Gea 01: Lágrimas de Hielo
Capítulo 12
Roberto se frotó los ojos, cansado. Llevaban unas horas montando y no hacía más de diez minutos que había escuchado a Beliat decir que estaban cerca. ¿Cuándo diablos iban a llegar?
¡Ah, estaba viendo algo! Era una aldea, suponía, pero estaba rodeada por un pequeño muro y tenía las puertas cerradas. Extraño, porque las aldeas que había visto anteriormente, ninguna tenían protección a diferencia de las que estaban dentro del castillo.
Buscó el castillo de Kasmor pero claramente no estaba allí.
—¿Qué piensas?
Robby se sobresaltó un poco ante la pregunta. Se puso derecho y suspiró, el calor en su espalda era agradable, pero… no se había atrevido a dejarse caer en el pecho de Eneas durante todo ese tiempo. Lo acontecido recientemente todavía estaba demasiado claro en su cabeza como para dejarse llevar. Después de todo, le había negado el beso, a parte, de convertirlo en una especie de mequetrefe sin voluntad. A lo mejor no le dejaba ni hacer sus necesidades sin informarle antes. Nada más pensarlo, le llevaban los demonios.
—¿Es una orden? —soltó ácidamente. En realidad, no había querido que sonara así.
El silencio a su espalda se alargó unos segundos, que solo consiguieron hacerlo sentirse peor.
—Podría ordenártelo —dijo Eneas, sonriendo cuando sintió que Robby se ponía rígido y contenía la respiración—, pero dímelo solo si quieres.
Todo el aire en sus pulmones, salió con un largo silbido frustrado, de labios de Robby. Si no sintiera la irrefrenable necesidad de mantener una conversación decente con su… ¿su que? Bueno, eso ya era otro asunto. Él quería tener una buena relación con Eneas, pero el maldito gigante le ponía las cosas difíciles.
—El muro —dijo de pronto, extrañando a Eneas, que alzó la vista hacia el frente—, una aldea exterior a las murallas del castillo, no suele estar… protegida. Por eso me sorprendió un poco que Küs estuviera rodeada. ¿O puede que sea ella la que proteja algo? No creo que sea por la epidemia, ¿no? Porque… que crueldad.
Eneas sonrió escuetamente, observando las puntas oscuras del cabello de Robby, qué, a pesar del airecito frío que hacía, ni siquiera se movían. Le resultaban fascinantes, pero no tanto como el dueño de éstas. El chico no podía ocultar su curiosidad, sus ansias por aprender, por integrarse en Gea.
En un cariñoso movimiento, que Robby no comprendió, Eneas apretó ambos brazos que sujetaban las riendas en los costados de Roberto. Casi parecía rodearle con ellos.
—La función de ese muro no tiene nada que ver con la protección de la aldea. En realidad, tienen unas especies de tubos al otro lado, los cuales abastecen de agua a Küs.
¿Cañerías? Robby alzó ambas cejas, un poco sorprendido. ¿En aquella época? ¿Por dentro de un muro? Eso era imposible. Ah… claro…
—El rey Guiyi tiene Elemento Agua —no era una pregunta. La magia estaba prohibida para los ciudadanos menos en días de fiesta… a él se lo iban a decir, que vaya día decidieron para que cayera allí.
Eneas apoyó su barbilla sobre la coronilla de Robby unos segundos antes de volver a alejarse. Fue rápido, pero lo suficiente para dejar a Roberto con la boca abierta, ¿a que había venido eso? ¿Era esa su forma de decirle que estaba orgulloso de sus conclusiones?
Robby suspiró, así era Eneas, eso era a lo más que su ternura llegaba. Le gustaría que algún diera fuera más cariñoso… pero entonces, seguramente, dejaría de ser Eneas. Esa frialdad, también, formaba parte de su encanto, suponía….
—Estamos llegando —informó Mirion a su lado. Tirando de las riendas del caballo blanco y parándose frente a las enormes puertas.
Robby tragó saliva cuando detuvieron el paso y esperaron. No sabía que iba a pasar a continuación, quién iba a recibirlos o si estaban esperando a que las puertas se abrieran. Escuchó una orden en forma de grito procedente del otro lado del muro.
Se puso más nervioso.
Inconscientemente, cogió la mano de Eneas y la apretó. Tardó unos segundos en darse cuenta, haciéndolo gracias al calor de la contraria, ya que estaba demasiado entusiasmado con los chirridos que se dejaban escuchar cuando las puertas intentaban abrirse.
Quiso quitar su mano, sacudirla, y escondérsela bajo la camisa. ¿Qué diablos estaba haciendo? Eneas le había ordenado claramente, que nada de intimidad, entonces… –ya no por que se lo mandara, más bien por su orgullo– había permitido aquel movimiento tan cobarde.
Para su sorpresa, Eneas no quitó la mano, simplemente agarró con más fuerzas las riendas y ese fue todo el movimiento que provino de él. Robby miró su mano, sus dedos finos y algo huesudos para su gusto, sobre la de Eneas. Tan grande, con una piel levemente más oscura, y esos dedos, el doble de grande que los suyos. Era un contraste extraño, pues Roberto tenía una mano bastante recia, pero al lado de la enorme de Eneas, parecía todo lo contrario.
Y sin embargo, no se sintió intimidado por ello, su orgullo siempre había sido herido por ver a Eneas mucho más hombre que él. Pero en este caso, todo lo que sintió fue calidez
Suspiró, pasando el pulgar por el dorso de aquella mano, acariciando esa piel del color de la miel unos leves segundos antes de quitarla. Lo hizo lo más normal que pudo, aun sintiendo esa vergüenza por dentro. La única reacción de Eneas fue volver a apretar el puño tirando de su caballo para que andara.
¿Andar? Robby se quedó con la boca abierta al levantar la cabeza y mirar a través de la abertura que había quedado en el muro. La curiosidad desapareció rápidamente cuando un tufo llegó a su nariz, como si le pegaran literalmente un puñetazo. Se tapó la boca con la mano y arrugó el ceño.
—¿Qué demonios es…?
No pudo terminar la pregunta, ni tampoco sirvió de mucho que Eneas intentara voltearle la cabeza hacia otro. Daba igual donde mirara. El suelo, toda la tierra, a las puertas de las casas… todo estaba lleno de cadáveres.
Robby miró horrorizado el cuerpo de un niño a su lado, lleno de agujeros por cualquier alimaña que hubiera pasado por allí, las cuencas de los ojos vacías, solo quedaba algo de sangre a su alrededor. Sus labios temblaron, y aunque intentó pestañear para ocultar las lágrimas, sus mejillas se vieron sacudidas por dos rastros claramente visibles.
No habían dado ni cuatro zancadas dentro y ya podía escuchar los gritos de dolor, las personas andando torpemente mientras echaban sangre por la boca, los niños llorando… Robby agachó la cabeza… y apretó la cara… ¿Qué estaba pasando allí? ¿Por el amor de Dios… que diablos estaba sucediendo en esa aldea?
Los que parecían soldados, estaban recogiendo los cuerpos y tirándolos sobre una carreta, como si fueran sacos de heno en vez de personas. El cuerpo del niño fue pateado hasta que otro con más consideración lo recogió y lo lanzó sobre un anciano con mucha mejor pinta.
Robby apretó la mano contra su cara, el sudor que recorría su frente no era nada comparado con el gusto amargo de la bilis subiéndole por la garganta. Oh… mierda, era la segunda vez que iba a vomitar en el día.
Eneas lo apretó contra su pecho, poniéndole un brazo en la cara y agachándole la cabeza. Roberto sabía que su gigante conocía el mal estado en el que se encontraba. Estaba intentando que se le pasara el mareo pero… daba igual el brazo, que ya no viera los cadáveres, todavía tenía ese olor metido en la nariz.
Dio una arcada que por poquito le hace vomitar.
—Mierda… —susurró Eneas, bajándose del caballo y ayudando al chico a hacer lo mismo.
Lo sabía, sabía que Robby no podría aguantar una cosa así. Él mismo había tardado años y años en acostumbrarse. Había visto tantas penalidades en las guerras, había matado a tanta gente. Tantos heridos que habían muerto por falta de ayuda. Tanto sufrimiento, olor a carne quemada, putrefacta, a supuración de heridas, que… no pudo aguantarlo. Eros casi se atragantó de tanto reír cuando le informó que quería estudiar las hierbas. Que quería ser el mejor curandero de Gea.
Era un estúpido sueño, uno que un guerrero podría bien agenciárselo a un mujer. Pero a Eneas no le podría importar menos.
Agarró a Robby y le obligó a mantener la torso agachado mientras rebuscaba en sus alforjas. Con la cabeza le ordenó a Beliat que se acercara.
—Busca en el otro lado un poco de manzanilla y jengibre.
—¿Qué busque qué? —preguntó indeciso, no queriendo rebatir la orden pero sin mucha idea de qué le estaba pidiendo.
Mirion se dirigió a la alforja derecha y empezó a rebuscar en su interior. Parecía que él si sabía lo que tenía que buscar. Eneas entonces siguió con lo suyo, ahora necesitaba un poco de marrubio negro y melisa.
Cuando lo tuvo todo, echó varias gotitas sobre la lengua de Robby, dándole rápidamente la «jangunia» donde trasportaban el agua.
—Bebe —instó Eneas, indicándole que alzara lo que a Roberto le pareció una bota de vino.
Bebió a pequeños sorbos, como el gesto de la mano de Eneas, le había indicado. Volvió a agachar la cabeza y esperó. Las náuseas se fueron disipando poco a poco, en realidad, no podría asegurar si fue la medicina que le había dado Eneas, o que el olor había disminuido considerablemente al haber despejado la calle de cuerpos en claro estado de descomposición.
Robby se obligó en pensar en otra cosa, se limpió las lágrimas y respiró profundamente. Se había jurado, que conseguiría acostumbrarse a este mundo, y estaba claro, que lo que había visto hoy, no era nada en comparación con lo que seguramente le esperaba. El pensamiento casi le hizo estremecerse. Era tan horroroso. No… su hermana no debería salir nunca de los muros de Granmor, Eros no podía permitir que Bea se viera involucrada en algo como esto.
Ahora que se paraba a pensarlo… ¿Cómo estaría su pequeña diablilla? Seguramente echando veneno por la boca, por haberse ido sin ella. Cuando volviera le esperaba unos buenos pellizcos bajo el brazo, de esos que tanto odiaba y que Bea tanto disfrutaba darle.
La sonrisita estuvo ahí, en su cara. Eneas pudo verla. Pero se borró muy pronto. No sabía en que o quién había estado pensando el chico. Y aunque no quiso admitirlo, sintió una especie de inseguridad… un pellizco en las tripas.
Robby percibió como Eneas lo miraba por el rabillo del ojo, mientras pretendía supervisar la conversación que Beliat tenía con uno de los soldados. El intercambio de palabras y formalidades se alargó unos segundos más. Roberto no los escuchaba, estaba demasiado concentrado en no vomitar, en no oler, en no mirar nada. Ahora toda la pequeña calle –si es que podía llamar se así a aquel camino de tierra– estaba completamente vacía. No se veía a ningún aldeano caminando, ni siquiera comprando algo en las tiendas que aunque parecieran abiertas, tampoco había nadie que las atendiera. ¿Qué estaba ocurriendo allí? ¿Qué clase de epidemia los estaba matando?
Y ahora que se fijaba, no era solo el olor de los cadáveres, también olía a suciedad, podía ver los excrementos tirados por la calle, los orines. Robby volvió a tener que taparse la boca. Nunca había imaginado como sería el infierno, pero no podía estar muy lejos de donde se encontraba en ese momento. ¡Y encima estaba lleno de mosquitos o lo que fueran esos bichos!
—¿Eres Eneas de Granmor? ¿El famoso curandero?
Robby giró la cabeza hacia su derecha, un poco pillado por sorpresa ante esa alta y clara voz. Esa mujer tendría que ser la única con algo de vitalidad en aquella aldea fantasma.
Eneas se puso a la altura de Roberto, encarando a la mujer.
—Lo soy. ¿Quién eres? Uno de los vigilantes me informó que esperara hasta que apareciera el jefe.
La mujer sonrió, y Robby pudo percibir un claro brillo de interés en sus hermosos y grandes ojos marrones. ¡No de nuevo! ¿No había ninguna persona en ese maldito mundo que no percibiera el atractivo de Eneas? Bien… Roberto suponía que había que estar ciego para no darse cuenta.
Lo inspeccionó de arriba abajo, y después el silbido de aprobación le sacó a Robby un audible quejido de protesta. La mujer concentró su atención apenas unos segundos en el chico para sonreírle escuetamente antes de volverse hacia Eneas.
—Soy Ahava, la «sefira» de Küs —inclinó visiblemente la cabeza hacia Eneas, en un claro signo de respeto ante su posición real—. El rey Guiyi espera en mi casa, así por favor, si sois tan amables de acompañarme.
—Mostradnos el camino, entonces —fue todo lo que dijo Eneas.
Robby quedó mirando los andares bruscos de la mujer. Era hermosa, con esos ojos marrones y su largo y liso cabello castaño claro. Su carita en forma de corazón no le dejaba calcular bien su edad, aunque sin duda, era superior a los treinta. Lo que si era evidente, fueron sus curvas bien alimentadas. Aunque le sobraba bastante peso, Robby podía apreciar que este estaba bastante bien acomodado. Sin duda, podía considerarse que tenía un cuerpo voluptuoso… y… ¿Qué había dicho que era?
—¿Sefira? —preguntó Robby mientras echaban a andar tras la mujer.
Mirion que estaba a su lado, asintió con la cabeza.
—Sefira es como se le llama a las jefas de las aldeas. Sefiro si son hombres. El rey de cada reino escoge una sefir para que informe de las necesidades de cada aldea. Es así como el portavoz.
Robby estaba un tanto sorprendido. Había dicho que era la jefa… una… mujer. Vaya, había creído que este mundo era más machista, pero veía que se equivocaba. Además, la primera impresión que le había dado Ahava, es que era una mujer de carácter. Aunque le jodía un poco esa mirada hambrienta que le había dirigido a Eneas.
Chisteó con la lengua, llamando la atención de los demás. No dijo nada, siguió caminando pero con su orgullo tiritando de nuevo. ¡Si parecía una mariquita celosa! Nunca había experimentado esos sentimientos, y ese maldito gigante se los estaba arrancando de golpe y todos a la vez.
Después unos minutos que le parecieron décadas a Roberto, llegaron a la plaza de Küs, que en realidad, no difería mucho de la Granmor. Se dirigieron a un casa de piedra, bastante bien hecha. Se podía ver levemente, la diferencia de clase entre las demás. Robby suponía que en algo tenía que beneficiarse ser la sefira o como diablos se llamara.
Abrió la puerta y entraron. Roberto posó un pie en las pequeñas piedras que cubrían el suelo de la sala a la vez que palmeaba su cuello y mataba otro mosquito. Encogió la cara ante un claro olor conocido. Allí también olía a muerte. No podía darle otro calificativo a ese hedor tan horroroso.
Quiso preguntar, pero el chillido de Ahava lo sacó de todas sus cavilaciones. Cuando se permitió fijar la vista al frente, vio a un hombre alto y fuerte en una silla que parecía ridículamente pequeña para él. En sus brazos una niña de no más de diez años con cara de estar atontada.
—¡Kanit! ¡Te dije que te quedaras en la cama!
La niña, de grandes e inteligentes ojos marrones y castaño cabello ondulado, arrugó la carita graciosamente y se agarró al brazo del hombre. Robby supo igual que con Amur que era el rey Guiyi, ese Nour –aunque esta vez era amarillo pálido con finas rayas negras– lo delataba.
—Yo quiero estar con Gui.
Eneas alzó una ceja ante la familiaridad con que la niña trataba a su rey. Pero más le sorprendió como Guiyi la levantaba en brazos.
—Hazle caso a tu madre, Kanit. Yo estaré aquí hasta que todo esto acabe —sus ojos rojo intenso se giraron hacia Eneas—. Todo terminará pronto y podrás volver a salir de casa y jugar con Neno. ¡Vaya dos demonios que estáis hechos!
La niña chilló de alegría cuando la lanzó hacia arriba, dejándola flotar en el aire por unos segundos antes de volver a cogerla. Kanit era muy mayor para esas maniobras, pero el hombre con su estatura, podría hacer eso y mucho más. Desapareció poco después por las escaleras que llevaban a un piso superior.
—La niña está enferma —soltó Eneas con frialdad.
Robby se giró bruscamente, cogiéndole el brazo para tirar de él y llamar su atención.
—No puede ser… se la ve tan…
Eneas lo ignoró y siguió mirando a Ahava. La mujer estaba quieta, esperando… pero Robby podía percibir un leve temblar en sus manos. Roberto se agarró la tela de sus pantalones, apretándola con fuerza. El silencio del gigante lo estaba alterando.
—Calentura —dijo Eneas, de repente—. Ese brillo en sus ojos, el sonrojo de su cara, el sudor. La niña tiene que tener una calentura bastante alta. Después, están las ronchas en su piel. Podría tratarse de un padecimiento normal, pero después de ver algunos… —Eneas pareció buscar la palabra menos ofensiva—, aldeanos, puedo decir que tienen lo mismo.
Ahava se llevó una mano a la boca, dejándose caer en la silla. No parecía impactada por la información, más bien cansada. La mujer debería haber estado sospechándolo hacía mucho tiempo, pero no se había atrevido a confirmar la duda en su cabeza.
Si Eneas esperaba que Ahava dijera algo, ella simplemente suspiró, alzando los ojos hacia la escalera.
—Mi madre se encuentra arriba. También está enferma. Pero… no creo que… dure mucho. ¿Es contagioso? Tiene que serlo.
Robby se volvió hacia Eneas, que parecía pensativo. Después, adelantó algunos pasos y colocó las alforjas sobre una mesa ligera. Las abrió y ojeó en su interior. ¿Eneas no sabía lo que pasaba? Roberto no había visto al gigante trabajar antes, ni siquiera podía predecir si esos movimientos pesados y ese ceño fruncido significaban que la cosa no iba bien.
Se dio otra palmada, esta vez en el brazo. ¡Maldito bichos! Ese pueblo estaba demasiado deshecho, tan sucio, tan pobre… y con todos esos cadáveres y basura en la calle, era normal que hubiera toda clase de alimañas por ahí. Y ya sin contar los insectos. Toda la sala en la que se encontraba estaba repleta de esos mosquitos finos y alargados, más grandes de lo que hubiera visto nunca.
—Veamos a tu madre —dijo Eneas.
Ahava se levantó, con los ojos brillantes de contener las lágrimas. Robby se sorprendió ante la fuerza que parecía dominar esa mujer. La siguió escaleras arriba, nadie preguntó si podía ir, simplemente se encaminaron detrás de Ahava, parándose frente a una puerta entreabierta. Desde la habitación de al lado se podía escuchar unas pequeñas risas y unos gruñidos graciosos.
Robby estaba un poquito desconcertado. Ese rey ni siquiera les había prestado atención. No había perdido el tiempo en presentarse, todo lo que había hecho era juguetear con la niña. Eso era todo. Era extraño pero Roberto no se sintió insultado por ello. Era cálido ver a un hombre, tan grande, con una posición real, tener esa familiaridad con una cría de una de sus aldeas. No conocía al rey de Kasmor, pero ya podía decir que era una buena persona sin siquiera dudarlo.
Robby se apresuró a entrar en el cuarto cuando se dio cuenta de que se había quedado solo allí de pie. Se arrepintió al momento. La mujer mayor estaba completamente quieta. Con mucha ropa encima, y aun así, dejándole ver lo extremadamente delgada que estaba. Su piel estaba llena de ronchas, su frente perlada por la fiebre, sus ojos casi blancos. Y para su horror, tanto su boca, nariz y oídos sangraban.
Eneas negó con la cabeza sin acercarse a ella. Después posó una mano en su boca, intentando sentir su respiración, pasó los dedos a su cuello y esperó.
Quedó quieto unos segundos antes de girarse hacia Ahava.
—La anciana está muerta.
Ahava se llevó ambas manos a la boca, aguantando el chillido. Se acercó corriendo y agarró la cara de su madre, intentando escucharla, sacudiéndola suavemente mientras lloraba. Después se tragó un hipo y agachó la cabeza, escondiendo la mirada.
Se apartó cuando Eneas volvió a inclinarse sobre la anciana. Presionó las pequeñas heridas y arrugó la nariz. El hedor no tardó en cubrir la habitación. El cuerpo comenzaba a enfriarse y el pus no ayudaba.
—Ahava. Tienes que sacar este cuerpo de aquí y quemar las sábanas. Ventila la habitación. Yo… —pareció dudar, Robby sonrió tristemente al ver como hasta un gigante frío como Eneas parecía algo perturbado por el sufrimiento de esa aldea—, sé que esto que te voy a decir es duro, pero… debes entregarle tu madre a los soldados o no tardarás en contagiarte tú también. Eso sin contar que la niña…
—¿Kanit va a morirse también? —susurró Ahava. Todavía estaba sentada sobre la cama, con las manos apretujadas hasta que sus nudillos se pusieron blancos.
Eneas se mordió el labio, cosa que volvió a sorprender a Robby. ¿La niña se moría? No quería ni pensar en eso, y tampoco sabía que demonios iba a contestarle su gigante, sin embargo, había cosas que mejor no saber hasta que no llegara el momento. Además… para eso estaban ellos allí, para encontrar la forma de que no muriera.
Antes de pensarlo, Robby se entrometió, colocando un brazo en los hombros de Ahava y sonriéndole cálidamente. Sonrisa de mierda para aquel momento, por supuesto.
—Lo siento mucho —dijo con sinceridad—, pero todavía nos tienes aquí. Eneas encontrará una solución a todo esto, tu hija estará bien. Antes de que nos vayamos, ya estará correteando por ahí, te lo prometo, ¿verdad, Eneas?
Eneas hizo una mueca, recogiendo las alforjas y dirigiéndose hacia la puerta, seguramente, en dirección a donde estaba Kanit.
—No puedo prometerlo —soltó inexpresivo.
Robby arrugó el ceño, enfadado.
—¿Podías ser un poco mas civilizado? Ahava ya lo está pasando bastante mal para que-
—¿Y que quieres? —cortó inesperadamente Eneas, alzando varios tonos su ronca voz. Roberto cerró la boca que se le había abierto—. No puedo mentirle y decirle que algo va a salir bien cuando no tengo la certeza de que sea así. No voy a hacerle ilusiones a una mujer que ya ha sufrido lo suficiente. ¿Quieres que le diga que la niña va a vivir cuando en realidad, lo dudo? —cuando Ahava soltó un sollozo, Eneas se mordió el labio—. Haré todo lo que esté en mi mano para que así sea. Pero no pienso prometer nada. Lo único que puedo jurarte es que haré todo lo que pueda para salvar a esta aldea.
El enfado de Robby se evaporó, pues un relampagazo de admiración recorrió su columna, afianzando el calorcito en su pecho. Dios… ¡Como le gustaba ese hombre! Llevaba razón, no podía mentirle a esa mujer, después de todo, la verdad era siempre el mejor camino, y el más sano, que es de lo que se trataba en ese momento.
—Lo siento Ahava —se disculpó Roberto, agachando la cabeza y cogiéndole la mano.
—Gracias muchacho…
—Robby —dijo con una sonrisa. Después alzó la cabeza hacia los otros dos que también estaba allí—. Beliat es el alto y el otro es Mirion. Haremos todo lo que podamos, yo confío en Eneas.
Ahava pareció reconocer algo en los ojos de Robby por que asintió, sonriendo todo lo que el triste ánimo le dejaba. Después alzó la cabeza hacia los dos soldados.
—Encantada de conoceros, fue una falta de educación por mi parte no habernos presentado decentemente.
—No se disculpe, Ahava, usted si se presentó, la falta estuvo en nosotros —concedió Mirion, sonriéndole cálidamente.
Ahava le devolvió al gesto y se giró hacia Eneas.
—¿Vamos por mi hija? ¿Hay algo que puedas hacer por su fiebre?
Eneas asintió. Mirando por sus alforjas y encogiendo el ceño.
—Trataremos su fiebre y las ronchas, pero no… —rebuscó un poco más y gruñó. Enfadado por no haberse dado cuenta de la falta de algunas hierbas cuando empezó el viaje. ¿Alguien había tocado sus preparaciones?—. ¿Tienes azafrán? —cuando Ahava se puso de pie rápidamente y asintió, Eneas dijo en varios gruñidos—: Hierve una cazuela de agua y échale una cuchara de azafrán. Pero primero, ven conmigo y veamos en que nivel de la epidemia nos encontramos en comparación a la evolución de tu madre.
Ahava estaba demasiado sorprendida antes los conocimientos y la voz demandante de Eneas, para hacer otra cosa más que asentir como una estúpida. Se puso en marcha apresuradamente guiándolos hasta el cuarto donde se encontraba la niña.
Robby también estaba un poco desconcertado, pero ya había presenciado el estado de concentración de Eneas cuando hablaba de sus «medicinas». Aunque una cosa que si no esperaba, es que muchas de las hierbas que usaba, existieran en su mundo. No esperaba que Gea compartiera algunas especies con la Tierra. Pero en realidad, era un estúpido consuelo pensar en ello.
Cuando entraron, todo estaba sumido en un silencio inquietante. Kanit parecía haber entrado en una especie de shock por la fiebre, se convulsionaba en la cama y deliraba. Guiyi estaba a su lado, intentando sujetarla, demasiado desconcertado para saber que otra cosa hacer. Eneas lo hizo a un lado, apresurándose a donde estaba la niña. Le metió en la boca unas gotas de algo que Robby no supo reconocer y comenzó a dar órdenes como un poseso mientras quitaba las mantas sobre ella y empezaba a sacarle la gruesa ropa.
—Cambia las sábanas por unas de algodón o lino. Un camisón fino. Una bañera de agua tibia, no fría. Traed mucha agua y zumos.
Robby no supo que hacer ni donde moverse. Ahava mandaba a Beliat y Mirion como si en otra vida hubiera sido un soldado experimentado o algo así. Guiyi estaba igual de atontado que él, pero a los pocos segundos, salió a buscar lo que susurraba una y otra vez eran sábanas. A los pocos segundos, la niña fue cogida en brazos por Eneas y metida en la bañera, temperatura que antes había comprobado.
—¿No es mejor si el agua estuviera helada? —preguntó Ahava, ayudándolo a mojarle la cabeza con un paño, sin echársela con brusquedad, y pasándoselo después por las axilas y las ingles.
Eneas sacudió bruscamente con la cabeza.
—De ninguna manera. El agua fría hace tiritar, eso solo provocaría el aumento de la calentura.
La mujer cerró la boca y asintió, obedeciendo. Cuando pareció que le había bajado un poquito la fiebre, la volvieron a dejar en la cama. La colocaron sobre las sábanas de lino y le pusieron un fino camisón. Eneas sabía que Ahava quería preguntarle más cosas, así que se apresuró a explicarle antes de que lo hiciera.
—Ésta tela absorbe mejor el sudor, tenemos que procurar que no tenga frío, pero tampoco podemos hacerla sentir calor. La fiebre hay que sudarla pero siempre con un estricto control. Le curaré las ronchas mientras haces el té de azafrán, eso ayudará a bajar más la fiebre. Solo dale agua y zumos, otros líquidos podría hacerle orinar con demasiada frecuencia y eso solo conseguiría que se pusiera más débil.
Ahava asintió, entendiéndolo todo mucho mejor y salió corriendo escaleras abajo. Robby sonrió cuando el colorcito volvió a cubrir la cara de la niña, que ha pesar de la fiebre, se había puesto pálida. Suspiró, sorprendiéndose cuando el rey a su lado también suspiró, pero éste mucho más largo y ruidoso.
Eneas ahora parecía estarle poniendo una especie de cataplasma, y por lo que tenía escrito en el frasco de al lado, era vaselina mezclada con un cataplasma de hojas de mostaza. Nunca hubiera pensando que todas esas cosas tan cotidianas, pudieran curar a alguien. Y Eneas las usaba con bastante atino si era considerado el mejor curandero de toda Gea.
—¿Cómo se encuentra mi hija? —preguntó Guiyi, acercándose a la cama y dejándose caer en la silla del lado contrario a donde estaba Eneas. Cogió la mano de Kanit y la apretó, la niña seguía inconsciente.
¿Hija de quién? Robby no podía creérselo. Había dicho hija, ¿verdad? Guau…
Eneas asintió.
—La fiebre le está bajando, y este cataplasma le ayudará con las ronchas. Sin embargo… —pareció pensativo y Guiyi no le apresuró para que continuara, si no que esperó—, creo que no es contagioso… tiene que ser otra cosa. No creo que sea una enfermedad que venga de otra persona, más bien… creo que viene de otro lugar. ¿Algo en la comida?
Guiyi arrugó el ceño, pero después negó con la cabeza.
—He estado comiendo lo mismo que ella. Ahava también y ambos estamos bien.
Eneas siguió pensando, mientras delicadamente seguía cuidando cada una de las roncas, todavía claritas y por lo que veía Robby, sin infección. Aunque… no sabía si Eneas sabía lo que era una herida infectada o si la reconocía como tal. Tampoco quería meterse en eso, ni que el hubiera estudiado medicina…
Observó como Mirion se echaba de lado contra la pared y Beliat se sentaba en el suelo. Parecían cansados y un poco cautelosos cada vez que miraba a la niña enferma en la cama. Reconocía que él también sentía un poco de miedo de poder caer en aquello que estuviera matando a la gente de Küs. Pero le pesaba más la lástima y compasión que les tenía.
También reconocía esas miradas agrias que Eneas le dedicaba de vez en cuando. Seguramente, en ese momento, lo querría lo más lejos de allí posible. Si alguno de ellos tenían opciones de contagiarse, el primero era Robby. No hacía falta ser muy listo para saber que él a no ser de Gea, era bastante más vulnerable a cualquier enfermedad que los demás. Pero ni eso haría que Roberto se fuera de allí.
Su atención se centró ahora sobre Guiyi. Con todo aquel asunto no se había podido parar a inspeccionarlo con a él le gustaría. Le gustaba su cabello, negro oscuro trenzado hasta el cuello, en esas trenzas que delineaban la forma de la cabeza. Para sujetarlas tenía unas especies de pequeñísimas gomitas rojas, color que hacía juego con el carmesí profundo de sus ojos. Nunca había visto algo así, o bueno, no antes de Mirion y su ojos púrpura. Reconocía que les resultaban extraños pero hermosos, además, era gracioso que el azul de los suyos no fuera cotidiano cuando ellos tenían esos raros colores.
Tenía una constitución fuerte, su altura podía compararse con la de Beliat, o puede que unos centímetros más alto, quizás. Su cara cuadrada y ese mentón amplio le daban un rictus atractivo que volvería loca a las mujeres de su mundo. Eso sin duda.
La pregunta salió de su boca antes de poder contenerse.
—¿Es Ahava tu mujer?
Guiyi le miró de repente, frunciendo el ceño. Era un hombre amable por lo que parecía, pero la intensidad de su mirada provocó que un escalofrío recorriera la columna a Robby.
El rey de Kasmor decidió cambiar su expresión cuando Eneas le lanzó una mirada de advertencia, así que simplemente, se concentró en su hija mientras comenzaba a hablar.
—No. Tuve una relación con ella cuando era joven, pero nunca quiso casarse. Sabía que estaba esperando a mi Alma —alzó de nuevo la vista hacia Robby, más concretamente a sus ojos azules. Después le preguntó a Eneas—: ¿Tú Alma?
Eneas apretó la mandíbula, es un claro signo de incomodidad. Después de presionar el cataplasma, arrugó sus cejas y castañeó los dientes. Robby podía ver cada una de sus expresiones, y le dolían… ¡Maldición, si le dolían!
—Lo es —dijo simplemente.
Guiyi hizo un ruidito de entendimiento. Guardó silencio, un poco inseguro de que decir a continuación. Al final, decidió que bien, una conversación no haría daño a nadie.
—Supongo que tu mujer estará tirándose de los pelos —cuando Eneas le envió una de sus miradas más heladas, Guiyi suspiró—. Si bueno, es innegable que estaréis pasando por un momento… mmm… difícil.
Eneas guardó algunos de los mejunjes que había sacado en sus alforjas y sin mirar a Guiyi dijo:
—¿El momento difícil que decidió ahorrarse Ahava?
El rey de Kasmor tosió, un poco desconcertado por la certeza mezclara con ironía, en la pregunta de Eneas.
—Supongo. ¿Cómo está Karel?
—Todo lo bien que puede estar. Ese bastardo todavía tiene mucha guerra que dar —Guiyi sonrió, rascándose entre las finas trenza. Eneas sintió claramente la necesidad del otro hombre por preguntar, sin atreverse a ello—. Me encontré con tu tío. Está bien.
Guiyi asintió, y Robby percibió un toque de tristeza, sus ojos se apagaron lentamente. Se acercó a Eneas y apoyó una mano en el respaldo de su silla, quería acercarse un poco más a la conversación, quería poder agregarse a ella. ¿Qué le pasaba al rey y a quién se refería Eneas con su tío?
—Si estás vivo, supongo que el fuego de la venganza se ha desvanecido un poco —Guiyi se mordió el labio, aunque después se sorprendió por el inesperado interés que percibió en la cara de Robby al seguramente, descubrir de quién estaban hablando—. Desde que… —volvió de nuevo a dirigirse a Eneas—, mi tía murió en circunstancias dudables, no he… ido a visitarle. No estoy insinuando que él estuviera involucrado ni nada por el estilo pero… ¿un suicidio? No veo a mi tía capaz de ello.
Robby sintió aun más intriga. ¿Un asesinato? Ese Amur podía haber… ¿matado a su mujer? De la forma en la que se enfrentaba a Eneas por la muerte de su hijo, Roberto dudaba que fuera posible. Por supuesto que no pondría la mano en el fuego por ello, pero… no quería que fuera cierto, algo le impulsa a negar esa posibilidad.
Eneas pareció pensar igual porque dijo:
—Dudo que Amur matara a tu tía, Guiyi. Ha sido un hombre que ha amado a su familia, estaba loco por su mujer y su hijo. Por muy inestable que estuviera después de la muerte de… no creo que pudiera hacerle nada a su mujer. No… olvídate de esa idea, Amur no es el responsable de la muerte de tu tía.
Guiyi no pudo evitar echarse a reír, palmeándose la rodilla mientras negaba con la cabeza.
—Impresionante —dijo con la boca abierta—. No puedo creer que siendo tú, la persona que mató a mi primo, todavía tengas la decencia de defender a quién a jurado matarte a como de lugar —sus ojos se achicaron ante la mueca de disgusto que puso Robby ante la indiferente de Eneas—. Pero por mi parte, sabes que no te guardo rencor. Era en defensa propia y no pudiste hacer nada. Todos sabemos quién es en realidad, el verdadero culpable. Aunque… ahí si tienes una buena parte de culpa.
Robby se adelantó un poco, apoyando sin darse cuenta una rodilla en la cama. La quitó cuando Eneas le dio una ligera palmada, riñéndole por esa falta de cortesía. Al darse cuenta, Roberto se retiró.
—Lo siento, solo quería… —se lo pensó, mirando fijamente a Guiyi—, ¿de que estáis hablando? ¿De que tiene la culpa Eneas? Joder… ¿alguien puede explicarme que mierda está pasando aquí con ese Amur?
Guiyi primero pareció sorprendido, y cuando estaba a punto de responder, Eneas alzó la voz con un gruñido áspero.
—Guarda silencio, Robby. Eso no es asunto tuyo.
Robby se volvió hacia Eneas y lo miró desde arriba, con cara de abalanzarse sobre su espalda y retorcerle el pescuezo en cualquier momento.
—¿Por qué diablos nunca me dices nada? Karel tampoco quiso contarme que pasa. ¡Oh, vamos!
—¡Robby! —gruñó Eneas, con tanta frialdad que el chico se tensó a su lado.
Roberto cerró la boca, sin atreverse a decir nada más. Cerró los ojos bruscamente, intentando controlarse, sus manos presionadas en un puño. ¿Por qué? Había aceptado que Eneas le diera órdenes. No quería volver a retarlo. Sabía que había cometido un error en la conversación anterior. Aunque tenía un fin claro en mente, todo el camino hasta él, ahora sería comandado por este gigante sin escrúpulos que no pestañeaba antes de dejarlo en ridículo y mandarlo a callar como si fuera un niño.
¿Por que todos los reyes tenían que tener un Alma? Le hubiera gustado poder seguir con su vida, terminar la universidad, casarse, tener hijos, un trabajo que lo hiciera sentirse realizado. ¡Una vida normal! No ser el Alma de… un momento…
—To… —miró a Eneas a ver si lo volvía a callar, pero cuando éste no dijo nada, se envalentonó y siguió la frase—, todos los reyes tienen un Alma, entonces… ¿como que Amur está casado con tu tía? ¿No es ella una mujer de aquí de Gea?
Guiyi sonrió, mirando ahora a Robby con otros ojos. Ahora más interesados, más brillantes. Eneas puso mala cara ante la reacción apreciativa del rey de Kasmor.
—En realidad, cuando el hermano de Amur murió, y él se hizo rey, fue a pedirle a las sacerdotisas que le trajeran su Alma. Pero desafortunadamente, ella ya había muerto en tu mundo. Así que tuvo que conformarse con elegir alguna princesa de otro reino. Salió beneficiado al crear una alianza con Kasmor, durante ese tiempo, tuvimos un poco presionados a Granmor —no pudo evitar lanzar una socarrona sonrisa—, al rodearles por casi todas sus fronteras. Sin embargo, ese pacto fue roto cuando mi tía se… suicidó.
Robby asintió, notando como cada vez que hablaba de su tía, la expresión de Guiyi se transformaba lentamente en una más triste.
—Lo siento —se disculpó nuevamente—, pero… todo irá bien. Quiero creer en ello. Además… —otra idea pasó por su mente, a veces se sorprendía de cuantas cosas podía pensar a la vez—, ¿dónde está tu Alma?
Guiyi siguió acariciando la mano de su hija, ahora con ambas, frotando sus dedos en el dorso de esta. Pareció que el aura amable a su alrededor se endureció ante la pregunta de Roberto.
—Ese no es un asunto del que quiera hablar, si me lo permites.
Robby alzó una ceja, confundido. Guiyi era el rey, así que… esa actitud tan condescendiente le extrañaba, hasta le ponía una poco… alerta. Quería seguir preguntando, pero la amable petición no le dejaba volver a iniciar la conversación. Sin embargo… realmente quería saber donde estaba su Alma. Alguien más de su mundo allí, podría resultar agradable. Comunicarse con una persona que lo entendiera mejor que esa panda de salvajes podría… venirle bien a su salud mental, sin duda.
—No quiero ofenderte, solo… me gustaría…
—Robby —dijo con voz disgustada Eneas.
¡Ahí iba otra vez! Se colocó directamente detrás de la silla de Eneas y se apoyó en el respaldar, colocando sus brazos cruzados tras la nuca de su gigante.
—Vale, ya lo entiendo. Me callo.
Eneas formó una mueca de molestia en la cara y después levantó la cabeza hacia Guiyi.
—Demasiado curioso —se disculpó con el rey, si es que eso se podría llamar disculpa, pensó Robby.
Guiyi sonrió, acariciando ahora la cara de la niña. Agarró uno de los trapos que le ofreció Eneas, y lo mojó en el agua, colocándolo sobre la frente de Kanit. Parecía estar muchísimo mejor.
—Sabes, chico —susurró, dirigiéndose claramente a Robby—, «si rebuscas mucho en el trigal, al final terminarás pinchándote».
¿Eso era otro refrán de Gea? Bufó, cansado de esta conversación que al final, no le había sacado nada en claro.
—Prefiero investigar y arriesgarme a pincharme yo mismo, que vivir con la incógnita y que otra persona sea la que me pinche sin que me lo espere.
Ahora si, Eneas arqueó una leve sonrisa orgullosa, a la vez que Guiyi soltaba un largo silbido de reconocimiento.
—Una buena maldita respuesta, sin duda.
Nadie dijo nada más, estaba claro que Robby había ganado esta contienda. Eneas colocó una mano sobre la frente de la niña, notando como esta se mojaba un poco con el agua del trapo. Estaba mucho mejor. Ahora tenía que salir e intentar buscar la fuente de la enfermedad. Estaba seguro que no era una enfermedad cualquiera, no era contagiosa, algo… tenía que estar llevando la enfermedad de un lado a otro, y maldición… él descubriría que diablos era.
La lluvia empezó a golpear la ventana, en ruiditos goterones que amenazaban con echarla abajo. Llevaba una fuerza considerable. Lluvia… ¿Lluvia?
Eneas alzó su voz, apresurada, sorprendiendo a todos los presentes y haciendo que Guiyi se moviera inquieto en su silla.
—¿Desde hace cuanto tiempo llueve así?
oooooooooh dios! X0 ahora si ue he muerto xD despues de leer esto ya es imposible que duerma, es que.... dios! Fati hermosa, he quedado anonada con la lógica y la habilidad de Eneas, es que cada vez me parece mas y mas adorable, es un lindo! xD y también está mi queriéndome Robby, la verdad es que me imagino a Robby como EL pedazo de carne, porfavooor! lo quiero para mii!
ResponderEliminarQue la esposa del SEÑOR-INTERESADO-EN-ROBBY se suicido? hay algo por ahí que me huele raro, tal vez el amaba a su esposa pero... que tiene que ver El hijo de Kazla en esto? o el tipo la uso de amante y la otra se puso celosa? me suena a que este rey se metió con la esposa de eneas para joderle la vida a el. O puede que a esta esposa le haya gustado Karin y como Karin esta enamorado de Eneas, Este rey interesado en Robby se metió con Kazla para vengarse contra eneas que en realidad no tenia nada que ver xDD. Puta esto enreda como nada mas xD
perdón por mis películas, xDD
besitos hermosa, que llego mi hermano y aun no me acuestoooo
me mataraaaaaaaaan
besoooos
Buah que lío sofia, no he entendido nada :S
ResponderEliminarPersonalmente, el capítulo me ha parecido muy corto T_T pero weno, eso es porque me muero de ganas de descubrir todos los misterios de estos maravillosos personajes, pero cada capítulo que subes, en lugar de ofrecer respuestas, plantean más preguntas!! jajajaja
Nos tienes a todas enganchadas, madre mia, así no hay quien viva..
Hay una cosa solo que me parece que está de más, solo a veces.. Y es que Roberto manifieste tantísima curisiodad por todos los chismes y dramas familiares. xD si es que cualquiera diría que es un fan de Falcon Crest xD
No me malinterpretes, entiendo que quiera saber todo esto, ¡yo también quiero! pero los hombres no suelen DEMOSTRAR que son tan marujonas como nosotras :P
Un beso cariño
Acabo de ver el post de Irresistible, iré a por él!
Sofia:
ResponderEliminarVaya... en esta actualizaciones eres de las primeras siempre jeje.
A ver... jajaja, si Eneas ha sido el protagonista indiscutible de este capítulo, no sabes lo que me costó intentar que todo quedara lo más realista posible, era para morirse!! Me quedé sin pelos de tantos tirones XD
Robby, el "quenoseenteranada" jajaja XD Pobretico personaje... UU
Dios Sofia!! XD Que follón con tanto Kazla y tanto Amur y tanta mujer... no digo que todo no esté relacionado, no exactamente como tú lo crees, pero en realidad, si, todo está liado por ahí... Dios... por mucho que intento leer ese párrafo sigo sin enterarme muy bien XD
Gracias por leerme, linda, en serio. Y también que te haya gustado y lo suficiente para montarte esas películas, jaja.
Gracias, nena, y muchos besos.
Ita:
ResponderEliminarPues Ita! El capítulo tiene 16 páginas, no es corto XD Lo que pasa es que pasan muchas cosas distintas en él y por eso parece que corre con más prisa, aunque no creo que la narración se resienta por ello, supongo XD
Jajaja, no sabes lo feliz que me haces cuando dices que te tengo enganchada jojojojo. Aunque si, supongo que en vez de responder cosas cojo y planteo más preguntas, pero tranquila, en los próximos capítulos hasta el final de esta primera parte, se revelarán muchos secretos.
Mmm... sobre lo de Robby, lo he estado pensando y en realidad... entiendo por un lado que un hombre no sea muy curioso o por lo menos no lo exponga tan abiertamente como Roberto lo hace. Pero en la situación que está Robby, que cualquier secreto puede ser un peligro para él... en realidad, Robby no puede fiarse de nadie. Él quiere saberlo todo, para como bien dice, pincharse él y no esperar a que otro lo haga. Creía que se entendía. Pero ahora que lo has dicho... intentaré tener más cuidado con él y su curiosidad de aquí en adelante.
Ya sabes, todo lo que me dices, lo tengo en cuenta. Siempre.
Sobre DI, seguro que le encuentras un montón de faltas al primer capítulo, y llevarás razón, por lo menos en ese... por que hasta yo no quedo totalmente a gusto con él XD
Un besitos para tí también preciosa.
Vaya Hombre y sus medicinas…
ResponderEliminarQ bien Fatii, nos das recetas caseras para cualquier caso de emergencia Xd
Planeas matar también a la niña? X_x
Como va la cosa, se creía que podría mejorar, aunque nunca se sabe q pueda pasar…
Da pena esa gente :S, el lugar… con tantas muertes así de feas, espero que Eneas encuentre una solución. Aja y la lluvia tiene que ver? Es que es raro esa fuerza no.. Buehh
Y siguen los secretos amontonándose…. Hasta uno se lía en eso jajaja..
Ahh como me gustaa estaa novela!!
^^
Besos…
Maria:
ResponderEliminarJajaja, si, Eneas y sus hierbas, aunque no quiero ni acordarme de todo el trabajo que me costó el capítulo. Y no me refiero a escribirlo, si no plantearlo, que horror, me costó tanto que por poco me quedo calva XD
Sobre la niña, bueno soy cruel pero... es la hija del protagonista de la segunda novela, así que tu crees que haré?? XD
Eneas lo descubrirá, ya verás!! Aunque claro, puede que un poco tarde para alguna persona jojojo. Ya se me va la lengua otra vez XD
Y sobre la lluvia, bueno!! Si te digo que todo ese asunto se me ocurrió viendo España Directo??? Ridículo, lo sé XD
Si bueno, lo secretos cuando lees los capítulos por separado, supongo que si se amontonan así al final terminas un poco liada. Una vez que tengas la novela completa en tus manos, verás como todo se ve más facilmente.
Y yo me alegro que te guste!!
Utilmamente, más que una novela, entoy empezando a pensar en LH como un manga!!
Gracias!
Vaya el capitulo se me ha hecho cortisimo.
ResponderEliminarSupongo que es signo muy claro de que me gusta mucho,y a la vez, que está muy bien dirigido a hacernos pensar, que de paso es bueno no???
Observo el hecho de que haya tantos mosquitos y nadie los meta en la ecuación,sobretodo Robby que sabe lo de la transmisión de enfermedades,o ando muy desencaminada??
En cuanto la lluvia,supongo que es algo significativo,ya me enterare en el siguiente porque ahora me tengo que ir...jajajajajaja
Bueno te veo en un rato ,en el otro capitulo.Besos.
cuqui:
ResponderEliminarEso intento, hermosa, haceros pensar, pero para eso, claramente, también tengo que hacerlo yo XD
Intenté que todo lo referente a la epidemia quedara los más razonable posible. No se si lo habré conseguido y la solución en el próximo capítulo os guste. Porque esta parte ha quedado muy realista, pero la segunda, ejem... usarán Elementos, así que ahí perderá credibilidad XD
Bueno, Robby supongo que no se ha parado a pensar porque hay muchos mosquitos ni nada. Es más, se sorprende al ver que Eneas usa varias plantas que existen en la Tierra. Así que bueno... además, no quiero poner a Robby diciéndolo cuando se supone que es Eneas quién debería arreglarlo. Si Robby lo descubriera, entonces... sería un choque, un enfrentamiento con Eneas.
Si te fijas, cuqui, el carácter que les he dado tanto a Eneas como a Robby, choca mucho. Si no tengo cuidado, es casi imposible que los personajes se enamoren, son como el agua y el aceite. Y es la primera vez que me pasa esto al escribir una novela. Es como si los dos personajes se pegaran ostias solo con estar cara a cara. Chocan mucho, por eso... tengo que buscar razones para que uno u otro de su brazo a torcer...
Si no me he explicado bien lo siento, es dificil de decir...
Sobre la lluvia... si, estás muy bien encaminada con ambas cosas. Muchas pensarán que es bastante predecible, pero diablos... no se me ocurría nada más inteligente. O puede que mi inteligencia solo llegue hasta ahí jajaja XD
Gracias por leerlo, nena, nos vemos!!
Wow me gusta lo realista que ha quedado el capitulo.Yo tambien pienso que es corto pero claro es mas bien las ganas de leer que tengo, de saber mas....que la realidad de la extension.Y ese Robby no sabe que la curiosidad mato al gato? pero por mi que pregunte que me de pistas....que ando mas perdia que un pulpo en un garaje.Besos y disculpas por la tardanza a leerte (estaba ya al borde del suicidio) pero no habia modo de acceder a los capitulos, ahora a por el otro antes de que se me deniegue la entrada otra vez....jaja
ResponderEliminariso!! Parece que voy contestandote los comentarios seguidos jajaja XD
ResponderEliminarRealista!! Yeah! (lo conseguí XD) Y sobre lo de corto, entiendo, aunque sean las mismas páginas, la cosa va lenta, así que es normal que paresca que no avanza y se haga corto. En el próximo pasarán un par de cosas y ya volverán a Granmor... entonces comenzará el final de la primera estapa... por fin!!
Jajaja, a veces... peco con Robby, le pongo un tanto mi carácter, sin pensar que en algunos rasgos puede verse algo femenino, pero sigo sintiéndolo muy hombre a pesar de su curiosidad, además, Robby ya lo dice, prefiere pincharse él a que lo pinchen (actuando precavido en un sitio que no conoce), y yo actuaría igual XD
No tienes que pedir perdón ni mucho menos por tardar en leer, por Dios!! Si normalmente lo hacéis como mucho a los tres días siguientes!! No pasa ni una semana y ya os tengo a todas conmigo, eso es casi un milagro para mí, y soy la que tendría que estar agradecida de teneros conmigo.
Por cierto... que es lo que te deniega la entrada, el blog?? Dime si te causa problemas o algo, vale???
Venga, nos vemos linda, xao y gracias!!!
hola! bueno ps leyendo en alguno de tus comentarios que estabas algo desanimada dado que a esta novela le tenías en muy buena estima, me dispuse a leerla al tiempo que estaba leyendo MSM y no es que no fuera a leerla, claro que no! ya que, dado q disfruto mucho de tu estilo de escritura, terminaría leyendola y no como un plus sino realmente con el fin de conocerla, sin embargo, tu comentario no hizo más que remover mi curiosidad y así, no sólo no me dispuse a leerla mientras aún no concluía con la otra, sino que me ha dejado completamente atrapada...dos tramas tan distintas pero ésta waaaaao! me ha dejado volar mi imaginación! me fascina, ps el nuevo mundo que has creado no es algo para menos!!! Realmente he pasado momentos agradables leyendo tus novelas, esero la conti pronta.Cuidate!!! y esta fenomenal la novela! =) amo a Eneas!!! jajajja hace una pareja peculiar con Robby!
ResponderEliminarHola, me he puesto a leer esta novela como loca, y me ha gustado mucho. me muero por que lo sigas. mira que lo has dejado en lo mejor. No puede creer cuanto me haya gustado.
ResponderEliminarademás tengo ciertas sospechas sobre lo que pasó con el rey ese, lo que le dijo a robby y a eneas, d que ese chico eran tan suyo o más. Eh, me pongo a pensar y sacar conclusiones que ni al acaso. como por ejemplo, su alma esta muerta eh? el papa de robby esta muerto cierto? sospechas....
y otra cosa fue lo que le pasó a ese bandido...tengo una teoria, que voy a esperar más adelante, cuando tengas más pistas de ello. Ok, espero q continues, porq me gusta mucho el fic.
Cuidate
Dioooos menos mal me faltaba este cap por leer o me abria ido muy deprimida.
ResponderEliminarSiento el no haberme podido pasar antes por qui pero bueno mi primer año de u, mi computador que murió definitivamente, mi perrita enferma, el paro estudiantil aquí en chile.
Pero bueno aquí estoy y e vuelto para quedarme XD me encanto este capitulo, y es que de verdad amo esa relación de me encantas me fascinas pero no te atrevas a llevarme la contra o a fastidiarme. Me encanta encuentro que su relación en sí, es perfecta ya que creo, contradiceme si me equivoco, que ya ambos conocen lo peor de cada uno, y ese orgullo que no los deja vivir en cierta forma es el encanto de la pareja ninguno se deja someter.
Me encanta Eneas que quieres que te diga me fascina es perfecto, inteligente, ágil, con carácter (quizás mucho), celoso, territorial es todo un salvaje y es "grande" ajajjajaja
Quiero que sepas que derrepente acostada en mi camita con el pc encima digo o tengo unas ganas e leer denuevo... y se me vienen a la mente tus historias a finales del año pasado viaje en bus e imprimí msm para leerlo en el camino, es que de verdad lo amo (L) al igual que todas tus historias esperaré con ansias las continuaciones, y tomate el tiempo que sea necesario para concentrarte en todos los proyectos que tienes, te deseo además lo mejor en tu boda.
Nosotras te seguiremos esperando.
Cuidate y Felicitaciones.
vale . lo reconozco , hice trampas .
ResponderEliminarPero es tu culpa . Sino escribieras tan maravillosamente bien , habria tenido paciencia y habria comentado cada uno de los capítulos pero me ha sido improsible
He devorado el libro y los 5 últimos han sido del titón .
Estoy completamente enamorada de esta historia . Se que la descubrí tarde pero quiero que sepas que me ha impresionado .
Gracias por compartir algo tan hermoso con nosotras .
Un abrazo
Judith