CAPÍTULO 10
Entrada: xx/xx/xxxx
Ahora mismo, me gustaría poder desaparecer, haber
muerto con mi alma y escapar de este tormento.
Desearía poder matarlo. Arrancarle esos maravillosos
ojos, ese largo pelo, tirar de sus labios para que nunca sean besados, desagarrar
su culo para que nunca pudieran tocarlo.
Por primera vez, he golpeado a mi ángel.
No puedo soportarlo más. Sus llantos, sus gritos de
dolor, esa sangre cayendo siempre en cada rincón que piso. No puedo permitir
que mis cachorros vean algo así.
Pero… si vuelve a intentar morderme de nuevo, no
dudaré en golpearle. Sabe que lo deseo, sabe que me vuelve loco, mi ángel
oscuro, sexy y sensual, erótico hasta el extremo de volver loco a cualquier
hombre.
Mi sangre en mía. No permitiré que nadie tome algo que
le pertenece a mi alma. El deseo es algo que un hombre no puede controlar y
menos cuando tienes una pareja como mi ángel. Pero no, no lo amo, no me
entregaré a él de la forma en la que tanto desea.
Mi alma se fue, se fue la primera vez.
No le pertenezco.
* * * *
Raven
bajó las escaleras de piedra, sorprendiéndose del mal estado en la que se
encontraban. Aunque ahora, gracias a la poca claridad, no se veían los
desconchones de las paredes o los trozos de piedra caídos en el suelo. ¿No les
asustaba que alguna pudiera desprenderse sobre algún niño? Bueno, también
dudaba que una piedrecita pudiera hacerle un daño permanente a un licántropo,
por muy pequeño que fuera.
Cuando
llegó al enorme patio, bordeó algunas columnas, buscando la presencia del lobo
en cuestión. Izan estaba justo al lado del enorme comedor, con él se encontraba
Eric, un tanto oculto por el enorme cuerpo de otro lobo con el cabello
plateado, que recordaba haber visto anteriormente. Puede que hasta se lo
hubieran presentado, aunque ahora no conseguía relacionar rostro con nombre.
Se
acercó lentamente, parándose frente a los tres hombres. Su ojos se deslizaron
del enorme lobo desconocido a Izan, ignorando la presencia de Eric.
—¿Y
bien? ¿Ha cambiado tu visión? —le preguntó al Beta, deseando interiormente que
así fuera.
Izan
se echó contra la pared, bostezando tranquilamente mientras paseaba un pie
sobre el albero del suelo.
—En
realidad, no he visto nada. Pero supongo que ahora que tienes la sed bajo
control, hay un alto índice de probabilidades de éxito. Aun así, siempre queda «esa»
posibilidad.
Izan
no quiso especificar a que se refería, pero a Raven no le hizo falta. Estaba
claro lo que quería decir. La muerte siempre había rondado su mente desde que
salió por primera vez de aquella mansión. La idea de morir, le hacía hervir la
sangre entre la excitación de la batalla y la incertidumbre. Intentaría pensar
solo en la idea de rescatar a su hermano y para eso, necesitaba conocer a los
licántropos que se suponía iban a acompañarlo.
Morir
por ayudar a un vampiro sería lo último que hubieran planeado para su vida como
soldados. Entendería si alguno se rehusaba a seguirlo y apoyarlo. Él no haría
nada para imponerse, después de todo, los lobos estaban en su derecho. Ese
pensamiento le trajo a colación de nuevo la imagen de Dayira. Esa hermosa
pelirroja, tendida en la cama y con tan poco tiempo de vida. Era una vida
triste, muy triste.
Raven
miró unos segundos a Izan y susurró:
—Entiendo
—después su atención giró hacia el lobo que no recordaba—. ¿Y tú eres?
El
hombre le sonrió abiertamente, con una expresión agradable y un sentimiento de
camaradería bastante notable.
—Soy
Taix, no presentaron hace unos días, aunque supongo que no estabas en
condiciones para acordarte de mí. Soy el Omega de la manada y uno de los que te
acompañaran en esta «misión».
Raven
encogió el ceño. Esa forma burlona de hablar no le gustaban del todo, pero
tenía que reconocer que el licántropo estaban intentando ser lo más simpático
posible, y eso era de agradecer.
Después
de un corto silencio por parte de Raven, alzó una mano y la estrechó con la del
enorme lobo.
—Gracias
Taix. Quiero que sepáis que no voy a obligar a ninguno de ustedes a
acompañarme. Si alguien no está dispuesto, no tomaré represalias ni nada,
después de todo, el Alfa ni siquiera sabe de esta «misión» —agregó con el mismo
tono que anteriormente había usado el Omega—. Así que, me gustaría salir lo más
rápido posible, sé que no ha oscurecido del todo, pero hoy está nublado y esta
claridad no me afecta.
Era
cierto, aun después de haber buscado el abrigo durante casi un cuarto de hora
dentro de esa maleta, con todas las prendas metidas a presión, ahora resultaba
que cuando fue a ponérselo sobre la cabeza no le hacía falta. El cielo se había
vuelto tormentoso, así que lo dejó tirado en la entrada del piso que ahora
compartía con Neo y se había dispuesto a salir libremente.
Estaba
en lo correcto, lo pudo asegurar cuando los rayos del sol habían desaparecido
casi por completo, evitando los poquitos que escapaban de entre las nubes con
un ágil juego de pies.
La
respuesta de Taix lo sacó de sus cavilaciones.
—No
hay problema —dijo el alto lobo, rascándose una mejilla mientras sonreía, ahora
con un toque algo nervioso—, Es verdad que algunos se han rehusado, pero he
podido conseguir a tres lobos más a parte de mí, totalmente dispuestos a
cuidaros las espaldas. Después de todo, sois el marido del Alfa.
Raven
saboreó la palabra marido, se sentía malditamente agradable poderla escuchar
con un tono tan condescendiente. Y bien, cuatro lobos y un vampiro podrían ser
fuerza suficiente para enfrentarse a un pequeño batallón de licántropos del
Norte. Esos malditos bastardos que tanto daño le habían hecho a la manada y a
Neo. Si conseguía matarlos a todos podría resultar un pequeño logro para él.
También, mientras él comandara a esos hombres bajo la responsabilidad de Neo,
lucharía con todas sus fuerzas para que llegaran enteros de vuelta a casa. Era
lo menos que podía hacer por ellos, por prestarle su poder para intentar salvar
a su hermano, cuando él era, nada más y nada menos, que un vampiro.
—Yo
voy también. —dijo de repente Eric, dando un paso hacia delante—. Yo protegeré
la espalda de Raven. Se lo debo a Neo y… —se mojó los labios, indeciso—, realmente
quiero hacerlo. Quiero ayudar a Raven.
Se
hizo un silencio incómodo entre los presentes. Taix miraba la escena con una
ceja alzada, casi temiendo abrir la boca. Por su lado, Izan sonreía divertido,
asintiendo con la cabeza y palmeándole comprensivamente un hombro a Eric.
—Supongo
que en las malas se descubre cuando alguien te aprecia. Raven debería estar
contento de tener un amigo.
Raven
alzó una ceja, indignado.
—Lo
dices como si fuera un maldito antisocial —cuando nadie aportó nada. Raven notó
un leve sonrojo en sus mejillas—. Todos pensáis lo mismo, ¿verdad?
Eric
terminó riendo, poniéndose al lado de Raven y golpeándole con un puño el brazo,
intentando aguantar la risa.
—Bueno
compañero, todo tiene que cambiar un día, ¿no?
Raven
lo miró por encima del hombro, aun con el resquemor en su orgullo. Le sonrió arrogantemente
mientras cruzaba los brazos.
—Igual
que tus preferencias, porque estoy seguro de que tambalearon un poquito hace
unas horas.
Eric
se retiró, con una expresión infantil en la cara mientras negaba con fuerza con
la cabeza. Podía verse un tanto nervioso y su cara roja lo hacía ver adorable.
Raven sonrió mientras que Izan volvió con sus risitas burlonas.
—Eso
es un golpe bajo, ¡maldito colmillitos peligrosos! —Eric sacudió la mano entre
ambos, mirándole con una cómica expresión seria—. Te quiero a dos metros.
Izan
se volvió a apoyar en Eric, riéndose, mientras Raven hacía amago de acercarse
al lobo y disfrutando de cómo éste infantilmente se echaba hacia atrás
levantando los puños, como si fuera a golpearle al igual que una de esas
películas de Karate.
Taix
estaba un poco perdido por la escena que tenía ante sus narices, pero lo que
más le sorprendía era la confianza que parecía haber cogido esos tres en tan
poco tiempo. ¿Qué había pasado y a que se referían con…?
—¿Colmillitos
peligrosos? —preguntó el Omega, tocándose la cicatriz que le atravesaba el ojo
derecho y que mantenía siempre cerrado.
Raven
se quedó tieso, recto como si le hubieran metido el palo de una fregona por el
culo, mientras que Eric comenzó a reír tontamente rascándose la cabeza sin
saber que añadir. Gracias a Dios que por ahí estaba Izan para encargarse de
esos asuntos.
El
Beta se acercó a Taix hasta apoyarse en su hombro, cambiando la expresión por
una sumamente triste y miró de reojo al vampiro, con mucha, mucha lástima.
—Solo
nos metemos con Raven. Ha sido siempre un chico muy solitario, con unos padres
fríos —susurró tristemente, como si estuviera narrando una tragedia—. Se sintió
realmente dolido cuando sin saber nada sobre licántropos vino aquí y todos le
rechazaron. Encima de tener que tratar con un salvaje como nuestro Alfa, su
primera noche fue tan… —apretó los ojos como si se lo estuviera imaginando—, dolorosa,
al día siguiente…
—¡Para!
—gruñó Raven, con la boca completamente abierta por la sorpresa y un leve rubor
corriendo por sus mejillas—. Deja de decir gilipolleses y… y… ¡simplemente, cállate!
¿Y
ese Beta creía que lo estaba ayudando? Raven nunca había sentido tanta
vergüenza, le daban ganas de coger el delgado cuello del lobo y partírselo como
la gallina que era.
—Oh,
vamos… Raven. Solo estoy quitándole hierro al asunto —soltó abiertamente con
una expresión cansada que ocultaba una enorme sonrisa burlona.
Taix
estaba confundido, miró de uno a otro sin saber que añadir.
—¿Entonces
era mentira?
—¡Evidentemente!
—se quejó Raven, sin querer mirar hacia ningún lado.
Todos
se echaron a reír ante su gracioso enfado, hasta el vampiro tuvo que suspirar y
después sonreír. Seguramente, Izan y Eric ya habrían previsto esto, simplemente
estaban ayudándolo a relajarse. ¿Podría ser por algo que el Beta hubiera visto
en alguna visión? Ni siquiera quería pensarlo, le gustaba lo vacía que había
quedado su cabeza después de esa tonta discusión.
Volviendo
al asunto que le importaba, se giró hacia Taix, buscando con la mirada a su
alrededor.
—¿Y?
—cuando se dio cuenta de que el Omega no le entendía, volvió a decir—: ¿Dónde
están?
Taix
asintió, señalando inmediatamente después el portón de la entrada. Raven no
podía ver mucho desde allí, pero creyó percibir ciertos pelajes de diferentes
colores.
—Están
esperando totalmente preparados, ¿vamos?
Raven
asintió, comenzando a ponerse nuevamente nervioso. Parecía que la broma no le
había relajado tanto como creía, todavía podía sentir sus manos temblar. De
miedo o excitación, no estaba del todo seguro.
Escuchó
varios pasos a su lado, levantando un poco el albero. Se giró para ver como
Eric lo seguía prácticamente de cerca. Ese hombre parecía dispuesto a mantenerse
a su lado en todo momento. Era una sensación agradable. Le hubiera gustado que
fuera Neo quién estuviera a su izquierda, quién le dijera que iban a luchar
como uno, cada cual protegiendo la espalda del otro.
Neo
ahora no estaba preparado para enfrentarse a nada, no solo por las heridas
físicas sino también por las mentales. Ya había perdido a mucha gente que amaba
y le quedaban pocas que defender. Eso sería un punto débil en su contra, la
extrema preocupación podría hacer que cometiera errores, y si algo le pasaba…
Raven no quería ni pensar en esa posibilidad.
Raven
paró sus pasos en seco, cayendo en la cuenta de algo que no se había parado a
pensar. Miró a Eric que se había detenido abruptamente, golpeándose la cara con
la espalda del vampiro y que ahora se sobaba la nariz, desconcertado.
—¿Pero
qué? —dijo Eric, mirándole con la mano en el rostro y los ojos entrecerrados—.
¿Qué pasa ahora?
—Tú
te quedas aquí —dijo Raven simplemente. Después hizo amago de volver a andar
tras Taix, pero la chillona voz intranquila de Eric, se lo impidió.
—Un
momento, ¡quieto ahí! —gritó cuando vio que Raven seguía sin hacerle caso. Se
apresuró a cogerle el brazo, estirando de él para que lo encarara—, ¿Porqué?
¡Quiero ir contigo, maldita sea!
Raven
enfocó los oscuros ojos hacia Eric, fijos en su cara. Se veían serios y
letales, desprendiendo un poder que indicaba claramente, autoridad.
—Es
una orden.
Eric
se quedó con la boca abierta. ¿Una orden? ¿Había escuchado bien? ¡Había dicho
una maldita orden! Él solo quería ayudarlo, apoyarle, aunque confiaba en Taix,
quería estar ahí para poder vigilar que todos respetaran a Raven. Que no lo
dejarían morir cuando estuviera herido, ni cometerían alguna locura. Le daba
vergüenza decirlo pero… ¡no se fiaba de su propia manda en ese aspecto!
—Tú
no me das órdenes —escupió con desagrado, luego miró lentamente a Izan—. Tú el «alguien
de confianza». ¿Qué debería hacer ahora? Está claro que Raven es lo
suficientemente cabezón para morir antes de cambiar de idea.
Raven
gruñó levemente ante el apodo, pero Eric aunque tragó saliva, pareció echarle
valor, quedándose en el mismo sitio y observándole directamente a la cara. Si
ellos iban a ser conocidos, o… amigos, él intentaría hacerle entender al
vampiro que todo no transcurría según sus caprichos.
Izan
se rascó la barbilla pensativo, era realmente problemático tener que mediar en
esta ocasión, pero aun así había algo en la seriedad de Raven que no le dejaba
contradecirlo.
—¿Por
qué? Raven, me gustaría saber porque no quieres que te acompañe.
El
vampiro estaba harto de tanta pregunta. No estaba acostumbrado a que le
llevaran la contraria, bueno, menos con Neo. Ese lobo, aunque su orgullo no
quisiera reconocerlo, lo tenía completamente dominado el muy chucho. Pero tener
que explicarse no le agradaba, era algo… para gente de menos estatus.
—He
dicho que era una orden.
Izan
se encogió de hombros.
—Yo
puedo revocarla si lo veo conveniente.
Raven
gruñó, viéndose totalmente retado por el Beta. Por muy indiferente que quisiera
verse, Izan estaba intentando apretarle las tuercas. O bien se callaba y
dejaban que los lobos se salieran con la suya o daba sus razones.
Sus
ojos volvieron de nuevo a Eric, antes de dejar escapar violentamente el aire
entre sus dientes.
—Eric
es alguien importante para Neo. No puedo prometer que vuelva de una pieza y no
quiero que mi Alfa tenga que pasar por algo como lo de ayer. —hubo un corto
silencio, Raven se volvió para decir, un poco más bajo—: Yo tampoco quiero que
le pase nada a Eric.
Izan
alzó una ceja, mirándolo incrédulo, por su parte Eric estaba entre feliz y un
poco pasmado. ¿Raven no quería que fuera, no por que lo sintiera un estorbo, si
no más bien para protegerlo? La realidad le golpeó fuerte, haciéndole dar un
paso hacia atrás, todavía demasiado aturdido para reaccionar. Sus ojos se
giraron de nuevo hacia el Beta, que parecía estar pensando en algo.
Todo
quedó en silencio, Raven y Eric pudieron apreciar como los ojos de Izan
quedaron perdidos en ninguna parte. Lo más escalofriante es que el negro de la
pupila se comió todo el globo ocultar, quedando su mirada completamente negra.
A los pocos segundos, el Beta volvió a la normalidad.
—Oh,
buenas noticias —dijo de golpe, como si anteriormente no hubieran estado
hablando—. Creo que Eric debería ir, todo saldrá bien… supongo. He visto algo
de sangre y aunque no ha quedado claro el resultado final, la presencia de Eric
es beneficiosa para la «misión». Definitivamente, él debe ir.
A
pesar de su forma de hablar, Raven supo de inmediato que decía la verdad. No
solo por la veracidad del cambio de sus ojos, si no por la falta de ese tonillo
burlón que siempre le agregaba a cada una de sus frases.
Aun
así….
—En
esa visión que acabas de tener… ¿Eric estaba bien?
Izan
volvió a sonreír, estaba claro que ya se le había pasado el aturdimiento de la
visión. Después de hacerle ojitos burlones a Raven se volvió hacia Eric,
señalando al vampiro mientras hacia círculos invisibles en el aire.
—Ten
cuidado casanova, que parece que has seducido a un chico peligroso.
Eric
se sonrojó y golpeó al Beta en el brazo, haciendo que éste se quejara y se
echara hacia atrás, riéndose. Después se dirigió hacia Raven, cogiéndole del
brazo para que andara. La cara que tenía el vampiro era completamente homicida
y no quería que terminara por matar al consejero de la manada, aunque él mismo
tuviera las mismas ganas.
—Vámonos.
—dijo, mirando fijamente a Raven.
El
vampiro terminó por asentir, sin perderse de todas maneras la no respuesta de
Izan. No había desviado el tema simplemente para bromear, estaba claro que
había algo que no quería decirle. Eso solo conseguía ponerlo más nervioso,
ahora también teniendo en mente a Eric, que era su segunda prioridad tras el
rescate de su hermano.
No
añadieron nada más hasta que llegaron a las puertas de la Propiedad como le
llamaban los lobos, y que él veía como un simple y destartalado cortijo. Taix
se había unido a los otros licántropos minutos antes que ellos, sin darse
cuenta de que Raven se había parado para volver a hablar con los otros dos.
Había
tres lobos de colores marrones, uno chocolate, otro café oscuro, el último
tenía un tono canelo, a su lado, había uno gris, un poco más grande y que Raven
reconoció rápidamente como el Omega. Era inconfundible, no solo por el pelaje,
si no por la enorme cicatriz que le cruzaba el ojo, le sorprendió que aun
siendo un lobo todavía la tuviera.
Antes
de que Raven pudiera reaccionar, Eric saltó hacia delante completamente
desnudo, cambió con una facilidad apabullante en pleno vuelo y cuando cayó al
suelo, fueron sus zarpas las que hicieron un profundo y hueco sonido. Volvió el
morro hacia él, con esos ojos castaños mirándole fijamente, su pelaje pardo le
daba un toque hermoso aunque apagado. Era una diferencia bastante grande con
Neo. Su pelaje dorado y brillante le daba un aire aristocrático, y Eric aunque
hermoso igualmente, era más corriente, se veía simplemente más… normal.
Eric
movió el morro, acercándose mientras bajaba su cara para rozarse con el brazo
de Raven.
—Móntate y así iremos más deprisa.
El
vampiro pareció dudar durante unos segundos, pero finalmente saltó y se subió
sobre Eric. Todos se miraron como concordando la salida y después de afilarse
las uñas contra el suelo, salieron dando unos largos y tremendos saltos, casi
volando entre las ramas. Raven estuvo seguro que los aullidos fueron escuchados
por toda la manada. Era una despedida, por ahora.
El
vampiro cerró los ojos y los apretó.
«Neo…».
* * * *
Taix
los guiaba, era el único que sabía las coordenadas exactas donde sucedería la
confrontación. Llevaban unos minutos caminando suavemente, intentando que las
enormes zarpas hicieran el mínimo ruido posible.
Raven
agachó la cabeza para esquivar una rama, después la bajó lo suficiente para
hablar en susurros sobre la enorme oreja del lobo sobre el que iba montado.
—Yo
conozco este lugar… —susurró, fijándose en las formas de la vegetación. Cuando
divisaron un pequeño claro entre varios árboles, volvió a bajar unos tonos más
su voz—. Comunica a todos que se detengan y se mantengan ocultos.
Eric
meneó levemente la cabeza para que supiera que lo había escuchado, después
mentalmente, informó a todos los demás lobos de que debían guardar posiciones
por ahora. Cuando Eric no volvió a hablarle, supo que Taix no tenía ningún
inconveniente con que él tomara el mando. De todas formas, ya estaba en el
lugar y Raven suponía que lo más correcto sería esconderse y esperar.
Después
de ojear el árbol abierto por la mitad que había en el claro, estuvo seguro. Él
había estado ahí antes. No recordaba muy bien cuando… suponía que en alguna de
las excursiones que hacía montado en la espalda de su hermano. ¿Pero porqué
motivo, si Ángel seguía vivo, aparecería en este lugar?
Sintió
nuevamente ese dolor de cabeza que lo carcomía cada vez que intentaba recordar
algo. Se sentía flojo y se agarró con más fuerza al pelaje de Eric, el cual
movió sus dientes hasta que los hizo rechinar.
—¿Estás bien?
Raven
le dio unas cuantas palmaditas en el cuello para asegurárselo. Después de
acariciarse un poco las sienes, entrecerró los ojos para enfocarse en el claro
y por supuesto, en el evidente sonido que estaba comenzando a escucharse no muy
lejos de allí.
Tras
unos segundos de espera, algo cruzó sobre los árboles, a una velocidad completamente
irreal para un… Raven se fijó mejor, un vampiro. No había conocido a nadie de
su familia que pudiera moverse con esa agilidad. Su incredulidad se convirtió
en alivio cuando una silueta familiar se detuvo en mitad del claro.
Su
ojos rojos giraron hacia el cielo y su oscura melena recogida con una cinta en
el cuello, se mecía entre la suave brisa de la noche. Algunos cabellos se
soltaron, ocultándole un poco el rostro, pero Raven estaba seguro. Era Ángel,
su hermano Ángel.
—Que
sigan quietos —susurró a Eric—. Que nadie se mueva hasta que yo lo ordene, pase
lo que pase.
El
lobo agitó su cabeza un poco, obedeciendo pero claramente disconforme con la
orden. Y después siguió el silencio. Lo segundos pasaban y Raven no vio nada
que no fuera su hermano. Quieto en aquel lugar, posando ahora su mano sobre el
árbol partido. Los ojos carmesí se cerraron, y Raven se sorprendió al ver un
poco de humedad en ellos. ¿Pero que diablos?
Un
ruidillo entre los arbustos de la izquierda lo sacó del ensimismamiento en el
que su hermano lo tenía cautivo. Giró la cabeza con todos los sentidos alerta,
esperando. Cuando una pierna atravesó la espesura y se adentró en el claro, no
pudo más que aturdirse. Pero que… ¡¿Qué diablos hacía Zoe en un lugar como
ese?!
Buscó
a su hermano que se había escondido tras un árbol, rehuyendo de la presencia de
la niña. Raven estuvo confuso unos segundos hasta que cayó en la verdad. ¡Ese
maldito de Izan! Es verdad que su hermano se veía involucrado en la
confrontación, pero la manada del Norte no le buscaba a él, ¡iban tras Zoe!
Sintió
como uno de los lobos hacía amago de moverse, pero el vampiro volvió a echarse
sobre Eric, ordenándole que mentalmente lo detuviera. El lobo pardo obedeció, todavía
igual de desconcertado que momentos antes había quedado Raven.
Raven
esperó un poco más. Tenía que saber algunas cosas más antes de entrometerse en
la escena. Ahora mismo le gustaría conocer exactamente que diablos fue lo que
vio el Beta. Oh… pero ya ajustarían cuentas cuando regresara. Iba a recordar
toda su vida lo que era burlarse de un vampiro. ¡Eso lo aseguraba!
Tras
unos segundos, Zoe seguía buscando por el claro, parecía que esperaba a
alguien. Ángel, por lo que pudo apreciar, seguía allí mirándola pero sin
moverse, por algún motivo la tristeza que antes había percibido en él ahora se
había convertido en algo cálido. Era realmente imposible de describir. ¿Conocía
su hermano a Zoe? ¿Era a él a quién esperaba? ¿Y si es así… porque se escondía?
Un
enorme lobo voló sobre el claro, dejándose caer delante de Zoe. Raven sintió
sus músculos tensarse por el impulso de colocarse frente a la niña, aun así se
obligó a quedar quieto. Observando.
El
licántropo no cambió de fase, pero pareció comunicarse con Zoe. Era extraño,
Eric no parecía oír lo que decían. No lo entendía. Sin embargo la pequeña se
reía y asentía, acariciándole tiernamente el morro. Sin embargo, en ningún
momento, mostró intención de transformarse ella también.
—¿Qué
ocurre? —preguntó Raven, agachándose de nuevo sobre la oreja de Eric.
—No tengo ni idea. Ese lobo no pertenece a
nuestra manada. Es la única explicación que puedo darte a que no le escuchemos.
—Pero
Zoe lo hace. —insistió Raven.
Eric
sacudió la cabeza pensativo y estuvo a punto de decir algo cuando, en uno de
los movimientos de Zoe, la niña levantó la mano y mostró claramente una marca
de emparejamiento en su muñeca.
Todo
quedó claro, sin tener que acudir a las palabras. Zoe podía escucharlo aunque
no fueran de la misma manada porque estaban emparejados. Raven sabía que los
vampiros podían entender a todos los licántropos, pero seguramente había
demasiada distancia para escuchar los pensamientos del lobo.
Buff…
a Neo le daría un ataque cuando lo descubriera. ¿Era esto, lo que tanto quería
ocultar Izan? Diablos, suponía que sí.
Bien,
ahora todo parecía una simple cita romántica. No comprendía que hacía su
hermano allí mirando, con una expresión seria. Estaba demasiado hosco y aunque
Zoe no hubiera descubierto su olor, estaba seguro que no pasaría mucho antes de
que su compañero sí lo hiciera.
O
puede que ese tiempo necesario no corriera a su favor. Cuatro lobos más
aparecieron de repente, acercándose lentamente a Zoe y al lobo negro. Parecían intercambiar
algunas palabras mentales, pero Raven seguía a alerta pues conocía ese pelaje,
el lobo nevado que había intentando matarlo el día antes de su unión con Neo. Nunca
olvidaría un pelaje albino tan hermoso.
Volvió
a ordenarle a Eric que detuviera cualquier movimiento de lo demás miembros de
su manada. Todavía no era el momento. Si solo pudiera acercarse más sin ser
descubierto...
Raven
bajó de lomos del lobo pardo y se acercó a su pata para susurrarle:
—Espera
a la señal. Entonces atacad con todas vuestras fuerzas. Esto ya no es solo por
mi hermano, tenemos que sacar a Zoe a salvo de todo este problema.
Eric
asintió con un movimiento de su morro. Raven le palmeó el cuello en confianza y
avanzó unos pasos, desplazándose ágilmente sobre la hierba. Bordeó un árbol y
se agazapó, esperando. Ahora estaba casi en el borde del claro y creyó
conseguir entrever algunas palabras.
El
lobo blanco caminó lentamente hacia el compañero de Zoe, pasando por delante
como si fuera una presa en la cual echarse encima de un momento a otro. El lobo
negro colocó una pata sobre Zoe, posicionándose encima de ella, intentando
protegerla. Raven le miró la frente, tenía una especie de rombo, igual que,
ahora que se fijaba, el lobo nevado.
—¿Qué tenemos aquí, Abel? —dijo el albino
con voz fina pero tranquila, demasiado tranquila—. ¿Hay algún motivo por el que tengas que ocultarle a tu Alfa, que
encontraste a tu compañera?
Raven
estuvo seguro de escuchar un ronco y bajo gruñido de advertencia por parte de,
como acababa de mencionar el Alfa, Abel. Zoe seguía sin decir nada, apretada
contra una de las enormes patas negras.
—Déjame marchar, solo te pido eso, Farid.
Alfa. —se corrigió rápidamente ante el silbido entre dientes del lobo
blanco—. Deja marchar a mi mujer.
Farid,
siguió paseándose lentamente, Raven podía sentir la clara intimidación que le
causaba a Abel con ello. Los ojos morados del Alfa se posaban descaradamente en
Zoe, evaluándola. Después de unos segundos, parecieron brillar con entusiasmo.
El parecido era innegable.
Raven
supo en ese momento que ese tal Farid, solo había seguido a un miembro de su
manada, el cual creía que lo estaba traicionando. Encontrarlo allí con una
hembra de otra manada seguramente había sido una sorpresa, pero reconocerla por
su aspecto como la hermana de Alfa de la manada del Este sería totalmente un logro
más que una preocupación.
El
vampiro chasqueó los dientes, esto se complicaba cada vez más y más, y estaba
seguro que si atacaban ahora, lo único que conseguirían era poner a Zoe es más
peligro del que ya estaba.
—¿Es esa, por casualidad, la hermana de
Golden? Oh… si lo es —susurró con esa horrenda voz chillona.
Abel
pareció reaccionar al tono de cazador de su Alfa, ya que agarró a Zoe por la
camisa, levantándola con toda intención de salir corriendo de allí. Cuando giró
el cuerpo hacia el Este, Raven no dudó a donde, claramente, iba acudir.
No
logró dar dos zancadas antes de que un dolor impresionante consiguiera sacarle
unos cuantos lastimeros aullidos. El lobo negro terminó tendido en el suelo,
chillando sin parar, parecía a punto de revolcarse en la tierra.
Raven
dio un paso hacia delante, alarmando, cuando Farid levantó una zarpa sobre la
cabeza de Zoe, que estaba demasiado preocupada por su compañero como para
fijarse del peligro real que estaba corriendo. Desde allí, el vampiro podía
leer el miedo en la niña.
Todo
pasó muy deprisa, el Alfa se vio detenido por dos manos que lo sujetaban con
suma fuerza. Sus ojillos morados se clavaron en el vampiro que lo inmovilizaba.
Ángel se había movido con tanta rapidez, que Raven casi no pudo verlo. Esa agilidad
no era normal, ¡maldición, estaba seguro de que no lo era!
—¿Quién eres tú? —escupió, mirando al
vampiro con inesperado interés—. Te
pareces a alguien que tuve el placer de conocer no hace poco. Tienes que estar
relacionado con él, sois… —pareció plantearse el adjetivo—, igual de sexys.
Raven
apreció como su hermano encogía los ojos, retirando la zarpa con sus manos en
un movimiento brusco, haciendo que Farid tuviera que echarse hacia atrás. Había
un poder claro en él, uno que hizo al Alfa replantearse la idea de enfrentarse
al desconocido vampiro.
—No
tengo por que darte explicaciones y mucho menos mi nombre. Quiero veros lejos
de esta niña, ahora —sus ojos rojos ensangrentados y letales, hicieron al lobo
retraerse—. No tengo nada contra los licántropos, no lucho contra lobos. Así
que, me da igual de que manada seas, coge a tus soldados y márchate de aquí.
El
aire se contuvo en los pulmones de Raven. Lo había hecho inconscientemente, no
tenía necesidad de respirar, pero el asombro lo había llevado a tomar una buena
bocanada de aliento.
Esa
voz autoritaria y segura, con ese tono tan hermoso… hacía mucho que no la
escuchaba. Para su desconcierto, sintió tranquilidad, alivio. O fue hasta que
Ángel se encogió sobre su estómago para toser descontroladamente, la sangre que
escapó de su boca, de forma llamativa y escandalosa, embadurnó sus manos y
manchó con gotas rojizas oscuras la tierra a sus pies.
Farid
se había sentido intimidado durante unos segundos, pero ahora ya se había repuesto.
El vampiro parecía muy seguro de sí mismo, pero con esa demostración, dejaba
claro que estaba enfermo y por consiguiente, no al cien por cien de sus
facultades.
Se
relamió el morro con una enorme lengua que puso en alerta a Ángel. Miró a Abel
que seguía revolcándose de dolor a su lado y después echó mano a la pequeña
Zoe, todavía a su espalda. No eran fuerza suficiente para poder enfrentarse a
un Alfa, su Omega y varios soldados más.
Ángel
estaba en una encrucijada, puede que ese fuera el momento que tanto había
esperado. La muerte que tanto ansiaba, pero… no a costa de la vida de Zoe.
Nunca a costa de la vida de su pequeña Zoe.
—Y si te digo «vampiro» que esa niña de ahí
es mi presa y que esa basura de lobo, será juzgado por su traición… ¿Qué
harías?
El
salto de Ángel sobre la cabeza de Farid, seguido de un manotazo que le arrancó
la piel del cuello, fue toda la respuesta que el Alfa necesitó. El lobo blanco
aulló enfebrecido antes de tirarse sobre el vampiro, colocando una garra sobre
su cuerpo en el suelo e intentando inmovilizarlo.
Ángel
se revolvió con unos movimientos rápidos y desquiciados, sin importarle la
sangre que escurría de sus labios. El Alfa le golpeó con su zarpa, lanzándolo
unos metros más allá y mirando a Zoe, que se había encogido al lado del cuerpo
de Abel. Parecía dispuesta a entrar en fase cuando algo captó la atención de
todos.
Raven
saltó al claro, tomando el cuerpo de Ángel aun en el aire y en dirección a
golpearse contra el tronco de un árbol. Ambos hermanos se miraron con sorpresa.
—No
se que diablos está pasando aquí, pero hay que sacar a Zoe de este lugar —fue
lo único que dijo Raven, intentando apartar las ansias de preguntarle a su
hermano que diablos estaba haciendo y donde demonios había estado.
Otro
vampiro. Farid volvió a ponerse un tanto nervioso. Si seguían viniendo
refuerzos, él se vería en desventaja. Tenía que terminar lo que había empezado.
Corrió hacia Zoe, que todavía estaba mirando a Raven casi aliviada por la
presencia de una cara conocida, y abrió su boca en un mordisco letal.
Raven
corrió, saltó unas cuantas piedras y casi voló para intentar atrapar a Zoe.
Cayó sobre ella, protegiéndola con su cuerpo cuando sintió el sonido de un
golpe hueco sobre su cabeza. El Alfa cayó hacia atrás, con la cabeza girada
hacia la derecha de muy mala forma.
—¡No
toques a mi hija! Maldito seas, como le pongas un dedo encima a mí hija… yo…
yo…
La
espalda de Ángel se levantaba sobre Raven. Éste parecía en extremo cansado, no
solo por el rápido movimiento, si no por el esfuerzo hecho en cada ataque. Raven
vio horrorizado como su hermano perdía el equilibrio y caía hacia delante,
arrodillado frente al Alfa y los demás lobos que aullaban sedientos de sangre.
No
tardó más de dos segundos en darse cuenta del estado en el que se encontraba el
otro vampiro. Todo el suelo frente a él cubierto de oscura sangre, sus ojos
estaban velados y el cabello se había soltado en algún movimiento anterior. Iba
a desmayarse. Raven estaba malditamente seguro de que Ángel estaba a punto de
perder el conocimiento.
Con
todas sus fuerzas, sopló entre dos dedos colocados previamente en su boca. El
silbido atravesó el claro como un rayo, haciendo que los lobos encogieran las
orejas. Los cuatros licántropos en la retaguardia saltaron, colocándose con
fiereza frente a ellos. Sus gruñidos salieron ásperos, abriendo la boca y
enseñan las filas de letales dientes.
—Raven…
¡Oh, Raven! —gritó Zoe, agarrándose al jersey de su cuñado y escondiendo la
cabeza en él—. Dime que esos son Eric y Taix, por favor… por favor… —susurró,
entrando en llanto.
Raven
le acarició el pelo, intentando tranquilizarla. Pequeña niña, demasiado para
enfrentarse a este problema y todos los que estaban por acontecer con ese
matrimonio suyo. Nunca entendería quién diablos decidía las parejas de los
licántropos, pero merecía unas cuantas patadas en el culo.
—Tranquila.
Estoy aquí y voy a devolverte a la Propiedad de una sola pieza —se mordió el
labio cuando escuchó como los lobos de ambas manadas se enzarzaban en una
cruenta pelea—. Neo va a matarme —masculló entre dientes.
¡Y
vaya si lo creía!
Un
sonido a su espalda. Abel se levantó del suelo, saliendo de fase y arrastrando
sus pies hacia ellos. El dolor produciendo por el «rayar» de su Alfa, le había
dejado demasiado débil para siquiera mantener su estado de lobo. Pasó ambos
brazos por el cuerpo de Zoe, acogiéndola con evidente calidez y protección.
Raven la dejó ir.
El
muchacho, tenía una expresión seria, un cabello negro y oscuro, tanto o más que
sus ojos. Su cara parecía estar echa de piedra, el vampiro no podía preveer
nada de sus intenciones tras esa fachada de indiferencia.
Cuando
dejó a Zoe segura en brazos de Abel, se acercó a Ángel, agachándose a su lado y
pasándole una mano conciliadora por la espalda. Su hermano parecía convulsionarse,
mientras más y más chorros de sangre escapaban de su boca. Sintiendo dolor ante
esa imagen, apartó varios mechones del oscuro cabello sobre su cara, logrando
así mirarlo a los ojos.
Ángel
mantenía ese color rojizo en ellos, seguramente por la pérdida de sangre. En
realidad, él no recordaba si cuando era pequeño ya los tenía así.
—¿Ángel?
—preguntó suavemente.
El
vampiro alzó la cabeza unos centímetros, entrecerró los ojos y separó los
labios. Raven estaba expectante, había pasado los últimos años soñando con este
momento. Imaginando cuales serían las primeras palabras que su hermano le
dedicaría.
No
fue nada de lo que pensó.
—¿Quién
eres? —la voz, ahora un poco más ronca que antes, se dejó escuchar casi como un
suspiro.
Fue
un duro golpe para Raven. Sin embargo, volvió a despejarle la cara y acercó su
frente a la contraria. Su hermano estaba demasiado débil para protestar por el
sospechoso roce.
—Soy
Raven.
La
expresión precavida de Ángel pasó a una triste, cerró los ojos, como conteniendo
unas rebeldes lágrimas y le rozó con la mejilla, terminando por enterrar la
cara en la curvatura del cuello de Raven.
—Hermanito.
Pequeño niño. Te has puesto muy grande.
Varios
golpes más sonaron muy cerca de ellos. Un golpe de viento los hizo agacharse
cuando un enorme lobo fue expedido sobre ellos y arrojado a unos metros. Raven
se relajó cuando fue un rombo lo que vio en su frente.
—Tenemos
que salir de aquí —cogió a Ángel para levantarlo, pero su cuerpo no respondió.
Raven tomó aire antes de curvar su estómago y en un movimiento rápido cogerlo
en brazos. Su hermano soltó un pequeño resoplido de dolor, pero eso fue todo.
Raven se volvió hacia su cuñada—. Zoe, entra en fase. No podemos quedarnos, por
lo menos vosotros tenéis que volver a la Propiedad.
Zoe
miró a su marido, serio a su lado, con un brazo posesivo en su espalda. Después
sus ojos azules giraron hacia Raven. ¿Qué debería hacer ella? ¿Obedecía a
Raven? Bien, si recapacitaba, él fue quién comandaba a la manada. Hasta Taix
seguía sus órdenes. Se había lanzado para protegerla. Ahora, ponía la seguridad
de ella ante la de todos los demás. Suspiró, demasiado nerviosa para seguir
cavilando. Neo no solo iba a matar a Raven, a ella la despellejaría. Ya lo
estaba viendo.
—Está
bien. No se si podré ir muy rápido con tres personas montadas encima pero… lo
intentaré.
Raven
asintió, pero solo pudo dar un paso hacia ella. El aullido de dolor que escuchó
le pasó como un rayo por la cabeza. Su cuerpo se volteó por instinto y lo que
vio lo dejó paralizado. Un lobo pardo estaba en el suelo, siendo aplastado por
el cuerpo de uno avellana. Parecía poderoso, si no se equivocaba, el Omega de
la manada del Norte.
Sus
manos se volvieron rígidas ante el segundo aullido de dolor. Tenía que volver a
la Propiedad, tenía que dejar a Ángel y a Zoe, allí y a salvo. Pero… pero…
—¡Mierda!
—gruñó entre dientes. Acercándose en dos zancadas a Abel y soltándole el cuerpo
de su hermano en sus enormes y grandes brazos. Ángel dio un ligero resoplido y
cerró los ojos. Raven se horrorizó cuando el brazo de su hermano cayó flojo a
un lado—. Por favor… llévalo, coge a Zoe y salid de aquí —se giró hacia la
niña, acariciándole el despeinado cabello rubio, la miró fijamente a los ojos
con confianza y seriedad—. Cuando llegues, di que avisen inmediatamente a Izan.
Después dile que yo he ordenado que les de asilo a estos dos. Que no tome
ninguna represalia contra Abel, que yo… lo mando así —volvió a repetir.
Zoe
pareció bastante sorprendida por el sorpresivo tono autoritario, sin embargo,
si estaba pensando algo contrario a la decisión del vampiro se lo guardó,
agradeciendo la ayuda para Abel.
—Ten
cuidado.
Necesitaría
más que cuidado para salir de aquel atolladero. Se quedó allí quieto hasta que
los vio a los dos de correr hacia el bosque. Seguramente Zoe no querría entrar
en fase allí y él, en cierto modo, lo comprendía.
El
siguiente aullido de dolor le sacó de sus pensamientos. Se giró como un resorte
y buscó al lobo con la mirada. Estaba en el suelo, ahora con un enorme charco
de sangre. La cara contraída hacia arriba, la boca abierta, no se movía. Raven
sintió la sangre caer por su frente de nuevo, por sus brazos. Su propio sudor
haciéndole tangible el nerviosismo por tal horror.
—¡Eric!
—gritó desencajadamente, corriendo con todas sus fuerzas.
Se
lanzó hacia el lobo avellana, agarrándose a su cabeza por detrás, como un
animal salvaje. El Omega intentaba lanzarle bocados desesperados, pero Raven no
le dejaba encajarlos. Sin embargo, él si que le golpeaba, haciéndole heridas
por todo el lomo. Alzó ambas manos y desgarró brutalmente su cara, disfrutando
de los chillidos que daba el licántropo.
En
un momento de locura, se enganchó a su oreja con los dientes, tirando de ella
hasta que le arrancó un pedazo, escupiéndolo a un lado con asco. Raven no tardó
mucho en ser derribado por otro lobo, pero pronto estuvo de nuevo en pie,
rajándole certeramente la garganta con sus dientes.
Estaba
enganchado en otro lobo de pelaje mas oscuro, cuando sintió una zarpa abrirle
tres enormes surcos en la espalda. No muy profundos pero atravesándolo
completamente de arriba abajo. Raven giró su cabeza en el momento que veía a
Eric mordiendo la yugular del Omega.
¡Gracias
a Dios que estaba bien!
Se
dejó caer al suelo, sintiendo algunas piedras clavándose en su trasero. La
tierra húmeda mojaba sus manos y unas cuantas gotas volvieron a desprenderse
del cielo como el día anterior, ahora mojándole la cara y el cabello.
No
hacía falta revisar el estado de la pelea, ellos tenían absoluta ventaja sobre
la manada del Norte. Tuvo fe de ello cuando Farid aulló por la retirara,
poniendo a todos sus soldados en marcha, por supuesto, menos el cuerpo de uno
que había matado Raven.
Eric
lo ayudó a levantarse del suelo con su morro y Raven simplemente se agarró del
pelaje, intentando que las piernas le sostuvieran. El exceso de adrenalina casi
le había hecho olvidar el miedo, el temor, el cuidado que debería tener.
Miró
a los soldados, a los miembros de la manada que lo habían acompañado. Todos
estaban visiblemente bien. Estaba tan aliviado, tanto. El sentimiento cambió a
uno de incertidumbre cuando los cuatro lobos lo rodearon.
Raven
tuvo muchos pensamientos recorriéndole la mente ante esa extraña acción, y
reconocía que no todos ellos eran buenos. Sin embargo, los licántropos se
sentaron sobre sus patas traseras y agacharon solemnemente su cabeza para
después alzarla en un largo y orgulloso aullido.
El
vampiro no sabía que estaba ocurriendo, pero se sintió bien, orgulloso de cada
lobo frente a él. De su fuerza, su coraje, de toda esa bravura que habían
demostrado.
Taix
se acercó, dejando que su pelaje grisáceo se meciera entre el viento y las
brillantes gotas de lluvia. Al colocarse frente a Raven, agachó la cabeza.
—Te reconocemos como el marido del Alfa. Te
reconocemos como el segundo al mando. Te reconocemos como guerrero. Tienes todo
nuestro respeto y fidelidad, para siempre. Pase lo que pase.
Los
otros lobos volvieron a aullar, en un signo claro de conformidad. Raven se
quedó fijado al suelo, casi creía que tenía algo sujetándole los tobillos. No
podía apartar la mirada de aquellos seres tan magníficos, a pesar de todo lo
que hubiera pensado en un principio. Él era el que tenía que mantener un total
respeto por ellos y no al revés.
Habían
demostrado ser piadosos, comprensivos, indulgentes. Reconocía que su clan, o la
mayoría de sus miembros, si era verdad todo lo que había descubierto en los
últimos días, no merecían ni una pizca de toda esa condescendencia. Admiraba
ciegamente la tolerancia de los licántropos y la agradecería. No tenía vida ni
años suficientes para poder dar gracias por ello.
—Yo…
no merezco esas palabras —y en realidad lo pensaba. Puede que su estatus fuera
superior, pero… aunque fueran lobos salvajes, tenían más «humanidad» de las que
ellos, los vampiros, podrían alguna vez soñar—. Vosotros sois unos fieles
soldados. Ahora entiendo porque Neo está tan orgulloso de vosotros. Gra… —la
palabra se le atragantó un poco, no muy acostumbrado a decirla y mucho menos
sin dañar su orgullo—. Gracias por seguidme. Por dejarme manejar esto. Por
salvar a Zoe y por proteger a mí hermano.
La
voz de Raven salió segura y digna, cautivando un poco más con su solemnidad a
los lobos.
—Gracias a ti por conseguir que esta misión
fuera un completo éxito —contradijo Taix, casi dulcemente.
Eric
lo empujó con el morro, haciendo que Raven trastrabillara un poco hacia su
derecha. Parecía que los golpes, que antes casi no había sentido, empezaban a
dolerle después de desvanecerse algo del entumecimiento de sus músculos.
—Móntate —silbó casi en un sonido
bromista.
Raven
le dio una palmada en el cuello y sonrió escuetamente, intentando no mostrar
mucho de lo aliviado y completamente flojo, que ahora se sentía. No pudo
saltar, así que trepó por la pata y se agarró al pelaje pardo de Eric, rezando
por no caerse y romperse la cabeza. Aunque suponía que tampoco moriría por eso.
A
los pocos segundos sintió su cuerpo flotar y supo que estaban en movimiento.
Corrieron de nuevo por el bosque, a una velocidad bastante considerable. No
tardaron más de diez minutos en alcanzar a Zoe.
Raven
no pudo verse más sorprendido, Zoe aun siendo una niña, en formo de loba era
enorme. Su pelaje no podía decirse que fuera dorado, más bien tornando a trigo.
Aunque su tono fuera apagado y menos brillante que el de Neo, se veía hermosa y
fuerte.
Sus
ojos corrieron rápidamente hacia Abel, que sostenía a Ángel muy pegado a su
cuerpo, el cual por lo que veía Raven seguía inconsciente. ¿Qué diablos le
había pasado a su hermano para encontrarse en ese estado? Se veía tan enfermo,
con tanto sufrimiento.
Eric
pareció leerle el pensamiento, porque acercó su cuerpo a Zoe y copió su ritmo.
Raven alargó un brazo y acarició la cara de Ángel, apartó unas cuantas finas
hebras oscuras de su cara y frotó su mejilla. Los vampiros tenía un tono claro
de piel, pero su hermano estaba sumamente pálido, casi parecía un muerto.
—Gracias,
ya puedes dejármelo a mí.
Abel
negó con la cabeza.
—No
es nada comparado con lo que tú has hecho por mí. Si no hubierais aparecido,
tendría que haber presenciado como mataban a Zoe sin que pudiera hacer nada. Y
te juro —dijo levantando un poco el tono de voz—, que yo hubiera hecho lo que
fuera, porque la dejaran ir. Hasta hubiera ofrecido mi vida a cambio. Lo juro.
Raven
recordó su protección, como se había colocado frente a la niña. Como más tarde
le pasó una pata por encima, intentando esconderla aun más.
El
vampiro asintió.
—No
me cabe la más mínima duda de que así hubiera sido.
Ninguno
de los dos dijeron nada más. Raven sintió el peso del cuerpo de su hermano
Ángel y lo apretó contra sí mismo. La lluvia seguía empapándolo, las gotas de
su largo flequillo caían hermosamente sobre el rostro de su hermano.
Amaba
esas finas líneas de su cara, los delgados labios, la esbelta nariz. Ese
cabello, fino, oscuro, extremadamente liso y largo. Las delicadas hebras que le
caían por el rostro, si ya era atractivo de por sí, solo recreaban aún más su
belleza.
Se
parecían mucho, pero Raven tenía claro quién era el hermano guapo de los dos.
Esperaba que Neo no babeara cuando lo viera. Ahora que la tensión se había
alejado un poco de sus hombros, dejó que su mente navegara con tontos
pensamientos. Suponía que tendría que pegarle cogotazos a Neo cada vez que lo
viera con una mirada lujuriosa hacia su hermano.
El
pensamiento por un lado le hizo gracia y por otro le molestó. Era un estúpido imaginando
esas cosas con todas las dudas que tenía. Además, su hermano había dicho… hija.
Había gritado que Zoe era su hija. ¿Qué diablos significaba eso? Casi no podía
retener las ansias por saberlo.
¿Qué
pasó ese día cuando tenía siete años? ¿Por qué perdió su memoria? ¿Y que tiene
todo eso que ver con Zoe? ¿Por qué su hermano se había ido dejándolo solo? ¿Qué
clase de enfermedad tenía para estar tan débil?
Le
susurró a Eric que acelerada. Tenía que enterarse de muchas cosas. ¡Quería
saber la verdad!
ESTADO : TIRANDO ESPUMA POR LA BOCA, REVOLCANDOSE EN EL SUELO Y HABLANDO 6 LENGUAS AL MISMO TIEMPO.
ResponderEliminarAHORA... COMNEZANDO A LEER
mmm T-T, no se que decir... las lagrimas corren por mis ojos y por el teclado. T-T
ResponderEliminarwaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
yo tambien quiero un hermano sexy.
hay beta, si que te la has buscado, ya veremos como te va el siguiente capitulo, jajajaja como es eso que Zoe es la hija de Angel, jajajajaja "infidelidad" kya.
hazta yo babiaria si mi cuñado fuera asi de sexy, reven agradese el sello, asegura su fidelidad. XD
continuacion!!!!
y por ultimo una jajajajajajaja, sabia que seria la primera.
ResponderEliminarDemasiadas preguntas....y pocas respuestas,esta semana se va hacer muuuuuuy larga.
ResponderEliminarTe quedo genial la escena de la lucha !que demonios! todo el capítulo quedo genial.Besos
Totalmente de acuerdo, ha quedado genial :D pero no puedo esperar a saber de Ángel
ResponderEliminar..cuando se escondió en el arbusto y se quedó mirando a Zoe con cariño pensé que estaba enamorado de ella, pero que ella quería a Abel...que sorpresa que sea el padre!! :O:O jajaja
Fati,que haces que no estás escribiendo...!!!!
ResponderEliminarYa se esta tardando el siguiente capitulo,cuanto misterio,por favor...y Neo,recuperandose,se le hecha en falta ainss!!
Tenemos muchas cosas pendientes,y tanto por descubrir, que no te creas que se nos va a olvidar a ninguna de nosotras ein??
Lo tenemos todo muy apuntadito,asi que está la cosa que arde.
Este capitulo está diseñado para enfocar el misterio de las familias de los dos protas,y por otro lado esta esa misteriosa desaparición de Angel,aparte también añades la enfermedad de él(no será la misma que la de Dayira no?).
Ademas se ha ganado el respeto de la manada, y su cuñada esta con él, y su marido agradecido.
Y por favor,la madre de Neo con Angel...que bueno,estoy super interesada.
Besos y abrazos,...y te esperamos.
joder mujer contigo mira que lo dejas en lo mas emocionante, WTF como esta la onda esa de que Zoe es la hija de Angel guauuuu ora si te sacaste un 10 ni por aqui se me paso esa opcion... ñahhh pero esta bueno cada capitulo se pone mas y mas esta interesante, me gusta qu estas retomando la vida de amos bandos, Eric me agrada es tan adorable y un muy b uen amigo, los demas lobitos que reconocieron a Reaven me calleron bien la pelea estuvo de pelos me hizo recordar la pelicula (por cierto mi favorita) de underworld kyaaaaaa, 30, 20, 40 hojotas que han valiudfo mucho la pena no podre esperar mucho con la emocion para el proximo capitulo me muero por leerlo YA, MUJAJAJA trabaja a tu ritmo ya te espere 1 año para el noveno apitulo que sera una semana MUJAJAJA... oh es cierto hice lo que me dijiste les cambie el nombre por los personajes de naruto de heho tengo la version esta de la novela y la otra para mi hermana que se puso como loba cuando le dije que seria continuada en novela y con otros nomb res asi que le he cambiado y te ACLARO es para mi perversion propia no lo pienso publiar ni nada (ni se hacer eso para empezar y si lo llegara hacer seria con tus derechos como la dueña propietaria de esta mega historia jejeje...) tambien ya leei la otra historia que me recomendaste y tambien me facino me lo imagine todito MUJAJAJJA... bueno ya leje aqui y otra ves gracias por dejarnos saber la ontinuacion de esta historia que me ha enganchado bien... oh, oh, no estoy tan chaval como piensas pero si he dicho que he crecido on tus historias es por que tenia curiosidad y casualmente me enontre con una historia tuya y de ahi mi mente se torcio jajajajaja tu eres la culpable jajajaja no yo la tori desde hace mucho bueno continua la serie esperare ansiosamente.
ResponderEliminaratte: anbank4 tu FAN
Fatiii!
ResponderEliminarohh! esta ya es mucho! >< Fati! cásate conmigo! te cuidare y querré por siempre! Si creía que no había nada mejor que una actualización de tus novelas, debo aceptar que me había equivocado! Nada es mejor que leer dos actualizaciones al mismo tiempo! (respira, respira).
diablos, esto es mejor que navidad. ><
había terminado de leer LH cuando de repente bajo un poco mas y.... paf! aquí estaba MSM!
Aunque lo leí un poquito mas hiperventilada de lo normal (no es como si la locura de LH se me fuera a ir en dos segundos) Creo que la sonrisa estúpida me va a durar a lo menos un mes ><! xD
Me salvaste del peor día del año, en serio. no sabes como te lo agradezco!
Ahora si, iré al grano! me he quedado con un centenar de dudas: como es eso de que Ángel es papa de Zoe? creo que mas de uno se llevara un reto por parte de Neo. Me lo imagino y ya empiezo de nuevo *¬*. Creo que esta semana es un caso perdido, definitivamente no dormiré xD.
Otra vez te digo muchas gracias Fati! :O De verdad me vuelvo loca con tus novelas, si hasta parezco enferma! xD
Un beso y un abrazo enormes, muchos ánimos! te espero con ganas!
Sofia
Dios mio tuve como 20 orgasmos mientras leía y menos mal que no apareció Neo por que sino habrían sido muchos mas, lo extrañe mucho :(
ResponderEliminarQue buena actualización se me sobre calentó el cerebro ¿era Ángel el otro caso de relación vampiro lobo? la verdad no me molestaría que Neo tuviera por hay también un lazo sanguíneo con Raven el incesto me pone mil. ¿Sera que la visión del antiguo beta también este relacionada con Ángel? ¿ quien es el padre de Zoe? en el caso de que Ángel sea la madre si no me equivoco el vampiro primogénito podía procrear.
Oh dios me vas a matar!!
Con un hermano tan sexy yo encerraría a Neo de por vida porque ya sabemos que los vampiros pueden hacer que los lobos se exciten aunque estén emparejados.
Ino y shino?? que pareja más rara jajaja
Me encanta el trío de Izan, Raven y Eric
¿Que dirá Neo cuando se entere de lo que pasó?
Neooooooo te amooooooo!!! Bueno mis neuronas comienzan a explotar y comienzo a ponerme incoherente asique adiós espero con ansias la próxima semana.
Langui:
ResponderEliminarJe... me encanta la forma que tienes de desvariar jajaja XD Y cojones, que dijiste que serías la primera y lo conseguiste. Que perseverancia, chica XD
Je... hay Izan... se llevará una regañita, pero bueno, en caliente se dicen muchísimas cosas, jeje.
Sobre Ángel papá no diré mucho, solo que ya lo veréis, aunque supongo que estáis un poco confundidas con eso XD
Gracias por el comentario (o comentarios XD) siempre se agradece una cabecita loca como la tuya para alegrarse un poco.
Xao y nos vemos!!
Isolde:
ResponderEliminarQue bien que todo te parezca genial. Se nota que disfruto mucho de las escenas de acción, me salen muy rápidas, como si no me costara escribirlas, igual que las de sexo. Puedo hacer unas diez páginas seguidas sin ni siqueira darme cuenta, jojo.
Si, son muchas preguntas, pero en el próximo la mayoría quedarán contestadas, que ya era hora.
Muchas gracias por el comentario, estoy demasiado entusiasmada con todo esto como para ni saber que decir.
Gracias Iso. Nos vemos.
Ita:
ResponderEliminarTambién te ha gustado a tí!! Desde lo de la otra vez, siempre estoy en guardia al leer un comentario tuyo, porque sé que si hay algo que realmente no gusta, o no queda bien, me lo vas a decir.
Ángel enamorado de Zoe?? Eso pareció? XD No que va, por ahí Ángel os dará otra buena sorpresa más adelante, je.
Y sigo diciendo que con eso de que Ángel es padre Zoe vais un poco perdidas, ya sé que lo he dicho claramente, pero no me refiero a eso exactamente. Bueno, la semana que viene lo verás.
Gracias por el comentario, Ita, siempre espero por tí, que lo sepas ^_^
Cuqui:
ResponderEliminarJajaja, las ansias te corroen jeje, Pero no creas, yo también estoy ansiosa por escribir todo lo demás. Es lo mismo que me pasa con LH, son tantas cosas las que quiero escribir y colgar para que las leáis, que casi no puedo dar a basto con todo. Y lo peor es que, la imaginación corre muy pronto, pero después escribirlo es mucho más pesado UU
Yo también eché en falta a Neo, de verdad que quería añadirlo en la última escena, pero ya no me daba tiempo T_T
Por supuesto que no se te pueden olvidar! Eso demuestra que te gusta, y yo estoy que babeo de placer XD
Por supuesto, este capítulo estaba puesto para dar espectación pero también para dar pie a que todo pudiera tener una aclaración pronto.
El en próximo sabréis porque se fue Ángel, aunque alguna lo odiaréis, será una sentimiento contradictorio, ya veréis. Y no, la enfermedad de Ángel no tiene nada que ver con la de Dayira.
Raven a conseguido subir un poco de estatus, y conseguirlo todo con sus propios medios, no por el nombre de su familia, del que tan orgulloso está, aunque ahora parece que ya está abriendo los ojos y los está viendo como en verdad son, peligrosos.
Sigo diciendo que con Ángel papá os estáis confundiendo, no es lo que pensáis, para nada estáis encaminadas. La madre de Neo no tuvo nada que ver con Ángel, ya lo verás en el siguiente.
Nos vemos, estoy deseando ver tu reacción al próximo capítulo, jojo.
anbak4:
ResponderEliminarEmocionante?? Yay, eso me gusta XD Siempre intento que mis novelas tengan unos cuantos secretitos que ir sacando a la luz cuando lo veo conveniente, jeje.
Vuelvo a decir que con Ángel no es lo que pensáis. Quería confundiros con esa grito del vampi, pero veo que os he perdido completamente.
Eric es adorable, es un personaje que me sirve para darle un toque tierno a la novela y me va de perlas XD
Los demás lobos vieron la fuerza, el valor, el coraje y el honor de Raven, espero que esto le sirva al vampiríto para aprender un poco más de la vida.
Tanto te gusto la escena de acción??? Guau! Y no se... no he visto Underworld, es esa en la que la prota es una vampira vestida de cuero o algo así?? Me la apuntaré para futuras sesiones nocturnas XD
Me alegra que la tengas en versión Naruto, en realidad no me importa. Pero no la cuelgues en ningún sitio, ni aun diciendo que soy la autora. Solo guardatela en tu pc para tí y tu hermana. En realidad, no quiero que mis escritos salgan de este blog, así podré evitar un poco mejor los plagios y demás. No te molestes, al revés, me agrada que te hayas tomado la molestia de tenerla en versión Naruto, espero que la hayas disfrutado y que tu hermana esté tan ilusionada como tú, en realidad me da un placer muy grande el solo pensarlo, jeje.
anbank, eres chico o chica?? En realidad ya no recuerdo si me lo has dicho con antelación, pero por tu fomra de escribir me hace pensar que sí.
Yo te torcí la mente?? Mi culpa?? Se que estás bromeando, pero aunque fuera verdad, lo único que me sentiría es orgullosa. Porque eso implica que te gustó lo suficiente como para producir ese efecto, jojo.
Gracias, en serio, espero seguir viéndote por aquí, nos vemos!!!
Sofía:
ResponderEliminarJajajaja... si no me estuviera a punto de casar, dentro de unos... nueve meses aproximadamente, reconsideraría tu oferta seriamente XD
Casi no puedo creer que te haya gustado tanto, jajaja Y dos actualizaciones son un lujo para ustedes pero no sabes el trabajo que me cuesta a mí.
Que bien que te pude alegrar el día, me siento hasta un poquito orgullosa y todo XD
Tu eres la única que no ha hecho suposiciones sobre la paternidad de Ángel, me gusta XD
Neo se cabreará un poquito... un tantito... un muchito... bueno prepárate porque vendrán fuegos artificiales.
Yo soy la debería darte las gracias a tí por leerme, no sabes el apoyo que me das y la gran ayuda psicológica que resulta para mí, gracias!!
Yo te espero con más ganas, jajaja, nos vemos!!
Kiku:
ResponderEliminarYo también extrañé a Neo, la verdad es que me gusta que los personajes principales siempre estén juntos... odios los capítulos en los que no aparece uno u otro... aunque a veces la trama lo requiere y en realidad no puedes hacer nada.
Uis, Uis, kiku, hay algo de todo lo que dices en el segundo párrafo, que es correcto. Está claro como el infierno que no te voy a decir qué. Si no, después no te sorprenderías, pero vaya... me sorprendió una de tus conclusiones... ejem XD
Jajaja, por supuesto!! Si yo fuera Raven, estaría malditamente preocupado por Neo y Ángel... ejem... pero eso ya lo verás más adelante... uff... se me ve el plumero XD
Es verdad que Ino y Shino, en versión Naruto hacen un pareja rarísima, pero no sabía quién escoger para que quedara bien y poder crear a Abel, así que quedó así XD
Te gusta el trio de Izan, Raven y Eric??? A mí también!! Esos tres juntos son un show. Hasta he tenido ideas locas de una escena erótica con ellos tres... por supuesto eso es imposible, pero quedará siempre grabada en fuego en mi mente XD
A Neo le va a dar tres infartos y luego se va a poner a gritar como un bellaco, aunque... todo cambiará cuando descubra algo que le va a resultar millones de veces más molesto... jojojojo
Kiku, ya te había echado de menos en este capítulo, creí que te habías olvidado de mí T_T
Te esperaré siempre, nos vemos!
jajaja no mujer de mi no te vas a desacer tan fácil es que mi notebook murió entonces tengo que mendigar computadores pero estaba verde por leer el cap.
ResponderEliminarwaaa! eso fue tan...GRANDE!!! XD
ResponderEliminaren serio, sigo emocionada!
casi lloro cuando pensé q habían matado a Eric! me iba a dar mi ataque de histeria xD jajajajaja menos mal q sigue vivo, así podré seguir riéndome con las tonteras q hagan él, Izan y Raven; también me ha encantado la manera de asesinar licántropos de Raven...fue tan *¬*
aaah, y eso de que Zoe es la hija de Ángel?? me tiene carcomiendo los pensamientos >w<
y, y, y....shino? xDDD jajajajaja creo q le cambiaré un poco el físico a Abel, o mejor dicho, el cabello...LoL
gracias x haber actualizado y espero con ansias el siguiente capítulo de esta obra maestra *_*
(q hace realidad todo lo q quería q pasara en Crepúsculo y mucho más!! XD) yay! hasta el próximo capítulo!!
Yuki:
ResponderEliminarOh!! Llegas un poco tarde, ya decía yo que no habia aparecido jeje.
A Eric no le pasará nada, tranquila, es un personaje demasiado versátil y funcional como para darme el lujo de deshacerse de él XD
No te gusta la escena de acción, si no la manera de Raven de mantar licántropos??? jajaja Intentaré pensar en más movimientos sádicos para que los disfrutes, jojo.
Sobre Zoe y Ángel ya lo verás en el próximo, tiene una explicación razones, lo juro.
Porque le cambiarias el cabello a Abel?? Shino tiene el pelo oscuro como Abel, no creo haberme equivocado en eso, o si?? Ya me has hecho dudar XD
Verás la continuación pronto, conforme de termine de solucionar unos asuntos volveré con las dos actualizaciones.
Lo que no pasó en Crepúsculo??? Supongo que si la autora hubiera añadido pelea, hubiera quedado bien, pero siempre pensó en su público infántil antes que en nosotras a la hora de escribir, así que... si fue la editorial quién le dijo, nada de sangre o sexo, la pobre tuvo que obedecer. Aunque es una locura compararme con Meyer, que susto, todavía me falta mucho para llegar a esa mujer XD
Nos vemos!!
Hola fatiiii
ResponderEliminar¡Dios cuanto tiempo sin saber de ti!
¿Cómo estas?
Se que habías creado este blog y alguna vez me pase por aquí, pero apenas estabas empezando. De un delirio a otro acabe aquí de nuevo y me ha encantado que siguieras ese fic que ahora es MSM…
Me ha hecho ilusión leerte de nuevo, si… porque fuiste una de las autoras con que me encariñe y seguí en cada actualización.
Leí de nuevo la historia, ya original y ha sido fantástico… quedando en estos dos últimos cap, que en FF no esta.
No me imaginaba que zoe estuviera involucrada en la “visión del beta” mira que este es un listillo… jeje ya se vera que pasa.
Tambien ojeare tu otra historia.
Soy xmaria3x... o bueno asi era mi nick ;)
Un gran saludo.. Cuidate!
Si!! Me acuerdo de tí, Maria, verificando así tu comentario. Es verdad, te recuerdo de cada actualización que hacía en FF. Tú siempre me apoyaste y me seguiste, muchísimas gracias.
ResponderEliminarMe alegro que te lo hayas leído en versión original, así entenderás mejor todos los cambios y demás... si no pues... podrías liarte, porque hay bastantes variaciones en comparación con el fic, sin contar los dos últimos capítulos que en Kyokami no existen.
Pronto vendré con el próximo, estoy tardando un poquito más porque tengo una pelea con Ángel y Dante. Había una linea temporal que no me había dado cuenta de que no concordaba, estoy intentando arreglarlo, a sido una confusión al pasar el fic a novela. (en realidad, tiene más que ver los años que hace en los que pensé la trama y ahora no recuerdo XD)
Un poquito de paciencia y tendréis el próximo en los próximos días, lo juro.
Nena, mírate Lágrimas de Hielo, no tiene desperdicio, y copas... bueno, esa puedes esperar porque la estoy remodelando y arreglando para intentar editarla, así que si esperas un mes o por ahí, podrás leerla también entera.
Gracias por seguirme hasta aquí, no sabes lo feliz que me hace que aun os acordéis de mí después de tantos años.
Gracias!!
Solo una palabra detesto a Dante. Lo digo y lo repito
ResponderEliminarEn realidad Dante es tan melodramático perdió a su amor y todo pero el destino le dio otra oportunidad de ser feliz simplemente fue demasiado Cabezudo para tomarlo y lo único que logro al final fue lastimar a Ángel ni siquiera pudo ayudarle en sus peores momentos de la enfermedad. No me agrada y creo que nunca lo hará por más que tenga entender sus razones. Solo espero que las astilla no sea igual que el palo. XD
Bueno, hermoso capítulo. Concuerdo con Lirio, Dante...puff realmente me saca de mis casillas. Trato de comprender pero no entiendo tanta apatía y, por ende, crueldad. Esa posesión enfermiza. Me siento, de alguna forma, triste y no se vale...pero a la ves absolutamente hermoso lo que me hace sentir y recuerdo porque amo tanto la lectura, as buenas historias y aquí lo encuentro.
ResponderEliminarLa pequeña Zoe ha dado un gran paso y esperemos ver la reacción de Neo. y Raven, poco a poco, se va abriendo paso al corazón de la manada y al respeto de la misma.
Sólo he encontrado un detalle al inicio, en el diario de Dante en la parte que dice "Mi sangre en mía." No sería 'es'?
Creo que algo de razón he tenido al pensar que el dolor de cabeza de Raven se debe a los recuerdos, a su subconsciente. Ya deseo saber de que va. :)
Saludines.
Vais a formar un club antiDante o que? XD Yo creo que el amaba demasiado a su primera Alma, eso es todo. Es tan complicado...
EliminarSigo con tus coment que son mucho, aunque estoy disfrutando mucho de leerlos.