CAPÍTULO 8
Entrada: xx/xx/xxxx
Nunca le pregunté que le pasaba, el porqué de su sufrimiento. Creía que mi
ángel tenía una voluntad bondadosa, suave, dócil… pero hoy, lo vi en su estado
más primitivo.
Admito que me sorprendió por unos momentos, estuvo luchando durante varios
minutos contra tres lobos, él sólo y los mantuvo a raya.
Su forma de moverse era deliciosa, esa agilidad antinatural, los gestos de
sus manos cuando parecía bailar sobre las baldosas del dormitorio. Pero lo que
más me trastornó fue el brillo de sus ojos. El rojo que yo amaba ahora brillaba
amenazante, de una forma aterradora y letal. Su piel sudaba riachuelos carmesí,
todo él estaba bañado en una mezcla macabra de sangre.
Sé que tenía que haber acudido en su ayuda desde el primer momento, era
bastante evidente quién había mandado a los lobos y qué
quería hacerle a mi ángel oscuro cuando lo atrapara.
Cuando nos deshicimos de ellos y salté a abrazarlo, estaba llorando. Un
hombre tan masculino y bello como él, no debería derramar unas lágrimas carmesí
tan horrorosas. Tenerlo ahí entre mis brazos, después de esa batalla, me
resultaba sensual.
Extraña y malditamente sensual.
Me siento patético, pero todavía mantengo grabada en mi mente como lo tumbé
en el suelo y lo tomé. Sus chillidos entre dolor y placer chirriándome en la
cabeza. Lo follé como nunca lo había hecho.
Me estoy volviendo loco… este hombre me está volviendo loco.
* * * *
Raven se removió en la cama,
llevando su mano directamente a la cintura. ¡Como le dolía! Tenía un gran moratón,
pero al no ver vendas ni nada a su alrededor, supuso que no sería nada grave.
Se incorporó como pudo, quedando
infinitamente más tranquilo cuando observó el cuerpo de Neo a su lado. Ambos
con solo unos pantalones anchos y metidos en calor gracias a las sábanas de
pelo.
El Alfa no tenía buena cara. Su
expresión era de dolor, sus brazos parecían estar en tensión igual que su
cuello, en el cual podía verse un músculo tirante. Su pecho estaba cubierto de
vendas, es más, éstas ya comenzaban a teñirse de rojo nuevamente. Su rodilla
flexionada. Algo le pasaba también en la pierna.
No parecía tener muy buena pinta.
Con un suspiro de alivio, a pesar
de todo, Raven se acercó a él, tendiéndose de lado y levantando su brazo por
encima de la cabeza de Neo.
Comenzó a acariciarle el pelo,
deslizando lentamente sus manos por él. Así, dormido y quieto, parecía
completamente indefenso, y por algún motivo él solo deseaba quedarse a su lado
y protegerlo.
Pasó su pulgar despacio por
debajo de su ojo, rozándole lentamente la mejilla de lado a lado. Era tan
atractivo. Su cara era masculina pero tenía un toque dulce que le suavizaba la
expresión. Solo con mirarlo y lo único en lo que podía pensar era en besarlo.
Raven le cogió de la barbilla con
fuerza y encajó su boca sobre la de Neo, besándolo con intensidad. La otra boca
sintió el contacto, se movió unos segundos, paró y volvió a agitarse,
correspondiendo aquel beso.
Neo ahora despierto, se movió un
poco aun adolorido, pero aun así, alzó sus brazos e intentó controlar el movimiento.
Se agarró al oscuro cabello y apretó más la cabeza contra la suya.
De pronto, sus manos se vieron
sujetas contra la almohada. La mirada del vampiro casi lo dejó sin aliento.
Fría, seria, pero sin embargo, con una intensidad que le dejaba claro algo:
deseo.
—¿Por qué no me sueltas? —preguntó
Neo un tanto confundido. Este era el otro lado de su sexy marido. Y no es que
le molestara, pero no era el momento.
—Cállate un rato —fue su
contestación.
Raven apretó más las manos de Neo,
cogiéndole la barbilla con la otra e interceptando todos los movimientos.
Tampoco eran muchos, contando el estado en el que se encontraba el lobo. Y
aunque lo fueran, Raven tendría la fuerza suficiente para frenarlos y eso Neo
lo sabía.
¿Para que luchar? Se dejaría
hacer. Sintió como lo besaba, como una lengua firme pero suave se adentraba en
su boca y le exigía caricias. La pierna de Raven pasó sobre su cuerpo,
colocándose encima. Se preocupó en no reposarse en él, sin embargo, Neo podía
notar aquel sentimiento de posesión, Raven le estaba diciendo que era suyo, y
él no pudo más que sonreír, dentro suyo ya lo sentía, no hacía falta que
intentara imponérselo de esa manera.
Pero aquel derroche de hombría
por parte del vampiro le gustó, no estaba mal de vez en cuando ser el mimado,
el tranquilo, el que recibe la atención. Levantó un poco más la cabeza y se
dejó besar, más suavemente, aceptando sin ningún problema aquella posición.
Raven también se dio cuenta de
aquel cambio, y que el lobo no era lo que había pensado en un principio. De
verdad que deseaba poseerlo en aquel momento, hacerlo gemir y disfrutar como él
mismo lo había experimentado antes. Pero aquel, sin duda, no era el momento
adecuado.
—¿Cómo estás? —preguntó,
retirándose y echándose a su lado, despacio para no mover mucho la cama.
Neo lanzó una risita.
—Siempre es mejor tarde que nunca
—bromeó, notando la cara contrariada de Raven—. Hecho mierda. Pero no te
preocupes, dentro de tres o cuatro días, estaré como nuevo. Igual que vosotros,
también tenemos una regeneración más rápida que la de un humano.
—¿Qué pasó exactamente? Lo único
que recuerdo es haberme dado un golpe en la cabeza y ser aplastado por ese lobo
que me cargué.
Neo giró la cabeza, observando
seriamente a Raven por unos momentos. Era tal la intensidad que éste último
desvió la mirada. No sabía muy bien a que había venido, pero había confianza y
orgullo en ella. Eso estaba claro, lo había reconocido como alguien a su nivel
y Raven torció una amplia sonrisa.
Era evidente, él era fuerte,
tanto o más que Neo. ¿A que venía esa aceptación, ahora?
—Salieron huyendo. Desde el
principio no tuvieron ninguna posibilidad contra nosotros. Pero esta vez, han
conseguido que tengamos bajas considerables. Por otro lado… —siguió, casi
ignorando el encuentro de miradas anterior—, tardé un poco en darme cuenta de
que se hacía de día. Por mi culpa casi te conviertes en un pollo frito ahí
fuera.
Raven hizo una mueca. No era una
idea que le gustara mucho. Tampoco le agradó la comparación. Si el lobo no estuviera
convaleciente se hubiera llevado una ostia, o por lo menos una mala
contestación.
—Supongo que te las arreglaste,
todavía sigo entero y sin ninguna parte de mi cuerpo carbonizada.
Ahora fue turno de Neo para
arrugar la cara.
—Dejemos de ser tan específicos.
La idea realmente me resulta espeluznante —dijo alto y claro, sin saber
exactamente lo que esas palabras podían significar para alguien como Raven. Por
supuesto, no añadió nada a lo dicho por Neo, aun así, sintió de nuevo ese
extraño calor en el pecho—. No recuerdo quién nos ha curado. Las únicas que
saben de medicina son mi nana, pero murió en el primer ataque. Dayira, que no
creo que esté en condiciones para ello y Aisha. Dayira la ha estado enseñando,
pero para una humana es algo un poco más difícil.
¿Su nana… antes de ayer? El
vampiro se mordió el labio, intentando no aparentar lo contrariado que se
sentía. No recordaba haber escuchar nada sobre un entierro, aunque tampoco
conocía cuales eran las tradiciones de los licántropos. O puede… que no quedara
nada que enterrar.
Neo tenía que ser alguien
bastante fuerte de corazón para poder aparentar estar tan tranquilo después de
que alguien querido hubiera sido asesinado. Era admirable la fuerza de voluntad
de ese hombre. Si él estuviera en su lugar… si le hicieran daño a su familia…
no sabría muy bien que reacción podría tener.
—No has sabido nada sobre tu
amiga, ¿verdad? —miró hacia la ventana, completamente cerrada y dejando ver esas
líneas rojas entre las aberturas que advertían claramente que aun era de día—.
Puedo ponerme algo y salir a preguntar. Creo que…
—Pollo frito —se rió Neo,
sabiendo que aun era de día.
Raven cerró los ojos y se
contuvo, recordándose una y otra vez que estaba convaleciente y una ostia suya
podría romperle definitivamente todos los huesos que tenía a medias. Respiró y
optó por la ironía.
—Sé que eres muy lento. Así que
no te lo tomaré en cuenta —Neo en vez de enfadarse, sonrió—. He dicho, ponerme
algo. Normalmente si nos tapamos con una prenda oscura y no dejamos que nos dé
directamente la luz del sol, no pasará nada. Además, los corredores están
techados, si me mantengo pegado a la pared ni siquiera me dará la claridad.
—Es bueno saberlo. Nunca sabes en
que situación vas a verte más adelante —soltó un profundo y hastiado suspiro—.
Después dicen que es difícil matar a un vampiro.
Raven se levantó de la cama,
abriendo su maleta y buscando alguna ropa que ponerse, ya tendría tiempo más
tarde de colocarlo todo en su sitio.
—Creo que… lo difícil es
pillarnos, no matarnos. Hay muchas formas de asesinarnos pero… ¿Quién sería lo
suficientemente fuerte como para acorralarnos? Solo vosotros habéis
representado alguna amenazada. O más bien, vosotros sois los únicos lobos que
nos han cazado hasta casi extinguirnos.
¡Uh oh! Neo sabía reconocer un
resentimiento al momento. Aunque era lógico que pensara así, si no lo hiciera,
técnicamente no tendría corazón. Mmm… que le bombeara o no, eso ya no lo tenía
muy claro.
Tosió un poco incomodo. Vale,
bien. Ya sabía que Raven pensaba así y que lo hubiera aceptado como amante no
quería decir que le perdonara todo lo anterior. También podía llegar a pensar
que si lo admitía, él también reconocía que era un hecho doloroso pero
necesario.
No todos los vampiros eran como
él. Podría ser arrogante, creído, irónico, a veces hasta resultar terriblemente
ofensivo, pero Raven tenía un sentido del deber y el honor del que los demás miembros
del clan Shadow carecían.
Ahora recordaba que pensó lo
mismo de Nel cuando lo conoció, aunque éste le resultaba un tanto más cobarde
que su hijo.
Cuando lo pensaba, no recordaba
que su vampiro hubiera temblado ni una sola vez ante él. Ni titubear siquiera.
Menos en la cama, pero ese era otro asunto.
Siempre le había echado valor, le
había encarado como si no fuera nadie a su lado. Podría resultar algo
intolerable y egocéntrico para otros, pero para él, era valor, coraje, fuerza,
conceptos que en estos días muchos habían olvidado.
Raven se volvió, esperando alguna
respuesta idiota por parte del Alfa, pero lo que se encontró fue una cara
seria, un rostro pensativo que lo hizo fruncir el ceño. ¿Era bueno o malo que Neo
pensara?
—¿Quieres que te coja algo para
ponerte o irás así?
Neo bostezó, intentando
incorporarse en la cama. Ahora que empezaba a moverse parecía como si sus
músculos reaccionaran mejor que antes, aunque eso sí, el dolor cada vez iba a
más. ¡Diablos, ni que se estuviera muriendo!
Él mismo se dobló la rodilla y
achuchó las caderas hasta el borde del colchón, consiguió sentarse en él,
temblando cuando el frío del suelo caló las plantas de sus pies.
—Nah —dijo con un gesto de mano—.
No tengo frío, mi piel ya está lo suficientemente caliente. Con los pantalones ya
voy bien. Ahora solo queda… —se apoyó en la mesilla e intentó levantarse, un
calambrazo en el costado lo hizo apretar la mandíbula—. Oh, joder.
Raven terminó de meterse el jersey,
ya que él sí que tenía frío, cuando vio por el rabillo del ojo a Neo de
trastabillar. Se acercó rápidamente, cogiéndolo de las axilas y levantándolo.
Se pasó uno de los brazos del lobo por el cuello para poder sostenerlo.
—Vaya, hecho mierda es poco —comentó
con una media sonrisa Raven, recordando la definición propia que se había dado
el lobo antes.
Neo se rió con ironía.
—Pareces feliz, capullo. ¿Así me
pagas que estuviera un día entero en la cama contigo cuando te hiciste esa
brecha en el hombro?
Raven quedó pensativo, tirando un
poco más del cuerpo flojo de Neo para ver si podía andar, por lo menos, lo
suficiente para llegar a donde estaba Dayira.
—Recuerdo que fuiste muy
considerado. También cuando me follaste sabiendo que sí, tenía una brecha en el
hombro. Deja que te de las gracias —ironizó, tirando un poco más de él.
Neo se encogió, le dolía las
costillas y la herida del pecho como mil demonios. Apretó la boca y cerró los
ojos, tomando aire. Su mano libre fue directamente hacia la cintura de Raven,
agarrándola con tanta fuerza que el vampiro tuvo que presionar los labios para
no escupirle un insulto.
Se lo calló, el lobo solo
intentaba agarrarse, era eso o caerse de bruces al suelo. Al final, el vampiro
optó por la opción más fácil. Lo dejó de nuevo sentado en la cama.
—¿Qué haces? —preguntó Neo,
respirando más tranquilo cuando los músculos de su estómago y de su pierna
izquierda dejaron de tensarse por la presión y el movimiento.
—Tú no estás en condiciones de ir
a ningún sitio. —Raven no tenía que ser médico para darse cuenta, Neo estaba
mucho peor de lo que quería hacer ver. Necesitaba mantenerse acostado y no
moverse bajo ningún concepto. Esa herida sangrante de su pecho no le daba buena
espina, esperaba con todo el corazón que no empezara a darle problemas.
Suspiró—. Quédate aquí, iré y preguntaré que ocurre. Si quieres puedo llamar a
alguno de tus amigos, o… lo que sea.
Neo sonrió, le hacía gracia la
dedicación que le prestaba Raven a pesar de sus gestos desinteresados. Bien,
ahí tenía ante su cara a un vampiro amable. Que repicaran las campanas.
—El cuarto de Dayira es la puerta
continua a éste. Estaba bastante mal. No puedo quedarme aquí sin saber si ya se
recuperó. Tengo que ir con ella, es importante. Me necesita.
Impacto. Raven clavó sus afilados
ojos en Neo. ¿Importante? ¿Cómo de importante podía ser esa mujer para él? ¿Lo
suficiente como para romperse un costilla con tal de ir a verle su preciosa y linda
cara? Apretó el puño e intentó tranquilizarse. Era su amiga, casi su hermana le
había dicho una vez. Era normal, lógico, era… frustrante para él.
Intentó ocultarlo como mejor
podía. Era patético por su parte celarse por alguien como Neo. Era un lobo, y
podían estar casados, podían sentirse en la gloría cuando lo hacían juntos,
pero más allá de eso… ¿Qué había? ¿Se amaban? Por supuesto que no.
Puede que algunas veces él lo
hubiera pensando. Que Neo comenzaba a ser alguien importante en su vida. Que
tal vez comenzaba a sentir cariño por él. Una cosa era eso y otra, amor. ¿Qué
era el amor? Ni siquiera lo sabía.
Antes de darse cuenta, cogió a Neo
en sus brazos, levantándolo y pegándolo a su pecho. Vaya, con lo grande y
fuerte que estaba y no pesaba nada. Bueno para él, pocas cosas podían llegar a
pesarle lo suficiente para que lo notara.
—Si te vas a poner así, entonces
yo te llevaré. Contra menos esfuerzos hagas, antes te recuperarás —Raven tosió
disimuladamente y echó la cabeza hacia otro lado, lo suficiente para que el
Alfa no pudiera vérsela—. Eres una molestia, idiota.
Neo no contestó al momento.
Estaba algo avergonzado. Bien, no era normal que un tío como él, grande,
fuerte, y… bueno, fuera cogido en brazos como una princesa. Seguramente por el
calor que sentía en sus mejillas estaría sonrojado. Ahora entendía un poco la
humillación que sintió Raven cuando lo cogió en brazos también.
Podía comprenderlo, pero en su
caso no se sentía humillado, más bien le hacía gracia. También la contrariedad
entre la amabilidad que mostraba Raven y su desesperado intento de parecer
completamente inmune a todo. Le parecía adorable.
Cuando lo conoció, era como un
pollito que acababa de salir del huevo. No se había relacionado con nadie que
no fuera un vampiro, ni siquiera sabía de la guerra que había entre ambas
razas. Ahora era todo un hombre, y seguía evolucionando, él podía notar ese
cambio, casi podía palparlo. Bueno, seguramente cuando estuviera mejor lo
palparía de otra manera.
Pensar en eso lo excitó y poco le
importaba que su vampiro se diera cuenta.
—Cogeremos eso —dijo Neo, sacando
a ambos de sus pensamientos y agarrando un abrigo largo de cuero negro que
sobresalía de la maleta de Raven. Con un poco de esfuerzo, lo agarró y aun en
brazos del vampiro, lo pasó sobre su cabeza, tapando toda la carne que podía.
Las manos que lo sujetaban tanto en la cintura como por debajo de sus piernas,
también fueron ocultadas por la prenda—. Si fuera de noche, todos pensarían que
estoy volando —bromeó Neo.
Raven no pudo más que arquear una
leve sonrisa.
—Pues venga, lobito volador —se
mofó, llevándolo hasta la puerta y abriéndola. Encogió un tanto los ojos ante
la luz. Era muy suave y los rayos no llegaban a él, aun así la prenda le
ayudaba bastante. Se giró y pegado a la pared caminó unos pasos—. ¿Es este el
aeropuerto, piloto?
Neo gruñó, entre broma y queja.
—Creo que ya te estás pasando,
maldito vampiro arrogante.
—Gracias por el piropo. Tú
también me pareces asquerosamente gracioso.
Ambos se miraron unos momentos,
en silencio. Neo no pudo evitar romper a reír arrugando la cara levemente por
el dolor de su costado. Raven arqueó una sonrisa. Vaya, no estaba mal. A pesar
de lo que pareciera exteriormente, ellos estaban muy bien así.
El Alfa giró el pomo que tenía
justo frente a él, empujó la puerta y ésta se abrió. En su manada era bastante
normal no cerrar las puertas.
Ni siquiera se dio cuenta de lo
extrañado que estaba el vampiro. Se removió un poco y le hizo un gesto con la
cabeza para que entrara.
—¿Dayira? —preguntó, no muy alto
para no alarmarla—. ¿Hay alguien?
A la nada, la puerta del
dormitorio se abrió. Eric asomó la cabeza, su dedo justo sobre los labios,
muestra clara que no debían de hacer tanto ruido. Entraron en el cuarto y Raven
dejó caer a Neo sobre un blando sillón,
dejando que se hundiera en él. El lobo soltó un gruñido molesto mientras se
tocaba el pecho.
Dayira estaba en la cama. Parecía
descansar tranquilamente y no veía vendas ni nada importante a su alrededor.
Gracias a Dios, parecía estar bien. Aunque… había algo que no cuadraba.
El que no entendía la cara
confusa de Neo era Raven. ¿Por qué estaba así? Supuestamente esa chica estaba
bien. ¿Cuál era el problema?
—¿Qué ocurre? Creía que estarías
feliz al verla bien.
Neo lo ignoró, simple y
llanamente, su atención se centró en Eric, quién no había abierto la boca.
También había notado que intentaba con toda sus fuerzas no intercambiar
miradas. Estaba evasivo y eso solo ocurría cuando había algún problema que no
quería que supiera.
—Eric —dijo secamente, no era una
pregunta, era una orden.
El chico se rascó la mejilla, como
siempre hacía cuando algo le incomodaba.
—Se recuperará, solo son unos
cuantos golpes físicos. No es nada.
Neo entrecerró más los ojos,
mirándolo de forma tan intensa que hasta Raven pudo escuchar como el corazón
del otro lobo se aceleraba. Estaba asustado y nervioso, se podía oler
claramente en el ambiente.
Ahora mismo, el vampiro estaba
completamente perdido.
—¡¿Crees que soy idiota?! —gruñó
Neo, en un bocinazo que hizo dar un paso hacia atrás a Eric y que Raven lo
mirara sorprendido—. Dayira no hubiera permitido nunca que la hirieran de esa
forma, estaba casi muerta. Ni siquiera pudo moverse. Ahora resulta que
físicamente no está herida. ¿Entonces que es? ¿Qué tiene? No… espera —Neo se
pasó una mano por la cara, comenzando a ponerse blanco, su mandíbula se tensó,
sus labios carnosos ahora parecían dos simples líneas—. ¿Lo tiene? —dijo de
repente, alzando la vista de nuevo ante un inmovilizado Eric—. ¡¿Lo tiene?!
Eric abrió la boca, sin saber muy
que decir, como explicarlo. Un calambrazo en su cabeza lo hizo revolverse y
terminar de rodillas en el suelo. Se intensificó, dolía, dolía como mil
demonios.
—¡Basta! —gritó, agarrándose las
sienes—. Está bien, te lo diré. Pero basta —gruñó, sobándose la sien y
consiguiendo levantarse dolorosamente. Intentó centrar la vista de nuevo en su
Alfa—. Neo, no quería ser yo quién te lo dijera. No quería…
Para su sorpresa, Raven lo cogió
del brazo, apretándoselo con fuerza y haciendo que lo mirara.
—Deja de joder y díselo de una
vez, maldición —susurró, sin gritar, pero con un tono igual de amenazante que
el del Alfa.
A él le importaba una mierda
aquella mujer, pero para Neo era alguien importante. Si pasaba algo con ella…
¿Por qué mierda tanto secreto? ¡Que lo contara de una vez!
—Neo, Dayira lleva con ello mucho
tiempo. Por lo que ha podido ver Aisha, algo menos de un año. Seguramente… —se
mojó los labios al ver que la expresión de Neo no cambiaba—, se estuvo
medicando ella sola. Sin contárselo a nadie. También parece que su estado
inmunológico está muy débil y eso hace que cada vez tenga menos fuerzas. No
pudo resistir entrar dos días seguidos en segunda fase. Según… —intentaba
decirlo todo deprisa, quería soltarlo y que, con suerte, Neo no la tomara con
él—, Aisha, antes de dos o tres meses, ya no podrá transformarse más.
Neo apretó los brazos del blando
sillón entre sus manos. Éste crujió peligrosamente, si seguía haciendo eso
seguramente lo rompería. Raven fue a dar un paso hacia él. La frase que salió de
los labios de Neo lo frenó completamente.
—¿Cuánto tiempo?
Eric terminó bufando, se echó
contra el armario y miró al techo.
—Cinco, seis meses. Un año como
mucho.
Un ruido bajo, crujidos,
gruñidos. Raven se volvió hacia la fuente de todos aquellos extraños sonidos. Neo
mantenía la cabeza gacha, sus ojos estaban tapados con su flequillo dorado, sus
manos, tan tensas que podías ver los tendones tirantes en sus antebrazos.
Pero lo que más le sorprendió a Raven
fueron los oscuros círculos que se formaron en sus pantalones grises.
—Mierda… mierda… ¡Mierda! —gritó
Neo, en un aullido desgarrado.
Las lágrimas cayendo por su cara,
mojando sus pantalones. La desesperación y la ira en sus ojos, completamente
cristalizados. Rugidos y rugidos de impotencia y vulnerabilidad.
Raven estaba impactado. Nunca,
nunca se habría imaginado que pudiera ver un lado como este en Neo. Esa
desesperación no era propia de él, parecía que en cualquier momento iba a
levantarse y matarlos a todos.
Se acercó un poco, apoyando una
mano en su hombro. Tenía ganas de cogerlo y apretarlo contra él, sostenerlo
entre sus brazos hasta que se calmara. Como si fuera un niño y no tuviera nada
a lo que agarrarse más que a él.
Sin embargo, su reacción no fue
la esperada. Neo le guanteó la mano con una fuerza exagerada, impulsando su
cuerpo hacia atrás.
—¡Fuera! —rugió, mirándolo con
sumo odio—. ¡Fuera de aquí! ¡No me toques, no me mires! ¡¡Fuera!!
Raven no sabía que hacer. Estaba
quieto, muy recto, mirándolo con una seriedad excesiva. Sin embargo, su mano
temblaba. Ahora ya no quería abrazarlo, quería reventarlo a ostias.
Por un lado, el cariño que había
conseguido cogerle le decía que se quedara allí, que aguantara ese trato, que
solo estaba triste y amargado. Pero su orgullo, su orgullo le decía que se
fuera, que lo dejara comportándose así de miserable, que no merecía la pena ni
una pizca de su esfuerzo.
—Neo, que…
—¡Fuera! —volvió a gritar, con
una mirada que realmente le estaba advirtiendo que no se acercara—. ¡Sal de
este cuarto, asqueroso chupa-sangre del demonio! ¡¡Debería haberos matado a
todos cuando tuve la oportunidad!!
El vampiro lo miró completamente
impresionado. ¿Pero que diablos? Su cuello se volvió rígido y sus colmillos
amenazantes sisearon con agresividad. Sus ojos rojos refulgieron en la oscura
habitación.
—Juro que nunca olvidaré esas
palabras, Alfa —susurró con voz grave—. Nunca.
Y se volvió, agarrando la puerta
y saliendo del cuarto. A su espalda, aun podía escucharse el llanto y los
gritos desgarrados. Su pecho dolió.
* * * *
Un quejido ronco terminó con los
veinte minutos enteros, en los que Neo estuvo llorando. Eric apretó la boca
cuando lo vio desfallecer, caer hacia atrás y apoyar la nuca sobre el respaldar
del sillón.
Se acercó hasta él, con aquel
pinchazo que tenía en el pecho. Había sido completamente insoportable, estar
ahí, a su lado, sin poder tocarlo y mucho menos, consolarlo. Deseaba gritar al
cielo por tal injusticia, patear a la divinidad que había tenido el poder para
evitarlo y no lo había hecho. A las tres hilanderas del destino, que si de
verdad existían, se llevarían una buena patada en el culo.
Apoyó la mano sobre los cabellos
revueltos de Neo. Los acarició lentamente, apretando la mandíbula cuando los
restos de lágrimas en sus mejillas brillaron.
Esta vez se retiró, evitado
despertarlo con su toque. Se alejó todo lo posible y agarró el pomo de la
puerta. Ahora que se había quedado dormido, tanto por la impotencia como por el
estado de supremo cansancio en el que se encontraba su cuerpo, él podría salir
y buscar a ese vampiro.
No sabía muy bien como iban a
resultar las cosas, pero por ahora, contra más lejos estuviera de ellos mejor.
Por lo menos hasta que el Alfa aceptara la desgracia de su amiga.
Con el corazón en un puño, salió
al pasillo, despacio, sin hacer ruido. Se dio de cara con algo que nunca
hubiera esperado. Sorprendido, golpeó la llave de la luz, encendiendo la
bombilla del pasillo. Aunque era de día, todo estaba cerrado, Eric sabía que Neo
vendría con su vampiro y se había adelantado a los acontecimientos.
Ese mismo vampiro estaba ahí,
frente a él, apoyado en la pared de enfrente y con una cara bastante seria.
Tenía los brazos cruzados, aunque por las arrugas de su jersey gris oscuro,
sabía que había estado abrazándose a sí mismo, pensando.
—No te has ido —dijo Eric, no muy
seguro de cómo decirle que se marchara.
—Y diablos si debería haberlo hecho
—espetó Raven, arrugando los labios en una mueca asqueada—. Pero… no podía
irme, por muy furioso que estuviera, y menos… pudiendo sentir como lloraba. Por
veinte minutos enteros. Ha sido… espeluznante.
El lobo quedó algo sorprendido.
Nunca hubiera esperado aquella reacción por parte de un vampiro, era algo… ¿tierno?
Bien, Eric reconocía que esa palabra no pegaba para nada con Raven, aun así,
ese gesto había representado un cambio radical en la imagen que tenía de él.
Pensaba que era alguien desconsiderado y prepotente, un príncipe con demasiados
humos que se creía el Dios del mundo.
Ahora veía que no, o por lo menos
no era así con Neo. Que le importaba de la forma en la que fuera, ya que se
había quedado allí por él. Bien, si esa era la respuesta de Raven, él no tenía
ninguna exigencia que imponerle. Esto cambiaba todo lo que tenía pensado.
—No creo que lo haya dicho en
serio —y de verdad lo pensaba.
Raven levantó lentamente la
cabeza, mirándole con esos afilados ojos grises que podrían poner nervioso al
más valiente.
—¿Qué quieres decir?
Eric suspiró, rascándose
bruscamente la cabeza. Estaba indeciso, no sabía que hacer. Neo había demostrado
muchas muestras de cariño hacia aquel vampiro. Sabía que lo dicho anteriormente
era por el simple hecho de lo ocurrido con Dayira.
—La enfermedad de Dayira, es algo
que todavía no tiene cura. Ni siquiera sabemos exactamente que es. Lo único que
tenemos claro, es que… se transmite por… —tosió un poco, intentando no mirarle
directamente, ahora mismo tampoco le gustaba la tensión que recorría el cuerpo
del amante de su jefe—. Se transmite por contacto sexual con un vampiro.
Raven quedó algo impactado,
aunque exteriormente no lo demostró. Aun así, su pecho comenzó a doler de
nuevo. Algo más, otra razón que los convertía a Neo y a él en enemigos. Contra
más descubría, contra más experiencia y madurez adquiría, más se daba cuenta de
lo complicado que era todo para ellos.
De repente, algo pasó por su
mente, algo bastante desagradable.
—Entonces Neo, yo podría… a él…
Eric negó rápidamente con la
cabeza.
—Tranquilo, por lo visto, solo
las hembras de nuestra manada han experimentado este tipo de enfermedad. Los
hombres somos inmune a ella.
Raven se sintió completamente
aliviado, tanto que se arrastró por la pared, terminando sentado en el suelo.
Dejó escapar el aire entre sus dientes en un suspiro agresivo y acomodó el
brazo sobre su rodilla flexionada.
—Entiendo —fue lo primero que
dijo—. Entonces Neo piensa que… su mejor amiga está a punto de morir por el
mero hecho de que nosotros existimos. Por eso me ha dicho todo eso —arqueó una
sonrisa amarga—. Un pensamiento injusto pero totalmente comprensible.
Eric dudo, rascándose la mejilla.
—No creo que sea eso. Sí, lo
estaba pagando contigo, pero no por ser concretamente un vampiro. Creo que se
siente responsable.
—¿Responsable? —Raven levantó la
vista hacia el lobo—. ¿Por qué tendría que ser su culpa? ¿Se creé un santo? ¿Un
mártir que tiene que pagar por todos los pecados de la humanidad? Tanta pureza
me revuelve el estómago —se rascó la marca de su cuello, la señal de su
matrimonio y que… por fin, estaba comenzando a ponerse negra—. Hay que ser un
poco más egoísta. La felicidad y la justicia es muy bonita, pero no todo el
mundo puede ser feliz. La felicidad de unos, siempre recae en la tristeza de
otros.
Eric abrió la boca para
contradecir sus palabras, pero… terminó cerrándola. ¿Qué infiernos? Ahora mismo
le había recordado al Beta de la manada. Esa forma de hablar tan culta y
entregada le daba escalofríos. La filosofía no era lo suyo, él lo arreglaba
todo a puñetazos.
Aunque, esta cuestión era algo
diferente.
—Si al acostarse con Dayira, ésta
hubiera sido su compañera, nada de esto hubiera ocurrido. No se hubiera sentido
herida, abandonada y no hubiera salido sola. Era una presa fácil y Neo se odia
por haberla dejado estar separada de la manada por una semana entera. Creía que
si le dejaba espacio, podría aceptar la realidad —Eric apretó la boca—. No
sabemos exactamente como sucedió, hasta que el Beta no vino e intentó ver lo
sucedido a través de este incidente, no teníamos ni la más mínima pista de todo
lo que le ocurrió.
—Ya podría ese Beta haber visto
también los dos ataques a la manada —escupió Raven por lo bajo, comprendiendo
de todas maneras, que esas visiones no llegarían a él por deseo, si no cuando
estas mismas quisieran—. De todas formas, hablas como si… el sexo no hubiera
sido consentido.
Eric asintió, apoyándose en la
puerta y bajando un poco la voz al escuchar el crujido del sillón ante el
movimiento del pesado cuerpo de Neo.
—Por lo visto, fue una violación.
Y no me extraña. La mayoría de las mujeres afectadas por esa enfermedad han
sido violadas por miembros de tu familia.
El vampiro arrugó el ceño y lo
miró con furia, no pudo evitar lanzarle un gruñido de advertencia.
—Explícate antes de que te
arranque la cabeza.
Eric tragó saliva, un poco nervioso,
aunque no era para menos. Por un momento se le había olvidado con quién estaba
hablando. Raven se habían integrado en la manada de una forma tan fuerte, o por
lo menos con los amigos cercanos a Neo, que por un momento a Eric se le había
olvidado que aunque estuviera allí, seguía siendo un vampiro.
—Siento si he sonado brusco o
acusador. No estoy diciendo que todos seáis así. Pero… tienes que reconocer que
muchos miembros de tu clan, no actúan correctamente —no entró en detalles,
tampoco creía necesitarlo, por lo menos, al no haber muestra de ofensa en la
cara del vampiro suponía que lo admitía—. Eso hace que nosotros tengamos que
controlarlos y… como verás evidente, cada vez que ellos tienen a mano con lo
que vengarse, no dudan en aferrarse a ello.
—Cogen a vuestras mujeres cuando
las encuentran solas y las fuerzan —se dijo Raven a sí mismo—. Aun sabiendo que
después vosotros vais a matarlos. Es más, me extraña que esto no haya
repercutido en algo mucho más sangriento.
Eric soltó una risita circunstancial.
—No creas que no se ha intentado.
Pero Neo, nunca, nunca lo ha permitido. Una vez tuvo que rallar a una familia
entera para poder someterla a sus órdenes. Su hija había sido violada,
torturada y asesinada por un vampiro.
Raven encogió la cara dolorosamente
ante aquel descubrimiento. Ni siquiera quería imaginarlo, era realmente
horroroso. ¿Cómo podía su gente hacer algo así? ¿Cómo podían ser tan fríos?
Había durado poco, pero había estado odiando interiormente a los licántropos
desde que supo de su control hasta ahora. Patético por su parte. Y aunque su
orgullo doliera, los únicos monstruos que existían eran ellos. Seres que
necesitaban continua vigilancia, llevándolo solo a una conclusión: peligrosos,
violentos, sin sentimientos. En una palabra, inhumanos.
Raven se llevó una mano a la
frente, apretándosela con fuerza. No quería saberlo, le hubiera gustado estar
oculto en aquella mansión como antes de su veinteavo cumpleaños. Fue dar un
paso al exterior, y toda la verdad y crueldad de la vida cayó sobre él como una
cruz.
Se rió un poco, patético,
realmente era patético. Pero, había llegado el momento de cambiar. Lo que su
padre no había conseguido, lo que su hermano nunca pudo intentar, lo que Neo
había estado postergando por su benevolencia. Todo, todo recaería en sus
espaldas y él lo conseguiría. Nunca había perdido o rendido con algo que se
hubiera propuesto.
Podría con todo esto. Estaba
seguro que si alguien resolvería ese problema, sería él.
—Rallar —dijo de repente, sorprendiéndose
a sí mismo—. ¿Qué quisiste decir con eso de que Neo rayó a esa familia?
—Ah, fácil. —Eric bostezó, tenía
sueño—. ¿Recuerdas cuando Neo hace que me de un dolor de cabeza de mil
demonios?
Raven alargó los labios en una
sonrisa irónica.
—Si, es divertido.
—Divertido dice… que cabrón —susurró
Eric entre dientes, mientras mantenía una falsa sonrisita. Raven lo escuchó
pero no dijo nada—. Lo que decía, la verdad es que, se parece a como si
rallaras constantemente una pizarra con tus uñas en mi puta cabeza. Una y otra
vez, es… desquiciante, más que doloroso, sí, desquiciante.
Raven se pasó una mano por el
pelo, echándoselo hacia atrás mientras suspiraba.
—¿Y que hago ahora? —preguntó con
un gruñido bajo, decepcionado de no poder entrar en esa habitación y liarse a
ostias con cierto chucho que le había crispado los nervios.
Eric suspiró, rascándose de nuevo
la cabeza mientras pensaba.
—Bueno… creo que deberías dejar
que se tome su tiempo. Antes de hablar contigo, creía que lo que te había dicho
podría traer repercusiones peligrosas, pero ahora… nah. —dijo, meneando la mano
en señal de desplante—. Cuando se le pase el tabardillo, entra y habla con él.
El vampiro arrugó la boca,
mirándolo como si fuera un mísero insecto.
—Después de todo… ¿quieres que
sea yo quién entre ahí y me disculpe? —lanzó una risita amarga—. Será tu Alfa,
pero no el mío —su mirada, volvió a clavarse en Eric—. Yo estoy a su nivel, él
puede manejar la manada, supervisar mi clan, pero yo soy diferente. Soy su
igual, su compañero. Él no está sobre mí.
Eric suspiró sin ningún tipo de
contrariedad. Amplió las comisuras de sus labios y alargó su mano hacia el vampiro
sentado en el suelo.
—Eso no es lo que te estoy
pidiendo —esperó un poco ansioso por la reacción Raven. Pero este no dudó en
tomar su mano y levantarse, apoyándose de nuevo en la pared donde había estado
esperando la media hora anterior—. Como bien has dicho, sois compañeros. Tenéis
que estar juntos y apoyaros. Neo te necesita, ahora me estoy dando cuenta.
Siempre hace lo mismo —se echó el cabello hacia atrás, observando ahora el
techo con una expresión melancólica. Siempre, Neo siempre hacía lo mismo—. Solo
lo he visto llorar tres veces en toda mi vida.
Tres veces, pensó Raven. Neo le
pareció un hombre fuerte y duro desde que lo conoció, pero las apariencias no
lo eran todo. Quitándole todo ese orgullo y masculinidad que derrochaba por
cara poro de su piel, se encontraba alguien tierno y dulce. Alguien que aunque
pareciera indomable, podía dejarse mimar por menos de una caricia. Alguien
fuerte pero necesitado de muchísimo cariño. Se rió de sí mismo. Eran muy
diferentes, en lo único que se parecían era en aparentar ser fuertes por fuera
y ocultar su debilidad interior. Aunque las debilidades de cada uno eran muy
distintas entre sí.
—Supongo que una de ellas, fue
cuando su padre murió —comentó, recordando lo que había dicho Zoe el día
anterior.
Eric asintió.
—Esa fue la tercera. Gracias a
Dios, aunque se supone que lo vio todo, no recuerda nada. Además, yo no soy
nadie para hablar de ese tema. Si Neo quiere comentártelo, saldrá de sí mismo —aclaró,
adelantándose a la cara curiosa que estaba empezando a poner el vampiro. Estaba
claro que le interesaba mucho saber que había pasado, pero Eric no tenía nada
que ver con eso, así que no era nadie para contarle—. La primera vez que lo vi
llorar fue cuando su hermana nació. Su madre murió en el parto. —Raven hizo un
ruidito desaprobatorio con los dientes, olvidándose del asunto del padre—. Lo
recuerdo tirado de rodillas, al lado de la cama donde solía dormir su madre.
Aunque ahora parezca muy desvergonzado y libre, te aseguro que de pequeño era
un completo «niño de mamá», a tal punto de que te daban ganas de reírte de él.
La muerte de su madre fue un golpe muy duro. No hacía más que culparse a sí mismo
por su muerte. Ella no quería tener más hijos, pero él no hacía más que decir
que quería una hermanita, que quería una pequeña hermanita a la cual criar y
proteger.
Sorprendido, Raven no sabía que
pensar de eso.
—No es un deseo que suelan tener
los niños primerizos. Más bien es… raro.
Eric se rió con todas sus ganas,
olvidándose de los otros dos que aun seguían durmiendo en el cuarto de al lado.
—Puede ser, pero Neo es raro de
por sí —y se rió de nuevo—. Tiene un concepto de la felicidad y superación muy
extraño. Él decía que su padre era tan admirado porque tenía una mujer a la
cual proteger y cuidar. Como los licántropos podemos morir sin haber encontrado
a nuestra compañera, él tenía metido en la cabeza que quería una hermana para
protegerla. Pero… —se mordió el labio, contrariado—, cuando su madre murió en
el parto, el cielo cayó directamente sobre su cabeza. No dejaba de llorar, de
disculparse con su padre. Ni siquiera quería mirar a la pequeña Zoe. No quería
saber nada de todo aquel asunto.
—Entonces, algo le hizo cambiar
de idea y juró proteger a su hermana con todas sus fuerzas. Conclusión propia
de Neo —Raven ya lo tenía claro, era el camino que el Alfa seguiría.
Eric sonrió, pero terminó
soltando una risita burlesca.
—Te equivocas —sorprendido, el
vampiro lo miró fijamente. ¿Equivocado?—. Al mes escaso, su padre, el Beta de
la manada en aquel entonces, creyó ver algo y a diferencia del antisocial y
escurridizo que tenemos ahora, decidió ir por el mismo a ver si podía averiguar
algo más. Neo quedó a solas con el bebé. Por supuesto, su nana estaba ahí para
cuidarle. Sin embargo, eso no evitó que Neo entrara en el cuarto de la pequeña
y la cogiera en brazos. Se la llevó, la sacó y la soltó sobre la tumba de su
madre. Dejó al bebé sobre la fría tierra, lo recuerdo muy bien —comentó,
pasándose la mano por la cara como si la tuviera mojada—. Ese día llovía mucho,
estaba nublado y creo que cayó algún que otro relámpago. Neo empujó al bebé
contra la tierra. Gritaba que si había salido de su madre, volviera entrar, si
esto ocurría ella podría volver a la vida. Yo lo seguí, quería saber que estaba
planeando, conocía su pena y era mi mejor amigo, quería ayudarlo. Sabía que se
estaba equivocando pero yo quería…
—¿Quieres seguir? —se quejó el
Raven, hartó de tantas vueltas—. ¿Qué pasó?
—Ah, si… Zoe le mordió.
Raven alzó una ceja,
completamente escéptico.
—¿Con que dientes? Estamos
hablando de un bebé, Eric.
Eric lo miró intensamente
mientras sonreía. Le encantaba esta historia, quitando el fondo dramático por
supuesto. Pero era interesante.
—Zoe entró en fase, no sabemos
como, tampoco lo podemos explicar. Un licántropo no puede entrar en la primera
fase hasta los siete años, la segunda a los doce. Neo en aquel momento tenía seis,
ni siquiera él había visto algo así. Duró unos escasos segundos, pero lo
suficiente para que le mordiera y los pensamientos del bebé entraran
rápidamente a su cabeza.
Raven estaba completamente aprensivo.
¿Los bebés pensaban?
—¿Qué pensaba?
—Ayuda, socorro, más que una frase,
era una petición, un sentimiento de miedo y desconcierto. No entendía que
pasaba, porque aquel niño tan parecido a ella le estaba haciendo daño. Aun así,
hizo todo lo que estuvo en su mano para intentar que la ayudara. Ella sabía que
era su hermano —era bastante difícil de creer, pero bueno, el vampiro, viendo a
seres que se transformaban en lobo y su misma existencia, no podía ser tan hipócrita
como para ponerlo en duda—. Entonces Neo recordó la razón por la que le pidió a
su madre una hermana. Una mujer a la que cuidar y proteger. Se dio cuenta de
que la pequeña Zoe lo necesitaba. Así que volvió a recogerla y salió corriendo.
Recuerdo las ostias que le pegó su padre una vez que le contaron lo sucedido.
La niña se enfermó, se resfrió y sus pulmones se dañaron. Ha sido desde
entonces una niña un tanto enfermiza, por eso Neo la quita de en medio tan
pronto como puede.
—Y también, por eso, esa pequeña
niñata tiene ese complejo de hermano. Seguro que Neo la ha estado consintiendo
hasta la saciedad.
Eric asintió, dándole toda la
razón.
—Puedes hacerte una idea. Igual,
de todo lo que lloró cuando descubrió que podría morirse, menos mal que todo
salió bien. Esa fue la segunda vez que lo vi al borde de la locura. La tercera
ya lo sabes, su padre —carraspeó y se echó en la puerta, con una expresión
triste—. Lo único que le queda es Zoe y Dayira. Las dos mujeres que él juró
proteger con todo su ser. Ahora Dayira se le va y Zoe, con su débil cuerpo
seguramente tampoco dure muchos años. La vida no ha sido amable con él.
Raven agachó la cabeza, clavando
la vista fija en sus zapatos. ¿Llorar? ¡Por supuesto que lloraba! Le sorprendió
en un principio que lo hiciera, pero después de descubrir todo esto… ¿Cómo no
iba a hacerlo? Él solo, por la pérdida de su hermano, por su desaparición,
había llorando hasta quedar seco. Casi todas las noches, cuando se miraba al
espejo, no podía dejar de llorar. Puede que su cara no se moviera, que su
expresión no cambiara, pero sus ojos dejaban que las lágrimas se desprendieran
lentamente. A veces, ni se daba cuenta de que lo hacía.
Antes de percatarse de su
involuntario movimiento, ya tenía la mano sobre el pomo de la puerta. Lo soltó
al momento, retirándose de nuevo hacia atrás.
—Creo que debería dejarlo un
poco. Que se tranquilizara. Volveré al departamento y…
Otro crujido del sillón los avisó
a ambos de que Neo se estaba moviendo. Eric le hizo una señal a Raven para que
esperara y entró de nuevo el dormitorio, dejando la puerta abierta.
Neo estaba despierto, en aquella
posición, echado sobre el sillón con la nuca recostada sobre el respaldo, sus
ojos estaban alineados directamente hacia el techo. Los desvió unos momentos
para mirar a su amigo, sin embargo, volvió a su postura anterior.
Se mantenía quieto, ni siquiera
la expresión de su cara cambio.
Empezó a mover los labios,
lentamente.
—Raven —susurró. El vampiro que
estaba al otro lado de la puerta tampoco se movió, eso sí, su corazón bombeó
con fuerza. Pocas veces lo llamaba por su nombre, y la verdad es que le había
impresionado un poco—. Lo siento.
—¿Quieres que me acerque? —preguntó
secamente.
Neo sonrió, sintiendo como la
última lágrima se resbalaba por su mejilla.
—Eric se equivocó en algo —tanto Eric
como Raven se tensaron al escucharlo. Bien, encima había oído la conversación
que mantuvieron fuera, estupendo—. Antes también creía que lo único que me
quedaba era Dayira y Zoe, pero ahora… lo veo diferente —se secó bruscamente los
ligeros surcos de lágrimas que aun le quedaban, frotándose las mejillas y
despeinándose el flequillo—. Me di cuenta al escucharos hablar. Raven, a pesar
de todo, sigue queriendo proteger a su familia. No se rinde, aun después de
todos los golpes que se ha llevado al dar un paso fuera de esa mansión, todavía
mantiene su orgullo y lealtad hacia su familia. Creo que es admirable por su
parte —se rió un poco, con suavidad pero con un toque amargo—. Estoy harto de
parecer siempre tan fuerte, no soy inmune, por supuesto que me duele la muerte
de mi gente, el desprecio de toda la manada hasta que yo me mantuve en el
cargo, hasta que conseguí convertirme en el líder que todos dudaban. Y aun así,
pensaba que estaba vacío. Aunque consiguiera demostrarles a todos quién podría llegar
a ser, me faltaba algo —volvió a sacudirse un poco el flequillo, sin mirarlos
siquiera una sola vez—. Soy como un asqueroso chucho que solo se arrima a su
amo para que le quite las pulgas. Siempre mantengo una sonrisa en mi cara, una
posición justa y concisa, pero en el fondo, también tengo deseos de venganza,
furia, ira, también me gustaría matar de forma injustificada, solo por una
felicidad que yo mismo deseo. Pero eso no está bien, por eso necesito a alguien
que esté a mi lado, que me quiera y… irónicamente, me proteja. Me proteja
contra mí mismo. Contra el monstruo que puedo llegar a ser.
—Si tú eres un monstruo, amigo.
Todos lo somos —intervino Eric, extrañado por todos esos sentimientos de su
Alfa que habían salido a la luz por primera vez.
Él se las daba de que lo
comprendía mejor que nadie, que le conocía como solo Dayira lo hacía. Que era
alguien sumamente importante, su mejor amigo, una de todas sus fuerzas.
Ahora estaba completamente
perdido.
—¿Y que si eres un monstruo? —preguntó
Raven, entrando por primera vez a la habitación y alzándose frente a Neo,
mirándolo con seriedad—. Puede que lo seas, yo lo soy, todos lo somos. Yo
tampoco lo comprendía cuando empecé a ver como de verdad eran las cosas. A
decir verdad, me dejé guiar por ti. Cuando te paraste frente a mí y me uniste a
ti a la fuerza, me encontraba perdido, hasta tengo que reconocer que en un
recoveco de mi pecho estaba asustado, inseguro. Pensé en ti como alguien
superior, al que debía seguir, igualarte. Me imponías. Pero ahora sé que no
todos los lobos muerden.
Neo se echó a reír, con un poco
de sequedad, pero sorprendido por las palabras del vampiro.
—No todos los lobos muerden, ¿eh?
Raven se acercó, acomodando en un
movimiento limpio su mano en la morena mejilla de Neo. Le quitó algunos
cabellos del flequillo para que no le taparan los hermosos ojos azules y le
acarició el mentón, suavemente.
—Ahora mismo tienes el rabo entre
las piernas, gran Alfa. Te tienes miedo a ti mismo. A los demás. Al mundo. No
quieres estar solo. Lo único que deseas es no perder lo que ahora mismo te
queda. Tienes pánico a que algo nuevo te quite lo viejo, pero… puede que ese
algo, no sea tan indispensable como piensas.
—No lo es —admitió Neo—. Puede
que haya pasado muy poco tiempo desde que te conocí, pero tu has hecho que me
de cuenta de mucho de mis errores. Quiero que me reconozcas, quiero que te
quedes conmigo.
El vampiro formó una escasa
sonrisa, acercó su cara y rozó delicadamente con su nariz le mejilla del lobo.
Acariciándose contra ella, notando como el mismo Neo le devolvía el afecto con
el roce de su propia nariz en la oreja.
—Ahora me tienes a mí, Golden.
Tienes a tu hermana que te necesita. A Dayira, todo el tiempo que le quede. A Eric,
a su mujer. A toda una manada que espera por su Alfa. Que morirían si no lo tuvieran.
No dejes que eso te presione, tú eres tú. Un gran líder, una gran persona —volvió
a cogerle de la barbilla, separando sus caras para que Neo lo mirara a los
ojos—. Tu eres grande, Neo. No necesitas a nadie para conseguir tus objetivos.
Si tienes tiempo para lamentarte, haz algo. Cambia lo que quieras cambiar,
mejóralo. Lucha por todo lo que creas necesario. Sin dudas, sin
arrepentimientos. Lo que tú decidas, estará bien para nosotros.
—Me estás haciendo ver patético,
nene —dijo Neo, con una sonrisa de oreja a oreja y cogiéndolo de repente,
haciendo que se sentara a horcajadas sobre él.
—Ahora mismo lo pareces, Golden
—dijo, terminando con un arisco gruñido cuando se vio apretado entre las
piernas del lobo y los bordes del sillón—. Pero también me gusta este lado
sensible de ti.
Rave le cogió la cara,
apretándola como si Neo fuera un niño, y por el gesto de gracioso enfado que
tenía bien lo parecía. Cuando se hartó de torturarlo, se acercó y lo besó.
Raven lo cogió con fuerza de
ambas mejillas y apretó su boca contra la suya. Se echó hacia delante,
presionándole contra el respaldo del sillón. Cuando Neo comenzó a devolverle el
beso, soltó su cara y le agarró las muñecas, llevándoselas a su propio cuello
para que se sujetara a él.
Esta sensación de posesión
también estaba bien, y Neo por ahora se dejaba hacer.
A Raven le gustaría dominarlo
más, sentirlo completamente bajo él, aplastado en la cama por su cuerpo. Sentir
su fuerte espalda contra su pecho. Las duras y morenas nalgas contra su cadera.
Raven le mordió el labio,
llevándose un suave quejido por parte del lobo, que ya comenzaba de nuevo a
buscar su boca. Neo sacó su lengua y recorrió los finos labios del vampiro,
intentando besarlos. Raven terminó por echarse sobre él, apretándolo más y
controlando el beso. Dejándolo inmóvil bajo su peso, presionándole la cara con
sus movimientos. Completamente introducido en aquel momento.
Alguien tosió, disimuladamente.
—Siento ser un incordio pero… no
creo que este sea el momento —dijo Eric, en un tono serio pero con amabilidad.
No era una regañina.
Neo miró unos momentos hacia la
cama, después bajo la cabeza y la dejó descansar sobre el pecho de Raven.
Respiró hondo, menos mal que por su estúpido arranque no había pasado nada. Que
todo había salido bien por lo menos en ese sentido. Este vampiro significaba
para él más que un apoyo. Se había convertido en algo irremplazable, necesario.
Esta vez, Raven no le dijo nada,
simplemente lo rodeó con sus brazos y le acarició lentamente el cabello. Bien
que lo suyo nunca había sido ser cariñoso o amable, aunque ahora que lo
pensaba, más bien resultaba que nunca había necesitado serlo. Su familia le
había dado más cariño del que necesitaba. Su clan, una admiración excesiva.
Siempre le habían sobrado muchas cosas, así que no había sentido la necesidad
de devolverlas. Siempre había creído que tenía todo el derecho de recibirlas.
Fue después de conocer a Neo, que
se dio cuenta de qué también él podía desear dar su cariño y consuelo a
alguien. Sus manos desprendían una dulzura que ni él mismo pensaba que tenía.
—Neo… —susurró, notando como este
se movía un poco, pero negándose a alejarse del calor de su pecho—. A las
enfermedades se les puede encontrar cura. Ella ha demostrado que pueda ser
autosuficiente. Si tuviera alguna pista por la cual empezar, podría encontrar
una cura para esa enfermedad.
Eso si consiguió hacer que Neo
alzara la cabeza y lo mirara.
—¿A dónde quieres llegar? —no
quería emocionarse, no quería sacar ninguna conclusión, únicamente deseaba
quedarse allí y escuchar todo lo que su querido vampiro tuviera que decir.
Raven metió las manos entre el
cabello dorado, bañándoselas con él, notando como era algo áspero, como el
verdadero pelaje de una animal. Eso lo hacía mil veces más sensual.
—Verás, las vacunas nacen
directamente de la enfermedad. Los antídotos y medicinas se pueden crear a
partir de estas. A veces, hasta el mismo ser que produce la enfermedad, crea a
su vez un remedio que la contrarresta. Yo… —lo miró fijamente, no muy contento
con la idea, pero…—, si eso consigue aliviar tu pena. Puedo dejar que
experimente conmigo.
Neo abrió los ojos ampliamente,
sin creer a la conclusión que había llegado el vampiro. ¿Experimentar? ¡Ni que
fuera un conejillo de indias!
—Espera, no se si-
—Mira, a mí no me importa que me
saque sangre o… analice mi esperma, o que diablos sé yo —gruñó secamente cuando
la conversación empezó a ponerse tensa—. Supongo que nunca antes habíais podido
hacer esto. No podíais coger a un vampiro para analizarlo, tampoco pienso que
ninguno se mostrara voluntario. Pero ahora es diferente. No me pasará nada si
Dayira investiga un poco. Si consigue encontrar algo que le ayude, tú estarás…
—¿Harías eso por mí? —preguntó Neo,
mojándose los labios, un poco emocionado y sin saber que decir.
Raven torció una sonrisa. Dándole
un suave golpe en la mejilla, girándole la cara.
—No creas que lo hago solo por
ti. Yo soy responsable por mi clan. Ellos han hecho daño, nosotros provocamos
esta enfermedad. Si hay algo que esté en mi mano para limpiar el honor de mi
familia, no dudes que lo haré sin pensarlo.
Neo bajó la cabeza, ocultando la
sonrisa que se le había formado en los labios.
—Supongo que así eres tú. Y me
gustas de esa forma también.
El vampiro volvió a meter las
manos por su cabello, echándolo hacia atrás hasta que al final estiró de él,
levantándolo la cabeza del lobo y haciendo que lo mirara.
—Te llevo, descansa y después… —se
mordió el labio, calor, necesidad, tragó saliva y movió un poco la cabeza,
intentando concentrarse—. Hablamos después.
Raven se movió, bajándose de encima
y parándose a su lado. Un latido de corazón le golpeó dentro de la cabeza. Neo
volvía a sangrar, tendría que cambiar las vendas, pero para él… para él…
—Entiendo —el Alfa se levantó con
la ayuda de Eric y alzó los brazos hacia Raven, por supuesto, esperando a que
lo cogiera—. Todavía tengo sueño.
El vampiro sujetó a su lobo y
abrió la puerta despacio, moviéndose y evitando varios rayos de luz que se
calaban por el pasillo.
También tendría que dormir, a lo
mejor si descansaba, su arrebato de sed se aplacaría.
Se clavó los comillos y su propia
sangre se desprendió por barbilla. Gracias a Dios, Neo ni siquiera se dio
cuenta. Todo lo que tenía que hacer era descansar, eso era, descansar.
Querida Fati:
ResponderEliminarsensacional...
que morbo dan estos dos.
Estan llevandolo todo con tal elegancia,que creo que son favoritos de cualquiera que te lea, ainsss.
Mientras ,el argumento se vuelve mas intrigante por momentos,pues donde está el hermano? porque llama al padre de Raven,cobarde?y el ataque del otro clan o clanes los deja debilitados? y por si fuera poco esa enfermedad femenina de lobas violadas... aichhhh chica que intriga.
Sigue escribiendo pues esto está que arde,porfi...
Besos.
Me da penita este capitulo pero se nota la relevancia que tiene en la historia.
ResponderEliminarLeyendo lagrimas de hielo y una copa más es obvio que has cambiado tu estilo, ya no es tan de aficionados, es mucho mas refinado y completo, es por eso que realmente me intriga ver los giros que le darás a la trama para que esta evolución literaria que sufriste no sea tan evidente.
Bueno por fin podré seguir está historia que me fascino desde la primera ves que la leí. Hay tantas cosas que aún no están claras y lo que más me intriga es ese párrafo escrito en el diario del anterior Beta ¿se referirá a nuestros protagonistas? ¿que pasó con el hermano de Sasuke? ¿quien es el legitimo heredero de la manada de Naruto?
Esperaré con ansias la próxima actualización sigue así.
KIKU
jejejejeje, nunca me cansare de leer este capitulo, aunque yo queria que Reven se marchara y que su marido fuera luego con el rabo entre las patas a pedir perdon, pero hace mas de un año que me adapte a la idea de la sumision y la compresion, bueno, bueno , ahora si a esperar la continuacion.
ResponderEliminaraun puedo sentir a mi corazon palpitar, bun!, bun!, estoy segura que tal vez sufra un ataque cardiaco, pero valdra la pena, valdra la pena, XD.
kyaaaaaaaaaaaaaaaaa, final mente sabre que ams paso, kya!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, ha, si se te salio un kiba por algun lugar de la historia de Zoe, jejejejejeje, que recuerditos, yo tambien queiro una hermanita con complejo. kya!!!!
AMO ESTA HISTORIA!!!!!!!!!!!!!
Que capitulo taaan intenso.Cuantos misterios, y lecturas entre lineas y sobre todo cuanta entrega al otro....tanto deseo por cuidar al contrario y dicen que no se aman....ummm pues entonces no se que es pero si mezclas deseo, posesion, entrega, sumision, proteccion, renuncia de tu seguridad para ayudar a alguien que es importante para tu pareja etc.... pero que se yo!!muchos mordisquitos
ResponderEliminarQue tensión! Descontrol, dolor, rabia, pero también empatía y cariño.. Los dos son tan maravillosos que no sé cual es mi favorito! :P
ResponderEliminarMuy bueno el giro de los acontecimientos, una brutal enfermedad, sentimientos de culpa, impotencia y Raven ofreciéndose a ayudar como sea.. aunque por un momento pensé que al saber de las barbaridades de su pueblo, volvería al clan de vampiros a patear algunos culos. Supongo que eso puede esperar, pero es que ya estoy deseando que Raven imponga su autoridad ante ese clan de vampiros descontrolados y deje claro que no se toleran los abusos
Un beso! Voy a leer el otro!
Por cierto, cuando Eric le dice a Raven que Neo se siente responsable de lo que le pasó a Dayira, Raven dice que éste no puede culparse de todos los males de la "humanidad" y chica, no creo que usar el término "humanidad" sea adecuado aquí.. tal vez podrías cambiar la frase por "todo los males del mundo/ o todo lo malo que pasa a su alrededor" o algo así.. no sé
Cuqui!!
ResponderEliminarElegancia?? En serio...?? creo que yo lo definiría más como ternura. Si no estuviera escrito de forma tan ruda (porque mi forma es escribir es ruda, y yo lo admito XD) supongo que podría decirse que tiene exceso de azúcar XD
Jeje, el argumento es más simple de lo que parece, pero claro, el misterio está ahí XD
El hermano de Raven saldrá en el próximo, pero no será algo bonito de leer, te advierto UU
El ataque a la manada es bastante... problemático, pero jeje... ocurrirá algo que nunca os esperáis XD Será todo una sorpresa, ya lo veréis.
Enfermedad de lobas violadas?? Cuqui, que mal suena eso!! XD Pobre Dayira... arg!! Haré que gane por algun que otro lado... pobrecita mía UU
Está que arde?? El capítulo que viene será tranquilo con respecto al sexo pero... tendrá una escena medio rara que ya verás. Nos vemos y gracias por estar siempre pendiente de mí, preciosa!!
Kiku!! Toda la relación, es un capítulo un poco triste pero... se descubren cosas importantes que harán que tanto Raven como Neo vean las cosas de diferente forma.
ResponderEliminarEvolución literaria?? Me dan ganas de comerte a besos XD Pero me alegro mucho que hayas mencionado el cambio de LH y Copas... yo también estoy nerviosa por eso.
Quiero mejorar la narrativa de MSM, sobre el problema está en darle ese giro sin cambiar el toque superficial con el que está escrito la novela. Intentaré que solo sea la evolución en la narración lo que se muestre de aquí en adelante. Pero supongo que la forma de doble pensamiento que utilizaba para los fic y que evidentemente es clara en esta novela, siga intacta. Tengo un poco de miedo pero me esforzaré para que así sea.
Si, todavía hay muchos cabos sueltos. El párrafo es bastante misterioso pero hace referencia a algo que está por pasar, a... una escena en cuestión. Me muero por escribirla, es lo único que tengo claro desde hace dos años XD
Lo del hermano Raven... buff... verás verás, aunque ya se le ha hecho mención anteriormente, Dayira e Izan lo saben... vaya dos...
Sobre el legítimo heredero... no se ha que te refieres, porque Neo es el Alfa de la manada por derecho. Aunque ya contaré como va eso.
Gracias por leerme linda. Y por seguirme hasta aquí. Me siento un poquito importante y querida, aunque son humos que no debería darme. No es bueno que la tontería se te suba a la cabeza que después pasa lo que pasa.
Muchas gracias por todo, en serio.
Langui... jajaja XD Me gustaría saber a cuantas veces te refieres cuando dices que nunca te cansarás de leer el capítulo. Te lo habrás leído más veces que yo?? XD
ResponderEliminarSi bueno, mi primera idea era que Raven se marchara y que Neo fuera trás él, pero... entonces pensé... en las condiciones en las que se encontraba el cuerpo de Neo, tendrían que estar separados un par de días hasta que Neo pudiera levantarse de la cama. Raven no podría volver a su casa y entonces... bueno sería un cambio brusco y varios problemas para lo que venía a continuación. Supongo que cogí la opción menos problemántica.
Jajaja, de verdad estás tan desesperada por leer la continuación?? Je, supongo que si la esperas desde hace dos años, es un poco compresible. Hasta yo estoy nerviosa por no saber como conseguir que no se note el cambio de tantos años. Por favor, no me lo tomes en cuenta si se nota una ligera diferencia.
Un Kiba, maldita sea!! Si no es un maldito Sasuke, que por fín creía haberme librado de él, me sale un Kiba. Si no odiara las cuerdas me ahorcaría XD
Gracias Langui, es un comentario tan desesperado y a la vez emotivo. Has hecho que me subiera un calentón de adrenalina que no veas. Me muero por empezar el capítulo a ver que tal. Deséame suerte! Gracías!!
Iso!! Si, es un capítulo muy completo, con mucha información y entrega entre uno y otro.
ResponderEliminarAmor?? Es una palabra un poco... dificil de describir. Ellos sienten algo muy profundo, pero admitir al otro, o a uno mismo, que está enamorado... es bastante dificil. Puede que Neo mas o menos ya lo esté pensando, pero Raven... buff... ese es un poquito cabeza dura. Eneas y él parecen hermanos de carácter... bueno si los he creado yo y son mis niños, supongo que son más que hermanos jajaja XD
Ya llegará el momento en que se digan que se aman, en una escena de acción, entrega, protección y... ternura. No es que le quede mucho a la novela, ya lo verás más adelante, jeje.
Gracias por pasarte Iso, que feliz me haces cada vez que te veo. Muchas gracias por todas tus atenciones. Un día de estos tengo que mandarte un email comentándote algo que ya hablé con cuqui. Me gustaría saber tu opinión también. No lo hago ahora porque tengo el tiempo muy, pero que muy limitado, pero ya habrá tiempo para ello. Cuando se termine esta novela, tanto tú como cuqui me ayudaréis a decidir que escribir a continuación. Ya te mandaré las diversas ideas que tengo.
Gracias por todo Iso, muchas gracias.
Ita!! Después del comentario de LH, casi tenía miedo de leer este otro, jajaja XD
ResponderEliminarBien, el primer párrafo es bueno!! XD La verdad es que Raven y Neo son maravillosos, me da un poco de pena reconcer que algunos comentarios de ellos, no salen de mi cabeza, si no siguiendo más bien lo que supongo que pasaría si fueran realmente los personajes de Naruto. Me quita eso algo de mérito?? Supongo que sí UU
Si bueno, Raven realmente desearía ir a su clan y patear algunos culos como bien dices. Pero su prioridad es limpiar el nombre de su clan, darle a su familia la pureza con la que el primer miembro del clan, quería que vivieran. Y te puedo asegurar, que llegará el momento en el que Raven se imponga.
No se me había pasado por la cabeza la profundidad del significado que podía tener la palabra "humanidad". Pero tampoco entiendo a que te refieres realmente. Raven habla de Neo, de su manía por intentar proteger a todo el mundo. Ellos también protegen a los humanos, por eso con humanidad me refería a todos Dios, sin discriminación entre humanos y lobos, hasta vampiros. Que entrara todo. Por eso, supongo que cuando escribí el capítulo la usé.
A lo mejor tendría que haber optado por otra, no lo sé... puede que lleves razón. Me lo pensaré la próxima vez que ponga algo así... muchas gracias por la nota ^_^
Chicas, vaya dos coment que me has dejado, quitándome el aliento. Pero me sirve también para remplantearme muchas cosas que cuando las estoy escribiendo no me paro a pensar. Ahora creo que entiendo varios asuntos mejor.
Puede que tenga las ideas en la cabeza, pero realmente a veces no me paro a analizarlas. Gracias por eso. Admiro mucho la sinceridad en una persona.
Gracias Ita.
q bello ver otra ves el antiguo titulo del exfic xD
ResponderEliminarTe ha quedado bello y doloroso (se sufrimiento)
pero ya quiero ver como raven domina a neo MUAHAHAHA
El kiba que se te escapo estuvo genial xD.
Espero el prox cap con ansias
TQM Fati-sama
A mi me ocurría lo mismo.. es que cuando estás escribiendo algo, vas a tu aire porque en tu cabeza los huecos se llenan solos.. Pues yo resulta que luego leía esas mismas palabras en voz alta y me daba cuenta de fallos super gordos que no había visto hasta que el texto no resonaba en mi cerebro. Es increíble la de cosas que se me habían pasado compleamente por alto.
ResponderEliminarJajajaj y no me tengas miedo tonta! que risa me ha hecho eso, al final voy a coger fama de gruñona jajajajaj
ale!! XD
ResponderEliminarCon tanta prisa, ni me di cuenta del título, ni del Kiba, ni de nada.
No sabes que verguenza, dios... que verguenza XD
me quieres mucho?? XD más te quiero yo por estar pendiente mía, gracias por tus comentarios, haber si hay suerte y puedo hacer tranquilamente el siguiente, que me siento un tanto presionada con él.
Nos vemos!!!
Ita! También, bueno, cuando yo escribí este fic, tampoco es que me preocupara mucho de como quedara, es decir... yo solo intentaba disfrutar y lo corregía un poquito pero tampoco me comía mucho la cabeza.
ResponderEliminarAhora, cuando pienso en él como en una novela original, lo releeo y bueno a veces, ni siquiera yo sabía que diablos quería decir algunas veces XD
Gracias a Dios este fue uno de los últimos fic que hice, así que más o menos, está aceptablemente escrito, de todas formas, las que ya lo han leído se pueden dar cuenta de que se le han añadido párrafos y cambiado frases y bueno, un montón de cosas... aun así no de dejó del todo satisfecha.
A ver como sale el noveno, casi me da miedo y todo XD
Y no es que es me asuste de tí!! Eres mi Mirion, me dices las cosas a la cara, así que... aunque sienta afinidad contigo me tengo que autopreparar antes de leerte un comentario jajajajaja XD
Pero de verdad te lo agradezco.
Xao!!
una semana con la espera... cuando!!!!T-T. cuando!!!!!!. T-T, caundo me daras el gusto de la continuacion!!!!!T-T.
ResponderEliminarsigo en espera con el corazon en la boca, lista para vomitar por la emocion (esque si ya lo rengo en la boca... que mas puedo hacer con el corazon?)
con el alma con un hilo (esta aprendiendo a usar el hilo dental). cuando!!!!T-T. waaaaaaaaaaaaaa Raven!!!! I ♥ you (como no amarlo, si es: !tan!, !tan!... sexy. XD)
oooooh!! he seguido esta historia desde q era NaruSasu!! ahora veo q lo has convertido en una novela original...ooooh! q bueno q lo seguirás! eso me pone muy contenta jejeje
ResponderEliminarseguiré esta historia hasta el final! así q no la abandones x favor!!
te cuidas mucho!!
atte. Yuki-chan
Langui, tranquila, he tenido una pequeña recaida, la artrosis es lo que tiene, llevo dos días en cama, y aunque ya tenía el de LH terminado y la mitad del MSM, se me hizo imposible acabarlo a tiempo.
ResponderEliminarPásate esta madrugada o mañana por la tarde, juro que lo tendrás colgado y para tu disfrute. Perdón por la tardanza.
Yuki-chan, tu también me seguiste de FF!! Que alegría... no te preocupes que la escribiré hasta el final, ya he colocado los engranajes en mi cabeza y lo tengo todo completamente pensado, sin ningún cabo suelto... tranquila, no la abandonaré, esta vez no. Aunque nunca tuve pensamiento de hacerlo, lo que pasa es a veces los problemas vienen todos juntos y no puedes hacer nada para evitarlos.
Lo siento, y gracias por seguirme!! Espero verte todas las semanas por aquí, gracias.
Bien estoy empezando a conocer mas y mas de Dante, creo que a pesar de todo siente mas de lo que pensaba obvio que siente admirado pero también creo que no sé tomo muchas molestias de conocerlo muy a fondo, o al menos jamás preguntó cómo estaba, que sentía. Al final sus sentimientos de posesión crecieron por lo mismo de no compartir entre ellos sus pensamientos a diferencia de Raven y Neo. Jajaja es lo que pienso
ResponderEliminarMe je dado cuenta que me he equivocado en el comentario anterior con respecto a lo del dolor de cabeza de Raven buuu que tonto de mi parte fue por lo de la sangre verdad, le estaba dando hambre y en aquel momento era cómo un banquete de todo lo que puedan comer. Aun así quiero tener en mente mas adelante sobre la segunda conexión que se creo entre ellos, ya ya que es obvio que algo paso cuando compartieron su noche, mas que el momento de sellar su matrimonio o al menos eso pienso. Bueno lo de la enfermedad de Dayira se tiene que a analizar porque siento que puede haber mas ahí no sé tal vez pida mucho o exagere
Sé gol hubiera sido Raven me hubiera ido, o al menos eso quiero creer, bueno eso dice mucho de cómo está creciendo su relación. Esperemos que todo salga bien, a pesar de los secretos y el pasado que los une mas de lo que creían, o al menos uno de ellos cree ahora.
Estás en lo cierto, Lirio. Dante no se dejó profundizar en su relación con Ángel, aunque lo deseara con una pasión desmedida, nunca quiso admitir que lo hacía por él mismo y no por la Luna. Sentía demasiada fidelidad por su anterior alma y no quiso aceptar otra.
EliminarLo de Raven tienes razón, pero también puede que te acercaras un poco en el otro comentario XD y sobre la unión también vas bien. Sobre la enfermedad de Dayira es complicado, porque me gustaría hacer algo más por ella, pero la trama no me deja.
Esos chicos, nunca se está lo suficientemente lastimado para unos cuantos mimos de su sexy marido, jeje.
ResponderEliminarahh, me imaginé a Raven como pollo frito... igual de lindo (?).
Argh, los celos que Dayira provoca en Raven, hacen que la quiera odiar. Y peor aún, con esa enfermedad que la tiene al borde de la muerte, Neo se pone como loco ¡Mi Raven no merece ese trato! Pensé que el enojo y alejamiento de los dos iba a durar más, ya sabes, que Raven se fuera y Neo tras él.
Hablando de Dayira ¿quién la habrá violado? o ¿realmente fue violada? en eso tengo mis dudas xD
Pasando a otras cosas, Eric. Pobre hombre, como decimos por acá, "lo agarras de tu puerquito", jajaja. Entre Neo y Raven, ya tiene suficiente. Pero ah, como es divertido.
Uff, mucha información del pasado. Ya no me acordaba del pasado de Zoe y Neo. Muy fuerte ¿tendrá relevancia esos sucesos fuera de lo común?
Aw, que adorable fue Neo al estirar los brazos para que Raven lo cogiera (en todos los sentidos posibles, sería lindo). Bueno, al menos así me lo imaginé.
Saludos, Fati ¡Abrazos!
Otro capítulo más, y definitivamente sea convaleciente, herido o no, esta pareja no desperdicio el tiempo para los besos y caricias. Me gusta que en este capítulo se muestre otra parte de la relación entre ambos, esa parte que la hace fuerte y estable. Cada quien con sus problemas pero siempre al pendientes de las necesidades del otro. Hoy nuestro queridísimo Raven fue el principe que, sin importar los celos que le ocasionara Dayira, lleva a su amado (aunque aún no lo acepta) a su encuentro para proporcionarle esa paz.
ResponderEliminarY también aguanta estoico la espera a pesar del insulto antes dicho por Neo, cosa muy difícil cuando tocan tus puntos sensibles y te dicen cosas que dañan mucho. Me ha encantado esta evolución. Ay Raven, que hace escondiendo su sed de sangre, aunque conociendo a Neo, él insistirá en alimentarlo a pesar de su estado aún delicado.
Sólo he encontrado un detalle "Esta vez se retiró, evitado despertarlo con su toque"
en la cual sería //evitando// para que se lea más fluido.
Saludos.
Sabes?? Cada vez que lo pienso, más veo revertido las personalidad de Naruto y Sasuke en Neo y Raven. No se... pero me da esa sensación a veces.
EliminarRaven se comportó como todo un caballero, esperando por su principe, jeje. Me recuerda mucho a una escena que está por venir, que pena.