
indicado. Ahora… —giró la cabeza hacia Dylan y solemnemente alzó su mano—.
Primo. Ven aquí.
No lo entendía. No sabía que
estaba ocurriendo. Yamil, Raven, ambos conseguían perturbarlo. Y ahora se les
unía ese lobo, que tan intensamente miraba la situación a una distancia
prudencial. ¿Qué estaba pasando por esa cabeza suya? No podía fiarse de él al
extremo que lo hacía Raven. Aunque puede que estuviera exagerando. Sin embargo,
siempre y cuando todo girara entorno a su ascenso, él aceptaría gustoso la
situación.
Terminó acercándose, ofreciéndole
igualmente su mano a Raven.
—Primo —susurró.
—Dylan, yo… pienso que eres la
persona más indicada para tomar cargo del clan. Serás la cabeza del clan Shadow.
Me reportaras todos los movimientos y los mantendrás controlados. Podrás tomar
cualquier decisión siempre y cuando no sea de suma relevancia. Entiendes a lo
que me refiero, ¿verdad?
El aludido asintió.
—Tengo que pedirte permiso e
informarte de todo lo relevante al clan. Puedo llamarme algo así como… segundo
al mando.
Abril de nuevo se entrometió,
dando leves palmadas. Sus mejillas estaban sonrojadas y sus ojos brillaban, se
percibía claramente que estaba satisfecha con todo lo que ocurría.
—Antiguamente, a los jefes del
clan, se les llamaban Dominus. Creo que es hora de que volvamos a las antiguas
costumbres. En esos tiempos, siempre había una mano derecha con casi el mismo
poder que el jefe actual. Ese era el Archimagirus. Si lo exponéis de esa manera
en el acto de sucesión, quedará todo más claro.
Nadie dijo nada, simplemente
miraban a esa mujer que los observaba a todos con ojos inteligentes. Se
acarició el pelo, esperando que su marido optara por apoyar su moción. Este
simplemente dio un paso hacia delante, no muy seguro de estar entendiendo lo
que su mujer proponía.
—Querida, ¿puedes explicarte con
más detalle?
—Fácil —dijo Neo, acallando la
primera palabra que estaba a punto de salir de la boca de su suegra. Como tal
cosa, se apoyó cómodamente en el hombro de Abril. La estatura perfecta para
ello, sonrió juguetonamente—. Lo que quiere decir mi preciosa Abril es fácil.
No hace falta que le contemos a todo vuestro clan de viejos vampiros orgullosos
que vais a ponerlos bajo el poder de mi manada. Simplemente exponéis que al
estar Raven casado tiene que distanciarse del clan, por supuesto, siguiendo
siendo el líder y ahora Dominus. Por ello, y para que la seguridad siga igual
que ahora, tenéis que poner a alguien a la cabeza del clan. Y ese será su
primo, el Archimagirus. Poniendo apodos específicos para cada cargo, y dejando
claro quién es el primero y el segundo a partir del nombre, ninguno quedará
confundido y tampoco exaltado por el exceso de información. Eso evitaría que
pudiera haber demasiadas sublevaciones y nuestra presencia en la fiesta seria
totalmente justificada al ser el marido del jefe —sonrió mirando a Abril—. ¿No
es así, suegra?
A Abril le brilló los ojos,
sonriendo de oreja a oreja mientras se volvía a agarrar al brazo de su yerno.
Parecía realmente ilusionada.
—Exactamente, mi querido Alfa.
La explicación había resultado
tan arrolladoramente certera que poco había que añadirle. Raven estaba seguro
de que aquella idea era mucho mejor que la suya. Y aunque sus acciones
seguirían adelante, mantenerlas ocultas al clan era un punto a favor.
—Creo que lo haremos de esa
forma. Si todo está decidido, disculpadnos. Iremos a mi cuarto y veremos que
podemos llevarnos. No quiero dejar esto por más tiempo.
Nel asintió, intentando sonreír.
—Suerte, hijo mío. Llévate todo
lo que necesites para tu comodidad.
—¿Comodidad? —Raven intentó no
sonreír irónicamente—. Aquello es como una pocilga, creo que… con un poco de
ropa bastará. Viven amontonados, no habrá sitio ni para la mitad de mi armario.
Neo arrugó el ceño, dándole un
leve puñetazo en el brazo.
—Oh vaya, muchas gracias. Somos
así. Somos… animales. Vivimos bien como lo hacemos.
Raven siguió hacia delante,
atravesando la habitación sin echarle muchas cuentas. Llegó hacia la puerta y
se volvió para mirarlo.
—Yo no he dicho lo contrario.
Sígueme.
Con un gruñido que sonó más bien
juguetón, Neo se apresuró a seguirle. No les importó que los demás se quedarán
mirándolos, ambos empezaron a pelearse de forma tonta, intentando pegarse pero
sin que ninguno encajara los golpes. Una juego bastante masculino pero algo
tonto.
A todos les quedó claro la clase
de relación que mantenían. Nada mal, pensaron los padres de Raven, mostrando
ambos una sonrisa suave.
Yo hace muy poco encontre tu blog y encuentro que es muy interesante y tengo que decir que ambas novelas me gustan mucho. como tu indicas son totalmente diferentes, pero con ambas me quedo esperando el otro capitulo. Felicitaciones
ResponderEliminarAnónimo!! Que lástima que no dejaras un nombre con el cual reconocerte.
ResponderEliminarMuchísimas gracias, aunque no lo creas, estos apoyos, aunque sean anónimos, me hacen sentirme aunque sea un poquito realizada.
Saber que todavía hay personas que encuentran mi blog y disfrutan de él, me hace realmente feliz. Gracias.
Espero verte más a menudo, con cualquier comentario que quieras hacer, dudas, puntos negativos que encuentres, cualquier cosa.
Te espero, besitos y muchas gracias!!
de verdad gusta más ésta que lágrimas de hielo? :O
ResponderEliminarPues a mi me gusta mucho más LH que la de los vampiros jejeje es que el tema vampirico esta ya muy trillado y aunque MSM entretiene, la otra es mucho más original no se.. weno, pues nada decirte que tienes razon en lo de que quizá te ha quedado un poco "infantil" este trozo, las conversaciones son bastante más superficiales de a lo que me tienes acostumbrada jeje.. pero cuando la acabes ya tendras tiempo de pulir eso y darle ese toque de madurez que le falta si aun no te convence
Me ha gustado el modo en que se desenvuelven con su recien estrenada intimidad, se han acoplado totalmente (casi pues Neo caerá esta noche ¿no? jajajaja)y Raven demuestra liderazgo y confianza en su juicio y Neo a su vez, demuestra liderazgo en la confianza que le tiene a Raven.Bueno, no se si logro expresarme...
ResponderEliminarEn fin, que esto sigue y nos gusta.Animo.
Pd: no sé que lio se trae el primo, el amante y Raven, pero eso promete.Lo mismo digo con el tema del padre de Neo ¿no?
A que sí, Ita?? Se nota que esta novela se escribió hace unos años a diferencia de LH, que es actual.
ResponderEliminarPero si, llevas razón, creo que una vez que esta novela se complete, devería cambiar algunas cosas...
La última parte... puede que infantil no sea la palabra, pero si queda como superficial...
Gracias a Dios que los últimos dos capítulos son mas actuales, verás como la cosa cambia a algo un poquito más serio XD
A mí también me gusta más LH, pero... lo vampirines me tiran mucho, así que supongo que entiendo que esta novela tire más que la otra.
Nos vemos, Ita, gracias por estar siempre pendiente de mí!!
Cuqui!! Si, ahora mismo están en un estado de confianza mutua. Ninguno admite estar enamorado del otro, supongo que ni siquiera han querido replanteárselo. Simplemente estan juntos porque así resultó con la marca, además que en cierto modo a Raven le convenía, así que ninguno piensa en nada que tenga que ver con el amor.
ResponderEliminarNeo caerá bajo el dominio de Raven jajaja, pero todabía no, todavía queda varios capítulos más, ahora mismo está todo más basado en la trama en sí. La cosa se complicará por momentos, hasta que llegue un momento en que las cosas estallen y termine la novela XD
El padre de Neo, es alguien importante para la trama, sobre todo para cierto personaje que hará su aparición más tarde y que aun no conocéis. En los próximos capítulos se hablará un poquito de él.
Sobre Dylan y Yamil, todas pensáis que son malos o que se traen algo, puede que Dylan sea ambicioso, pero... pensaré cuanto de sí puede dar su personaje, aunque no me gustaría que resultara alguién malo o el atagonista de Raven.
Nada más, me pondré ahora mismo con un capítulos nuevo de LH, que ya solo me quedan dos de MSM, y quiero hacer por lo menos cuatro de LH antes de tener que empezar a escribir de nuevo MSM ains...
Será duro escribir dos novelas a la vez.
Por ciero cuqui, en unos días te mandaré un correo exponiéndote unas cuantas ideas para diversas novelas.
Nos vemos!!
Ñaaaaa!!
ResponderEliminarMe encanta esta historia y aunque se lo que va a pasar (lo leí en fanfiction)no puedo esperar al próximo cap. Personalmente me gusta este capitulo, porque es cuando empiezan a mostrarse como son y comienzan a bajar sus defensas y vamos, que uno no esta hablando cosas inteligentes todo el día. Esa es mi humilde opinión.
Espero con ansias el cap 9, y apropósito se te pasó un Sasuke. XD
TE ESTOY LEYENDO!
jajaja XD Kiku, dime donde está ese maldito Sasuke!! No sé como diablos me apaño, que Naruto nunca queda atrás, pero Sasuke se cuela por todos lados (casi como en el manga XD)
ResponderEliminarNen@, entonces ya sabes que va a pasar XD Aunque cambio algunas cosas no creo que sea nada relevante. Entiendo que esperes ansios@ el 9, aunque reconosco que solo tengo escritas tres paginillas... aunque bueno, dentro de dos semanas tendré que ponerme con él. A ver que tal sale después de tanto tiempo.
La trama la tengo en la cabeza, aunque ya no recuerdo bien algunas cosas que iba a poner, aunque tambien me da un poco igual, pensaré en como quiero que transcurra desde ahora.
Entiéndeme, antes tenía un poco la presión de los personajes de Naruto, pero ahora, siendo una novela original, aunque intente mantener el mismo carácter que han llevado hasta ahora, no es esencial que todos los personajes que al principio iba a salir (a causa de Naruto) ahora tengan que intervenir... bueno, no se si me estoy explicando ni nada XD
Kiku, también te agradezco el comentario de apoyo. Es verdad que no en todas las escenas tiene que salir algo inteligente y demás, pero me siento un poco presionada, no quiero bajar la calidad de mis escritos, pero de verdad... tu comentario me ha animado mucho, creo que me he destensado un poco gracias a él jajaja XD
Por favor, pásate de nuevo, me alegro mucho de ver que hay gente que se siente interesada por lo que escribo, aunque ya me vengáis siguiendo de FF, jeje.
Eres chico o chica?? Te conozco de antes?? Es que, entre que algun@s os cambiáis el nombre y que tengo una memoria de mie*** jajaja XD Nunca me entero de nada.
Gracias por el comentario, por el apoyo y por todo. Por favor, pásate también por la otra si te interesa, que al final terminaré pensado que es verdad que no gusta T_T
xao y gracias.
Parece que tu blog no me deja poner mis comentarios jejeje.
ResponderEliminarSolo queria decirte que ambas historias son geniales, que es genial tu manera de escribir, sobre todo que ambas partes de una pareja piensa, toman desiciones y pueden ser molestos jejeje, eso los hace muy reales y creibles.
Te dejo un gran saludo y un enorme gracias por compartir.
Yushe, muchísimas gracias a tí.
ResponderEliminarNo he sabido que mi blog tuviera problemas con los comentarios, aunque a veces blogspot jode un poco con lo de seleccionar perfil.
Hay algo de tu comentario que me ha gustado muchísimo. Eso de que ambas partes de la pareja tienen su protagonismo en la historia.
Si te digo la verdad, no me agrada cuando lo libros se centran en uno de ellos y terminas sin comprender muy bien que es lo que piensa el otro. Puede que en la vida real sea así, que solo sepas lo que tú estás viendo, pero para eso me leo uno en primera persona y ya está.
Cuando yo escribo, me gusta que ambos personajes tengan pensamientos propios y que los vayan desarrollando por igual a medida que avanza la novela. Por eso, prefiero siempre escribir en tercera, nunca me verás escribiendo algo en primera UU
No sabes lo malditamente feliz que me has hecho al darte cuenta de eso.
Muchas gracias T_T
Te devuelvo el saludo, chica y las gracias para tí, por haber venido a leer lo que yo comparto.
XD Soy una chica la verdad es que nunca me hice cuenta en fanfic XD pero pasare seguido por tu blog. Aquí esta la parte "A Neo se le abrió la boca, mientras que Sasuke desviaba la mirada, irritado y sin saber que hacer. Se miraron de reojo, rompiendo a reír sin poder evitarlo." Sasuke es un rebelde que se te arranca pero bueno la verdad es que me gusta como has logrado los cambios, y reconozco lo difícil y la presión de hacerlo basándote en personajes que tienen ya un carácter propio y como escritora debes hacerlo de forma que se te aligere la carga, si tu no disfrutas escribiéndolo los lectores tampoco lo disfrutaran. Afín de cuentas uno no lee por los personajes sino por la historia y lo has echo de maravilla. Me alargué XD. sigue así me pasaré por tus demás historias para ver que tal. Sayonara
ResponderEliminarMe alegra saber que vas a dar protagonismo a los personajes secundarios....ver como raven y neo se van conociendo y encajando y esa suegra es un bombon por fin una suegra encantadora jaja me recuerda a la mia. y ahora a por lagimas, y quitate de la cabeza que una historia guste mas que otra nos gustan todas.... al menos a mi aunque a lo mejor mi opinion no es muy objetiva ya sabes que eres mi niña mimada junto a got e yra. Besos y mordisquitos mil
ResponderEliminarKiku, ahora mismo cambio ese Sasuke.
ResponderEliminarSi bueno, aunque parezca mentira, chica, para mí es más fácil crear una historia basada en personajes a los que ya conozco su carácter, sabes porque?? Porque en cierta manera mamé de los FF, yo nací como escritora con ellos, y me cuesta muchísimo más darle una personalidad original. Por eso LH me lleva por la calle de la amargura, y si te fijas, se nota que está escrito de diferente forma que MSM.
Supongo que tiene que ver mucho también con eso de los personajes. Siempre cuando pienso en Eneas por ejemplo, intento que se parezca a Irie de Itazura na Kiss. Tiene más o menos la misma personalidad. Y con Robby... supongo que se podría decir que utilicé a Yuuri de Kyou Kara Maou. No quiero decir que sean ellos, si no que... me basé en ellos para crear mis personajes, es un defecto que todabía tengo y no se si puedo depurar UU
Es normal, que si yo sufro escribiendo, eso se transmite a la novela, y supongo que esta empeora. Pero aunque me esté presionada, puedo admitir que me gusta lo que hago, y puedo bloquearme a veces, pero quién no se anima con estos pedazos de comentarios???
Gracias Kiku, gracias por tu apoyo.
Nos vemos en la otra, xao!!
Iso!! No sabes lo que te he echado de menos... no tomes de nuevo vacaciones tan largas! XD (soy un poco egoísta UU)
ResponderEliminarSobre los personajes secundarios, si, pienso darles un toque de protagonismo más tarde. La verdad es que esa, es la diferencia de esta novela con LH. Ésta está escrita como una serie de televisión. No son solo ellos, si no que también hay escenas donde no aparecen los protas. Eso en cierta forma, hace que conozcas y tomes cariño a los demás personajes. También puede resultar un problema después o disgustar a algunas personas, pero bueno UU Esta novela está escrita en forma de FF (porque anteriormente eso es lo que era) así que es normal. Lo que no sé si ahora, siguiéndola como novela, podré mantenerle ese toque liberal que tenía en un principio, espero que sí.
Supongo que desde ahora, y como bien dices, Raven y Neo irán avanzando poquito a poco, hasta que admitan que están enamorados... que cabezones pueden llegar a ser los hombres UU
Abril es un amor de suegra, la verdad es que yo siempre he querido una así y no la bruja que tengo yo XD Pero que le vamos a hacer muajajaja (puede que yo también sea un poco bruja XD)
Gracias Iso, dejaré de pensar que una tiene más fama que la otra, intentaré ser fiel a lo que siento y seguir escribiendo sin más, después de todo, lo hago por que me gusta, no?? No porque tenga mas o menos fan.
Gracias a tí y a todas por recordarme porqué escribo.
Xao, nos vemos en la otra.
pd: mímame más, Iso, mímame... extasis...
Hola ya comento de nuevo rápido porque voy camino al cine solo puedo decir que Dante es u posesivo extremo. Ma que me gusta que lo sean jajaja pero cómo que su mente trabaja a mil por hora no se si es porque tiene miedo a perder a su compañero Jaja pero vale le daré el beneficio de la duda
ResponderEliminarPor cierto que se te paso un Sasuke aquí jajaja te lo comento para que edites
A Neo se le abrió la boca, mientras que Sasuke desviaba la mirada, irritado y sin saber que hacer. Se miraron de reojo, rompiendo a reír sin poder evitarlo.
Gracias por el capítulo me voy tengo que irme ya jajaja a ver Hércules
Un Sasuke todavía por ahí tirado después de haberlo revisado dos veces!!! Madre de mi vida que duro es... aunque lo esté escribiendo como novela original, todavía pienso en ellos cuando interpreto a los personajes, así que releyéndolo seguramente no le he dado importancia al nombre o mi subconsciente no lo ha visto como un intruso XD
EliminarSobre Dante,... es posesivo de instinto, no de amor. Esa clase de hombres hacen mucho daño. Así que no tengo más comentarios para esta cuestión, aunque tienes buen ojo XD
Gracias Lirio, sigue así que me estas ayudando mucho.
Esa niña Zoe. Admito que la odie la primera vez que leí. Después me confundí de que fuera la hermana... Y luego recordé que no son humanos y no se fijan en esas cosas xD
ResponderEliminarAdemás, Raven ya la cautivo. Tan sexy que es.
Apareció un Izán. Me imagino que es sin el acento.
Montar a Neo. Uf, debe ser excitante en todos los sentidos.
Ya, Nel se merecía el golpe. Abril, pues tampoco me atrevería a pensar en golpearla. Se ve tan dulce.
Las dos familias se conocen. Ay, ya todo es ofical y formal.
Jejeje, zoe es un encanto, una niña dulce e inocente que no ha conocido más que a su hermano. Y si, la familia ya está junta, en el último capítulo la unión se hace más compacta, estoy muy feliz de como ha avanzado la relación entre las dos familias.
EliminarHey Fati,
ResponderEliminarBueno, un excelente capítulo. Tengo sentimiento encontrados con respecto a Zoe, me gusta pero a la ves me disgusta un poco jajajaja pero muy bien, me gustó mucho que Raven a haya puesto a raya con su sexy encanto.
En la parte de la comida en manada, cuando esta todo el asunto de Zoe, vislumbré un detalle de ortografía.
"Ante el inminente ataque, Neo se levantó y alzó una mano, lanzándoles una mirada de quedaos quietos o os mato"
Sería 'u os mato'
Al igual que ""Porque… aunque fuera un matrimonio de «conveniencia» o obligado"
//...u obligado//
Sólo unas cuestiones en la descrippción del color de los ojos de Raven y unSasuke por ahí como bien mencionaba Lirio-chan.
"Nene… —susurró roncamente, regocijándose en los afilados ojos negros que"
Saludines :)
Supongo que a todas, Zoe os trae un poco así, así, pero espero que después todo mejore.
Eliminar