Gea 01: Lágrimas de Hielo
Capítulo 8
Era la cuarta vez que Eneas giraba la cabeza hacia el castillo. Aun en las puertas de Granmor, seguía intentando respaldar los poquitos asuntos que faltaban por poner a punto.
Acarició la cabeza de Cerbero, su caballo parecía impacientarse. Llevaba más de dos horas lanzando órdenes y mandando soldados a tal o cual cosa. Solo estaba haciendo tiempo.
Era un imbécil, y los relinchos de Cerbero se lo indicaban. Ya estaba listo. Tenía que marcharse, pero… era la primera vez durante toda su vida que algo le ataba al castillo. Sentía la necesidad de quedarase, de… renegar la orden del Rey Angus, sea cuales fueran las consecuencias.
Nunca le había importado anteriormente la idea de morir, es más, lo sentía casi como una tentación, como si ponerse en tal peligro y sobrevivir, fuera solo un indicio más de que estaba viviendo su vida como quería. Libertad de elegir. De decidir.
—¿Podemos marcharnos, jefe?
Eneas se volvió hacia la suave y cálida voz de Mirion. El hombre estaba a su lado, en un caballo blanco, esperando la orden con una expresión interrogativa.
—Un poco más.
Mirion se encogió de hombros, asintiendo, fue Beliat quién no quiso quedarse con la duda.
—¿Estás esperando a tu mujer? Escuché que se marchó apresuradamente a la cabaña del carpintero, parece que su mujer tiene problemas con el parto.
—No es eso —se quejó Eneas. En realidad, agradecía que esos dos siempre estuvieran dispuestos a acompañarlo sin deparar en el peligro que pudiera esperarlos, sin embargo, a diferencia de la calidez de Mirion, Beliat era todo un bocazas—. Vámonos ya.
Beliat sonrió socarronamente, poniendo su caballo a la misma altura que Cerbero. Se acercó a la cara de Eneas, susurrando despacio. Mirion los miraba desde una distancia prudencial, algo confuso.
—¿Esto no tendrá nada que ver con ese niño que está durmiendo justo en la ventana que tanto miras?
Eneas chistó con la lengua, empujando a Beliat con el codo para que se alejara de él.
—Eso no es de tu incumbencia.
Beliat rió, palmeando el cuello de su caballo pajizo.
—Así que no lo niegas, entonces… es una lástima que al final, el chiquillo no haya venido a despedirse.
—Me da igual.
Cuando Beliat volvió a reírse, Eneas giró su cara hacia él, mirándolo con clara señal de autoridad. Mirion se apresuró a intervenir, levantando las manos en señal de paz.
—No entiendo muy bien de que hablan ustedes dos —admitió el inocente soldado—. Pero… da igual cuales son tus razones, jefe. Tenemos que marcharnos ya o tendremos después que enviar una misiva de disculpa al Rey Angus.
Eneas apretó la mandíbula. Mirion llevaba razón, tenían que marcharse ya. Sabía que Beliat seguían mirándolo, aun así, no pudo evitar echar una última mirada a la ventana de la habitación de Robby. Era una tontería tener esperanzas de que el chico viniera, y mucho menos después de su conversación anterior.
Por algún motivo que no quería reconocer, temía no volver a verlo de nuevo.
—En marcha —gruñó, agitando las riendas de Cerbero y obligándolo avanzar.
Se acercaron a los dos grandes portones, Mirion y Beliat pasaron delante, todavía hablando y riéndose entre ellos. Eneas pasó detrás, escuchando nuevamente las puertas de cerrarse.
Suspiró decepcionado, aunque la sensación le duró poco tiempo.
Escuchó como uno de los vigilantes lo detenía, señalando hacia la puerta del castillo. Cuando sus ojos se centraron en la pequeña figura a los lejos, se quedó sin palabras. No podía ser… no podía…
—¡Eneas! —gritó Robby, llegando a él después de correr durante varios minutos.
Estaba ahí, de verdad se encontraba a un paso de su caballo. Robby mantenía unas mejillas sonrojadas, y sus labios entreabiertos a causa de la carrera. Estaba tan hermoso. Había corrido por él, para poder despedirse de él. Después de todo… de gritarle que lo había humillado… ¿Porque? ¿Qué hacía allí?
—¿Qué? —no pudo controlar al frialdad de su voz. Estaba demasiado confuso.
Robby se secó el sudor de la frente. El baño de hace una hora le había parecido el paraíso, y ahora volvía a estar empapado.
Casi no advirtió el tono de voz de Eneas. Estaba demasiado asustado como para ni siquiera mirarle a la cara. Las palabras de Eros todavía agitaban su cerebro, estrujándolo. Era una locura pero tenía que hacerlo, ya estaba harto. En ese mundo no había rincón donde esconderse. Lo era todo o nada.
Respiró hondo y alzó la mirada hacia Eneas.
—Voy contigo.
Eneas sintió tal sacudida en el cuerpo que si no fuera por su total control de sí mismo, lo hubiera hecho caer de Cerbero. ¿Robby no estaba ahí para despedirse? Entonces… ¿en que diablos pensaba ese chico? ¿Ir con él? ¿Estaba loco?
—Vuelve a tu habitación —fue lo único que pudo decir.
Giró la cabeza y volvió a agitar las correas de su caballo, para su sorpresa, Robby se sujetó a la montura, tirando de él. Por el impulso del animal estuvo a punto de caer al suelo, gracias a Dios que Eneas tuvo los reflejos suficientes para cogerlo del brazo y alzarlo.
—¡Voy contigo! —volvió a gritar Roberto, con los ojos más abiertos de lo normal—. No puedes dejarme aquí solo. ¿Qué haré si tú no estás? Llévame contigo.
Eneas no sabía que hacer. Siempre se había creído alguien de carácter duro pero... ahora mismo su corazón brincaba con fuerza. ¿Qué estaba planeado Robby? ¿Qué era realmente lo que quería de él?
Daba igual. No podía llevarlo. Era demasiado peligroso. Podría morir… Robby podía morir. Esa idea le congeló la sangre. Por primera vez en su vida, notó un miedo irracional que casi lo hizo saltar de la silla para apretar al chico entre sus brazos.
No… aquello estaba mal. No podía.
—Deja de lloriquear como una mujer y vuelve a tu habitación.
Roberto quedó impactado por esas duras palabras. Se mordió el labio y después, antes de pensárselo le golpeó la pierna. Eneas soltó un silbido de dolor… no era un mal consuelo para sus malditas palabras.
Entonces se dio cuenta de otra cosa, Eneas no le devolvió el golpe igual que hace unas horas. Su gigante no volvería a pegarle nunca otra vez. Robby sonrió cuando una maléfica idea pasó por su cabeza.
No iba a esconderse más. Iba a luchar por lo que quería. Si tenía que vivir en ese mundo, si tenía que amar a ese hombre, por Dios que él iba a escoger como.
—El que se comporta como una mujer eres tú. Siempre haciéndote el difícil. Aparentando ser un mártir cuando lo único que realmente eres es un maldito cabezón.
Mirion se llevó una mano a la boca, sorprendido. Beliat por su parte no pudo aguantar una carcajada.
Eneas cerró los ojos y apretó la boca. ¡Maldita sea! Robby solo le estaba provocando. ¿Creía realmente el chico que así se saldría con la suya? ¡Solo lo estaba cabreando más!
Con un movimiento brusco, Eneas sacudió a Roberto del brazo, haciendo que éste perdiera el equilibrio y casi quedara colgando de su agarre.
—Te irás ahora mismo de vuelta al castillo. No quiero ni oír una queja más. Ya estoy harto de tu insolencia. Te ordeno que te calles y vuelvas.
Robby se rió cuando consiguió que lo soltara. Apoyó firmemente ambos pies en el suelo y se retiró un poco de Eneas, su mirada era confiada. No iba a cambiar de opinión. Ni con todas las sacudidas del mundo el maldito gigante iba a conseguir que volviera por donde había venido.
—Está bien —dijo Roberto, para sorpresa de Eneas—. Es tu elección. Te doy dos opciones.
Ni el ruido de los caballos de los otros dos soldados que presenciaban la escena, acercándose a ellos, hizo que Eneas saliera de su estupor.
—¿Cómo? —gruñó incrédulo.
Robby sonrió, alzando una mano y colocándola valientemente en la rodilla de Eneas.
—La primera es que me lleves contigo.
—Nunca —respondió apresuradamente Eneas.
Roberto sacudió la otra mano que no tocaba al gigante, como para quitarle importancia.
—La segunda es… que te vayas solo. Yo me quedaré aquí, sí. Pero no prometo que estaré esperando por ti.
Eneas encogió los ojos cuando intentó encontrarle un significado a esa frase.
—¿A que te refieres? –susurró amenazadoramente, no quería hacerse ninguna idea, pues ya podía sentir los nervios centrados en las vibraciones de cólera que daba su puño cerrado alrededor de la brida.
Robby tosió, un poco intimidado ahora. Esa expresión en la cara del gigante no era una buena señal, pero ya no había vuelta atrás. Pareció que tanto Mirion como Beliat también lo notaron, ya que intentaron entrometerse. Una mano alzada por parte de Eneas cortó cualquier idea que estuviera pasando por la mente de los soldados.
Al final, Roberto tragó duro, preparado para lo que pudiera venir a continuación.
—Si tú no me quieres contigo…. si no puedo estar a tu lado como me prometiste… —se mojó los labios, nervioso. Después de todo, lo que estaba diciendo era verdad—, yo no puedo prometerte que esperaré a que regreses. Con… consolaré mi soledad con la persona que yo elija —respiró hondo antes de decir—: Puede que cuando regreses yo ya me haya escapado de este castillo con cualquier guardia atractivo que encuentre soportable.
Todo pasó muy rápido, Robby se sintió volar. Su cuerpo se alzó y después un fuerte golpe le machucó el trasero. De su boca no salió más que un quejido cuando un aliento cálido le invadió los sentidos. Abrió los ojos despacio para identificar la cara que tenía casi sobre la suya.
Eneas lo miraba intensamente, muy de cerca. Entonces se dio cuenta de que estaba sobre el caballo y a su vez sobre las piernas del gigante. También percibió una fuerte mano en forma de garra en su cintura, al igual que otra sujetándole la nuca.
—¿Estás intentando volverme loco? ¿Quieres ponerme tan ciego de celos que no pueda mirar a nadie más que a ti? No juegues con fuego o juro que te quemarás.
Robby respiraba entrecortadamente. Esos ojos ónix velados de deseo, de ira y de celos, tan cerca de los suyos, la curvada nariz chocando con la suya, esos labios entreabiertos casi sobre los suyos…
No supo en que estaba pensando, o bien en que no pensaba, cuando alzó los brazos y se aferró al cuello de Eneas. Quería besarlo, lo deseaba tanto. Solo un pequeño roce, el brillo de la oscura mirada se lo estaba pidiendo, la respiración acelerada de esa boca lo llamaba. Encrespó los dedos en los rizos de la nuca de Eneas y se acercó lentamente, un poco más. Solo unos centímetros…
El gigante pareció dudar durante unos segundos pero terminó por retirar la cara, sin despegarse. Al contrario de lo que Robby pensaba como un rechazo, Eneas lo abrazó fuertemente contra él y descendió sus labios hacia su cuello. Apoyó la cabeza en la curvatura de su hombro mientras con su lengua rozaba ese punto sensible entre el final de la mandíbula y el principio de la oreja.
La primera reacción de Roberto fue tensarse, aun con las manos alrededor del enorme guerrero, aunque ahora apretadas contra la parte posterior del Nour. Sintió como se le abría la boca, como le temblaban los labios y lanzó unos pequeños sonidos entrecortados, intentado formular una frase, una duda, una… ¿suplica?
Robby se revolvió por el sorpresivo placer segundos antes de jadear ante el doloroso mordisco. No necesitaba ser estúpido para saber que tendría un buen círculo morado al día siguiente.
—Eres mío, Robby. Nunca me pongas al límite, porque no sabes de lo que puedo ser capaz. Ni yo mismo lo sé.
Roberto no podía dejar de mirarlo, ese hombre… ¡él quería a ese maldito gigante! Y vaya si lo haría suyo. Puede que el resultado de la guerra todavía estuviera muy lejos, pero por lo menos había ganado esa batalla. Lo supo cuando el caballo comenzó a caminar con Eneas sacudiendo las riendas.
Los otros dos soldados los siguieron a través de las puertas de Granmor y éstas se cerraron. Tras unos pocos minutos cogieron el único camino que había, bordeando el pueblo para no tener que atravesarlo.
Roberto seguía montado en la silla, con las dos piernas muy cercas del cuello de Cerbero. Estaba sentado de lado sobre el caballo, era una postura un poco… femenina para su gusto, pero así quedó cuando Eneas tiró de él. No se atrevía a levantar la mirada, ni siquiera a hablar. Suponía que por el silencio que se había adueñado de los presentes, todos pensaban de la misma forma.
Le había costado demasiado tomar la decisión de salir en busca de Eneas para… haber estado a punto de besarse con él. Le recordaba a aquella vez en su habitación, cuando lo apretujó contra la pared, le cogió la barbilla y… sentir esos posesivos y grandes dedos obligándolo a mirarlo, pidiéndole un beso... Roberto tragó saliva y sacudió levemente la cabeza, intentando sacar esas turbias imágenes de su mente.
Todavía podía sentir su corazón latir como loco. Apoyó una mano en su pecho e intentó separarse un poco del cuerpo de Eneas, sobre el que se veía inclinado a cada movimiento del animal. ¡Vaya libertino en el que se estaba convirtiendo! Había una parte de su cabeza que se sentía culpable pero otra… otra estaba bullendo de calor, de expectación. Este viaje podía ser decisivo, no solo para su estado emocional y si no también para su vida.
Pero… si lo pensaba, ahora mismo, estaba más nervioso que otra cosa, solo había que identificar el ambiente. La situación era una de las más incómodas en las que Robby se hubiera visto. Por no contar con que se sentía un poquito desconfiado con el animal sobre el que iba. Era un caballo… bueno, eso creía. Por su estructura ósea, era lo evidente, pero esas orejas caídas, y las púas que tenía por melena le crearon la duda. Además que el tamaño era mucho más considerable que el de los caballos normales.
Los había visto antes en los establos, pero nunca se atrevió a acercarse. Según había escuchado, uno de los mejores era Cerbero, el caballo de Eneas y por lo que suponía, en el que estaba montado.
El animal sacudió la cabeza, mostrando sus pequeños ojillos rojos, casi como si supiera lo que Robby estaba pensando. Inconcientemente, alzó las manos y se agarró al Nour de Eneas, todavía mirando de reojo a Cerbero.
Se sintió avergonzado cuando Eneas lo sujetó más fuerte contra él, evidenciando que sabía que se había asustado. Cerró los ojos con fuerza, sintiendo sus mejillas arder de vergüenza y coraje, el gigante pensaría que era un hombre patético, pero… ¡Ese bicho imponía, maldición!
Tenía que distraerse, y claramente, no podía ser con Eneas. Sabía que si abría la boca o se dirigían la palabra terminaría de nuevo discutiendo. Después de todo él lo había amenazado para que accediera a llevarlo. Si no fuera tan cabezón no tendría que haberse rebajado a ello, aunque, claramente, era una completa mentira. Ni aun dejándolo en el castillo Roberto hubiera tenido el estómago de enrollarse y mucho menos escaparse con otro hombre. Nada más de pensarlo le daban arcadas.
Daba gracias que Eneas fuera un maldito bastardo posesivo, porque estaba seguro, que ni Eros, Karel y muchos menos su hermana, se lo hubieran tragado. Él le había demostrado a Eneas que no le interesaba el sexo masculino, pero sus celos lo cegaban lo suficiente como para fiarse de esa posibilidad. Que estúpido que era. Roberto sonrió para sí mismo.
Otra cosa que no le dejaba tranquilo era la oscuridad que los envolvía, casi no veía nada, más allá de ellos. La luna iluminaba un poco, pero no lo suficiente. Sin embargo ellos parecían estar la mar de tranquilos. Robby por su parte estaba nervioso, había leído muchos libros, o en las películas, ahora venía cuando los asaltaban y… no, no, no, no debía pensar en eso o estaría asustado toda la noche. Tendría que haber cogido un arma o algo punzante antes de precipitarse contra Eneas y obligarle literalmente a que lo llevara de polizón.
Los dos soldados que lo acompañaban también le causaban curiosidad. Seguía pensando que era peligroso viajar a otro reino con solos dos soldados como escolta. Eneas tendría que confiar mucho en ellos como para confiarles esa tarea y sentirse a salvo a su vez.
De los dos, solo recordaba haber visto a uno de ellos. Puede que se hubiera fijado en él por la constitución de su cuerpo. Ésta era más cercana a la suya que por ejemplo, a la de Eneas, y por consiguiente a todos los demás hombres de Gea, que parecían estar hechos con el mismo molde.
Mirion, si no recordaba mal, era un hombre bajito en comparación con los otros, fibroso y con los músculos desarrollados solo en los sitios importantes. Tenía una cara bella, hermosa, demasiado. Si no fuera por la forma de su cuerpo, Robby no hubiera sabido si ese rostro le pertenecía a un hombre o a una mujer.
El cabello, rubio platino, no ayudaba, a parte de que se veía extremadamente fino y brillante, sin contar con la trenza que llevaba en el lado derecho de la cara, acabando a la altura de su cuello. ¡Y vaya ojos!, de un color morado que nunca había visto en su vida.
Parecía un hombre cálido y amable, aunque suponía que nada que ver con el otro. Cuando el vigilante de la entrada los había llamado para detenerlos, creía haber escuchado el nombre de Beliat. Le quedaba bien con su aspecto duro, aunque la sonrisa socarrona le restaba seriedad a la imponente imagen.
Tenía un largo cabello ondulado, casi sobrepasando sus hombros. El flequillo casi le ocultaba los ojos, pero desde su posición, se arriesgaría a decir que eran negros. También percibía una ligera quemadura en la parte derecha de la cara, pero estaba demasiado oscuro como para asegurarlo.
Al principio le sorprendió un poco la familiaridad con la que se trataban los tres. Eneas era una persona fría, y Roberto nunca hubiera pensado que podría llegar a tener amigos íntimos. Muchos menos después de ver la clase de relación que tenía con todos del castillo, al igual que los esquivos soldados y sin contar la forma en la que le hablaron los aldeanos el primer día que llevo a Gea.
Notaba como Beliat miraba de vez en cuando a Eneas, poniéndole muecas o haciéndole ojillos burlones, a los que su gigante respondía con un gruñidito de advertencia.
La calida sonrisa de Mirion le hizo a él también sonreír, la verdad es que sí, seguramente tendrían una buena relación esos tres.
—¿Tienes sueño?
La pregunta sorprendió a Robby, que asintió un poco. Las pocas horas que había dormido antes le habían ayudado a aguantar más, pero sí, tenía bastante sueño. Aun así, dudaba que pudiera echar una cabezada montando sobre Cerbero.
Eneas, lo acercó más a él. Roberto se tensó, sin saber muy bien que pasaba por la cabeza del gigante. Eneas le ajustó mejor la posición sobre la silla, ahora por fin colocándolo a ahorcajadas. Presionó su trasero contra su ingle para que la espalda quedara recta. Fueron algunos movimientos más, incesantes y bastante acertados. Podía sentir toda la entrepierna de Eneas contra su trasero, frotándose contra él mientras intentaba que no arqueara la espalda.
Cuando Eneas, harto de que no le hiciera caso y se revolviera nervioso entre sus brazos, tiró de los hombros de Robby hacia atrás y presionó su ingle hacia delante, provocó que el movimiento consiguiera una fricción demasiado intensa para la salud mental del pobre chico.
Robby gimió ahogadamente.
—¿Puedes quedarte quieto? —exigió, aunque sonó más como una suplica.
Eneas alzó una ceja, confundido. Mirion le sonrió a Roberto, negando con la cabeza.
—Solo intenta colocarte en la mejor posición para que puedas descansar y no se te duerma el trasero. Si te pones mal, mañana te dolerá tanto que no podrás cabalgar.
Robby asintió, un poco avergonzado por la regañina maternal del soldado. Ese hombre tenía algo dulce a lo que te costaba enfrentarte.
Las palmaditas en el hombro por parte de Beliat fue lo que más le sorprendió.
—Yo te entiendo, muchacho. Con tanto meneo te está poniendo caliente, ¿verdad?
Roberto lo miró con los ojos desorbitados, sintiendo como su cara ardía. ¡Por Dios, menos mal que la luna no brillaba mucho, porque ya habían sido demasiadas humillaciones por un día! Aunque claro, el temblor deseoso de su cuerpo y seguramente, el brillo rosado de sus mejillas, lo delataban, por muy oscuro que estuviera.
Eneas le golpeó con el codo en el costado, tan fuerte, que Beliat se quedó sin aliento durante unos segundos. Al final el soldado retiró su cabello en un ligero aspaviento, con una cómica mirada dolida.
—Deja de poner esa cara, sabes que no caigo en tus teatros —gruñó Eneas, después de agarrar posesivamente a Robby y obligarlo a apoyar la cabeza en su pecho, se giró hacia Beliat—. No te acerques a él ni le digas estupideces o te mataré.
Roberto tragó saliva con algo de dificultad, inmóvil entre los brazos del gigante, demasiado aturdido como ni para respirar. La risa de Beliat llegó de nuevo a sus oídos.
—Vamos jefe, creo que tu le impresionas más que todo lo que yo pueda decir —le sonrió de nuevo a Robby—. No le tengas miedo a este tontorrón, en realidad ni siquiera sabe lo que quiere, pero es buena persona.
—¿Estás intentando halagarme o cabrearme? —preguntó Eneas, irritado por tanta palabra contradictoria.
Beliat se encogió de hombros y Mirion rió dulcemente con una mano en la boca. Roberto sintió de repente que se tranquilizaba. A pesar de lo brusco que parecía ser ese soldado, tenía un toque de encanto que le relajaba. Todo lo relajado que podía estar ahí, entre los brazos de Eneas y con la cabeza en su maldito pecho, y para su desgracia, ya podía sentir la molestia de su trasero. Pues iba a empezar pronto.
—En lo único en lo que estoy de acuerdo… —la voz de Robby recogió inmediatamente la atención de los otros tres hombres—, es que es un tontorrón.
Eneas abrió la boca, cerrándola después por la molestia de tal confesión. Beliat y Mirion se rieron de nuevo.
—Muchacho, veo que tienes bastante confianza con el jefe —susurró calidamente Mirion—. Es bueno en una relación.
Robby suspiró, si toda la conversación hasta su destino iba a ser así, tendría toda una vida por delante para arrepentirse de unirse a la divertida excursión.
—No tenemos ninguna relación —se apresuró a decir Eneas, con un ronco gruñido.
Roberto asintió hastiado con la cabeza, en otro momento puede que se hubiera sentido dolido, pero ahora y por el tono gruñón pero confundido de Eneas, creía mejor tomárselo más serenamente. De todas formas, la espinita ya estaba bien clavada.
—No por supuesto que no. Simplemente se pone tontorrón por costumbre, a parte de adquirir ésta inmensa confianza después de haber intentando estrangularme un par de veces. Las experiencias cercanas a la muerte unen mucho.
Eneas se ruborizó un poco, realmente alterado por la forma tan irónica en la que Robby había hablado. ¿Tendría que sentirse ofendido? Ya le dolía bastante haber reaccionado de esa forma… haberle hecho daño… Nunca se lo podría perdonar en toda su vida. Desde ahora, protegería a Robby de cualquiera, hasta de él mismo.
El chillido escandalizado de Mirion a su lado, sacó a Eneas de sus pensamientos, evitando también que las palabras de disculpa salieran libres de su boca.
—¿Le has tratado de estrangular? —preguntó mirándolo entre sorprendido y acusatorio.
Eneas chasqueó los dientes, sacudiendo las riendas de Cerbero para que acelerara el paso. Roberto pensó que estaba igual de harto que él con tanta pregunta.
—Solo un poquito —gruñó éste.
—¿Sólo un poquito? —Mirion miró a Beliat, señalando a Eneas como si no pudiera creérselo.
Beliat de repente, y sorprendiendo a Robby, cambió la expresión de su cara, mirando fijamente a Mirion.
—¿Qué te cabrea tanto? ¿El hecho del estrangulamiento, o que prefirió hacérselo a Robby y no a ti? ¿Te duele que no le hayas nunca importado lo suficiente como para tomarse la molestia de hacerlo?
La acusación cayó como un rayo entre los cuatro viajeros. Roberto pudo sentir los brazos de Eneas tensarse a su alrededor, sin embargo no parecía con intenciones de intervenir en la conversación.
Aquello había sonado a… ¿celos? Robby podía identificar la mirada de Beliat, oscurecida y profunda, con la inundada de posesión con la que a veces Eneas le miraba. Por otro lado, el dolor claramente reflejado en la expresión de Mirion le dejó claro que esos celos eran infundados, o por lo menos, en ese momento.
Roberto se moría por saber que había pasado anteriormente, y de nuevo se encontraba con otro trío con Eneas en medio. ¡Pero que casanova! Suspiró rendido cuando la idea se volvió una molesta picazón en el pecho. Sea lo que fuese que hubiera ocurrido entre esos tres ya era historia pasada, por lo menos para Eneas.
—Eres un bastardo —es todo lo que salió de la boca de Mirion, mucho tiempo después de la exposición de la acusación.
Robby no sabía a que venía ahora, pero también vio rencor en la expresión de Beliat. Estupendo, por si el ambiente no había estado lo suficientemente cargado, ahora se añadían celos irracionales entre los dos soldados también.
—Duerme —escuchó una voz justo sobre su coronilla.
Sabía que le pertenecía a Eneas, podría identificar esa voz ronca y profunda en cualquier lugar y entre un millar de personas. Recostó la cabeza en su pecho y la dejó caer un poco hasta la curvatura de su brazo. El gigante lo flexionó para que Robby quedara completamente acoplado y en una buena posición. Le daba un poco de vergüenza la situación, echarse sobre Eneas como si fuera una niña indefensa, pero el sueño le podía, y… ¡que le condenaran si no estaba cómodo así!
Eneas redujo un poco los movimientos de Cerbero, y sintió como el chico cada vez se volvía más flojo en su regazo hasta que supo que se había quedado durmiendo. Tardó casi quince minutos en hacerlo, pero al final, pudo escuchar la lenta respiración y los suaves ruiditos que hacía con la boca.
Eneas no supo porqué, pero… le parecieron malditamente agradables.
*****
Que olor tan embriagador. Roberto se sentía un poco incómodo en esa posición, pero… ese aroma almizclado le gustaba. Le hacía sentirse bien, seguro, protegido.
Se removió un poco, quejándose aún por el sueño. Sentía una mano apretada contra su estómago, y abrió los ojos, molesto por la restricción que ésta causaba a sus movimientos.
Seguía montado sobre Cerbero y Eneas solo lo estaba sujetando para que no cayera al suelo. Se frotó los ojos, estaba amaneciendo y a esas tempranas horas de la mañana hacía un fresco la mar de agradable.
—Buenos días —susurró Eneas. Su voz salió dudosa, seguramente confuso por la familiar expresión.
—Buenos días —le respondió Roberto con una sonrisa que puso un poco más incómodo a Eneas. Robby terminó por suspirar rendido ante los nervios punzantes del gigante. Cuando se giró para saludar también a los otros dos soldados, más por educación que por otra cosa, se dio cuenta de que no estaban—. Esto… ¿donde están esos dos?
Tragó saliva un poco nervioso. Aunque había sido él quiera obligó a Eneas a llevarlo, estar solos en mitad del bosque le encendía las alertas. El temperamento del gigante era demasiado impredecible, y aunque dudaba que le diera un ataque y lo violara sobre unos matorrales, no le gusta estar expuesto a la tentación de otro estrangulamiento. Bueno, Eneas parecía dolido por haber reaccionado así y casi podría estar seguro de que no volvería a pasar pero… Nada, tenía que calmarse.
—Están buscando un lugar para descansar.
—¿Qué? —preguntó Robby, ya ni recordando lo que había preguntado. Después de unos segundos de intentar despejar su mente, que aun estaba un poco opacada por el sueño, asintió fervientemente—. Entiendo. ¿Por qué hemos cabalgado por la noche?
Eneas apresuró el paso, girando de vez en cuando la cabeza para mirar hacia los lados. Seguramente buscando indicios de la presencia de los otros dos soldados.
—Aunque debo reconocer que se avanza más despacio, normalmente es el momento en que se centran los asaltos. Es mejor estar despiertos por la noche y descansar algo de día en un lugar un poquito escondido. De todas formas, no necesitamos un sueño reparador a solo día y poco de Küs.
Roberto supuso que Küs sería la aldea de la epidemia. Así que… la posibilidad del asalto no era una parte de su hiperactiva imaginación influenciada por la televisión. Estupendo, ahora si que estaba más relajado…
Alzó los ojos al cielo cuando sintió un gota caerle sobre la nariz. Chispeaba un poquito, aunque no lo suficiente como para definirlo como lluvia.
—¿Y si esta noche está nublado? No podremos avanzar si no vemos.
Eneas pareció hacer un ruidito aprobatorio.
—Eso podría suceder si no tuviéramos a Mirion.
—¿Elemento fuego? —se adelantó Robby, con ojos curiosos.
Para su sorpresa, Eneas le sonrió, sacudiéndole el cabello como premio por haber acertado. Se sintió cálido pero también… extraño. Roberto se mordió el labio sin comprender porqué se había enfurecido por esa mera acción. Después de pensarlo durante unos segundos se dio cuenta de que… no quería que Eneas lo viera como un niño.
Eneas solo había demostrado cierta posesión por él, pero nunca que el recordara, le había dejado ver alguna muestra de deseo por su cuerpo. Nada sexual había venido nunca por parte de Eneas. Después del gesto aniñado que acababa de ofrecerle… ¿tenía que empezar a preocuparse?
Intentó aclarar sus dudas y cuando se sintió lo suficientemente preparado para preguntar por el delicado tema, Eneas levantó una mano señalando un pequeña cueva sobre un estrecho camino de montaña que habían empezado a coger.
—Ellos están allí.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó extrañado Roberto.
Eneas bajó su mano, señalando un pequeño hilito de agua que caía, ahora que se daba cuenta, directamente de la cueva bajando por el camino hasta justo delante de ellos. El agua parecía moverse, envolviendo las patas de Cerbero.
—Es una indicación de Beliat. Nos está señalando el camino.
Bueno… Robby no necesitaba que lo dijera en palabras. Estaba claro que esa agua no era normal. Ningún riachuelo normal se movería entre las patas del caballo. Cerbero, para su completo asombro, lo pisoteo como divertido, subiendo por el camino y con los ojos rojos fijos en el hilito de agua.
Cuando llegaron justo delante de cueva, Roberto se dio cuenta de que no era lo que creía. En realidad, resultó ser un túnel, uno que los llevaba hasta un claro más allá, donde había un hermoso y amplio lago. Todo rodeado por las paredes de la montaña. Era casi como si estuvieran en el interior de esta.
Eneas se bajó de Cerbero, dejando a Robby mirándolo un poco dudoso. ¿Debería bajarse él solo? Si bueno, si quería partirse el cuello y matarse, podía intentarlo. Tragó saliva y miró a Eneas a los ojos, el cual parecía quieto, esperando que el chico se decidiera.
Al final, a pesar del sonrojo de sus mejillas y la extrema vergüenza de la acción, Roberto alzó los brazos hacia Eneas. Éste se acercó a él, parecía serio, pero Robby pudo apreciar una ligera sonrisa torcida cuando lo cogió por debajo de las axilas y lo levantó, alzándolo para que pudiera pasar sobre el caballo y caer de pie a su lado.
—Gracias —susurró Roberto, demasiado avergonzado para añadir nada más.
No es que se sintiera menos hombre que Eneas ni nada por el estilo. Él no tenía la culpa de que en ese maldito mundo, las espadas pesaran toneladas y los caballos fueran tan malditamente grandes.
Eneas solo asintió con la cabeza y echó a andar, siguiendo el hilo de agua hasta el lago que habían visto desde la entrada. Roberto abrió la boca sorprendido ante lo que veía. Ascendió la cabeza para observar el enorme hueco que había en la parte superior, como si estuvieran dentro de un volcán. El lago tenía una agua completamente cristalina y su alrededor estaba repleto de vegetación.
¿Se habían equivocado de camino y habían terminado en el Edén? Porque eso es lo primero que le pasó por la cabeza a Robby.
—Pareces impresionado —dijo cálidamente Mirion, al cual suponía, debía habérsele pasado un poco el enfado.
Roberto se apresuró a asentir, acercándose a él y sonriéndole.
—Todo es bastante impresionante. ¿Ya conocíais este lugar? —preguntó, siguiendo con los ojos a Eneas que se acercaba a comentarle algo a Beliat, pero por supuesto, sin dejar de prestar atención a su conversación con Mirion.
El soldado agitó la cabeza, el cabello plateado flotó sobre su cara justo antes de que continuara hablando.
—No, yo también me sorprendí cuando inspeccionando el lugar dimos con lo que creíamos sería una cueva —se encogió de hombros, apoyando una mano en la pared rocosa—. Pocas veces hemos cogido este camino. Kasmor no es un reino que solamos visitar a menudo —al ver la cara contrariada de Robby, añadió—: No es que existan malos términos entre nuestros reinos, es solo que… a parte de algunos negocios de compra-venta, no mantenemos una conexión fija.
Roberto asintió, cuando llegara a Granmor, le tendría que pedir a Karel que también le enseñara unas cuentas cosas más sobre Gea, a parte de espadas, cardenales y tortazos por todos lados.
—¿Por qué te enfadaste antes? —preguntó antes de darse cuenta. Robby alzó las manos rápidamente, negando con la cabeza—. No tienes que contestarme si no quieres —se apresuró a decir.
Mirion lo miró de reojo, parecía pensativo. Finalmente le sonrió, haciéndole una seña para que se sentaran un poquito más allá, sobre una piedra rectangular que parecía casi hecha a mano para ese propósito. Mirion se dejó caer pesadamente, colocándose en un delicado movimiento la trencita tras la oreja.
Que movimiento más hermoso, o por lo menos eso le pareció a Roberto. Puede que no hubiera visto un hombre más bello que Mirion en toda su vida. Estaba un poco impactado o puede que se sintiera intimidado ante ello.
Si él fuera tan sexy y lindo como Mirion, Eneas podría sentir deseo sexual por él. Pero… Robby se miró a sí mismo durante unos segundos. Era un muchacho corriente, con su típico cabello corto y puntiagudo, cara vulgar, entrelarga y con ojos de un azul que él creía deslucido. Su cuerpo aunque delgado y de constitución fibrosa, no tenía nada de delicado, pero tampoco era lo suficientemente fuerte como para conseguir los músculos que tenía Eneas, ni en sus sueños.
Si fuera fuerte pero de aspecto delicado y tan bello como Mirion, a lo mejor ya tendría a Eneas en sus manos. La idea solo le estaba jodiendo la moral.
—Beliat es mi marido.
Roberto se giró sorpresivamente hacia Mirion, sin poder creer lo que acababa de escuchar.
—¿Qué?
Mirion solo pudo reírse ante la extrema confusión de Robby. El soldado sonrió y le dio un cálida palmadita al chico en el hombro.
—Beliat y yo estamos casados. Llevamos unos tres años o así —miró de reojo a Roberto unos segundos, como si estuvieran replanteándose algo—. Puede que esto llegue a molestarte, pero quiero ser sincero contigo.
¡Uh oh! Y ahí iban de nuevo las confesiones por culpa de Eneas. Por lo menos Mirion, a diferente de Karel, parecía dispuesto a contarle que diablos pasaba.
—No importa, quiero saberlo. En realidad… —Robby se sentía un poco avergonzado ante lo que iba a decir—, me caes bien. Eres agradable y cálido. Me recuerdas a mi madre —se llevó una mano a la boca, como si quisiera haber intentado tapar esas palabras—. No te estoy tratando de ofender ni nada de eso, a lo que me refiero es que…
Mirion rió suavemente, negando con la cabeza y cogiéndole cariñosamente una mano. A pesar del gesto íntimo, Robby no sintió ningún peligro.
—Sé a lo que te refieres. Siempre me han dicho que parezco una niñera cariñosa cuando entreno a mi batallón.
Bien, entonces a Roberto no le cabía duda que su puesto era bastante importante en la guardia de Eros. Parecía un hombre confiable también.
—Perdón.
—No te preocupes, en serio —Mirion levantó la cabeza en el momento justo para coger una pequeña cantimplora de agua que había volado directa hacia él, Robby suponía que se la había lanzado Beliat del… ¿otro lado del lago? Después Mirion volvió a su conversación como si esos reflejos fueran algo normal. Roberto estaba con la boca abierta—. ¿Quieres agua?
—Si, gracias —murmuró Robby, cogiéndola y dándole un buen trago, en realidad tenía la garganta extremadamente seca.
Durante los próximos minutos hubo un silencio cómodo, pero Mirion terminó por romperlo, siguiendo con lo que anteriormente estaban tratando.
—Eneas, Beliat, Eros y yo, nos hemos criado juntos. Viví mi infancia en el castillo ya que nuestros padres también eran jefes de batallón. Eros se fue distanciado de nosotros, lo intentaron educar a parte ya que… sería el próximo rey —las palabras salieron con un poco de rencor, pero Robby pudo percibirlo claramente—. Eneas al principio no lo entendía, seguimos juntos por muchos años. Después vino la dichosa leyenda, la misteriosa chica, la falta de Elemento y la pena de Eneas —apretó las manos contra la cantimplora, con tanta fuerza que Roberto temía que esta reventara y derramara todo el agua—. Tuvo una adolescencia difícil, pero yo… yo siempre admiré su fuerza de voluntad. Como conseguía salir siempre victorioso en cada batalla solo a fuerza bruta, sin ninguna Elemento que lo protegiera. Me salvó la vida incontables veces.
—Tú lo amabas —susurró Robby, encogiendo el ceño por el dolor que empezó a sentir. Era un sentimiento contradictorio, la calidez que transmitía Mirion en cada palabra era suave y agradable, pero ese sentimiento tan fuerte, ese amor tan evidente, le hacía demasiado daño como para ni siquiera considerarlo.
Mirion asintió, sonriéndole a Robby y volviéndole a coger la mano, entrelazó los dedos con los suyos y lo acercó un poquito más a su cuerpo.
—Amaba a Eneas con todo mi corazón. Pero él no parecía tener interés en los hombres. A causa de sus desprecios siempre conseguía discusiones con Beliat. Sabía que Beliat me amaba, que me seguía y me protegía a cada momento, pero yo… solo tenía ojos para Eneas.
Roberto estaba un poco confuso con esta última declaración.
—¿Eneas nunca se vio atraído hacia ningún hombre? Eres… realmente hermoso —le concedió, intentando que su tono fuera lo más inexpresivo posible. Mirion le sonrió calidamente, agradeciéndole el halago—. Supongo que sí… él hubiera tenido, aunque fuera un poco, de deseo por el mismo sexo, no podría haberse resistido a ti.
Y maldita sea si no lo pensaba. Cualquier hombre que tuviera esas inclinaciones no podía quedar indiferente ante los encantos de Mirion. Vaya, si Mirion no le había movido ni un pelo a Eneas, ¿como diablos lo iba a hacer él?
La conversación solo lo desanimaba más y más a cada momento.
—Puedo asegurarte que Eneas nunca dio evidencia de ser diferente. Nunca me devolvía ni una sola mirada de deseo —tragó saliva, enfocando los ojos al suelo, justo sobre una florecilla rosada que se agitaba ligeramente por la fresca brisa entre sus botas—. Cuando llegó Karel, me sentí realmente frustrado. Beliat y yo habíamos sido los únicos que siempre habíamos estado con él. Sin embargo ese chico, con solos dieciséis años, y sin tener ninguna experiencia en el combate, consiguió convencer a Eneas para que le enseñara.
Roberto pegó un bote sobre su culo y sintió que se le caía la mandíbula hasta el suelo.
—¡Oh, madre mía! ¿Me estás diciendo que Eneas fue el maestro de Karel?
—Diablos, sí —se rió Mirion ante la exagerada reacción de Robby, ese chico le hacía muchísima gracia—. Eran casi íntimos, Karel seguía a Eneas a cualquier lado. También le presentó a su hermana.
—¿Hermana? —Roberto se replanteó la idea, él no conocía a ninguna hermana. ¡Oh! Puede que si lo hiciera. Le dolía la cabeza inmensamente, y lo único que deseaba es que los otros dos idiotas en el lado contrario del lago, siguieran hablando y entreteniéndose entre ellos para no cortarles la maldita conversación. Ya era hora de que él descubriera algo nuevo—. ¿Me estás diciendo que Kazla es la hermana de Karel?
Mirión lo miró, ahora sí, con completo asombro.
—¿Me estás diciendo tú que no lo sabías? —ante el sonido quejoso de Roberto, Mirion suspiró—. Si, bueno. Eneas siempre me había dicho que… no podía enamorarse ni tener relaciones con nadie porque… el ya tenía una mujer predestinada —Mirión observó significativamente a Roberto y éste, aunque un poco desconcertado, asintió como dándole a entender que lo había comprendido—. Sin embargo, cuando conoció a Kazla, pareció que… no pudo controlarse ante sus encantos. Admito que es una mujer hermosa. —Robby gruñó, afirmándolo pero demostrando también su malestar. Mirion le sonrió, apretándole la mano, sin duda el soldado estaba de su lado—. Al poco tiempo, ella le informó que estaba embarazada y que el hijo era suyo.
—¿Y era verdad? —se apresuró a preguntar Roberto. Esa era otra de las dudas que le carcomían por dentro.
Mirion se encogió de hombros, negando con la cabeza.
—En realidad, no lo sé. Solo puedo decirte que Eneas decidió casarse con ella. Cuando le pregunté en que estaba pensando, él me respondió literalmente: «Eso hago, pensar, pensar por mi mismo». Nunca podré olvidar esa frase.
Roberto asintió, entendiendo un poquito más lo que había sentido Eneas. Su infancia… el dolor, la soledad. Alzó la vista para observarlo al otro lado del lago. Eneas se apoyaba en la pared, con una pierna flexionada y plantando la suela del zapato en la roca. Mantenía sus brazos cruzados y una expresión molesta mientras respondía a la acalorada conversación de Beliat con pequeños y cortos gruñidos. Desde allí no podía escuchar la conversación pero suponía que el gigante no estaba muy emocionado con ella.
—¿Cómo terminaste casado con Beliat? —preguntó Robby, era algo incómodo de formular, pero si habían llegado hasta allí, suponía que Mirion estaba dispuesto a contarle todo.
Mirion le apretó la mano, volviendo a colocarse la trencita tras la oreja ya que con algunos movimientos de cabeza había vuelvo a su posición original.
—Yo lo pasé muy mal… —susurró casi inaudiblemente, Robby tuvo que acercarse un poquito más para entenderlo—. No daba pie con bola, en realidad, llegué a pensar en suicidarme.
—¿Eh? Pero… —se apresuró a decir Roberto, un poco preocupado.
—Tranquilo —le aseguró Mirion, con otra de sus sonrisas—. El problema más que la boda de Eneas, estaba en mi propia inseguridad. Siempre había tenido miedo de mí mismo, de mi Elemento. El fuego es el Elemento más temible entre los cuatro habituales. Yo… había causados incendios y hasta… quemé a… mi pequeño Sharon. Cuando ese día me levanté de la cama… y lo vi a los pies de ésta… todo ennegrecido… y-yo…
Robby alzó la mano, apretando fuertemente los ojos. No quería seguir escuchando nada más acerca de pequeños perritos quemados.
—Por favor, sáltate esa parte.
Mirion tragó saliva y asintió, un poco desconcertado por su actual falta de control.
—Perdona… lo que decía. Yo… tenía miedo de mí mismo y el día después de que Eneas se casara yo… creo que la depresión no me dejó pensar. Estaba solo en mi cabaña, chillé y lloré como una mujerzuela desvalida… ahora lo recuerdo y realmente siento vergüenza de mí mismo.
Roberto le sonrió, dándole una palmadita con la mano libre en las dos que aun mantenían agarradas.
—Bueno, yo no suelo llorar mucho pero… cuando siento que voy a explotar lo hago. Si es humillante conseguir un poco de calma con ello, pues muy bien. Creo que es más masculino admitir algo que esconderlo y llorar a hurtadillas. Es un cúmulo de sentimientos que tienes que echar fuera, te aseguro que hasta el hombre más macho que hayas conocido… —ambos miraron directamente a Eneas, para después reírse—, también lo ha hecho.
Mirion asintió.
—Puede que sí, pero… la cuestión es que no pude controlar el fuego que hay en mí. Cuando me di cuenta ya estaba todo en llamas y lo peor fue que… al estar yo solo involucrado en el incendio pensé que… lo mejor sería morirme allí.
—¿Eres idiota? —gritó de repente Roberto, liberándose de la mano de Mirion para cogerlo de los hombros y sacudirlo—. Si ese bastardo se había casado, hay muchísimos hombres más en el mundo… —tuvo un pequeña pausa—, o mujeres. No puedo creer que pudieras pensar así.
Mirion se soltó, con una expresión entre molesta y comprensiva.
—Lo sé. Beliat entró en la cabaña, me sacó a rastras y me golpeó durante una hora entera. A causa de eso, yo casi no podía caminar de la paliza pero él, terminó con la parte derecha de su rostro quemado.
Roberto asintió, ahora confirmando que lo que había creído una quemadura, realmente lo era. Podía entender porque Beliat llevaba esa melena ondulada que le cubría casi toda la cara y el cuello. Solamente trataba de ocultar las quemaduras.
—Supongo que realmente te quiere.
Mirion sonrió con un cierto toque de calidez que sorprendió a Roberto. Así que el fondo, Mirion también amaba a Beliat.
—En los siguientes dos años, él estuvo cuidándome, protegiéndome, consolándome. Al principio, cuando por fin pude entender que lo amaba con locura y así se lo hice saber, no quiso corresponderme.
—¿Por qué no? —preguntó desconcertado Robby.
—Porque creía que solo quería calmar mi conciencia por esa quemadura que tenía. Pero… con unos cuantos golpes de cama, le hice comprender lo que en verdad provocaba en mi cuerpo. No recuerdo una erección más grande que la primera vez que me tomó en el patio de armas.
Las mejillas de Roberto se encendieron como si fueran dos antorchas. Alzó las manos y las sacudió bruscamente frente a la cara de Mirion.
—¡Exceso de información! —¿porqué todo el mundo tenía que contarle intimidades que él no quería saber? —. Pero aun así… Beliat sigue poniéndose celoso por Eneas, ¿cierto? —Robby suspiró—. ¿Es que todos los hombres de este mundo son así de posesivos?
Mirion rió, dándole suavemente con el codo en las costillas. Tenía una expresión entre dulce y pillina. Roberto sonrió tontamente, hasta con esa cara Mirion era hermoso.
—Beliat es un caso perdido, le estaré sin hablar un par de horas más y después haremos las paces. Sobre Eneas… nunca lo he visto así de celoso por nadie. Ni por Kazla. Es más, nunca recuerdo que él discutiera con ningún otro hombre a pesar de los constantes coqueteos de esa mujerzuela que tiene por esposa.
Vamos si Roberto no lo sabía bien. Hasta a él intentó llevárselo a la cama, también admitía que era una idea tentadora, pero… suponía que ahora mismo, solo tenía ojos para Eneas. Se había propuesto conquistar al gigante, y lo conseguiría.
—No quiero hablar de Kazla, si me lo permites —continuó Roberto, oliéndose bajo el brazo para ver si estaba sudado, bufó cuando el tufo llegó a su nariz—. Necesito un buen baño y ese lago parece perfecto.
Mirion le sonrió, alzando una mano hacia el lago como indicándole que nadie lo retenía para hacerlo. Roberto hizo un gesto con la cabeza para despedirse cuando una idea cruzó por su mente. Se agachó y cogió esa florecilla rosa del suelo, antes de pensarlo la colocó sobre el pelo de Mirion.
—Eres hermoso, nunca dudes de ello. Una persona cálida y cariñosa. Eneas fue un imbécil al no prestarte atención y supongo que Beliat muy listo por esperar su turno. Haz las pases con él pronto.
—Gracias —susurró Mirion un poco descolocado por tantos halagos juntos.
Roberto le sonrió por última vez antes de darse la vuelta. Su primera idea fue ir directo al lago pero cuando alzó la vista, se encontró con la cara contraída de Eneas, que lo miraba como si quisiera despellejarlo vivo.
—¿Qué crees que estás haciendo?
Robby alzó una ceja, sin poder creer que ese maldito gigante pudiera enfadarse por el mero hecho de ponerle una flor en el pelo a Mirion. Cuando el soldado se colocó a su lado para defenderlo, Beliat cogió a su marido del brazo, tirando de él.
—Ven ahora mismo —demandó, estirando de Mirion como si fuera una muñeca de trapo.
Roberto no daba crédito a lo que veía. Sin duda en ese mundo eran todos unos brutos sin consideración.
—Estáis chiflados si os pone celosos la relación casi de hermana y hermano que hemos empezado a tener Mirion y yo.
La palabra hermana correteo por la mente de Eneas como si fuera una palabrota. Después simplemente agarró a Robby del brazo, acercándolo a él.
—¿A que vino eso? —ladró, claramente refiriéndose a la flor—. Os hemos estado observando, al principio Beliat se lo tomaba a broma, pero cuando os cogisteis de la mano casi saltamos a separaros de los pelos si hubiera hecho falta.
—¿Y mí me llamas mujer? —se rió—. De los pelos… Mirion es demasiado hermoso como para cogerlo de los pelos. —Roberto se sonrojó un poco al pensar en esos cabellos plateados tan bellos—. No he visto un hombre tan guapo antes.
Eneas gruñó, soltándolo y dándose la vuelta. Roberto no dudaba de que estuviera intentando controlar su mal humor.
—Te prohíbo que te enamores de Mirion —Eneas se giró, mirándolo de reojo—. Ni de él ni de nadie.
Que delicioso era oírle decir esas cosas. Aunque solo fueran palabras y frases sin un significado aparente, era lo único que le daba a Roberto la fuerza y el valor suficiente para seguir adelante.
Robby se acercó lentamente, y apoyó, reuniendo toda su fuerza de voluntad, ambas manos en el pecho de Eneas. Pudo sentir los golpeteos del corazón del gigante, que parecía desenfrenarse cada vez que se acercaba más. Sus propios latidos retumbaban en sus oídos.
Así que… por lo menos, conseguía que Eneas se pusiera nervioso. No era la reacción exacta que él quería, pero… reaccionaba a él y eso era un avance.
—Eneas… —murmuró lentamente, el gigante tragó saliva con dureza, gesto que animó un poquito más a Roberto—. No me enamoraré de nadie más porque creo que ya tengo alguien en mente.
—No —dijo Eneas, distanciándose un poco de él—. No sigas por ahí. Ahora no.
Roberto se agarró al Nour de Eneas, estrujándolo entre sus manos y evitando que se fuera.
—Tú no quieres tener nada íntimo conmigo, pero prohíbes que me enamore de otro. Recuerda que un día me cansaré de este juego. Cuando esté en mi límite tendrás que decidir, tendrás que escoger a una persona por completo y renegar totalmente de la otra. —sonrió cuando la cara de Eneas se ensombreció, a la vista se veía que no era algo agradable para él—. Piensa en Kazla y piensa en mí. Piensa con quién no puedes seguir adelante sin él. Piénsalo.
Eneas lo miraba fijamente, ese chico… había cambiado desde la primera vez que lo conoció. Aun tenía la imagen de Robby gravada en su mente. Esos ojos azules temblando de terror, ocultándose tras su cuerpo mientras un círculo de aldeanos trataban de apedrearlo. Su débil cuerpo sacudiéndose pegado al suyo. Y ahora habría que verlo para creerlo. No solo era capaz de amenazarlo y contradecirlo, si no que… el maldito intentaba provocarlo.
Y maldición si no reaccionaba ante esos hermosos ojos azules. Todo su cuerpo le pedía coger al chico y encararlo contra la pared, estrellarlo contra las rocas y tomarlo duro desde atrás. ¿Como sería poseer a Robby? Eneas tragó saliva ante la deliciosa y desquiciante idea. Era la primera vez desde que había conocido al chico que estaba teniendo problemas para contenerse.
La siguiente opción de Roberto casi lo hace ver en blanco y negro.
El chico se quitó el Nour, después lo lanzó junto a la camiseta al suelo, cuando comenzó a desabrocharse los pantalones, Eneas ya no respiraba.
—¿Qué… qué haces? —pudo preguntar, relamiéndose los labios secos con anticipación.
Roberto alzó los ojos hacia él, tan profundos y lascivos que el corazón de Eneas volvió a funcionar a trompicones. Cuando Robby le sonrió y se bajó la última prenda que le quedaba, dirigió su cuerpo hacia el lago con un movimiento ligero, rápido, como un felino.
—Al lago, por supuesto. Tú puedes echar una cabezadita si quieres, yo prefiero un largo y relajante baño.
Eneas se quedó sin palabras. Se levantó los rizos que le caían por la cara, pasándose la mano por la cabeza. Sentía el sudor bañarlo, estaba demasiado nervioso. ¿Dormir? ¿Con Robby paseándose desnudo frente a él, bañándose en ese lago transparente, con la luz haciéndole brillar el cuerpo y con ese pequeño y duro trasero justo en su cara?
Eneas gruñó cuando sintió la dolorosa erección presionándole la parte delantera de sus propios pantalones. Sin duda, toda su decisión de ignorar al chico estaba completamente predestinada a fracasar.
¡Estaba condenado! Y ese chico alzaba la guadaña sobre su cabeza.
Estas que te sales, vaya dos capitulos (el de Msm y este) y novedades sorprendentes,pues que Eneas reconozca poco a poco su atracción por Roberto ya va siendo ... necesario, jajajaja.
ResponderEliminarAdemas estos dos nuevos personajes dan juego,sobre todo a la perspectiva que pretende Roberto tener de la vida de Eneas,lo aclara bastante ¿no?.
Bueno,el siguiente será cuando lleguen al sitio de la epidemia y se verá el peligro que pueden llegar a pasar.. y ese rey Angus a ver que tal.
Sobre los nombres, sorry pero no me he percatado... apenas conozco demonios pues me junto con gente que son angelitos...jejejeje.
Bueno, te dejo sorprenderme en cada capitulo como hasta ahora,guapa.Muacks.
Vaya tenemos a un don juan, Eneas debe tener el elemento atracción, media Gea a caído bajo sus encantos y Roberto que piensa que le es sexualmente indiferente a Eneas, si supiera como de salvaje y bruto se lo quiere tirar.
ResponderEliminarPero bueno amo los celos de Eneas me encantan los hombres así aunque suene medio machista, pero los amo arrogantes, posesivos y serios, sí soy un fenómeno lo sé pero no se puede evitar.
Roberto esta jugando muy bien sus cartas, de apoco le esta haciendo ver como será su vida si él se marcha.
Los nuevos personajes me parecieron fascinantes,
y me sorprendió que Kazla y Karel fuesen hermanos.
Espero con ansias el próximo capítulo besos que estés bien cuídate.
Me encanta este capitulo, tan bien escrito, con tantos detalles que se puede cerrar los ojos y casi tienes una escena de cine.....ummm se nota que me ha gustado no? pero no es de extrañar a estas alturas de la pelicula ya sabes que me gusta y mucho como escribes. La introduccion de los nuevos personajes ha sido tan sutil y suave que ni te planteas de donde han salido ni porque, aunque daran mucho juego y gracias a ellos podremos entender mas a eneas y su mundo. Y por ultimo ese humor que respira todo el capitulo es....sublime, una delicia.
ResponderEliminarPd: yo ni sorry, ni me he dado cuenta....directamente no sabia lo de los nombres (cuanta incultura jaja)pero lo soluciono con san google y para la proxima ya no me pillas. Oooooh!mi hija si lo sabia jo!
y la poesia muy bien....es lo que tiene el amor a todos nos hace poetas.....como decia mi profe de literatura:de poetas y locos todos tenemos un poco....es una lastima que mi gane el lado de la locura....y se acabo por hoy que parece que me han dado cuerda.Besitos
ResponderEliminarVaya fati, los nuevos personajes me encantan y weno, lo de que Kazla y Karel son hermanos no me sorprendió, pues después de que dijeran que tienen la misma sangre no había muchas más opciones jajaj
ResponderEliminarA pesar de que fue muy sexy, no me gustó mucho que el pobre Robby tuviera que ir en el regazo de Eneas, como si fuera un debilucho o una niña, pero en fin..
Uff nena y no te lo tomes a mal, pero la escena de la flor en el pelo con Mirion me pareció muuuuy demasiado mariquita jajajaj dios ¿Robby dijo que está empezando a tener una relación hermana-hermano con él? xDDD eso fue demasiado en mi opinión, por más gays que sean ¡son tios! yo diría más bien que su relacion es fraternal, no de hermana-hermano :S:S:S También creo que se han cogido mucha confianza para conocerse desde hace menos que unas horas, pero weno, tu eres la que manda y el ritmo lo tienes que marcar tu, además que hay personas muy extrovertidas que hacen amistad muy rápidamente
Muchos besos y no te tomes a mal nada de lo que dije que lo digo con cariño vale?
Sigue así wapa!
Ah y lo de los nombres la verdad no tenía ni idea, lo que pasa es que supuse que Eros se lo habías puesto por el dios griego "Cupido" y Eneas por el protagonista de la Eneida, el héroe que huyó de Troya y cuyos descendientes Romulo y Remo fundaron Roma..
ResponderEliminarLos demás nombres ni siquiera me lo planteé, y tampoco estoy muy puesta en el tema de demonios aunque debo reconocer que es muy interesante jeje
Ah y oye, tengo mucha curiosidad sobre una cosa.. es que el tema me encanta:
Cuando en el manga, Kakashi le explica a Naruto el tema de los elementos, le dijo que el elemento fuego es débil frente al de agua y fuerte contra el viento, y creo que esto tiene lógica. Entonces ¿por qué dices que el fuego es más fuerte que el agua?
Cuqui!! Me salgo... me salgo >.< Que verguenza, jeje.
ResponderEliminarSi bueno, Eneas va cediendo poco a poco, aunque él no quiera dar el último paso, ya va sintiendo necesidad por Robby, en el siguiente, arg, me lo guardaré pero vaya... seguro que os gustará jeje.
No estoy muy segura si en el siguiente llegan a Küs o no... pero pasarán cosas bastante importantes... un acercamiento entre Robby y Eneas y dos encuentros un poco extraños...
Nadie se dio cuenta de los demonios, pero bueno, nadie pensaría por ejemplo que un nombre tan hermoso como Mirion pudiese pertenecer a un ángel caído jaja XD
Bueno, no se si te sorprenderé de aquí en adelante, pero te juro que lo intentaré. Haré mi mejor esfuerzo!!
Nos vemos, cuqui, gracias.
Kiku!! Esto... Elemento Atracción!! jajajaja XD Dios, no sabes el ataque de risa que me dio cuando lo leí... dios que fuerte XD Sería una frase estupenda para algún comentario ingenioso dentro de la novela, te tomo la expresión, es buenísia XD
ResponderEliminarPero bueno, él único que ha amado a Eneas en realidad ha sido Mirion, porque Kazla... eso no es amor, y lo de Robby, bueno es su alma. Pero después... se ha criado bastante solo. No creo que Eneas pudiese ser considerado suertudo en ese asunto UU
Si, Robby es un poco ingenuo en ciertos momentos, pero es que la frialdad de Eneas no le deja ver mucho más allá, creo que es normal UU
A mí también me gustan los tipos posesivos, serios, con un toque de frialdad. Y reconozco que llevas razón, algunas personas pueden pensar que es un pensamiento machista pero... en realidad no lo es. Bueno, eso creo yo UU
Me alegro que te gustaran los nuevos personajes, parecen que no han tenido todo el éxito que yo esperaba, pero los amo tal y como me han salido XD
Gracias Kiku, tu coment ha sido realmente esperanzador, gracias! T_T
Iso!! Dios... de verdad te ha gustado tanto?? No sabes lo feliz que me haces. Yo disfruto por el mero hecho de escribir, pero si alguien me dice estás cosas, me hace sentir realizada, como que el trabajo duro ha tenido recompensa. Gracias Iso.
ResponderEliminarSobre eso de la película, no es la primera vez que lo escucho. He estado pensando bastante en ello ahora que lo has mencionado, y creo que esa sensación se crea a raiz de mi forma de escribir. Ha diferencia de muchos escritoras que le gustan centrarse en las descripciones de los alrededores, yo me suelo centrar en los movimientos, pensamientos y miradas de los personajes, eso hace que parezca como en las películas que los enfoca centrándose en detalles importantes o un plano por ejemplo, de una mano cogiendo a otra... bueno, estoy empezando a delirar XD
Ese es el porqué metí en este momento a Mirion y Beliat, para poder facilitar un acercamiento entre Robby y Eneas, pero no se muy bien si he terminado por llevarlos correctamente. A lo mejor tendría que haberles dejado más tiempo no sé... pensaré como llevar los siguientes capítulos.
Iso, me halaga mucho que menciones los toque irónicos... me gustan los comentarios ingeniosos, además, disfruto mucho cuando un libro homoeróticos abusa de ellos. Me gustan... intento también aplicarlos a mis novelas, me cuesta pero por lo menos he conseguido que tú lo aprecies, gracias.
Tu hija sabía lo de los nombres de demonio?? Vaya niña tienes!!! XD Felicítala de mi parte jajaja XD
Nunca una madre deja de aprender de sus hijos, si, si... no espera, el refrán no era al revés? jajaja XD
Gracias Iso, realmente muchas gracias, con comentarios como este, cualquiera se animaría a seguir escribiendo con todas sus fuerzas. Gracias.
Ita!! Vaya palazos que me has pegado durante todo el coment jajaja XD
ResponderEliminarPero me has hecho pensar mucho... a ver... voy a intentar exponer mis razones y lo que quise transmitir en el capítulo. Por favor, con total sinceridad, dime si se entiende lo que estoy diciendo o debería intentar arreglarlo en los próximos capítulos... empiezo.
Sobre lo de Robby el caballo... eh... Puse a Robby montando con Eneas, porque... en principio Roberto no sabe montar a caballo... creía que era evidente pero... crees que debería mencionarlo en el próximo capítulo?? No se... además, que esos caballos no son los que hay aquí, como leíste en la descripción que dí... Robby sentía un poco de precaución con Cerbero.
Relación de Mirion y Robby.
Mmm... creo que ha sido mi culpa por no exponerlo bien entonces pero... Mirion es... un gay un poco... amanerado. Aunque sea un guerrero pierde un poco de aceite. Robby conforme lo conoció se dio cuenta de esto. Y sobre la flor... fue un cúmulo de sentimientos, Robby se sintió mal por Mirion y bueno... él no tiene nada en ese mundo, nada con el que consolar a nadie, y como Mirion es un poco demasiado... femenino en ciertos términos, pensé en la flor. Puede que se vea muy mariquita... pero es que así es como me imagino yo a Mirion XD Muy mariquita XD
Sobre el comentario de hermana y hermano, jajaja Robby lo decía de forma irónica!!! Como riéndose por los celos infundados de Eneas y Beliat. Si te fijas, a diferencia de otras ocaciones, Eneas no sacude a Robby porque en este caso... no es Mirion el que trata de "seducir" a Robby, si no que sería Robby el que "atacaría" a Mirion.
Vamos... que lo de hermana lo dice en tono irónico, vaya. Supongo que es mi culpa, tenía que haber añadido alguna indicación que reafirmara mi idea, lo siento.
Lo de la confianza... Robby está solo, todos los demás hombres son serios, grandes y bruscos. La única persona más o menos delicada que ha conocido es Mirion. Ya lo había visto algunas veces en el patio de armas y en realidad, Roberto sintió una afinidad impresionante con Mirion desde un principio. Por decirlo de alguna manera, y creo que hice referencia a eso en el capítulo. Mirion es el único de todos los hombres de por allí que en cierta modo se parece un poco a él (y no me refiero a lo de ser amanerado, eh?)
Por lo demás, Robby entra cautelosamente, él pregunta pero dice claramente que si Mirion no quiere contestarle no tiene porque hacerlo.
El carácter de Mirion es cariñoso, suave, como bien dice él, parece una niñera más que un jefe de batallón XD
Siente un poco de lástima por Robby, que está solo y también afinidad por el rechazo que le da Eneas, aunque no sea igual que el que recibió él.
Mirion también siente afinidad por el chico, a parte de que bueno, ya te digo que se han visto antes más de una vez. Cuando empiezan a hablar. Mirion es la primera persona que le dice las cosa claras a Robby. Después de que durante toda la novela, le digan las cosas a medias y llegue un hombre que por fin le suelte las cosas a la cara... como no quieres que Robby, con lo solo que se siente, no empiece a apreciar al soldado?? XD
De todas formas, creo que no me he expresado bien en el capítulo. A lo mejor debería haberlo llevado de otra manera más... no sé. Con más tranquilidad... dándole las misma pausas lentas que el principio de la novela. Aunque tengo que reconocer que ya estaba harta de no avanzar...
Ita, me has hecho pensar mucho, creo que llevas razón en muchísimas cosas, y otras la culpa es mía por no expresarlas bien.
Me gusta, por favor, en los próximos capítulos, sigue dándome tus opiniones con sinceridad, intentaré replantearme tus dudas y exponerlas. Después de que leas este comentario, si aun piensas que no llevo razón en algo dímelo. Me lo volveré a pensar, a ver en cual lugar me equivoco.
Realmente necesito a personas sinceras. No creas que me vas a molestar por algo así, al revés, te lo agradezco. Yo aprendí a escribir por comentarios como este. Gracias.
Sobre el segundo coment....
ResponderEliminarSobre Eros y Eneas, llevas razón, decídí basarme exactamente en eso, en algo así como héroes, los nombres de Roberto y Beatriz, fue simplemente porque me gustaban las abreviaturas jajajaja, que simple soy XD. Y sobre los demás, fuí buscando nombres de demonios que tuvieran algo que ver con el personaje en sí. Me gustan mucho, son raros pero hermosos. Mirion me enamoró desde el primer momento en el que lo ví.
Lo del fuego, también culpa mía. No me refiero a que sea el más fuerte en comparación con los otros. Si no por así decirlo es más temido o peligroso.
A ver... sabes que los aldeanos y nadie fuera de la realeza puede utilizar la magia. Si alguien entrara a hacer daño a una aldea, si la ataca con agua mira... jodería... con viento mira también... con tierra... tampoco quedaría muy bien, pero el fuego... arrasa. Siento que sería el elemento más temible de los cuatro. A parte, Miríon también se refería a peligroso por la persona que lo usa. Él ya dice que le pasaba él, hasta estuvo a punto de morir por su propio elemento.
Creía que lo había expresado bien, lo siento Ita T_T
En el próximo intentaré currarmelo mejor!! Gracias por todas tus preguntas. Muchas gracias!!
Lo del caballo: lo que pasa es que yo lo vi más desde esta perspectiva… Imagina lo siguiente: Eres Eneas y estás pendiente de si os asaltan… ¿cómo vas a enfrentarte a los malos y a proteger a Robby al mismo tiempo? Me pareció una incoherencia en ese sentido, nada más. Ese fue el razonamiento que se me ocurrió. Lo siento si soy retorcida, pero así es como lo vi. Evidentemente si Robby no sabe montar, no sabe y punto, sería completamente absurdo hacerle montar si no sabe jajaja… tienes toda la razón aquí, no caí en la cuenta, sorry
ResponderEliminarLo Mirion… siendo así vale, por lo visto no me di cuenta de hasta qué punto pierde aceite, solo me lo imaginé como un soldado que no tiene constitución de armario y que es simpático y muy guapo, jajaja. Si es taaan mariquita como dices entonces todo el conjunto cobra mucho más sentido.
Si quieres que te diga la verdad, aunque lo mencionaste en el capítulo, no recuerdo que se haya hecho mención de Mirion antes. Supongo que será por leer un capítulo por semana, los detalles se olvidan. (Deberías verme con la historia de Gothic –segu en su blog. A veces me vuelvo loca de remate solo para descifrar si el personaje que aparece en un sueño o en otro ya ha aparecido antes por esta misma razón).
Si la personalidad de Mirion es tan carismática, no me extraña que entrara en confianza con él enseguida :)
Por supuesto que te iré dando mi opinión y con mucho gusto sobre cualquier cosa :D Ni se te ocurra ir más despacio… llevas un buen ritmo, no estás yendo deprisa ni nada de eso, enserio, es solo que hubo cosas que no entendí bien..
ResponderEliminarLo del elemento la verdad es que sí. En fuerza destructora, el fuego es el peor de todos, por supuesto. Solo tenía curiosidad por saber si te referías a eso o a que, de entre agua y fuego, ganaba el fuego xDD. (Ya me extrañaba que fuera eso lo que querías decir, ¡entonces aclarado! )
Ah y oye, referente a la historia que contó Mirion sobre cuando casi muere: creo que deberías repasar el relato porque lo de Sharon no está muy claro. Quiero decir que capté lo básico, pero a duras penas entendí que estabas hablando de un perro ¿o era más de un perro? Míralo, porque creo que ahí ha pasado algo (semánticamente hablando, no me refiero a la historia del perro propiamente dicha).
¡Por cierto!, se me acaba de ocurrir que nunca has mencionado qué carrera estaban estudiando Roberto o su hermana en la universidad. ¿O lo hiciste? Supongo que será algo que les pueda ser de utilidad aquí en “la Edad media” o al menos a Robby, ¿no?
Jajaja sería divertido que Robby hubiera estado estudiando medicina, así le haría la competencia a Eneas con los enfermos de la epidemia jajaja… pero bueno, hablando en serio, supongo que lo mencionarás en algún momento, ¿verdad?
Es un dato muy importante, pues dice mucho de una persona, de sus intereses y aspiraciones, sus sueños...
Jajajaja XD Es que la novela de Goth, bueno su forma de escribir es hermosa, pero enrebesada. Supongo que es normal que te pierdas si lo lees por semana. Yo por desgracia, escribo más rudo. No estoy diciendo que lo haga peor que ella, no soy tan pesimista XD Pero Goth usa un estilo diferente, escribe más bello y se basa mas es descripciones exteriores. Yo soy ruda y más práctica. Son estilos diferentes, supongo.
ResponderEliminarSobre los asaltos... no lo pensé así, pero ahora que me lo replanteo, con más razón querría Eneas tener a Robby bien cerca de él, no?? Pero ya te digo, que es mi culpa por no mencionar que Robby no sabe montar a caballo. Haré una mención encubierta de este tema en el próximo capítulo jajaja XD
Mirion, a ver... no me gusta poner personas amaneradas en mis novelas. Yo soy mas de machos XD Pero... Mirion aunque sea un tanto mas mariquita que los otros sigue siendo un guerrero fuerte. Pero claro, el toque dulce, su cara hermosa y que no puede ser más pasivo... bueno, Robby se lo nota por encima la ropa.
Además, tienen algo en común. Aman o han amado a Eneas, y este los ha mandado al carajo XD
Me alegra que me hayas entendido, de verdad tuve miedo de haberme expresado tan mal en el capítulo.
De todas formas, Ita, por favor, de ahora en adelante sigue hablándome tan directamente, nunca dudes en preguntarme o reñirme por algo. Simpre aceptaré las críticas, siempre.
Gracias.
Mmm... suponía que lo del fuego era por eso. Por eso te expliqué que no me referia a mayor o menor fuerza uno contra otro, si no a la destrucción de alrededor. Pero es comprensible que te hicieras esa pregunta, sobre todo con lo influenciadas que estamos con Naruto las dos jajaja XD
ResponderEliminarSobre Sharon, me refiera a un perrito claro, pero es que... me da tanta lástima que lo dejé porque venía bien con el sufrimiento de Sharon, pero puse a Robby contárdolo porque realmente no me apetecía hablar de ese tema. Amo demasiado a los animales como para ser tan cruel. Aunque... ahora que lo leo, si que quedó algo confuso... rápido?? Puede que tengas razón. Lo tendré en cuenta.
Sobre la carrera de Robby, ahora que lo dices... que por cierto me sorprendiste un montón. Creo que no, solo dije que era de letras, creo recordar, pero nada más. O de ciencias... no, de letras.
Para poner que era médico debería ser ciencias, pero... pongo a Robby como alguien de clase media, dudo que tuviera el dinero para estudiar una carrera de médico... pensé en algo así como publicista o... literatura... no lo tengo muy claro... tu que crees que estaría bien?? Supongo que medicina no me gusta... le quitará un poco de protagonismo a Eneas, además de que las cosas son muy diferentes en ese mundo, así que tampoco serviría para mucho. Pero otras cosas... para solucionar problemas en esa "edad media"... arg!! No tengo ni idea, pero es una maldita buena idea por tu parte Ita, muchísimas gracias.
A ver si alguien lo lee y opina, podría ser bastante curioso...
gracias nena.
Me encanta Robby xD tan sexy e inseguro
ResponderEliminarMadre mia 21 pag me duelen los ojos @_@
Pero aun asi lo disfruto *¬* XDDD vaya masoca q soy
Espero nuevo cap ^^ Se enta poniendo mejor
Jajaja lo de médico lo dije de broma, la verdad es mi loca imaginación los vio a los dos en Küs discutiendo sobre como tratar a los pacientes y me partí de risa, pero solo era una tontería..
ResponderEliminarSi, le dijo a Karel cuando estaba explicandole lo de la espada que se consideraba un hombre 'de letras', pero esa expresión es muy ambigua. Alguien que estudiase matemáticas también le habría dicho algo parecido a Karel dentro de ese mimso contexto..
La verdad es que estaría muy bien que aprovecharas eso para enriquecer el personaje de Robby.. supongo que para encontrarle aplicación a sus estudios en este mundo habría que investigar un poco en internet, pero quizá se te ocurra algo que valga la pena (y no olvidemos que a Bea tambien la puedes aprovechar)
Las posibilidades son muchas! ;)
Gracias fati por tus dulces palabras y si mi hija es total como su madre! jaja pero ella mas lista y guapa, ahora en serio le gustan los demonios buenooooo angeles caidos ya le podian gustar mas las matematicas. Y si eres muy grafica y yo muy cinefila....el tandem ideal
ResponderEliminarale! Robby es sexy, ingenuo, y encantador. Me gusta, me siento un tanto identificada con él XD Aunque si tengo que pensar en alguien rematadoramente atractivo siempre será Eneas con sus rizos mojados y escultural cuerpo el que pase por mi mente jajaja XD
ResponderEliminarSi fueron muchas páginas, este será más corto porque tengo que escribir también MSM (tiemblo de miedo)
Espero que también disfrutes igual esta semana, muchos besos y gracias!!
Ita. Bueno, se supone que Bea estaba empezando la uni, así que no creo que sepa mucho XD Y Robby, realmente no tengo ni una pista de que le puede ser útil. Tendré que pensarlo cuidadosamente, aunque prefiero centrarme en la acción, la honestidad, sexo y otra vez acción jajaja XD
ResponderEliminarAdemás, ayer que no pude dormir, me puse a pensar que pasaría en los siguientes tres libros. Que son los únicos que por ahora tengo en la cabeza.
Y me vino a la cabeza una idea malditamente buena, tanto que... me muero por escribirla, me tendré que atar las manos para no empezarla antes de terminar esta. "Lluvia de lágrimas" quiero escribirla pero ya!! Los protagonistas serán Guiyi (el rey de Kasmor)y Sharon, ains...
Bueno, bueno, que me enrollo, ya lo veréis más adelante XD En los próximos cuando aparezca Guiyi podréis haceros una idea, me muero yo misma de las ansias XD
Después vendrá "Lágrimas de Fuego" con el Rey Supremo Angus de prota, "Lágrimas Enterradas" con Hemar de prota, este no lo conocéis, es el Rey de Kalhgeing, ains...
Ita, perdona por contarte tantas paranoias, Dios, como te lio con mis tonterías, perdóname, nos vemos después!!
Iso!! Todas las madres piensan que sus hijas son más guapas y listas jajaja Todo lo que hace el amor maternal jajaja XD
ResponderEliminarY bueno... supongo que si, que las matemáticas le vendrían mejor, pero no es malo que le guste leer y curiosear, eso alimentará su intelecto e imaginación. Ponla un día a escribir, a lo mejor te llevas una sorpresa y tu hija promete jajaja XD
Me voy pitando a escribir, que quiero guardar por escrito algunas ideas para diversos libros trás este, como le dije anteriormente a Ita... la emoción me corroe. Lo que puede hacer una noche de insomnio.
Gracias por pasarte!!
Hola Fati, hubiera jurado que ya te había dejado mi comentario sobre los nuevos capitulos, pero bueeeh aqui va de nuevo.
ResponderEliminarLos capitulos me encantaron, los celos de Eneas son pfff y suelo recuerdo la imagen mental que tengo del gigante ¡Cielos! <> jajajaja
Ahora también tengo que reconocer que en esta ocasión los comentarios aclararon mucho la situación.
Tampoco me quedo claro el porque de Eneas y Robby en el mismo caballo o la flor con Mirion pero tras leer tus explicaciones, tooodo quedo perfectamente claro en mi cabeza.
Un saludo y espero con ansias el siguiente capitulo.
Por cierto, respecto a Mordisco a Mordisco, cuando Neo rechazo a Raven y este le dice que nunca lo olvidara... o ¡Dios, que fuerte!
Yushe!! Ya estaba yo pensando donde te habías metido XD
ResponderEliminarBueno... pues por lo visto, no me expliqué todo lo bien que quería. Supongo que a veces doy demasiadas cosas por sentado sin pensar que posiblemente hay personas que no piensan como yo, tendría que haberlo aclarado todo. Seguramente, una vez que cojunte el libro y lo... por decirlo de alguna manera, remodele, arreglaré cositas como estás. En realidad estoy pensando en escoger éste como primer libro para intentar editarlo, si es que eso es posible XD
A mí también me gustan los celos de Eneas, me gustan los personajes machotes y posesivos aunque haya gente que piense que son machistas. A mí me gustan!! T_T
Gracias por tu comentario, a ver como salen estos dos el próximo domingo, todavía estoy trabajando en ellos y me da algo de miedito jajaja XD Además que estoy teniendo problemas con el de LH, eso de intentar que ambos mantengan la misma narrativa que desde un principio después de tantos años... hay Dios, se me va a caer la cabeza de lo que me duele.
Xao, nena, gracias.